Lunes, 15 de julio de 2019

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Cuitláhuac ataca, Yunes lo desafía

Jueves, 11 Abril 2019 19:16

Un dardo agudo —más ponzoña que veneno— da en el yunismo azul, imputándole Cuitláhuac un engaño burdo, un fraude de mil millones, un sistema de videovigilancia que así como está ha de servir para matar —por lo menos de risa— a los cárteles que hacen de Veracruz el paraíso de la violencia sin fin. Y Yunes sólo ve, lo mide y desafía al gobernador.

Al quinto mes de gobierno, Cuitláhuac García centra su embestida en el programa de vigilancia y seguimiento para reforzar la seguridad pública, del que Miguel Ángel Yunes Linares, su antecesor, alardeó y no terminó de arrancar.

Ahí, dice el gobernador, y  más aún su tripulador oficial, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, hay corrupción, pagos indebidos, incumplimiento, daño al erario y una burla a Veracruz.

Sumado al coro, el tercero a bordo, Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad Pública, describe el incumplimiento de la compañía Comtelsat y lo detona en la prensa nacional.

Y Yunes acusado de ser parte del fraude.

Agazapado, el gobernador no acudió a interponer la denuncia. Acudieron a la Fiscalía General de la República, el secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros, y el titular de Seguridad. Y activaron una bomba que no se sabe a quién le va a reventar, si al destinatario o al que la armó.

Yunes, en sus días de gloria, se ufanaba que con ese sistema de videovigilancia Veracruz tendría un mejor instrumento para enfrentar a los cárteles y a la delincuencia común. Serían 6 mil 324 cámaras instaladas en las principales ciudades y en áreas donde la incidencia delictiva es mayor.

Fiel a su costumbre, fijó una fecha para la interconexión: 15 de septiembre de 2018. Y llegó la fecha y Comtelsat no cumplió.

Desde agosto de ese año, Comtelsat debió entregar el programa funcionando. Y falló. Alegó problemas en la instalación de la fibra óptica y la ubicación de las cámaras. Solicitó una prórroga en términos del contrato suscrito con el gobierno de Veracruz y se le concedió, so pena de serle aplicada la multa de 500 mil pesos diarios.

Yunes concluyó su mandato el 30 de noviembre de 2018. Anunció entonces que se había interconectado el sistema y que había entrado en operación.

A Cuitláhuac no le cuadra. De las 6 mil 324 cámaras, sólo funcionan mil 695, el 28 por ciento operando con deficiencias, según el shérif Hugo Gutiérrez. Hay 4 mil 354 equipos sin operar.

Según datos oficiales, la inversión fue de mil 100 millones de pesos y los puntos de instalación se ubicaron en los C4 y C5 de Pánuco, Poza Rica, Fortín, Xalapa, Veracruz y Cosoleacaque.

A la fecha, el incumplimiento es brutal: en Fortín, de las 676 cámaras, ninguna funciona; en Poza Rica, de mil 120 equipos, funcionan 10; en Cosoleacaque, de 990 programadas, funcionan 62; en Xalapa, de mil 228 cámaras, trabajan 339; en Veracruz, la región de control yunista azul, de mil 631 dispositivos, funcionan mil 196, y en Pánuco, zona de influencia zeta y del Cártel del Golfo, de 380 instalados, operan 88.

Acusados de ser corresponsables en el fraude de mil 100 millones, los yunistas se defienden. Jaime Téllez Marié, ex secretario de Seguridad, detalla cómo fueron los tiempos de instalación, el retraso en que incurrió Comtelsat, que debió entregar el programa funcionando en agosto de 2018, la prórroga que solicitó en términos del contrato y la penalización de 500 mil pesos tal día.

Llegado Cuitláhuac García al poder, inició la embestida política, el uso mediático y el amago judicial. Y los errores del gobernador.

Vencidos los tiempos, aplicadas las penalizaciones, Comtelsat intentaba proseguir los trabajos de instalación del sistema de videovigilancia, pero no pudo. La SSP los bloqueó.

Vía su representante legal, Gabriela Montaño Zúñiga, cursó oficio a la directora jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública, Alliet García Cayetano, en el que acusó que a partir del 29 de enero pasado “de manera extraoficial se ha negado el acceso a Comtelsat al proyecto”.

Agrega el documento que se podría implementar “una excluyente de responsabilidad” al haber entregado los bienes —cámaras, equipo eléctrico, dispositivos de enlace— se realizó en su totalidad y su entrega para funcionamientos se halla en “etapa de conclusión”.

Cuitláhuac y su equipo tripulador iniciaron la rescisión del contrato SSP-UA-111-17, suscrito por el gobierno de Yunes y Comtelsat el 7 de diciembre de 2017. Pero viciaron el procedimiento.

Hugo Gutiérrez Maldonado pregona que el sistema es un fraude, a medio instalar, si acaso el 28 por ciento de las 6 mil 324 cámaras.

Comtelsat arguye que si no han continuado los trabajos es porque la SSP les impidió desde el 29 de enero acceso a las instalaciones para proseguir con la instalación e interconexión.

“Mi representada se ha visto impedida para llevar a cabo actividad alguna tendiente a la finalización del proyecto”, dice la apoderada legal.

Comtelsat atribuye el retraso en el proyecto a modificaciones solicitadas por el gobierno de Yunes, en cuanto a realizar instalación inalámbrica para no afectar la imagen de algunos pueblos mágicos, por las condiciones de la orografía, por inclemencias ambientes y por la veda electoral de 2018, que abarcó cuatro semanas.

También señala que el gobierno de Cuitláhuac García solicitó adecuaciones al inicio de su gestión.

El abogado Rodolfo Reus, apoderado externo de Comtelsat, sale al paso de la denuncia del gobierno morenista de Cuitláhuac García y refrenda la negativa de la SSP a que la empresa continuara realizando los trabajos.

Y esgrimió que Comtelsat solicitó una prórroga de 160 días para dejar funcionando el sistema de videovigilancia, que no le ha sido concedida.

Estridente, la denuncia tiene un defecto de origen. Si la SSP impidió a Comtelsat acceso a las instalaciones para continuar con la colocación de cámaras, contribuyó al incumplimiento.

Craso error de Cuitláhuac.

Hay otro ingrediente cáustico. Según el periodista Víctor Hugo Arteaga, en Central FM, Alliet García Cayetano, directora jurídica de la SSP, es media hermana del gobernador Cuitláhuac García.

O sea, nepotismo, negligencia y mano sucia.

Dice Víctor Hugo Arteaga:

“Alliet García, la directora jurídica de la SSP es media hermana del gobernador del estado y a pesar de que la empresa en reiteradas ocasiones ha sido reconvenida por altos funcionarios de Cuitláhuac García, sigue sin permitir a Comtelsat ingresar de nueva cuenta para continuar el proyecto”.

Quinto mes y del combate a la corrupción tácitamente nada. Si acaso los 55 millones en renta de vehículos en la Sedesol estatal, que Indira Rosales, la extitular, atajó, y los 5 millones en la Secretaría de Educación por autoasignación de plazas, según la versión del secretario Zenyazen Escobar, el Tarzan Boy en sus años de striper.

