Lunes, 21 de octubre de 2019

Columna Sin Nombre

Desde un principio dijo "Abrazos, no balazos"
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Destino de Yunes: la cárcel
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Sórdidas son las dádivas en campaña, las de Morena y las de los otros, los dineros sin reporte que no pasan por el filtro del OPLE, “la doble contabilidad” que impulsó la escalada de Andrés Manuel y de Cuitláhuac y de senadores y diputados al poder. Y ese secreto es de Eleazar.

Aportan los mercenarios y los que van por negocios e impunidad, y los proveedores que invierten para extender o suscribir contratos, y los constructores que hacen fortuna en el erario de Veracruz.

Le ponen a la campaña —o a los proyectos— los políticos en desuso, marginados del priismo en los tiempos de Fidel y Duarte y a los que el panista Yunes no invitó al aquelarre, los mantuvo a raya o los despreció.

Le aportan, también, los malosos. Diría Fidel Herrera que en política lo que se paga con dinero es barato. Y el crimen organizado sigue a Fidel. Invierte en candidatos a cambio de infiltrar al aparato policíaco, desplegar estacas y halcones sin que haya poder que los mueva, detentar control de la plaza y control político. Y obtener obras para contratistas cuya misión es lavar.

Y los partidos cachan. Dinero limpio y dinero ilegal. Dinero reportado al OPLE y dinero que no.

Con Morena, el festín comenzó en 2016. Andrés Manuel hacía de Veracruz un sambódromo político, impulsando a candidatos sin fuerza, sin nombre ni perfil, jodidos unos, capaces otros, pero honestos según el santo patrón.

Irrumpió Cuitláhuac García en una contienda que tuvo en el ex gobernador Javier Duarte a su mayor impulsor. Se trataba de partir el voto de la oposición, restar la concentración de votos que se acumulaban en el panista Miguel Ángel Yunes y anular su inminente triunfo.

Así lo trazó Duarte, a riesgo de tumbarle votos al priista Héctor Yunes Landa, como finalmente ocurrió, y el PAN los venció.

Ya en el Congreso de Veracruz, inició el desvío de recursos, Morena usando los dineros del grupo parlamentario para solventar las giras de Andrés Manuel López Obrador.

Una voz, la de Eva Cadena Sandoval, entonces diputada por el distrito Coatzacoalcos rural, desnudó la aplicación de recursos a los eventos de López Obrador. Y lo pagó.

Masacrada en los medios y las redes tras la divulgación videos en que se le veía recibiendo aportaciones al proyecto de Andrés Manuel, una celada urdida entre morenistas, Eva Cadena fue instada por Rocío Nahle a deslindar a López Obrador de las entregas de dinero ilegal. Y acató.

Entonces Morena activó el ataque. Políticamente denostada, sujeta a una investigación por parte de la Fepade, Eva Cadena reveló el origen del conflicto: su reclamo a que los recursos del grupo parlamentario de Morena fueran usados para la campaña anticipada de Andrés Manuel en Veracruz.

Eva había pagado su campaña a la diputación local. Y ya como legisladora, Morena le propuso ser candidata a la alcaldía de Las Choapas. Se negó. Arguyó no tener recursos. Recibió el ofrecimiento de que “empresarios aportarán”. Y eso la hizo acudir a la cita en que fue grabada.

Le cobraron la osadía de cuestionar por qué se usaba el presupuesto de Morena para las constantes giras del Dios Peje a Veracruz, un peculado brutal.

De los dineros ilegales, los nexos con lo peor de lo peor, no son ajenos ni el PRI ni el PAN.

A Fernando Yunes, el segundo junior de la dinastía yunista azul, hoy alcalde de Veracruz, lo pillaron en dos: una, el día de la elección de 2016, en Coatzacoalcos, atrincherado en su camioneta, acusado de portar dinero para operar, y dos, sentado a la mesa del Comandante H, Hernán Martínez Zavaleta, jefe zeta en el sur, rodeado de guaruras portando armas largas, en un evento con panistas de Cosoleacaque.

Con el Comandante H el escándalo fue demencial. Su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, con la bandera de no pactar con el crimen organizado, los que entraron con Fidel y Duarte, el financiamiento del Cártel del Golfo y Los Zetas, y el vástago en la misma mesa que el maloso mayor, el que ordenó el crimen de una familia, el padre, la madre y cuatro niños.

Amigos con estirpe sangrienta.

Los priistas son iguales o peores. Fidel viajaba con los maletines atestados de billetes, mínimo 5 millones para someter y acordar. Javier Duarte abría las arcas del gobierno de par en par, maletas de dinero en las manos de Erick Lagos, Gabriel De Antes, Jorge Carvallo, Francisco Valencia, comprando votos, operando estructuras, ofreciendo cargos y canonjías, y sobre todo impunidad.

2018 fue el festín de las dádivas. Sabríase entonces de los pactos y las dádivas, el priismo aliado a Morena, el duartismo operando en sus zonas de control, Fidel Herrera y sus alfiles moviendo el voto para impedir que el primer junior de la dinastía azul, Miguel Ángel Yunes Márquez, pudiera alcanzar la gubernatura de Veracruz.

Desde su retiro parcial, Fidel reactivó a sus operadores, reintegró a quienes migraron al yunismo azul. Desde la cárcel, procesado entonces por el bestial robo a las arcas de Veracruz, Duarte instruyó cargarle el voto priista al partido de López Obrador.

Y Morena pactó con todos.

Un pull de políticos en la banca, por ejemplo, le puso al proyecto López Obrador 8 millones de pesos a cambio de la delegación Veracruz Sur del IMSS. Su contacto —su recaudadora— fue Rocío Nahle, hoy senadora con licencia, secretaria de Energía en funciones. Y aún no les cumple.

Otro grupo, los Quintanilla, un socio y su clan, se lleva contratos en la refinería de Dos Bocas, y de no ser por la resistencia del pueblo que terminó insultando al gobernador Cuitláhuac García, habrían iniciado ya la instalación de un relleno sanitario en el municipio de Chinameca.

Otro más, OPC, puja por hacerse del relleno sanitario en el municipio de Nanchital.

Y así en todo Veracruz.

Y así permearon las dádivas no reportadas al OPLE en las campañas de Morena.

Cercano al gobernador, el favorito en el reino, Eleazar Guerrero Pérez no solo es primo carnal sino pieza clave en los dineros del gobierno, los contratos, la asignación sin licitación, las compras con sobreprecio, el tráfico de influencias y el nepotismo en todo su esplendor.

Político de medio pelo, priista de cuarta transformación, Eleazar Guerrero es un duartista que controla los dineros del gobierno de Veracruz. Y Morena a sus pies.

Fue cercano a Roberto López Santoyo, director de Tránsito en gobierno de Javier Duarte, en la esfera de poder de Arturo Bermúdez, el temido secretario de Seguridad.

