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Coatzacoalcos: ¿Y los 100 millones, alcalde?

Jueves, 30 Mayo 2019

Fino truhán, Víctor Carranza recibió 100 millones de pesos, parte del robo de Javier Duarte a Coatzacoalcos, y fuera del bono prometido a ediles y corifeos, nada se sabe de su destino.

Oficialmente no hay obra programada ni inversión con el producto de dinero liberado por la Procuraduría Fiscal del gobierno de Veracruz, tras dos años y medio de litigio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Oficialmente sólo alardes de mejora en escuelas, remiendos y parches, “sistema de drenaje y también para el rubro de Seguridad Pública”, según el comunicado emitido por el ayuntamiento, el pasado 29 de abril. Pero del verbo no trasciende a más.

De 160 millones de pesos retenidos por Javier Duarte de Ochoa, robo de participaciones federales preparado a mansalva, y una retención de recursos a manos de Flavino Ríos Alvarado, quien lo sucedió en el cargo y le facilitó la huida de Veracruz, sólo se rescató una fracción.

Omiso y cómplice, Joaquín Caballero Rosiñol solía ser dócil y sumiso ante la rapacidad de Javier Duarte. Y así dejó pasar la retención de recursos de origen federal.

A inicios de 2016, definiendo el PRI las listas de candidatos a diputados locales, un episodio marcó la suerte de Caballero. Le llaman “El Pingüino”.

Atraído con engaños, el entonces alcalde arribó a Boca del Río. Se dirigió a un departamento de lujo y ahí aguardó. Duarte lo vio unos segundos e instruyó trasladarlo a una pieza especial.

Una hora después, frío y amoratado, Joaquín Caballero escuchaba una andanada verbal. Que si cómo se fraguó su candidatura, el financiamiento, su origen ilegal. Que si sus tiempos en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, negocios desde el primer día, la mano de sus amigos en contratos de obra, venta de productos y servicios. Una oda a la corrupción.

Alineado, sometido, advertido que con sólo chasquear los dedos Javier Duarte lo enviaría a prisión, Caballero optó por callar y aguantar.

Dejó “El Pingüino” el departamento de lujo y volvió al redil, permitiendo a Duarte robar las participaciones federales de Coatzacoalcos con toda impunidad.

Vino a resollar en los días en que la desgracia política alcanzó a Javier Duarte, y que Veracruz entero lo festejó.

Huyendo de la justicia, Javier Duarte abdicó el 12 de octubre de 2016. Lo sucedió en el cargo Flavino Ríos y el saqueó siguió.

Retenidas las últimas participaciones de aquel sexenio, insurrectos los alcaldes del PRD y PAN, que tomaron el palacio de gobierno de Veracruz, la manada priista tomó la vía suave midiendo los alcances de la persecución a Duarte y el riesgo de conocerse qué nivel de complicidad los unía.

Hacia los últimos días de noviembre de 2016, Joaquín Caballero interpuso un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No denunció a Javier Duarte en la vía penal. Sabía “El Pingüino” lo que podía detonar.

Dos años y medio después, la Procuraduría Fiscal el gobierno de Cuitláhuac García reintegra a Coatzacoalcos 100 de los 160 millones retenidos ilegalmente por Javier Duarte a Veracruz.

A su paso por el gobierno estatal, Miguel Ángel Yunes Linares no resarció los recursos y los litigios continuaron hasta cumplir sus dos años de gestión.

Ante la procuradora Delia González Cobos, el 29 de abril, Víctor Carranza suscribió el documento que culminaba las gestiones de la síndica Yazmín Martínez Irigoyen, recuperando los 100 millones correspondientes a parte de los Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios (FORTAMUN) y del Fondo para la Infraestructura Social Municipal (FISM).

Así se dio cumplimiento a la sentencia de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, derivada de la controversia constitucional 122/2016.

Pero un mes después, reina la opacidad en las finanzas municipales. No se transparenta su uso. No explica a detalle el alcalde cómo lo aplica, en qué rubros, con qué alcances. Peor: no esclarece en qué cuentas bancarias del ayuntamiento se hallan.

A cambio, se cocina el pago de un bono extraordinario para ediles y funcionarios de alto nivel. La cifra: 500 mil pesos a cada uno de los 15 integrantes del cabildo de Coatzacoalcos y una cantidad menor para la pandilla de Carranza. Algo así como 10 millones de pesos.

Bajo la mesa, en corto, integrantes del cabildo, confían la versión, expresan sus reservas y evalúan lo inviable de repartir un bono cuando Coatzacoalcos se halla estancado, tras un primer año de gobierno perdido y el impacto que tendría en la población que se postergue el desarrollo del municipio mientras se premia a los ediles por callar.