En números, una minucia.

Le quedaba el sistema de videovigilancia y Alliet García lo vicia.

Y Yunes los ve. Y vuelve a la vida pública. Saluda a los amigos, se deja ver. Sonríe como lo hacía ante los 400 Pueblos mientras era asediado, volando las piedras, insultado, a punto de ser linchado a las puertas del Congreso y vuelve a reír. Así torea al gobernador.

Ataca Cuitláhuac y Yunes lo desafía.

Archivo muerto

“Estoy llegando de Nueva York —expresó Claudia con un dejo de pedantería— y estoy en la ciudad de México. Esa camioneta no es mía”. Luego agregó: “Yo no tengo pareja sentimental ni estoy casada. Pueden investigar. Saludos cordiales”. Y así su deslinde inútil mientras su “novio”, Mario “N” era trepado en una patrulla, aprehendido por Policía Naval, tras la detención a manos de ciudadanos y una sarta de golpes que le asestaron. Los navales se lo llevaron. Los navales lo pusieron a disposición, acusado de violación a una menor de 13 años. Negaba Claudia Balderas Espinoza, la senadora de Morena, esa relación mientras en el frente opuesto atizaban el fuego las huestes de Rocío Nahle, titular de la Secretaría de Energía donde el tráfico de influencias es ya factor de corrupción.

No era su novio y horas después, apenas rayando el día, los portales de los maras de Rocío Nahle difundían la historia negra del príncipe azul de la joven senadora de Morena, Mario “N”, alias El Gato: una detención en Utah, Estados Unidos, acusado de posesión de drogas, y su condición de asesor en el Senado de la República con salario de 15 mil pesos mensuales. Sabrá dónde quedaron los filtros para el reclutamiento de personal. Sabrá dónde dejó la ética la senadora.

Y el contrato suscrito en el Senado en los portales y las redes sociales. Y seguía negando el romance cuando se conocían las fotos, de manita sudada, y el abrazo con el atarantado secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros, y El Gato Violador como testigo; refutándola los habitantes de Villa Allende, advirtiendo que a todos lo presentaba como su esposo; y la airada defensa de su amor en las redes con lenguaje soez, increpando a la esposa oficial del señor Gato, con aquello de que “le abres las patas a medio Belice”. Wow. La Cartilla Moral del Dios Peje en su máxima expresión. Entre Eusebia, la regidora, y la senadora ex de Nahle, con palabrotas de arrabal, ni a cuál irle.

 Y horas después la justicia adquiere color Morena. Por violación a los derechos del presunto violador y por que el padre de la víctima se arrugó, la jueza de control, Glenda María Zúñiga Meza, lo deja ir. Juntos, pues, siguen haciendo historia… Osiris piró. Cayó bajo las balas de un grupo rival, a unos metros del Café del Mar, el restaurant que montó a espaldas de Petrocinemas, sobre el canal y área verde que divide la Petrolera de la Puerto México. Cayó el cuñado del Comandante H, alias Hernán Martínez Zavaleta, célebre éste por el crimen de cuatro niños y sus padres, en julio de 2017, y por su condición de líder zeta en Coatzacoalcos, y por su desparpajo para entremezclarse con el jet-set, convivir con alcaldes, pagarle la cuenta a militares y navales, disfrutar de los favores de hoteleros de algún Atracadero y sentirse dueño, no sólo de la plaza sino de la ciudad. A Osiris García Castillejos lo alcanzaron las balas de los rivales, la limpia que ejecutan a diario sus enemigos. Su muerte implica —implicará— algo más… Ya casi es subdelegado del IMSS en Coatzacoalcos y Guillermo Ibarra aún despide tufo a corrupción.

Llega de la mano de Martín Cabrera Zavaleta, nuevo titular en la Delegación Veracruz Sur, su brother que sucumbe al tráfico de favores y por un avión particular, el del constructor, lo coloca donde hay. Huele a joaquinismo, a negocios turbios y otros trastupijes, el descomunal robo de los pozos de agua no apta para el baño y el aseo de utensilios de cocina, perforados en tiempo récord para enfrentar los constantes cierres de la presa Yuribia cuando los ejidatarios de Tatahuicapan gustaban de apretar, chantajear y lucrar con sus 2.5 millones de pesos al mes.

Aquel atraco lleva un autor, Joaquín Caballero Rosiñol, y un operador, Guillermo Ibarra, entonces director de Infraestructura del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Al constructor de los pozos le quedó a deber 700 mil pesos por un contrato de 8 millones de pesos. Pero en la contabilidad se registró 40 millones, desviados vía pagos a empresas amigas, una de ellas denominada GEN33, la misma que aparece en los reportes del Órgano de Fiscalización Superior. De las trapacerías de Guillermo Ibarra constan las conversaciones con el constructor, admitiendo adeudos y luego negándolos. Y suponer que esto es lo que Martín Cabrera Zavaleta quiere para el IMSS Coatzacoalcos… De los archivos del Congreso emerge un acta de cabildo, la que avala la concesión de la cancha con pasto sintético a favor del presidente de la liga Futbol 7, Ember Ballinas. Fuera de esa, no hay otra, ni la apócrifa que exhibió el secretario del ayuntamiento de Coatzacoalcos, Miguel Pintos Guillén, con todo y su peritaje balín. Categórico, el titular del área de Amparos del Congreso, Amadeo Condado Espinoza, responde al juez noveno federal que el acta de cabildo de fecha 24 de octubre de 2014, es la que contiene la concesión a Ember Ballinas.

Ahora viene el ajuste de cuentas, que el alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo y el coordinador jurídico, Agustín Jiménez —sobre todo éste— asuman su responsabilidad; que Pemex revise en qué condiciones se aprobó la entrega de 60 millones de pesos del programa PACMA para la construcción del espacio ecológico Parque Central en un predio atestado de litigios, donde el Comediante Supremo ha violado amparos, destruido instalaciones del campo Revolución, incluido el robo de un minisplit, porterías y dinero, por lo que están denunciados en la Fiscalía Regional y ahora ante la Fiscalía Anticorrupción. A Ember Ballinas sólo le podrán tumbar su concesión mediante un juicio civil, y eso se lleva unos años. ¿Cómo se verá el Comediante Supremo bajo arresto, previo juicio de desafuero, of course?… Hartos de la treta y la dilación de pagos, un grupo de empresarios van sobre el alcalde Víctor Carranza. Primero, le reventarán las sesiones de cabildo. Luego le bloquearán el malecón de Coatzacoalcos.