Así, duartista, hasta que Cuitláhuac se convirtió en el peor invento de López Obrador. Ahora es el financiero del gobernador, el que sabe qué ocurrió en campaña, cuántos millones sin reportar al Órgano Público Local Electoral, quién aportó, por qué canal y a cambio de qué.

¿Por qué es intocable? Por los secretos de campaña, refieren en medios de prensa, versión corroborada entre insidersde Morena. Y por lo que pueda soltar.

Andrés Manuel desdeña de palabra el nepotismo y en los hechos lo tolera. Cuitláhuac García lo practica y lo estimula. Su gobierno es un botín de familias morenistas, incluida la suya, que imponen a parientes en cargos de mediano y alto nivel.

Y de todos, Eleazar es la prima dona, el otro gobernador. Es inamovible, insustituible, por lo que sabe y por lo que puede decir. Y si habla, el presidente tiembla.

Revelar los pecados de campaña, si se le destituye, es chantaje.

Y el chantaje se lo haría a López Obrador.

Archivo muerto

Atinadísimo, Cuitláhuac se dio, de nuevo, un tiro en el pie. Armó un escenario, usó —o embaucó— al shérif Hugo Gutiérrez para imputarle al ex gobernador Miguel Ángel Yunes la autoría intelectual del crimen de la alcaldesa de Mixtla de Altamirano, Maricela Vallejo, y ahora lo debe probar.

Colgado del suicidio del ex policía Primitivo Islas, cuando agentes ministeriales procedían a ejecutarle la orden de aprehensión por su probable autoría en el asesinato, el gobernador de Veracruz construyó una trampa intentando que ahí cayera su antecesor. Primero envió a su mozo de estoques, Eric Patrocinio Cisneros, el locuaz secretario de Gobierno; lo secundó el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez; ambos con un culebrón digno de Epigmenio Ibarra, el rey de las narcoseries que idolatra a López Obrador.

Que Primitivo fue policía adscrito a las órdenes Yunes en sus días de gobernador. Que Yunes está implicado en el crimen. Que Yunes debe comparecer ante la Fiscalía General del Estado.

Y Yunes azul sin hablar. Jorge Winckler, fiscal general, citó entonces al shérif Hugo Gutiérrez a que abunde en la acusación y afirma que será llamado a declarar quien tenga algo que ver.

Yunes debe, pues, comparecer para deslindar su responsabilidad. Muy valentón, el secretario de Seguridad afirmó que acudiría a la Fiscalía a declarar, luego que lo haría por escrito y luego nada. Winckler lo fildeó y lo trabó.

Lo conminó a presentar su declaración por escrito pero que tendrá que acudir a ratificarla. Será el primer funcionario del pseudogobierno de Cuitláhuac García, el gober de las patrullas con sobreprecio y el nepotismo con el que se burla de Andrés Manuel, en ser pasado por la Fiscalía yunista. Y a media trifulca, cae el presunto autor intelectual del crimen de la alcaldesa, Ricardo “P”, en un operativo conjunto entre las fiscalías de Veracruz y Puebla. Ahora Cuitláhuac y su banda tendrán que acreditar cómo Yunes Linares, según su acusación mediática, es el autor intelectual del crimen de la alcaldesa cuando que ya el ex síndico de Mixtla de Altamirano, el panista Ricardo “P”, está en prisión preventiva y a unas horas de ser o no vinculado a proceso como presunto autor intelectual.

Lo que es tener una 38 y darse el tiro en el pie… Yolanda Sagrero y su sobrino, el “aviador”. Su nombre, Héctor Carrillo Alvarado, adscrito a la congregación Villa Allende, inscrito en la nómina del ayuntamiento de Coatzacoalcos como mecánico, cobrando sin trabajar. Lo bendice su tía, la directora de Contabilidad del la Tesorería, Yolanda Sagrero Vargas, la de la Universidad Tecnológica de Coatzacoalcos, de la que es presidenta del patronato pro construcción y  la que indebidamente, por ser la responsable de la aplicación del presupuesto, desvía recursos a espaldas del cabildo municipal. Héctor Carrillo ni se le ve en Coatzacoalcos.

Quien estampa su firma, según fuentes de Recursos Humanos, para acreditar sus cobros de salario de 4 mil 217 pesos al mes, es su hermano Oscar.

Investigado por el área de Recursos Humanos, se acreditó que no acudía a laborar al taller municipal en Villa Allende. Lejos de despedirlo, fue remitido a la Dirección de Contabilidad donde su tía reina con todas las de la ley.

Su número de asignación en la nómina es el 50413 pero sólo cobra, no trabaja. Sigue siendo un “aviador”, de esos a los que el alcalde Víctor Manuel Carranza decía que extirparía por ser el cáncer que corroe las finanzas del ayuntamiento. Sí, pues… Pillado in fraganti, con aliento alcohólico en alta, Álvaro Ramírez tronó. Apenas si ajustó unos 10 días en el cargo de delegado de Tránsito de Nanchital, impuesto por Esmeralda Mora Zamudio, comadre y compinche de la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

Esmeralda lo hizo delegado de Tránsito yendo a ver —y a sorprender, algo que no tiene mayor ciencia— al secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos. Álvaro Ramírez relevó a Roberto “El Chivis” Olivares y el negocio pintaba jugoso y por demás promisorio. Pero el alcohol, el terrible alcohol, lo reventó. Sorprendido en horas de trabajo, no pasó la prueba del alcoholímetro y el cese fue inmediato. Sopló y cayó. Ni una quincena alcanzó a devengar.

Dicho está: todo lo que toca Esmeralda Mora, directora del Instituto Municipal de la Mujer en Coatzacoalcos, sin cumplir los requisitos de ley, lo pudre… Trece agentes y subagentes municipales, quizá más, bajo presión del clan de la extorsión. Y el alcalde Sergio Guzmán, indirectamente implicado. Trece agentes municipales, cuyos nombres y números de teléfono celular aparecen en una lista que recabó el personal de la Dirección de Fomento Agropecuario del ayuntamiento de Agua Dulce.

Sus datos fueron solicitados supuestamente por la Sader —Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal— y horas después se les remitió la información. Recibirían maíz, alambre y postes de concreto.