“Es para tenerlos controlados”, revela otra fuente allegada al cabildo de Coatzacoalcos.

No es nueva la asignación de bonos en los ayuntamientos de Veracruz. Anteriormente los había trimestrales y anuales. Y cumplían con la función de control político.

De los más escandalosos, los que repartía el ex alcalde priista Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y que sirvieron de nada cuando trascendió un sobregiro de 204 millones de pesos en 2012 —aquí revelado en exclusiva—, producto de los gastos demenciales de promoción de imagen de la entonces primera dama, Guadalupe Félix Porras, alias Lu-pilla.

Su mentor, Marcelo Montiel Montiel, ejercía el poder sin ediles de su grupo político. Los priistas eran propuestos por organizaciones y sectores del tricolor. A ellos y a los regidores de oposición los premiaba con suculentos bonos. Y los hacía suyos.

Con Joaquín Caballero, el bono fue sustituido por dádivas, préstamos personales con cargo al erario, cubiertos no con dinero sino con facturas que ingresaban a la contabilidad. O viajes o negocios al amparo del poder.

Lo de Carranza es grotesco.

Vapuleado por todos, con un cabildo dividido, con una obra pública infame, su programa de alumbrado con proveedores con sello de López Obrador, o paisanos del presidente de México, desliza el resurgimiento del bono de medio año, el bono de verano. Y el rechazo es parcial. Hay ediles que lo quieren, hay ediles que no.

Un mes después de recuperar los 100 millones robados por Javier Duarte, integrantes del cabildo reprueban la opacidad, no saber cómo se emplean los recursos de origen federal, ni en qué cuenta bancaria del ayuntamiento se encuentran.

¿Cómo era? No mentir, no robar.

Archivo muerto

Practicante del trapecio, Enrique Nachón salta del duartismo al yunismo y a Morena. Y del servicio público al reclamo social y de la omisión a la corrupción. Llega a la Secretaría de Desarrollo Económico y Pesquero de rebote. Ricardo Ahued deja la senaduría y se va a la Dirección de Aduanas en el gobierno federal. Su escaño lo ocupará Pérez Astorga, quedando acéfala la SEDECOP. A ella arriba como encargado Enrique de Jesús Nachón García, hasta entonces subsecretario de Promoción y Apoyo a la Industria, y finalmente es confirmado en el cargo.

A las órdenes de Javier Duarte, ocupó la gerencia de Invivienda desde donde cubrió las trapacerías de Manuel Barclay Galindo, incluido el despojo de la reserva territorial de Coatzacoalcos que Fidel Herrera entregara a Jesús Antonio Macías Yazegey, alias “El suegro incómodo” de Duarte. Con Miguel Ángel Yunes Linares continuó en Invivienda, impidiendo que la reserva robada volviera a poder del gobierno y que se cumpliera la palabra de MAYL de aplicársela a Tony Macías. Con Yunes como jefe, Nachón cuidó los intereses de Fidel y Duarte y el yunismo se lo permitió y solapó. Hoy vuelve al primer plano. Hoy, desde la SEDECOP, se cumple el pacto de impunidad del PRI y Morena. Vitacilina para los duartichairos…

A falta de brújula, Cuitláhuac García brinda un show nuevo, el de las denuncias y la estridencia, el fraude y el desvío de recursos públicos que le imputa a Duarte y a Yunes, en lo educativo, y a Yunes y a su equipo cercano en el tema del sistema de videocámaras del área de Seguridad Pública.

De 2010 a 2018, refiere la denuncia, Espacios Educativos destinó recursos a la construcción de escuelas que no se concluyeron o se sospecha se inflaron los costos.

Del sistema de videocámaras, el gobierno de Veracruz imputa a Miguel Ángel Yunes Linares un fraude de mil millones de pesos, derivado de una interconexión de señal a medias, sólo una parte de los equipos funcionando y tiempos rebasados por parte de la empresa contratista. Sabe Cuitláhuac que a la contratista el área jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública le bloqueó el acceso en enero pasado y eso impide proseguir con los trabajos, y eso le genera responsabilidad.

Ambas denuncias corren en la Fiscalía General de la República por su naturaleza obradorista. No da una en su encargo, inactivo, sin una acción medianamente digna, y a cambio dilapida sus tiempos entre el pretexto infame, su espíritu de payaso y la mímica ante preguntas incómodas, y la fijación obsesiva de que el caos de la inseguridad y violencia no pasan por la responsabilidad de Seguridad Pública sino el fiscal Jorge Winckler.