Más adelante, le apostarán su maquinaria de manera permanente en el parque Independencia y le bloquearán los accesos a la Expo Feria. Y todo por no pagar. Y por joder… ¿Quién es ese político en desuso, alcohólico 24/7, que la noche del jueves 4 estampó su vehículo contra una palmera del fraccionamiento Balcones del Mar, donde tiene una casa, y luego se enfiló a su segundo hogar, en Iquisa? Ocurrió el siniestro a eso de las 9 de la noche, en Olas Altas, entre Playa y Revolcadero, sin que los vecinos se inquieten pues ya conocen las andanzas del empedernido borrachín, alias el Marianín…

Abiram Hernández: crimen de efecto letal

Miércoles, 03 Abril 2019 11:21

Solo e inerme, abandonado en su tragedia, Abiram recibió un castigo brutal. Sobre el rostro los golpes, torturado con saña, sufriendo el castigo, herido en el alma, dejando la vida hasta que una descarga letal habría de partirle el cráneo, segando el dolor.

Aquel que alzó la voz, el que fustigó al fiscal de Córdoba, el que habló y exigió, reclamó y se engalló, ya no está. Aquel que imputaba a Gilberto Aguirre, ex de Servicios Periciales, la pérdida orquestada, no extravío, pérdida deliberada de muestras genéticas para identificar restos de desaparecidos, fue ultimado.

Aquel día —marzo 23 de 2017—, frente a Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador de Veracruz, Abiram Hernández Fernández hizo suyo el reclamo de los colectivos dedicados a la búsqueda de desaparecidos, por sus tretas y la contrajusticia de los esbirros de Javier Duarte, el engaño y el dolo.

Increpó y cimbró al gobernador. Iba irritando al hacerse escuchar, advirtiendo que ese fiscal de Córdoba, Gilberto Aguirre Garza, fidelista y duartista, mantenido ahí para evitar que huyera, tenía responsabilidad en la pérdida de muestras de ADN aportadas por familiares de desaparecidos, las que son comparadas con las de los restos óseos hallados en fosas clandestinas o en cualquier paraje de Veracruz.

Abiram —35 años entonces—, sociólogo, fundador y acompañante de colectivos, integrante del Centro de Estudios y Servicios Municipales Heriberto Jara, impulsor del Colectivo por la Paz, tocaba la fibra que daría pauta a una de las investigaciones más demoledoras para consolidar delitos por desaparición forzada del gobierno de Javier Duarte.

Fiscal en Córdoba, Gilberto Aguirre venía de ser director de Servicios Periciales con Fisculín, alias Luis Ángel Bravo Contreras, el fiscal del régimen duartista, hoy en prisión, sujeto a proceso penal por desaparición forzada. Y Abiram lo reclamó:

“La mayoría de los perfiles genéticos que se hicieron —expresó— están extraviados. El anterior responsable de la Fiscalía, específicamente de la unidad de servicios periciales es una porquería, es una cochinada pero además está premiado, el señor es Fiscal Regional de la fiscalía de Córdoba (…), a los corruptos a los que hacen una porquería no se les castiga, se les premia”.

Ese día Gilberto Aguirre renunció. Y un año después —abril 3 de 2018— fue aprehendido bajo cargos de desaparición forzada.

Abiram volvió a hablar.

Sobre Gilberto debía investigarse por negligencia: “Si lo sabía, es muy grave porque lo ocultó, pero si no lo sabía es peor, porque de qué clase de director estamos hablando”.

Y pedía fincarle cargos al ex fiscal Bravo Contreras por ser jefe directo de Aguirre Garza:

“Era el responsable de vigilar qué estaba pasando ahí. No puede lavarse las manos y decir que el de atrás paga cuando tenía un cargo y una responsabilidad. Es momento de llamarlo a cuentas”.

A Fisculín le habían demandado que se investigara en La Barraca, municipio de Emiliano Zapata, colindante con Xalapa. Ahí había indicios de cuerpos humanos.

“Ahora entendemos —dijo—por qué nunca se hizo una inspección a fondo, ni una búsqueda seria”.

Y exigía que la cadena de mando en su totalidad fuera llamada a declarar para esclarecer el por qué de la pérdida de muestras genéticas.

Otros agraviados, familiares de desaparecidos reclamaban entonces la descomunal treta de Gilberto Aguirre: desaparecía muestras genéticas, extraviada libros con la información recabada, confeccionaba nuevos libros, aparecían los libros extraviados y entre unos y otros había discrepancias graves.

Más de 3 mil desapariciones habían ocurrido oficialmente en el nefasto régimen duartista. Y de ellos ni el 10 por ciento contaba con perfiles genéticos de familiares. Su misión fue borrar huellas.

“El 23 de febrero del 2017, los colectivos denunciaron que de las más de 3 mil denuncias por desaparición, la FGE solo procesó 266 perfiles genéticos de familiares. Durante años, la Dirección General de Periciales mintió y nunca integró un banco estatal ni hizo comparativa de perfiles genéticos con cuerpos encontrados”, refiere un despacho de la Agencia Veracruzana de Comunicación (AVC).

Sobran los testimonios que describen a Gilberto Aguirre, maestro en Ciencias Penales, como el autor de una infamia. Ocultaba cuerpos; a otros, plenamente identificados, los enviaba a la fosa común; unos más permanecían en el sepulcro común porque los jueces se negaban a autorizar la exhumación ya que los familiares solicitaban llevar un perito independiente por la desconfianza que sentían hacia el forense de la fiscalía.

Paró en la cárcel cuando se le implicó en la desaparición de 13 personas, cuyos cuerpos fueron arrojados en la barranca La Aurora. Se trataba de presuntos “halcones” informantes al servicio del crimen organizado, levantados por los grupos de élite del ex secretario de Seguridad Pública del gobierno de Javier Duarte, Arturo Bermúdez Zurita, alias Capitán Tormenta.

Pieza clave en la trama de desaparición forzada, Gilberto Aguirre es el ex fiscal de Córdoba al que Abiram Hernández exhibió. Alzó la voz y cuestionó que se le hubiera premiado. Habló y cimbró al gobierno de Veracruz y a la élite política, al yunismo azul, al entonces gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares. Y lo despeñó.

Un año libre y luego Gilberto Aguirre fue a prisión.

Un año después, Abiram muere.

Golpeado con saña, brutal el castigo, sobre el rostro la felpa y al final la descarga letal que le partió el cráneo y le expuso la masa encefálica. Se infiere que algo le querían sacar. Y quizá habló.

Hallado en su hogar de Arboledas del Sumidero, en Xalapa, el sábado 30 de marzo, el escándalo sacude a Veracruz. Estruja los corazones de familiares de desaparecidos, compañeros de lucha con los que marchó en la exigencia de justicia.

Por él, salen a las calles, marchan, advierten y reclaman. Por Abiram alertan que la represión está ahí, asomando el rostro, lanzando el mensaje, advirtiendo los riesgos al que hurga en la tierra, al que desafía al sistema, al que al hallar al familiar desaparecido precipita la justicia sobre el crimen organizado y el aparato policíaco y de justicia que calla, protege y encubre al mal.

Golpe letal, el crimen de Abiram Hernández es el punto rojo en la estadística de Cuitláhuac García. Tendrá que vivir el gobernador con la carga de asesinato brutal, la tortura previa, del joven activista social, cometido en el naciente régimen de Morena.