Pero los de Sader no eran empleados de la Sader sino una banda dedicada a la extorsión que desató una psicosis en los agentes municipales de Gavilán Norte o El Muelle, Los soldados, El Burro; trece ejidos y dos colonias agrícolas ganaderas. Una llamada, la voz que intimida y la exigencia de que cumplen o se los carga el diablo. Y el titular de Fomento Agropecuario, Jorge Aguilar Ibarra, aguantando el vendaval. Y todo por no tener una metodología, una mecánica para verificar la autenticidad de las solicitudes de información, el trámite con otras instancias de gobierno. Y con semejantes pifias el alcalde de Agua Dulce, Sergio Guzmán Ricárdez, supone que será el candidato de Morena a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos…

¿Quién es ese magistrado que solía coquetear con niñas muy bellas pero muy niñas, entablar melosas charlas, buenos pesos por un rato de placer, interminables encerronas en el cubículo más reservado de su empresa matriz? Pista: una de esas chicas solía visitarlo con su uniforme de secundariana. ¿Magistrado pederasta? Sí…

Edel: el cochinero de nunca acabar

Lunes, 19 Agosto 2019 19:33

Eterno bribón, Edel Álvarez se imaginó en un tribunal a modo, con magistrados inventados y jueces venales, una purga de “incómodos” al estilo de las mafias, o los imputados por zetas de andar en su nómina. Así hasta que en el Poder Judicial Federal algo comenzó a alertar.

Le brotan los fuegos dentro y fuera del Tribunal, atizados por sentencias infames con tufo a corrupción, a tráfico de influencias, a un inmundo desprecio a la integridad de la mujer. Un ejemplo, el caso del Porky Diego Cruz y sus cinco años de cárcel por pederastia cuando debió ser de 12 a 40 años por pederastia agravada.

Lo increpan los colegios de abogados por el eterno conflicto que deriva de la imposición de “magistrados temporales”, sustituyendo a 14 magistrados destituidos por edad, la purga que inició en los primeros meses del yunismo azul, no para mejorar la impartición de justicia sino para desterrar a quienes procedieran de los tiempos de priismo, los que sembró Fidel Herrera Beltrán y los que llegaron cuando Javier Duarte gobernaba Veracruz.

Le exigen que por ética, Edel Álvarez Peña deje la presidencia del Poder Judicial, retire a sus magistrados temporales, a los que cada semana los nombra y los vuelve a nombrar, maquillando las ausencias y taponando los boquetes dejados por su incapacidad para operar la llegada de quienes habrían de sustituir a los que no quiso tener ahí.

Caótico, el Poder Judicial de Veracruz se desgrana entre los dedos de Edel, anulada la solvencia moral, improvisado y sin carrera en los tribunales, que sólo por el dedazo de Fidel, llegó a ser magistrado. Y luego, por el capricho de Miguel Ángel Yunes Linares, se encumbró a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia.

Permeado por el crimen organizado y los tránsfugas de la justicia, el Poder Judicial de Veracruz vive días sombríos, los que vienen de la justicia comprada y que provocan la indefensión de la sociedad.

Sea, por ejemplo, el caso del Porky Diego Cruz, obteniendo una sentencia suave, dictada por el juez Rubén Adrián Romero Maldonado, el juez de la opulencia, sea por el juez Vivanco que tácitamente le da a los Spinoso las llaves de la prisión, sea Esmeralda Ixla, dueña y señora del Poder Judicial que designa jueces o los castiga, los premia o los confina, los proyecta o los exilia.

Juez Porky, Romero Maldonado ya está en la mira del Poder Judicial Federal. Un amparo por su falta de representatividad cuando fue magistrado temporal se empató con la sentencia benigna a favor de Diego Cruz Alonso. Y detonó el escándalo.

Granuja con historial, Romero Maldonado acumula otras cuentas en su rosario de injusticia en el puerto de Veracruz. Uno de ellos al comerciante Jorge Raúl Peraza Bonfil, detenido injustamente por una acusación falsa de fraude, quien pudo desestimar pruebas en contra pero el impartidor de justicia simplemente se negaba a otorgarle la libertad. Notiver contó el episodio completo.

Juez nefasto, casi fue echado del Poder Judicial por un episodio bochornoso y caluroso. Sorprendido con la entonces subdirectora de la Ciudad de los Niños en posición del Sutra, el entonces presidente del Poder Judicial de Veracruz, Alberto Sosa Hernández, ordenó degradarlo de juez de ejecución en materia de adolescentes a juez menor en Misantla. Y su tía, la magistrada Gladys Maldonado, con tal de no verlo fuera de la pandilla judicial, feliz.

Acaudalado, se le suele observar en una residencia de lujo en Punta Tiburón y al volante de un flamante BMW, inamovible, protegido, solapado por Edel, y Romero Maldonado administrándole  sentencias que agravian al que demanda justicia y benefician al que infringió la ley.

Otro juez de Martínez de la Torre, Juan Mario Vivanco Gastélum, es fan de los Spinoso que secuestran, amenazan, insultan y burlan la ley. A ellos —Edgar, César y Rodrigo— les varió el delito tras acreditarse en videos el secuestro de un empleado de la empresa Mota Engil México.

“Yo te voy a partir tu madre y sé dónde vives, sé dónde está tu puta familia y te la voy a matar”, gritaba el iracundo Edgar Spinoso.

Vivanco Gastélum urdió y ejecutó una vinculación light a proceso variando el delito de secuestro agravado a privación de la libertad y en cualquier momento dos ellos, César y Rodrigo, pueden salir. Edgar Spinoso, el ex diputado federal y ex subsecretario de Finanzas del nefasto gobierno de Javier Duarte, el que presumía de huevos y más huevos, pistola a la vista, prefirió huir.

Hay una mano sucia en el Poder Judicial. Es la de Esmeralda Ixtla. Por ella pasan nombramientos, los aprietes; es la que confina y castiga a los “incómodos” que no orbitan en torno a Edel.

Son tiempos oscuros para el Poder Judicial en Veracruz. Sin exámenes o con exámenes a modo, centenares de jueces inexpertos, arbitrarios, son sembrados para servirle a Edel Álvarez o ejercer presión externa sobre el gobernador Cuitláhuac García si no intentara la reelección.

Cercano a Fidel, enemigo de Javier Duarte, incondicional de Miguel Ángel Yunes, hoy es el alfil judicial de Cuitláhuac García y su mozo de estoques, el secretario de gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos. O lo simula que lo es.

Su talón de Aquiles es la designación de magistrados temporales, jueces habilitados como tales por el presidente del poder Judicial violando la facultad exclusiva del Ejecutivo o del Congreso estatal.

Cada semana son renovados los nombramientos, así ande el ánimo de Edel. Cada semana premia o castiga.

Hay jueces sin anatomía judicial ni un gramo de moral. Llegan por familiaridad, las esposas, cuñados, tíos, hijos, sobrinos de magistrados.

Podredumbre y justicia a modo, jueces venales, magistrados inventados y la familia Álvarez en puestos clave, donde las finanzas, las obras, la administración son filón de oro, y allegados que por años usaron título profesional de la Universidad Veracruzana falso —Juan Carlos Charleston, defensor de oficio en Coatzacoalcos— o señalados por sicarios zetas de favorecerlos —Manuel Fernandez, el que participa en la mesas de seguridad con militares, navales, Cuitláhuac y Patrocinio—, constituyen la materia prima de vilipendiado Poder Judicial de Veracruz.