A falta de brújula, Veracruz al garete, que venga el show de las denuncias. Si con eso se frenara tanto levantón, secuestros, extorsión, feminicidios, linchamientos, violencia de los cárteles, Veracruz vería la luz.

Pero la miseria mental sólo atrae miseria moral… Vapuleado el yunismo azul, desarticulado, ve menguar su influencia en el panismo. Lo rebasa sutilmente Julen Rementería, senador que se trenza con Morena, que lidera las batallas cruciales, que roba cámara en las audiencias del Senado con aspirantes a la Comisión Reguladora de Energía, que denuncia la compra fraudulenta de patrullas de policía, que le augura a Andrés Manuel López Obrador que no estará en la boleta en 2021 con su proyecto de revocación de mandato, que noquea a Cuitláhuac García con la adquisición de medicamentos por 36 millones al proveedor favorito del Dios Peje sin licitación.

Cosecha Julen los descuidos del yunismo azul, la inacción de sus operadores, alcaldes como el de Boca del Río, Alonso Moreli, que seduce al gobernador Cuitláhuac García y se comienza a cuartear, los escándalos judiciales que pronto los Van a envolver. Y los Yunes azules en el letargo, creyendo que los sueños de poder son eternos, sin advertir que la pesadilla está por comenzar.

Julen Rementería, por lo pronto, es la figura del PAN… “A mí no me doblega un tribunal de quinta”, decía el alcalde y horas después se hincó. Apercibido por el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJAV), Víctor Manuel Carranza Rosaldo sabe que es la cabeza del tesorero municipal o la suya.

Le ordena el TEJAV la destitución de Mario Humberto Pintos Guillén por desacato, por incumplir con el pago a la empresa Servicios Industriales EMA, por su rebeldía y altivez, y el edil, muy ufano, decía que el tribunal se la iba a… Pues fue al revés. Desatado el escándalo —que aquí surgió—, hasta sus más conspicuos secuaces lo conminaron a pagar. Eusebia Cortés, la regidora de las sandeces, prefirió callar. Benito Soriano, que sistemáticamente bloqueaba todo intento de pago a proveedores, ahora cuenta que los juicios serán saldados. Funcionarios de Tesorería municipal de Coatzacoalcos pugnan por el cumplimiento de las sentencias. Y al final, aquel “tribunal de quinta”, como pregonaba el infame alcalde, lo reventó. Un ayuntamiento no es Pemex. Un ayuntamiento es un aparador.

En Pemex la corrupción se ejerce y se encubre. En el ayuntamiento, lo que se hace, se paga. Y un desacato a un tribunal se persigue aún cuando haya concluido la gestión. Si Víctor Carranza desafía, como pregona que lo volverá a hacer, tarde o temprano lo recordará desde una fría y olvidada prisión. Y en cosa de horas llegará la segunda sentencia, ordenando el TEJAV la destitución del tesorero municipal.

Hasta que la destitución sea la del presidente municipal de Coatzacoalcos… Ninguneado, Pulgoso Lagunes se encrespa porque Marlon Ramírez llegó a Coatzacoalcos y no lo fumó. Con lenguaje soez, muy suyo, reclamaba vía Whatsapp al priista José Luis Utrera el desaire de tratarlo como lo que es, Don Nadie. “Mira José Luis Utrera —refería Federico Lagunes Peña, director de municipiossur.com—.

Tú y Marlon vayanse a la v… Que sus boletines y fotitos que se los publiquen los medios que hoy visitaron, medios que nunca los han apoyado. Si a municipiosur.com no lo agendaron en sus visitas de hoy a varios medios, pues no tengo porqué ayudarlos. Hoy les publique su jodida rueda de prensa en el ‘Colonial’ y no tuvieron la humildad para decir ‘gracias’, si así son de cule…os, pues vayanse a la v…

Tú José Luis y Nereida, coordinaron la gira, ¿Porque no tomaron en cuenta a la editorial más influyente en Coatza que es la mía?. Son buenos para todo, menos para ser humildes. Es por eso que siempre se los lleva la verga. A mí ya no me manden sus culeros boletines”.

Utrera respondía: “Te pido mil disculpas con todo respeto, Marlon vendrá una próxima ves y cerca y me comprometo contigo de corregir mi error, dame la oportunidad de hacerlo te lo pido respetuosamente por la amistad y el respeto que tengo. Mil disculpas amigo”. Pulgoso remató: “No mi estimado. A la v… No cuenten conmigo. Seré su peor pesadilla”. Cuidado con los ataques de risa…

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Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com