A Javier Duarte le ocurrió así.

Asesinada en su hogar, Regina Martínez era una periodista sin par, acuciosa, profesional, corresponsal de la revista Proceso, relatora de la realidad cruda de Veracruz, de los excesos de Fidel Herrera Beltrán, de las locuras incipientes de Javier Duarte, de las trapacerías de la clase política dominante y sus nexos con el crimen organizado.

Marcó a Javier Duarte el crimen de Regina, el 28 de abril de 2012. Y se agravó cuando en su inmundo cerebro se perpetró la infamia de enlodarla, armando una trama judicial deplorable, acusando a la periodista de haber provocado su muerte, pues los asesinos —según el sucio Duarte y el enfermo procurador Reynaldo Escobar— eran amigos, convivían, se embriagaban. Y al intentar robarle, la golpearon y estrangularon.

Tras el crimen, tras la manipulación de los hechos, tras el inmoral uso del aparato de justicia, Javier Duarte se comenzó a desplomar.

Abiram ya no está. Quedan sus denuncias, su índice de fuego, la fuerza moral que lo distinguió, acusando a los que ocultan cuerpos, a los que tuercen la ley, al que extraviaba las pruebas genéticas, a quienes le permitieron agraviar a toda una sociedad.

Abiram ya no está pero Cuitláhuac sí.

Su muerte tiene efecto letal.

Archivo muerto

Yerba mala, nunca muere. Y Marcelo Montiel alista el regreso. Del inframundo en que se metió, nueve años serpenteando, asestándole golpes al PRI, pactando con la oposición, opera su vuelta a la alcaldía de Coatzacoalcos. Se reagrupa. Jala adeptos. Busca a quienes lo fueron y los echó del harem. Bajan sus huestes —lo que queda de aquella estructura— a colonias y enclaves, imaginándose que los demás no tienen memoria, los que lo vieron tomar el botín y partir. Traidor al PRI, pactó en 2015 con Rocío Nahle y la hizo —literalmente la hizo— diputada federal de Morena por Coatzacoalcos.

Operó el triunfo morenista en 2016, diputación local para Amado Cruz Malpica. Le acarreó votos a Morena en 2017 y así llegó Víctor Manuel Carranza Rosaldo a la alcaldía, sacrificando al líder cetemista Carlos Manuel Vasconcelos Guevara. Operó de nuevo en 2018, el cinco de cinco que catapultó a Andrés Manuel López Obrador, Tania Cruz, Amado Cruz Malpica, Cuitláhuac García y el Senado para Ricardo Ahued y Rocío Nahle, hoy secretaria de Energía.

Ahora cobra el favor. Desplomándose Morena por las gestas del Comediante Supremo, Víctor Carranza, vuelve Marcelo Montiel al escenario. Uno de sus alfiles irá por la candidatura a la presidencia municipal en Morena, un caballo de Troya; al otro, Joaquín Caballero, lo ubican en una diputación.

Con la venia de Morena, el marcelismo se reedita. Y el priismo en pleno, los que se quedaron a llorar las derrotas, sólo lo verán llegar… Al Comediante Supremo le detonan los misiles en su trinchera. Antes, un secuestrador y un narcomenudista ejecutado, un pervertidor de hondureña y un falsificador de actas de cabildo, el vocero que exige moches y varios funcionarios que acosan a las empleadas. Y ahora la educadora pederasta. Sobre el Comediante Supremo —Víctor Manuel Carranza— se desatan tormentas de miedo. Cuatro niñas en el Centro de Atención para el Desarrollo Infantil Eva Sámano, del DIF, fueron agredidas sexualmente, detenida ya su directora, Luz María “N”, por solapar y encubrir al fotógrafo Reyes “N”, presunto autor del atroz agravio. Denunciados ambos, ya están en prisión, imputados y en los umbrales de un proceso penal. Cuatro niñas y pueden ser más.

Estalla el escándalo y alcanza al presidente municipal de Coatzacoalcos y a su esposa Lucila Aguilar Manjarrez, pues en el DIF nadie actuó a tiempo, nadie escuchó, todos desoyendo las voces de alerta que algunos padres habían lanzado. Atrapa a Lucila Aguilar y su marido, el alcalde Carranza, sólo atina a pedirle al cabildo su comprensión. ¿Y la justicia para las niñas? Sabiendo o no, la titular del DIF pronto sentirá que la ley la alcanza. Hay quienes están implicados por acción y omisión, dice el fiscal general Jorge Winckler. Y el Comediante Supremo y su esposa tiemblan… Lo adelantó Maryjose Gamboa y así es. Va Cuitláhuac García por su tercer crédito, esta vez por mil 650 millones de pesos.

Deuda pura que se suma a los 4 mil 500 millones producto de otro crédito con Banobras y lo que solicitó a cuenta de participaciones federales. Y eso que el gobernador fustigaba a su antecesor Miguel Ángel Yunes Linares, acusándolo de endeudar a Veracruz. Y eso que ofrecía en campaña que él no cometería tal abominación. Y todo a espaldas del Congreso, aduciendo que mientras no rebase el 6 por ciento del presupuesto para el 2019, no requiere el aval de la Legislatura. Algo parecido al robo hormiga. Sutilmente lo perpetran.

Sutilmente, Cuitláhuac endeuda. Lo adelantó Maryjose Gamboa y lo confirma el secretario de Finanzas del gobierno de Veracruz, José Luis Lima Franco… Corrosivo, Joel alcanzó el clímax y se fue.

O lo echaron. O lo echamos. Alcanza el cenit del oprobio, la repulsa de todos, quejas y denuncias, las de un auto que no quería pagar y la de Rosa Judith Marcelo Gallegos, fotógrafa del área de prensa a quien le robaba la mitad del salario, o las felpas que se lleva el Comediante Supremo, alias el alcalde, alias Víctor Manuel Carranza, por sus mil y un desatinos verbales, el atropello al ciudadano, el abuso de poder, el derroche, la falta de obra y el caso de pederastia en la guardería del DIF. Por lo que fuera, Joel Alejandro Arellano Torres dejó la Dirección de Comunicación Social del ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Ahí fue un tirano, irascible, procaz, lépero y vulgar, incapaz de defender a su alcalde de las palizas diarias. Cuentan que su renuncia se asocia al tuit infame de la Secretaría de Energía embistiendo a los senadores que exhibían las miserias intelectuales y la ignorancia de los aspirantes a los cuatro espacios en la Comisión Reguladora de Energía. Salió Rocío Nahle, titular de aquella dependencia, a disculparse por un mensaje chairo en Twitter que emitió la Sener cuando con ese lenguaje se expresa la yihad pejista. O sea, el lodo es parte de la Cuarta Deformación, cosa que México entero sabe, pero ahora hay evidencia legal.