Por ética, pues, y con sobrada razón, los colegios de abogados le piden a Edel arriar las velas, levar el ancla y no causar más daño. Sostener al Poder Judicial con 13 magistrados temporales y cientos de jueces sin preparación, es aberrante.

Mejor irse y rendir cuentas a que lo echen pare en prisión.

Líos en los que se mete el eterno bribón

Archivo muerto

Una fake news —noticia falsa— le sirve al gobernador para enfrentar un rumor, el de la renuncia inminente de dos fallidos próceres de la Cuarta Transformación, el rey de la superchería, Eric Patrocinio Cisneros, secretario de Gobierno, y Hugo Gutiérrez Maldonado, el shérif que despacha como secretario de Seguridad Pública.

Una fake news para contrarrestar el efecto de un texto que circulara sosteniendo que el poderoso jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, pisaría las arenas de Veracruz para consumar las dimisiones del par de inútiles. Y el rumor espantó al gobernador.

Así, se fraguó la respuesta. Y lo ideal, imaginó su círculo cercano, fue un falso comunicado, usando papelería y logos del gobierno federal, armar un texto de escasa imaginación y afirmar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no se inmiscuye en los asuntos del gobierno de Cuitláhuac García. Y, segundo acto, el aplauso de las focas, la prensa amaestrada, rémoras del duartismo, compinches de la fidelidad, recién contratada para echarle algo de aire al gobernador. Y una vez conocido el falso comunicado, el efecto fue peor.

Si Cuitláhuac García es capaz de mentir así, ni duda que algún día apuñale al propio López Obrador… Hierve la Secretaría de Salud. Si no es la falta de anestesia en sus hospitales, es la hemodiálisis que no se aplica aunque el gobernador Cuitláhuac García diga que sí, que el titular de la SSA, Roberto Ramos Alor, afirme que no y luego, para no contradecir a su patrón, termine echándose para atrás.

Y ahora, el desvío de recursos, las renuncia masiva de médicos y directivos en la Jurisdicción Sanitaria número XI y el Hospital Regional de Coatzacoalcos, y el nepotismo y el abuso de autoridad y los moches. Trabajadores acusan a Jocelyn Ramón Rodríguez, sobrina de Ramos Alor, de reventar al personal, rasurar sus compensaciones, imponer caprichos y contar con el silencio y la complicidad. Habrían enterado —según la crónica de decenas de medios y portales— a Ramos Alor del desvío de un millón de pesos, recurso de origen federal, y el secretario respondió que “no hagan caso”.

Textualmente acusaron: “La gente del secretario —señala Elizabeth Aviña, de Al Calor Político— pues tomaba esos recursos para uso propio, se los gastaban, yo que sé y muchos detalles así. Por ejemplo, llegaban 100 mil pesos para campañas como ‘Salud a tu Casa’ y ese dinero lo sacaban ellos, según que por indicaciones del secretario de Salud”. Citaron que eran recursos para programas de fumigación y para enfermos con VIH. La sobrina minando el área administrativa en el Hospital Regional de Coatzacoalcos y de ahí asciende a la Jurisdicción Sanitaria donde muestra que la uña es feroz. Y en cosa de semanas, provoca un éxodo inédito y la denuncia pública. Como para Netflix…

Tiene historial la joyita de Rocío Nahle. Militó Yolanda Sagrero en las huestes de Ricardo Orozco Alor, cacique sindical del ITESCO —Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos—, y ahí también hizo de las suyas.

Fue la “mano negra”, artífice de maniobras administrativas con alcances que ni el mismo Orozco alcanzó a imaginar. Pululaba en el área administrativa del ITESCO y, según refiere un insider de aguda percepción, Yolanda Sagrero Vargas obtenía redituables rendimientos con los que primero agradó y luego pasó a bailar al poderoso líder del SUTITESCO, la organización sindical que le ha servido a Orozco Alor para atesorar poder, dinero y control político. Hoy, convertida en directora de Contabilidad de la Tesorería del ayuntamiento de Coatzacoalcos, es quien permite y solapa el desvío de recursos hacia la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos, la llamada Universidad del Peje, de la que es presidenta del patronato pro construcción. Continuará…

Cifras que alarman, la del feminicidio en Veracruz: 98 casos de enero a junio de 2019, según la Fiscalía de Veracruz. Ocurrieron 10 en enero; febrero, 11; marzo, 25; abril, 21; mayo 9 y junio 22. Otro dato: de los 369 casos registrados en todo México, de acuerdo con la estadística del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 76 casos, o sea el 20.6 por ciento ocurrió en Veracruz. Peor aún, Veracruz duplicó la cifra registrada en el Estado de México.

Entre los municipios con mayor incidencia, Ciudad Juárez, Chihuahua, figura en primer lugar con 11 casos; Xalapa, Veracruz, 9, y Villahermosa, Tabasco, 8. Y la cifra que más preocupa: la media nacional en feminicidios es de 0.57 por cada 100 mil habitantes; Veracruz registra 1.78. Es decir, más del triple… Un tribunal, el de Conciliación y Arbitraje, ordena que un alcalde rebelde, el de Jilotepec, y su síndica y su regidor, comparezcan y respondan por desacatar la sentencia que los obliga a cumplir con el pago de 9 millones de pesos a 18 trabajadores municipales. Rebeldes, ostensiblemente soberbios, se negaban a acatar el mandato del tribunal. Ahora lo harán. Con el uso de la fuerza, una orden a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, deberán comparecer y dar cumplimiento a la sentencia judicial. Así ocurrirá con Víctor Manuel Carranza Rosaldo, alcalde de Coatzacoalcos, un títere que se mofa del Tribunal de Justicia Administrativa —“tribunal de quinta”, le dice el rufián—, que lo insta a cumplir con sentencias perdidas, la de Pluvial del Golfo y otras más, sólo porque al ignorante de palacio se le ocurre que no va a pagar simplemente porque no quiere pagar. Como en Jilotepec, las sentencias se cumplen por la buena o por la mala. Y si no, será llevado a Xalapa en patrulla de la Secretaría de Seguridad. Y si Seguridad Pública incumple, habrán de intervenir fuerzas federales.

Pero la ley, por si Carranza no lo concibe y no lo cree, se tiene que respetar. Mientras, ya tiene solicitud de juicio político en el Congreso de Veracruz y una denuncia por nepotismo en la cúpula de Morena… 

Disminuido, alejado ya al ajetreo político y de las lides sindicales, Ramón Hernández Toledo se encamina al retiro. Concluye un ciclo al frente de la Sección 11 del sindicato petrolero, siendo entre los líderes que sucedieron a Francisco Javier “Chico” Balderas, el que más tiempo permaneció. Y el que se apoderó de la Sección 11. Su salud y los años lo conducen al estado al que se resisten los de su condición: la jubilación, que es pérdida del poder. Uno de los sentidos vitales para el ser humano no conecta ya con su alrededor.