Sea como sea, Joel se fue. Y lo releve quien lo releve, Carranza seguirá igual… ¿Quién es ese yunista al que ya apodan Bermúdez Azul, que cimenta su negocio sobre la violencia y el dolor, el miedo al secuestro, al homicidio, a la extorsión? Sabiendo que esto es cuento de nunca acabar, lo suyo es brindar servicios de seguridad privada, porque los carteles, los capos, sus sicarios nunca se irán. Y el negocio es un filón…

Joel Arellano: la mano negra del alcalde

Miércoles, 27 Marzo 2019 12:44

Con dinero ajeno, “Mano Negra”, mano sucia, compra silencios y renta aplausos, sometiendo a un gremio infame que calla ante el abuso y la corrupción, altivo hasta increpar, perverso hasta enlodar. Así es Joel Arellano y hoy enfrenta acusaciones de fraude, acoso laboral, cobro de moches, abuso de autoridad.

Un día lo denuncian por adquirir un vehículo deportivo, Eclipse, y no pagarlo ni devolverlo.

Otro, lo implican con el Cártel de Quetzalcóatl, operando la red de páginas fantasma en internet para desacreditar a los críticos del presidente municipal de Coatzacoalcos.

Uno más, cuando la fotógrafa oficial le retrata el alma y la ambición: la insulta, le rasura el salario, amaga con despedirla.

Vocero sin gracia, acumula más pecados que el alcalde, Víctor Manuel Carranza, al que debe cuidar.

Ni en los tiempos de Eugenio Hernández Velasco, que reventó cuando aquí le hallamos correos electrónicos en que expresaba su gusto por la hierba verde y el polvo blanco, ni cuando Basilio Velasco, distraído con una edecán de nombre Karen que en los días del marcelismo causaba furor, se veía algo así en Comunicación Social.

Joel es peor.

Le acusa una reportera gráfica, Rosa Judith Marcelo Gallegos, adscrita al departamento de Prensa, por hostigamiento, maltrato y el cobro de moches para no cesarla.

Su queja yace en la Comisión Estatal de Derechos Humanos bajo el número de investigación COAT-0150/2019, de fecha 19 de marzo de 2019, sustentando a detalle el robo de la mitad de su salario y el maltrato laboral.

Judith Marcelo ingresó a esa área y percibe salario de 7 mil pesos quincenales. De ellos, según refieren las reseñas periodísticas, debía entregar 3 mil 500 a Joel Arellano. Era la condición para continuar en la nómina municipal.

Así varios meses. Así la ordeña. Y luego lo bateó.

Pasó entonces a la fase de presión. Palabras altisonantes, maltrato, órdenes descabelladas, exigencias de gran señor. Un día Judith Marcelo debió trabajar hasta las 6 de la mañana. Había que confeccionar el miserable primer informe del alcalde Carranza.

Sustenta la queja ante Derechos Humanos la versión de compañeros de trabajo, testigos del moche, del hostigamiento, del acoso que sufría Judith.

Procaz como es, Joel Arellano salpicaba el lenguaje con insultos y bajezas, la Cuarta Corrientez. En ocasiones, según la versión difundida en prensa, “la empujaba y le arrebataba la cámara”.

Sobre Judith Marcelo Gallegos y la Comisión Estatal de Derechos Humanos se centra hoy la atención de reporteros y columnistas, medios y portales que viven y confrontan las trapacerías del vocero del alcalde, sus tretas para enlodar al que discrepa, embustes para justificar las pifias del edil.

Ligado a Rocío Nahle García, de quien fuera enlace de prensa en la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados, cuando ella la coordinaba, Joel Arellano llega precedido de fama infame.

Siendo vocero en el área de Seguridad del gobierno de Michoacán, luego en la Procuraduría de aquella entidad, le llovieron quejas por apretar a sus subordinados como lo hace con Judith Marcelo Gallegos, además de conformar un grupo de agentes ministeriales para cometer fechorías.

Y así lo compró Rocío Nahle.

De Morena en la Cámara pasó a Comunicación Social del ayuntamiento de Coatzacoalcos, relevando a Roberto Pérez López, quien resultó una nulidad por sus vicios, degradado de director a subdirector, luego enviado de palabra a cubrir la Dirección de Ingresos cuando al titular Elías Omri Gutiérrez Gordillo, lo levantó un grupo armado y aunque volvió con vida, mejor se abrió.

Joel Arellano sólo vegeta. Con nada reconstruye la imagen erosionada del alcalde. Ni cuando maniobra en las entrevistas de banqueta, usando a reporteros a modo para atajar preguntas incómodas, metiendo temas intrascendentes, ni cuando queda pasmado ante los yerros de Carranza, sus abusos, su atropello a la ley.

A cada crítica, sean las quejas de la síndica del ayuntamiento, Yazmín Martínez Irigoyen, el acta de cabildo falsa, los derechos burlados a las ligas de futbol, el despido de personal con tal de desmantelar al sindicato de empleados municipales, el caos en la recolección de basura, la violencia que cimbra a Coatzacoalcos, la respuesta es el silencio. Y la ineptitud. O el ataque.

Lanza Yazmín Martínez carta abierta, dirigida al presidente López Obrador, al gobernador Cuitláhuac García, a la lideresa de Morena, Yeidckol Polenvsky, advirtiendo amenazas, intento de echarla del partido, implicarla con malosos en la autoría de mantas, audios y textos con dedicatoria al alcalde, y expresa que si algo le ocurre, son Carranza y su banda los culpables. Y la respuesta es la descalificación.

Por Joel hablan las hordas pejistas, empleados y no empleados municipales, unos cobrando en la nómina, justificando las pifias del alcalde, agrediendo, insultando, algo que para organismos como Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras es acoso a la libertad de expresión.

Proliferan con Joel los portales fantasma, uno atribuido a la regidora de Morena, Eusebia Cortés, de poca educación y lenguaje vulgar, sobre quien pesan acusaciones de taxistas por amenazas.

No hay respuesta oficial. “Mano negra” calla. Nada dice Joel Arellano de las imputaciones de corrupción y abuso cometidos por Carranza y sus secuaces.

Joel calla y la respuesta son los ataques desde portales de los que nadie se hace responsable, el Cártel de Quetzalcóatl, de Mariano y Quintanilla, Antonio y Mauricio, manejados por cobardes que lanzan lodo, usando el anonimato en defensa del presidente municipal. Así opera la Cuarta Transformación, sin moral.

¿Quién mueve los ataques en las redes? ¿Joel Arellano, Rafael Olaf, Ángel Echavarría, secretarios del alcalde? Hay un hacker que ya cantó.

También Rocío Nahle actúa así. Por la secretaria de Energía responden sus grupos de fans. Y ella les da cuerda.

Joel Arellano es un inútil profesional.

Por sus dominios pasa el sí o el no, las facturas de medios de comunicación que a diario, 24/7, semana con semana y mes con mes, le aplauden al presidente municipal, o lo justifican, o guardan silencio, o intentan revertir el desastre carrancista con diatribas y argumentos de efecto fallido.

Su partida presupuestal, la partida de Comunicación Social, es un auténtico basurero, desecho puro. Joel Alejandro Arellano Torres dilapidó 50 millones de pesos en promedio, en 2018, y la imagen del alcalde se equipara a la de un enfermo en grado terminal.

Sus “clientes” se dispersan en los medios del Clan de la Succión, la familia Robles Barajas, dueños de Diario del Istmo, Imagen de Veracruz, Imagen del Golfo y revista Llave; Coatza Digital, hoy propiedad de integrantes de la familia Quintanilla Hayek, con compadrazgo con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, artífice de la imposición de Víctor Carranza; TV Azteca, Telever, estaciones de radio, portales afines al morenismo, portales tránsfugas del PRI y otros gérmenes parlanchines e infecciosos que pululan en la aldea global.

Un derroche y un desperdicio. Son convenios de publicidad para difundir una obra sin mayor interés, acciones de las que nadie recuerda algo, proyectos sin futuro, alardes de combate a la corrupción, la esperanza que se extinguió antes de iniciar. Y al final nada se fija en la mente de los gobernados.

“Mano negra” quema 4 millones o más al mes, y Carranza sigue igual. Le vacían insultos, lo agravian, protagoniza memes y burletas, le demandan irse, dejar de lucrar, dejar de engañar. Vive en el infierno de las redes sociales. “Mano Negra” lo deja morir.

A Carranza lo tildan de inepto; a Joel Arellano, de pillo y perverso.

Y de robarle el salario a Judith.

Archivo muerto

Segundo strike para Andrés Manuel. Abucheado, vituperado, escucha los “fuera, fuera” en el estadio de los Diablos Rojos, junto al propietario del equipo de beisbol, el ex banquero fifí Alfredo Harp Helú, socio de Roberto Hernández en Banamex y beneficiarios ambos del Fobaproa cuando con recursos públicos se perpetró el fraude descomunal. Silbidos, mentadas, y el presidente siente que la sangre bulle. Más silbidos y mofas y se calienta Diosmanuel. Y ya no puede más. Toma el micrófono y se engalla. Lanzará, dice sin ocultar la rabia, curvas y rectas y lisas.

Los voy a ponchar, amaga con aire fifí. Ponchará a los conservadores —sí, tú, reencarnación de Juárez—. Alude a los de la porra del “equipo fifí” y sentencia: “Voy a controlar con recta de 95 millas y con curvas, vamos a seguir ponchando a los de la mafia del poder”. Unos ríen, otros insultan mientras arrecia el “fuera, fuera”.

Poco aguante el del Dios Peje. A la primera, como novato, se engancha. Primer strike. Abanica un segundo lanzamiento con tufo peninsular. Y con esencia de distractor. Difunde El País la carta que AMLO envió al gobierno español, instándolo a expresar una disculpa por los abusos y crímenes cometidos contra originarios de México en la conquista y colonia, en la imposición de la cultura española, y al papa Francisco lo conmina a que la Iglesia Católica se disculpe por la evangelización feroz. Provoca un ataque de risa general, mofas y escarnio, la burla hasta de los chairos, el azoro y la carcajada mundial.

Hubo quien dudó de la autenticidad del texto publicado en las páginas del rotativo español. Horas después, el mismo López Obrador confirma ser el autor de semejante payasada, obviamente con la asesoría de la “literata” Beatriz Gutiérrez Müeller, su esposa, historiadora.

Se da lujo de inventar que 2021 es el año de la reconciliación. En el día 114 de su reinado juarista, ya desvaría el presidente. Y el mundo no para de reír. Segundo strike al Dios Peje. Al tercero, que no lo olvide, está ponchado. ¿Distractor para disipar el efecto del abucheo? Quizá, pero uno y otro exhiben la fragilidad de Diosmanuel… Arde Veracruz y el junior viaja a Nueva York.

Ataviado con pants y sudadera negra, gorra y tenis, literalmente suda frío. Porta en el uniforme el número 19973 y registra tiempo de 2 horas 17 segundos. Nada mal para el alcalde de Veracruz. Nada como correr la Media Maratón. Viaja a la Urbe de Hierro el menor de la dinastía, Fernando Yunes, cuando la violencia arrecia, cuando aparecen narcomantas en el puerto que dice gobernar, sacudidos todos, sociedad y gobierno por el reto abierto, brutal, incendiario, del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Va a Nueva York trasluciendo que esta violencia desbordada le viene bien al yunismo azul que atento espera descarrilar al gobierno morenista de Cuitláhuac García. ¿Acaso hay mano política atrás la oleada de sangre con que se muestra el Cártel Jalisco que jefatura El Mencho? Corre Fernando Yunes sin preocupación alguna, mientras al gober Cuitláhuac lo sacude el miedo, metiéndose el de Morena en la enagua de su “novia”, sabiendo que por su cabeza ya hay precio, escuchando las voladas galácticas del secretario de Seguridad, Hugo Gutiérrez Maldonado, que en eso de infundir ánimo es único y fenomenal: los malosos, dice, algún día se cansarán y se irán a joder a otro lugar. Será ese el día en que la paz regrese a Veracruz. ¡OMG! Qué alivio. Hay que prenderle veladoras al Creador y la Santísima Lupita para que el espíritu del cansancio pronto haga efecto en los capos y sicarios del CJNG. Mientras, el junior Fernando Yunes repite la escapada. Antes fue el Super Bowl en Atlanta; ahora es la Media Maratón de Nueva York.

La violencia le viene bien. Que la violencia detone a Cuitláhuac y a Veracruz… Tenaz, torpe, necio, Carranza lo logró. Ya es el peor alcalde que pulula en suelo jarocho. A diario lo vapulea la prensa crítica, sea Baqueiro y Luis Romero, o Plumas Libres y Gobernantes, o Versiones y E Consulta. Hoy es el conflicto con el director de la Policía Municipal, Víctor Colorado Cervantes, al que le sugirió enfermarse para justificar su renuncia al cargo. Acusa el almirante retirado que aquello fue instruido por Víctor Manuel Carranza con la encomienda al tesorero municipal de entregarle el dinero que el uniformado pidiera. Lo que fuera pero que se marchara. Sabiendo lo que implica, Colorado se negó. Supuso un cuatro, una trampa.

Es soborno en grado de tentativa. Rapaz, Víctor Carranza usa los dineros municipales, que son dineros públicos, dinero del pueblo, para deshacerse de quienes le estorban. ¿Bajo qué concepto se justifica contablemente un soborno? ¿Servicios personales? La dirección de la policía municipal está reservada para la mafia del poder, parte de la cual ya opera desde el interior, habiendo policías sin certificación, policías con antecedentes penales o denunciados por violación. Los malosos del alcalde saben para que la van a usar… Sainete en el Trocadero. Sainete de madrugada.