Habrá sonidos que sólo ha de recordar… ¿Quién es ese alcalde dual, por las mañanas sobrio y diligente, ya por las tardes y noches en el disfrute de la yerba verde que lo hace volar, imaginar, sentir y gozar, atascado hasta perder la razón? Cuentan que a las 3 PM, si no recibe su cotidiana dosis, comienza el nervio y la exasperación. Cuentan que así decide los temas cruciales de su importantísimo municipio. Pista: “no mentir, no robar, no traicionar… al dealer”…

Con trato soez, ambición ruin, Yolanda Sagrero lo mismo controla el presupuesto del ayuntamiento de Coatzacoalcos que dispone cuántos recursos, vía “ayuda social”, van a parar a la universidad del Peje, la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos, que es su proyecto personal.

Curtida en el tronquismo, aquellos que el gobernador Cuitláhuac García categoriza como delincuentes, secuestradores, traficantes de migrantes y tratantes de blancas, Yolanda Sagrero Vargas migra a Morena, al equipo compacto de Rocío Nahle García, la secretaria de Energía que le confiere poderes ulteriores y el control de la tesorería municipal.

Hoy es directora de Contabilidad, dueña per se del presupuesto, del erario.

Y es presidenta del patronato de la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos (UPC), recibiendo dádivas etiquetadas de “ayuda social”, provenientes —así tenía que ser— de la tesorería donde ejerce el poder.

Su proyecto se fraguó cuando era subdirectora de Administración y Finanzas del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (ITESCO) hasta que el entonces titular, Arturo Martínez Vera, se la quitó de encima.

Luego se montó en las argucias de Renato Tronco Gómez, ex alcalde de Las Choapas, y de una de sus movilizaciones contra el gobierno de Javier Duarte, al que minicacique le debía su segunda diputación, toma de carreteras, amenazas y chantaje, surgió el compromiso de cristalizar la UPC.

Muy ufana, Yolanda Sagrero posaba en esos días la foto con Tronco y con el entonces secretario de Educación duartista, Adolfo Mota, y con ellos el equipo promotor, Ángel Arellano y familia, inscritos en la nomina municipal. Otro caso de nepotismo.

Gracias a Javier Duarte, el ladrón mayor, se había salido con la suya. Pero del anunció oficial no pasó, soñando con ese negocio llamado universidad. Y luego se empantanó.

Sirvió el estancamiento del proyecto para deshacerse de Tronco. Lo excluyó, lo ninguneó y no le cursó invitación al corte de listón, generando la crítica y airados reclamos de tronquistas como Carmen Castellanos en Facebook.

Una vez en el poder, Miguel Ángel Yunes Linares congeló el proyecto por falta de sustento, por ser una absoluta contradicción, teniendo ya el ITESCO y el dilema de la falta de mercado laboral para los egresados.

Fuentes de la Dirección de Educación Universitaria de la SEV extraoficialmente indagan su estatus legal, la procedencia de recursos, la existencia de un convenio con el ayuntamiento de Coatzacoalcos, de los dineros que se le canalizaron sin que se hubiera explicado por qué.

Una cifra, 300 mil pesos, hacia la UPC, en los estados financieros de julio de 2018, hicieron sonar las alarmas en el cabildo local. Aprobados en automático, los gastos municipales incluían la aportación a la UPC y al ayuntamiento de Tatahuicapan. En ambos casos lo negó el alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo. Y ante el abuso de doña Yolanda, hasta los corifeos serviles se alertaron.

Yazmín Martínez Irigoyen, síndico y quien posaba sonriente las fotografías en que fue captada cuando el alcalde inauguró el primer ciclo escolar en la UPC, se indignó, o fingió hacerlo, al observar la “ayuda social” de 300 mil pesos sin convenio y a espaldas del cabildo.

Otra de ellas, seguidora a ciegas de Rocío Nahle y aplaudidora y títere del presidente municipal, Eusebia Cortés Pérez, cuestionó que “¿de dónde agarran tanta lana para estos eventos de la UPC?”. Obvio de la tesorería municipal, que es responsabilidad de Víctor Carranza y los hermanos Pintos, el tesorero y el secretario del ayuntamiento.

Lo de Yolanda Sagrero es conflicto de interés. Es funcionaria municipal y presidenta del patronato pro construcción de la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos. Es juez y parte.

Por sus manos y sus hígados pasan los dineros y el presupuesto municipal, las entregas, las ayudas y las dádivas. Y su universidad se beneficia de recursos públicos que el cabildo no autorizó, pero Yolanda Sagrero permitió se desviaran.

Infringe la fracción V del artículo 2 de la Ley de Responsabilidad Administrativas para el estado de Veracruz, que cita y determina cuándo se incurre en conflicto de interés.

“Conflicto de Interés. La posible afectación del desempeño imparcial y objetivo de las funciones de los servidores públicos en razón de intereses personales, familiares o de negocios”, dice el precepto legal.

Sobre Yolanda Sagrero recae el control del presupuesto y, a la vez, tiene interés personal en la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos. Violación a la ley.

Sin soltar el proyecto de la UPC, se hizo directora de Contabilidad en la Tesorería Municipal, cobijada en el rollo y la traición, el trato zalamero, el cultivo del inmenso ego de la secretaria Rocío Nahle que, como siempre, recluta lo peor entre lo peor. Violación a la ley

Debió atajarla el contralor municipal, José Luis Ovando Murillo. Y no sólo eso: debió sancionarla, en términos de la fracción XXVIII del artículo 2 de la misma Ley de Responsabilidad Administrativa. Y el cabildo, viendo la dualidad de funciones y daño al erario, ordenar su destitución.

Su mano es mano santa en el harem de la Cuarta Transformación capítulo Coatzacoalcos. Su mano y su memoria saben, por ejemplo, de los bonos a ediles y funcionarios municipales, al selecto grupo de rémoras que navega acoderado al alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo.

Negados por todos, los bonos fluyen al dream team del máximo edil, el Comediante Supremo que con desatinos y violaciones reiteradas a la ley, ha gestado un vacío de poder tan alarmante que hasta los delincuentes le roban un cajero bancario ubicado en los bajos del palacio municipal.

Como dueña del presupuesto, Yolanda Sagrero sostiene una relación simbiótica, de mutuo beneficio, con el tesorero, Mario Humberto Pintos Guillén, y su hermano Miguel Pintos, la estampa clara del nepotismo que el alcalde Carranza permite, solapa y estimula al amparo del vacío de poder. Otro que engaña a López Obrador.

Uno de sus corifeos es José Espinoza Antonio, hombre clave en la Dirección de Adquisiciones.

Espinoza Antonio —revelan habitantes de la congregación Villa Allende— acude con Yolanda Sagrero a las instalaciones de lo que será la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos en el ejido Guillermo Prieto, y ahí le hacen saber qué se requiere, con qué urgencia, de tal calidad. Y el cabildo en la ignorancia total, esperando saber cuándo se tendrá convenio con la UPC.