Embrutecidos por el alcohol, Mariano y Federico encaran, increpan, acorralan al dueño del lugar. Hay reclamos airados y ganas de pelear. “Embarraste a mi hijo”, grita Mariano. Federico lo secunda. Vuelan los platos y los vasos y se escucha el golpe de cristales hechos trizas. Y Leonel se evade. Toma la salida de emergencia, huyendo del restaurant de su propiedad. Pasan de las 2, domingo 24. Alerta máxima entre el personal, meseros y guardias, ya curtidos en aquellos desfiguros, habituados al show de los adictos y los dipsómanos, nuevos ricos con fortuna de origen evidentemente sucio, lavado con gasolina de dudosa calidad. ¿Pues no que Leonel tiene protección zeta?…

Al interior de la burbuja, Cuitláhuac es feliz, en su mente sólo Andrés Manuel. Y afuera el Veracruz real: la narcoviolencia, la declaración de guerra del Cártel Jalisco, las ráfagas y los casquillos, las mantas y los ejecutados, tráileres devorados por el fuego, mujeres descuartizadas por ponerle el dedo a Los Zetas, linchados en Atzompa. Una escalada brutal.

Sueltos los demonios, apenas si reacciona el gobernador. Pasmado, ve el desafío pero no lo interpreta. No atina a saber, ni a concebir, ni a entender que los malos van por el territorio y van por él.

Se incendian los tráileres y se incendia Veracruz. Se escucha los alardes y el amago de los sicarios gritando “Puro Cártel Jalisco”, conminando a zetas y golfos al desafío de frente, cara a cara, portando las AK-47, los Calibre 50, los R15, en un escenario de locos y de muerte, donde campean los insultos, la procacidad.

A media autopista, esa que va de La Tinaja a la Cuenca del Papaloapan, al feudo del Fidel Herrera por el que no se para ni se quiere acordar, se ven los inmensos vehículos ardiendo, bloqueando el camino y detonando ese miedo con trazas de terror, que ya en el veracruzano se va volviendo elemento natural de su realidad.

Tráileres abrasados por el fuego con sus inmensas columnas de humo, y a su lado los matones del Cártel Jalisco Nueva Generación que en abierto, retadores, profieren la amenaza, conformando un escenario de narcoviolencia, de reto al Estado, de provocación a Cuitláhuac García, el gobernador de Morena que hasta ahí ni reaccionaba, ni se movía, ni soltaba un destello de oficio ante la peor crisis que sacude a Veracruz.

Hasta entonces, don Cuit seguía inmerso, refugiado, en la burbuja.

Un audio, una atropellada voz de alerta, emitida por integrantes de una patrulla de la Fuerza Civil, la noche del jueves 14, abrió la jornada violenta. A velocidad de ráfaga huían. Eran seguidos por más de 20 camionetas del CJNG, y en ellas los matarifes del Mencho, su líder, su capo mayor.

Horas después, la quema de los vehículos, los disparos al aire, las ráfagas de las AK-47, el reto abierto, sicarios algo histriónicos, peliculescos, posando para la lente, dejando constancia que ellos “Puro Cártel Jalisco” son, sí señor.

Y del gobernador nada.

Zona de miedo, el tramo de La Tinaja a Cosamaloapan, la que viene del centro de Veracruz al sur, es tierra de forajidos y bandoleros, los que asaltan camiones y autos, los que atrapan a sus víctimas colocando pierdas tronco en el camino. Cuatreros vulgares, son despiadados con el que encuentran inerme, indefenso.

Pero hoy esos malnacidos no están. Ni ellos se quisieron meter con las Chivas del CJNG. Huyeron como huye la policía del gobernador, la Fuerza Civil.

Poco después, el ataque se siente en Catemaco. A un costado de la laguna, sobre la congregación de La Victoria, el fuego consume otro tráiler que bloquea la serpenteante carretera.

A la base de la Fuerza Civil, en Jáltipan, la impactan las balas disparadas por el CJNG, y le destruyen una parte de su fachada. Y los vecinos, la sociedad entera con el alma en un hilo.

Y hasta entonces, del gober de Veracruz ni sus luces.

Tierra incendiada, Veracruz es el corredor que le falta al Cártel Jalisco Nueva Generación para dominar al país. Y Cuitláhuac García le abrió la rendija por donde habrán de irrumpir.

Cada que puede, con inquina y veneno, Andrés Manuel López Obrador resume la guerra a las drogas de Felipe Calderón con una analogía contundente: “Fue como agarrar a palazos a un avispero”. Fue golpear a los cárteles sin estrategia, a ciegas, a tontas.

Pues así actuó Cuitláhuac.

Fue su secretario de Seguridad por el león y el león despertó. Arrestó a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, aseguró los ranchos de Tierra Blanca que servía de campamento de operaciones, y el de Tlalixcoyan, y decomisó equipo táctico, chalecos y armamento.

Sobre el campo abierto, en el feudo del Cártel Jalisco, se erige una figura: Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad. Potra chaleco antibalas. Calza tenis. Al cinto trae la pistola con la que ha someter a los sicarios del Mencho.

Lo que nadie logró, golpear y trastocar al Cártel Jalisco, lo hizo este cuestionado secretario de Seguridad venido de tierras regias, de su querido Nuevo León.

Su imagen corre en redes sociales, en medios de comunicación, agraviando al grupo delincuencial, humillándolo, mostrando al CJNG como un fantasma que ya no logra espantar.

Y enfrentó la reacción.

Salió de su madriguera el CJNG e hizo de Veracruz un escenario de narcoviolencia, embistiendo y correteando a la Fuerza Civil. Huye, pues, la policía de élite. Huyen lanzando voces de auxilio, implorando apoyo, luchando por su vida, en un espectáculo degradante, miserable, que lleva a pensar: si estos son los cuidan a los veracruzanos, todo se ha perdido.

¿Y Cuitláhuac? En la burbuja.

Un par de días y Veracruz ya es territorio Chiva. Su idioma son las armas y las balas y las arengas y las mentadas. Su fuerza está en la narcoviolencia, los tráileres que arden bloqueando carreteras, cuarteles de policía atacados, en la amenaza que se lee en las redes sociales y en las mantas que señalan qué mandos y tropa trabajan para los zetas y van a morir.

Cuitláhuac se deja ver en Tierra Blanca. Tardíamente reacciona. Dialoga con jefes policíacos y difunde en sus comunicados que coordina las tareas de seguridad. ¿En serio? ¿Sabrá qué es eso?

Luego se chuta un hot dog. Y sonríe. Y posa la fotografía. Es el mensaje de tranquilidad que le envía a los veracruzanos.

Cesan los disparos y los tráileres quemados. Hasta el CJNG economiza parque, guarda balas y vuelve a la madriguera. Ahora va por los rivales, por los zetas, muchos de ellos, como los del Comandante H, ya de su lado. Va por los policías y mandos de la SSP que juegan con el cártel que tomó carta de naturalización en los días en que Fidel Herrera gobernaba Veracruz.

De la violencia feroz pasan a la guerra fría. Se difunden audios en que amagan con ir sobre el secretario de Seguridad y el director operativo de la Fuerza Civil, instando a los policías a no comprar vendetta ajena, hacerse a un lado o morir.

Y en otros audios, supuestos policías responden y reclaman. Increpan a Cuitláhuac, a Hugo Gutiérrez, al alto mando de Seguridad Pública, por mandarlos al frente, sin estrategia, al matadero.

Humillado, Cuitláhuac García se observa pasmado, el gesto adusto, el miedo en los ojos, enfrentado a un cártel letal, cuestionado en Palacio Nacional, en el círculo del presidente que reclama la tardanza para responder y la torpeza para manejar la primera crisis de seguridad.

Con más de 50 ausencias en las reuniones diarias de seguridad, desairando a manos militares y navales, a la Policía Federal, el gobernador fue el constructor de su desgracia. Y eso que el convocante era Andrés Manuel López Obrador.

Como él, ni el secretario de Gobierno y tripulador oficial, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, ni el titular de Seguridad, Hugo Gutiérrez, acudían a las mesas donde se diseñan las estrategias y se evalúa la fuerza de los delincuentes, sus alcances, sus vulnerabilidades.

Abrasados por el fuego del Cártel Jalisco, Cuitláhuac y sus inútiles llevaron a Veracruz a un estado de indefensión, provocando angustia, generando el asombro de un sector de la sociedad que no puede creer lo que ve.

Pronto, dice el gobernador, habrá respuesta de Veracruz y la Federación.

Por lo pronto, le faltaron bomberos y no halló agua para sofocar el incendio.

Le faltó valor y le sobró miedo para enfrentar el embate chiva.

Le sobró torpeza para tomar el bat y darle con todo al avispero, como el Dios Peje decía de Calderón.

Sueltas las avispas, ni cómo someterlas.

Archivo muerto

Juez y parte, Morena fue el motor del Yuribia, el secuestro de la presa, el desabasto de agua, la confrontación de grupos, el factor político por encima de la demanda social, el repudio a Cuitláhuac García y a su tripulador oficial, Patrocinio Cisneros.

Medio mes así, entre la exigencia de los ejidatarios que esgrimen violaciones al convenio con el gobierno de Veracruz, falta de obras, el dinero que extrañan, y un gobernador indolente, apoltronado, que no ve ni oye, insensible al reclamo de medio millón de habitantes, los que ven trastocada su vida y perciben que ahí lo que sobra es grilla de los Bautista contra los Bautista en Tatahuicapan y guerra por el poder entre Cuitláhuac y Manuel Huerta, el superdelegados del gobierno federal.

Hacia el 1 de marzo, pasado el mediodía, ocurrió el primer bloqueo a las válvulas. Dijeron ceder. Y luego el ataque frontal. Horas y días después, el desabasto ya es crisis. Y el silencio del gobernador se volvió insulto, y su pasividad, desprecio. Cuitláhuac no articulaba una salida. No enfrentaba a los ejidatarios.

No apretaba ni negociaba. Sus operadores bajaban al diálogo y se iban de la sierra con las manos vacías, porque no saben, porque no quieren, porque no pueden. Cuitláhuac García y Patrocinio son la ignorancia total, remedos de políticos, gobernador y secretario de Gobierno por accidente electoral, una nulidad, una vergüenza para Veracruz. Morena fue —es—el motor del conflicto: los ejidatarios son movidos por agitadores y profesores vinculados o militantes de Morena, Eloy González e Inocente Bautista, ya denunciados; el alcalde de Tatahuicapan, Esteban Bautista, que llegó al cargo por el PAN-PRD y en cuanto pudo pactó con Rocío Nahle y se saló; Manuel Huerta, ex líder estatal de Morena, cuyos seguidores, según Esteban Bautista, son los artífices del secuestro de la presa; Víctor Carranza y Nicolás Reyes, alcaldes de Coatzacoalcos y Minatitlán, ambos de Morena; y Cuitláhuac y Patrocinio, encumbrados en el gobierno de Veracruz por el triunfo del partido de Andrés Manuel López Obrador. Crea Morena el conflicto, lo deja correr, lo magnifica y lo mantiene en punto de ebullición.

A los ejidatarios les imputa cargos y una denuncia por sabotaje y daños a la presa. Y los tipos suponen que con desistirse se extinguirá la acción legal. Pues no, por los cargos que les atribuyen, la Fiscalía de Jorge Winckler no los dejará ir.

Aún con desistimiento, son delitos que se persiguen de oficio. Algo ven los ejidatarios, quizá que los usan y los desechan, que ya sólo les falta declarar personas non gratas al gobernador a Bola 8, el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros. La noche del miércoles 13, los ejidatarios lanzaron la sentencia: cero diálogo con Patrocinio y tampoco con el gobernador si osan reunirse con el alcalde Esteban Bautista. Y nadie movió un dedo. También en Tatahuicapan hay vacío de poder. Y Morena en el centro del caos… Mal acusado, La Liebre paró en un penal federal. Otro poco y se les va. Nunca fue jefe de plaza ni operador; fue un matón y nada más. Aprehendido a la brava, el sicario del H aguardó en la ex PGR su consignación o su libertad, imputado de cargos de droga, armas en su poder y homicidio.

Dos días así, bloqueadas las calles al tráfico vehicular, marinos y policías resguardando los accesos, vigilantes, el gesto adusto, el nervio alerta, sabiendo que por Alaín López, alias La Liebre, su patrón, Hernán Martínez Zavaleta, daría la mitad de lo que queda de su reino zeta. Sicario sin alma, el que ultimó al taxista Clemente Martínez, su esposa y sus cuatro hijos, permaneció en el reclusorio Duport Ostión, imaginando que desde ahí seguiría operando y tomando el control del penal, crispando los nervios de la población. Horas así. Dormían con miedo los reos que denunciaron el autogobierno zeta, los atropellos, el clima de terror.

Dormían, o medio dormían, los que creyeron que esto iba a cambiar. Y el lunes 11, sin decir más, La Liebre fue trasladado a Durango, a uno de los penales federales, alejado del feudo del Comandante H, del negro pasaje de los niños asesinados por una venganza demencial… Inhumano como es, Víctor Carranza deja sin empleo a 200 empleados —algunas versiones señalan que son 400— del ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Los echa sin mediar la rescisión por escrito y explicando las causas. Se van trabajadores con 19 años de antigüedad, apodado Sergio el bailador”, con salario de 140 pesos al día, unos 4 mil 220 pesos mensuales. Y así otros más. No les comunicó el despido el área de recursos humanos, cuyo titular, Jaime Valdés, tenía la obligación de hacerlo en tiempo y forma.

Aduce el ayuntamiento que no eran trabajadores afiliados al Sindicato Único de Empleados Municipales por no aparecer en las listas que fueron entregadas al Tribunal de Justicia Administrativa, antes de lo Contencioso. ¿Y su base? ¿Y el tiempo laborado? ¿Y la justificación para semejante atropello laboral.

Cuenta Sergio el Bailador que le ofrecen la recontratación si se aparta del sindicato. O sea, se perpetra una canallada, dejando al trabajador sin el sustento de la familia, sólo por desmantelar al SUEM. Impensable para muchos, que por las venas del alcalde emanado de Morena, Víctor Carranza, corra tanta perversidad. A las denuncias que ya confronta se sumarán cientos más. Y el costo político será para Morena…

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