Todo ilegal, no sólo pasan por las manos de Yolanda Sagrero los recursos para la universidad del Peje López Obrador. Hay dádivas para el ayuntamiento de Tatahuicapan, que el alcalde Víctor Manuel Carranza niega pero aparecen en los estados financieros.

Llegaron a cobrar en el ayuntamiento, tanto iglesias como asociaciones fantasma, escuelas y particulares, incluso la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos y hasta Rafael Olaf López Blanco, secretario auxiliar del alcalde Carranza —más allá de los 20 mil pesos que percibe al mes vía nómina—. Todo loo registran los estados financieros de julio de 2018.

Yolanda Sagrero es laxa con lo suyo. Y vival.

Pero el abuso es delito.

A todos les pudo consentir pagos, pero el de la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos no.

Algo ruin que siendo directora de Contabilidad municipal permitiera el desvío de recursos, no autorizados por el cabildo, a su proyecto universitario, la universidad del Peje.

Así, quiéralo o no, embarró a López Obrador.




Archivo muerto

Viejas cuentas las de Andrés Manuel y Rosario Robles. Ella y su entonces “novio”, Carlos Ahumada, torpedearon la cruzada presidencial del Peje en 2004, acortando la distancia en la preferencia electoral y dos años después el triunfo de López Obrador se esfumó.

Ahumada grabó a René Bejarano, operador de AMLO, mientras le entregaba fajos de dinero en una donación ilegal: cientos de miles a cambio de contratos. Y una vez difundido el video en el espacio de Brozo, en Televisa, el sueño terminó. Rosario reventó a López Obrador.

Y hoy se paga la factura. Pillada en la Estafa Maestra, a su paso por Sedesol federal, y desvíos en la Sedatu del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, enfrenta una acusación por la malversación de 5 mil millones de pesos y la cárcel.

Haga lo que haga, se ampare o no, Rosario Robles terminó en prisión. Sea por la Estafa Maestra, que se valió de aportaciones del erario federal a universidades de México y que luego fueron a dar a manos de priistas, sea una vendetta política, López Obrador, vía la Fiscalía General de la República, la tiene en sus manos.

Es la presa del sexenio, la Elba Esther del peñanietismo, La Quina de Salinas de Gortari, el Raúl Salinas de Zedillo. Rosario Robles le paga al presidente López Obrador aquella jugada que lo desplomó en la preferencia electoral y lo llevó hasta un empate en la votación y el robo-triunfo de Felipe Calderón, en 2006. En política, la venganza es un postre que se disfruta frío. ¿Qué sigue? Obligado por los alcances del caso, que José Antonio Meade hubiera estado enterado de los desvíos, de la información que llegó al escritorio de Enrique Peña Nieto, lo menos que puede hacer, a lo que está políticamente comprometido Andrés Manuel es a llevar al ex presidente a prisión. Nunca antes un escenario así: su enemiga más encarnizada acusada del desvío de 5 mil millones de pesos y en la cárcel, sujeta a juicio, todo el proceso en prisión preventiva, cocinándole más denuncias, y su jefe, EPN, en la antesala de ser implicado.

Si no lo encierra López Obrador es que el Pacto de Impunidad existe… A paso lento se colapsa el PAN. Y reviven odios y rencores, la lucha encarnizada que opaca, socava, pulveriza la unidad que fue su activo central para alcanzar el poder. Rotas las alianzas, aquellos que comían y bebían en el mismo tazón hoy se impugnan, embisten, hallan el pecado que antes fue virtud.

Tardíamente reaccionan los Yunes al bloque opositor —las huestes del Chapito Guzmán Avilés, los Rementería y la el grupo de Enrique Cambranis— que hoy reclama todo el poder. Van por la presidencia del PAN estatal, tras la anulación de un proceso en que metió la mano Cuitláhuac García, el gobernador de extracción morenista, y por el control de la fracción parlamentaria del PAN en el Congreso de Veracruz. Y a partir de ahí, todas las candidaturas de 2021, sean las diputaciones federal y local y las alcaldías.

Rotas las alianzas, los Rementería ahora en el proyecto de Joaquín Guzmán Avilés, reaparecen los Yunes azules, en respaldo a su alfil, José de Jesús Mancha Alarcón, que intentará la reelección al frente del comité estatal. Nada se deben ya Julen Rementería y Miguel Ángel Yunes Linares, ni los juniors de uno y otro, ni sus grupos. Así se deshicieron los Yunes de otros aliados, dentro y fuera del PAN, entre grupos sociales, con desprecio y con desdén, cortando amarras y soltando velas, como si sus antiguos aliados no tuvieran cómo andar.

Hay panistas que filtran que si el PAN le negara la candidatura a Chiquiyunes para contender por la gubernatura en 2024, Miguel Ángel Yunes Márquez se iría por la libre, sabiendo que Morena está en plena descomposición y el ejercicio del poder de Cuitláhuac ha sido un desastre total. Y el PRI, fuera de Pepe Yunes, no tiene con quién enfrentar la elección a gobernador.

A riesgo, también, de partir al PAN y a un amplio sector del electorado de Veracruz… ¿Cuáles son esos dos municipios del sur a los que el área financiera del gobierno de Veracruz les aplicó un mayúsculo “moche” sobre sus participaciones federales? Uno ya recibió su cheque y hasta festejó el “rescate” de los dineros robados por Javier Duarte; el otro caso se atoró cuando una parte de los ediles se opuso a la trastada del equipo de Cuitláhuac García de retenerles no el 10 por ciento sino el 30 por ciento.

Y Andrés Manuel López Obrador diciendo que Duarte y Yunes fueron gobernadores corruptos. Y el Cuit de Morena resultó descarado y peor. Hay nombres de funcionarios implicados, una de ellas, la que decía que que no había problema “porque todos somos Morena”; hay hora y lugar de las reuniones; hay una grabación como la que le fabricaron a Eva Cadena Sandoval, sólo que ahora es de acá para allá.

El moche plenamente documentado. ¿Cómo era? “No robar, no mentir, no traicionar al pueblo”. Y todos a reír… Entre peluches, la playmate de Sergio Guzmán resalta su desnudez. Dirían los psicólogos del sexo que la imagen gráfica es sensualidad plena, seguridad férrea, cero inhibición.

 Posa la playmate hidrómila con la mirada en la lente, suelta la cabellera negra, ni un centímetro de ropa sobre su piel. Ardiente la imagen, le quema las manos al alcalde de Agua Dulce que ya se ve, que ya se cree en el Congreso federal.

Aquel día la chica no imaginaba ser funcionaria municipal. Hoy ya lo es… ¿Quién es ese empresario de dudosa fortuna, cuyo origen se finca en la compra de tráileres robados, mercancía hurtada, unidades desguasadas para borrar la evidencia? Pista 1: hará algunos años solía convivir con los “lavadores” del Hummer, temible zeta hoy en prisión, en las playas de Veracruz. Pista 2: un día levantaron a su hombre de confianza y entendió el mensaje. Pista 3: no se mide para expresar su desdén, su repulsa a la prensa. Pista 4: en plena crisis, abre más sucursales de su cuestionada empresa. ¿Quién es?…

Día y noche, Cuitláhuac sueña. Y le da por mentir. Sueña con que el Veracruz violento se esfuma, que retorna la paz, que en la zona de Orizaba disminuye la inseguridad, que el crimen baja, que le va ganando la batalla a los señores del mal. Y cree engañar a su mentor, Andrés Manuel López Obrador.

“Estamos contentos”, dice el gobernador.

“En Veracruz no existe la inseguridad”, suelta otro día haciendo suponer que trae desconexión interneuronal.

Y Veracruz enfurece.

Sus datos no son los datos de Andrés Manuel. Veracruz, según el presidente, es una de las 10 entidades donde la incidencia delictiva crece, diseminando el crimen organizado los cuerpos de sus víctimas y lo peor es la forma en que les arrancan la vida.

Diría AMLO en Durango —agosto 10— que en Veracruz no ha podido disminuir la violencia. Y Cuitláhuac García, el gobernador sólo apunta que estamos “contentos”.

En Durango, añadiría el presidente López Obrador, había mucha violencia y ha disminuido. Ahí, en todo 2019, no ha ocurrido un solo secuestro.

“Ayer no hubo homicidios en Durango. Y así está Nayarit, del norte estoy hablando, inclusive Sinaloa ha bajado la incidencia delictiva”.

Y luego acalambró a Cuitláhuac, su fallido discípulo, el que sueña y le miente, el que baila y engaña.

“No podemos decir lo mismo en el caso de Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Veracruz; pero sí sabemos bien lo que está sucediendo y no estamos cruzados de brazos, estamos actuando”.

De los cuatro embolsados en Maltrata, municipio enclavado en la Sierra Madre Oriental, en la colindancia con Puebla, el presidente de México expresó:

“Sí, muy lamentable este caso. Desde ayer se está atendiendo, lamento mucho que se presenten estos hechos de violencia tremendos y que pierden la vida seres humanos, y además por la forma en que se realizan estos crímenes”.

Y sacuden los asesinados en Vega de Alatorre. Y los cuerpos hallados en un pozo en Minatitlán, uno de ellos un ciudadano levantado por policías estatales en 2018. Y los negocios quemados en Coatzacoalcos con bombas molotov. Y el agente de Tránsito de Xalapa, también levantado, cuyo cuerpo apareció sin vida. Y el joven violado y ultimado en un panteón de Acayucan.

Así el Veracruz violento. Y un gobierno que amenaza a sus críticos y otros los deja morir.

Al periodista Marcos Miranda Cogco le llegaron amenazas directas de bajarle y apoyar al secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, o atenerse a lo que pudiera venir. Y ocurrió el levantón. Desatado el escándalo y palpadas las consecuencias, Marmiko fue dejado en libertad.

A Jorge Celestino Ruiz Vázquez, corresponsal del Gráfico de Xalapa, primero lo llenaron de amenazas, le establecieron un protocolo de seguridad, la policía lo cuidaba a control remoto, con rondines y visitas. La noche del 2 de agosto un par de sujetos llegaron a su tiendas de abarrotes en La Bocanita, municipio de Actopan, y le segaron la vida.

Demoledor, el golpe de realidad.

Y AMLO terminó por refutar a Cuitláhuac García. Lo desmiente exhibiendo el nivel de violencia de Veracruz, su incapacidad para contener la inseguridad.

El 1 de agosto, en Orizaba, al salir de la Mesa de Seguridad, el gobernador expresó:

“Aquí en Orizaba particularmente en la región bajaron los índices delictivos, por eso estamos contentos, se están dando los resultados esperados”.

Presumía calma y control en la zona de Ciudad Mendoza, Nogales, Río Blanco, Orizaba. “Bastante bien, por fortuna bastante bien”.

Falaz, embustero, el gobernador no hila qué ocurre en Veracruz. “Estamos contentos”, decía por la estadística delictiva de Orizaba y la región occidental central, cuando el 9 de agosto las 12 bolsas de plástico, conteniendo cuatro cuerpos precipitó la debacle.

“La información preliminar indica los cuerpos abandonados por los victimarios son de personas originarias de otras entidades. Por tal motivo, se estableció contacto con el gobierno de Puebla para conocer si dispone de información sobre personas desaparecidas y cuyas generales pudieran coincidir”.

Falso. Dos de los muertos eran originarios de Mariano Escobedo y otros dos de Río Blanco, municipios conturbados a Orizaba. Según reportes de prensa, los hermanos Irving y Brian Reyes Martínez fueron sacados de su domicilio por policías estatales y aparecieron desmembrados. Se les reconoció por tatuajes en su piel, uno de la Santa Muerte y el otro por una figura de Diablo.

Veracruz está descompuesto. Y su gobernador anda ciego.

Niega la realidad, la violencia sin control, la nula estrategia para abatir la inseguridad, la propensión de su equipo cercano a engañar, incluso el montaje de rescate de secuestrados.

Mentir es inmoral. Mentirle a López Obrador es suicida. Y es traición.

Una y otra ha escuchado al presidente condenar el nepotismo y la corrupción, y más cuerda se da.

Aquí, en el gobierno de Veracruz prevalece el nepotismo, la corrupción, contratos de obra y proveeduría sin pasar por procesos de licitación, tráfico de influencias y excesos de poder.

Andrés Manuel condena el nepotismo y Cuitláhuac niega que incurra en él. Y sus primos, media hermana, parientes de otros parientes, todos diseminados por todo el gobierno estatal.

Siete veces llegó el presidente a Veracruz, apuntalando a su pupilo, sosteniéndole el brazo en alto, categorizando a Cuitláhuac como un hombre honesto, limpio, una bendición para los veracruzanos, una fórmula política que en los hechos falló.

Hasta que Andrés Manuel se enfrió.

A la octava visita se sintió el hielo. No más brazos en alto. No más adjetivos de honesto, ni la analogía de la bendición. AMLO dejó de prodigarle calor.

Políticamente, Cuitláhuac está muerto. Nueve meses después no gobierna, desgobierna. Nueve meses después la violencia lo devora, la seguridad fracasa, Veracruz se tiñe de sangre, aparecen embolsados, queman negocios, persiste el cobro de piso, no amaina ni el secuestro ni el feminicidio. Los cárteles no dejan de mandar.

Nueve meses después los parientes sieguen en nómina, continúa la corrupción, un gobierno que no termina de arrancar.

Andrés Manuel es de signos. Hay un evento que es crucial: la graduación de cadetes de la Heroica Escuela Naval. No hay presidente que la ignore. Es un ritual.

AMLO no acudió y no envió en su representación a ningún miembro de gabinete. Lo representó Beatriz Gutiérrez Müeller, su esposa, la no primera dama de México, sin investidura oficial, sin nivel presidencial. Algo indigno para el gobernador. ¿Lo entendió?

Quiso López Obrador recomponer Veracruz, apuntalar a su pupilo, ayudar a que su gobierno pudiera marchar. Cuitláhuac no se dejó.

Apenas se sabe del sabotaje a AMLO en Veracruz. Aquí sus enviados no pasan. Bloquearon a Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico de la Presidencia, y Scherer se retiró.

Le ayudaría a encauzar el gobierno, aplicarse mejor al proyecto López obrador, corregir el rumbo, servirle a Veracruz. Pues no pasó.

O dicho de otra forma, Cuitláhuac bateó a Andrés Manuel. Así la soberbia en aquel cuchitril.

A los ojos del Peje, Scherer vale más que Cuitláhuac. Scherer es eficiente y discreto, leal y ético.

Cuitláhuac es lo contrario: inútil, retorcido, mentiroso, arbitrario, soez, desleal. Y capaz de hundir a Veracruz.

Lejos del presidente, nadie lo puede ayudar.

Sueña despierto. Ve una película rosa, el retorno a la paz, la tranquilidad en las calles, el regreso al Veracruz en que se arrulla el mar.

Y mientras sueña, la realidad de la violencia incendia a Veracruz.

Archivo muerto

Tiene el Poder Judicial en Veracruz un presidente formal, Edel Álvarez Peña, y una dueña real, Esmeralda Ixtla. Consentida, favorita en el reino, es Esmeralda Ixtla el poder tras el trono.

No hay juez que no designe, ni jueces que no se plieguen a las órdenes, caprichos, exigencias de la secretaria de Acuerdos del Consejo de la Judicatura. Un insider, agudo y punzante, cuenta que el juez Mario Vivanco Gastélum, el que varío el delito de secuestro imputado a los duartistas Edgar, César y Rodrigo Spinoso por el de privación ilegal de la libertad para facilitarles que evadan la cárcel, es de los que se cuadran con Esmeralda Ixtla. Lo mismo Marco Castellanos Mar.

Sórdido, el tema de la pudrición judicial arrastra a fiscales como Alejandrina Barrera Solís y Virginia Carrera Cumplido que en contubernio con elementos y altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública y jueces, fabrican casos contra ciudadanos que nada tienen que ver con la delincuencia, refiere el insider.

“Les armaba una teoría del caso digna de un narcotraficante de la talla del Chapo Guzmán”, señala el reporte. Y en el vértice, Esmeralda Ixtla, la favorita en el reino de Edel… Juez venal, juez a modo, Rubén Romero.

Es el que sentencia al Porky Diego Cruz Alonso a cinco años de prisión y 15 mil pesos de reparación de daño por pederastia agravada en agravio de Daphne F. Juez mañoso, desestimó la agravante, que dos mozalbetes abusaran de la menor —entonces la joven tenía 17 años—, que la hubieran subido a la fuerza a la camioneta y ahí la tocaran, le introdujeran sus manos bajo la ropa, le rompieran sus prendas íntimas. Y luego otro rufián, Enrique Capitaine, la violara en el baño de su domicilio, al que fue llevada contra su voluntad. Y el juez infame sólo sentencia por cinco años abriendo la posibilidad a salir bajo fianza.

La Fiscalía de Veracruz ya apeló la sentencia y todo queda en manos del presidente del Poder judicial, Edel Álvarez Peña, aquel al que un día pillaron en la zona de tolerancia de Coatzacoalcos, siendo alcalde, con su cabildo en pleno. Juez venal, Rubén Romero, es sobrino de la magistrada Gladys Maldonado, de peor fama en el sistema judicial… Un rostro y mil caras, la de Yolanda Sagrero Vargas. Un rostro con Rocío Nahle, la senadora con licencia y hoy secretaria de Energía, y otro con Víctor Manuel Carranza, el alcalde de Coatzacoalcos al que sobaja cada vez que trae la hormona alterada. Por encima del tesorero municipal, Mario Pintos Guillén, Yolanda Sagrero hace y deshace con los dineros públicos, decide qué hacer y qué ocultar.

Desde la Dirección de Contabilidad, que recursos se mantienen en su ruta y cuáles no. Más allá de su investidura, simple empleada de Tesorería, es la clave de los dineros del proyecto López Obrador. Y en su pasado hay delincuentes. Uno de ellos, Renato Tronco, según lo calificara el entonces gobernador electo, Cuitláhuac García, ante un grupo de periodistas, de lo cual hay video. Comiendo en el plato de Renato Tronco, Yolanda Sagrero le vendió el proyecto de la Universidad Politécnica de Coatzacoalcos, ubicada en la congregación Guillermo Prieto.

 Eran sus días de priista-duartista, luego se alió al “delincuente” Renato Tronco y más tarde se acomodó con Rocío Nahle y con Andrés Manuel López Obrador. Hay desvío de recursos del ayuntamiento en el que es directora de Contabilidad a la UPC, de la que ha sido impulsora. Son los dineros fantasma a la universidad del Dios Peje. Y esa es sólo una pizca de su historial… Con una treta, Esteban Lara será candidato a regidor por Coatzacoalcos.

La urde Joaquín Caballero, ex alcalde que fragua cómo penetrar el próximo cabildo. Esteban Lara, ex delegado de la Secretaría de Educación en el sur de Veracruz, de paso gris y un escándalo desatado por una fotografía en que se le ve perdido de sueño —y algo más— en un antro, es la propuesta a Movimiento Ciudadano cambio de apoyo y estructura para la contienda municipal en 2021.

Caballero impulsará al ex secretario del ayuntamiento, Juan Manuel Rodríguez Caamaño, para la alcaldía siempre y cuando Esteban Lara sea inscrito como regidor primero en la planilla del partido del hoy senador Dante Delgado Rannauro. Obvio, a Juanelo Rodríguez no alcanzaría para ganar la elección pero el alfil de Caballero fácilmente llegaría al cabildo y desde ahí hacer valer su voto y evitar acciones legales que pudieran llevar a juicio al Señor de las Novias… ¿Quiere López Obrador abrirle otro boquete a Odebrecht?

 Que indague en Banorte de Coatzacoalcos. Ahí hubo cuentas que recibían grandes sumas, fortunas de magnate, justo en los tiempos en que se construía la planta Etileno XXI en Nanchital, hoy operada por la brasileña Braskem en sociedad con la mexicana IDESA. Millones y más millones al amparo de la construcción realizada por la empresa número uno en sobornos a nivel mundial. Que revisen los videos y a un personaje joven en específico. Una pista: a un gerente le costó el cargo. Seguro que la FGR encontrará ahí un filón de información. Y el Dios Peje feliz…

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