Lunes, 15 de julio de 2019

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Cuitláhuac, ignorante profesional

Miércoles, 20 Febrero 2019 13:09

Sabadaba ya perdió el juicio. Él —Cuitláhuac García, el gober— sólo cuenta los muertos, los ejecutados, los desmembrados, la oleada de secuestros, el baño de sangre que inunda a Veracruz, la amenaza de los malos, el augurio que viene algo peor. Y a todo recita: la culpa es del fiscal.

Ignorante profesional, no sabe —o quiere no saber— que la vorágine de la delincuencia se da por fallas en la prevención, por error en el sigilo para ubicar a los hacedores del mal, en los infiltrados que no filtran información y terminan aliados a los transgresores de la ley.

Ignora todo el gobernador —o finge ignorar— sobre la prevención del delito, su tarea de contención, mitigando el impacto de la delincuencia, reduciendo el robo, el secuestro, la ejecución, preservando a la sociedad, otorgándole garantías de seguridad.

Prevenir el delito corresponde a la Seguridad Pública, no a la Fiscalía de Veracruz.
O sea, la prevención es responsabilidad del gobernador.

Pero Cuitláhuac es ante todo un tirano verbal.

Apanicado, como admite su secretario de Desarrollo Económico, siente que la violencia lo devora. Le crece la estadística. Le suman los muertos, los agraviados, el repudio y el coraje, la ira de una sociedad que observa a su gobernador en plan de ciego, trambucado por el embate de los malos y sin nada con qué poderse justificar.

Rebasado, vilmente noqueado, más gris que opaco, Cuitláhuac García juega al reparto de culpas donde ninguna es de él. Y todas resultan ser suyas.
Sin prevención, al garete su gobierno, la seguridad pública es letra muerta.

No hay prevención cuando la Secretaría de Seguridad se pudre por dentro. Y los malosos lo saben.

Increpado por la tropa, los elementos de Seguridad Pública destilan desencanto y rabia por el maltrato laboral, el cambio repentino de zonas de trabajo, su movilización, el alejamiento de sus familias, el recorte de salario, las prestaciones suprimidas, la indefensión.

Desertan los policías, y se dan de baja, y emigran de Veracruz mientras otros publican cartas en que confrontan al gobernador. Y que la sociedad se solace con el show.

Quien no puede con sus policías, cómo podrá enfrentar a los delincuentes.

A ciegas camina también su titular. Hugo Gutiérrez Maldonado es mitad payaso,mitad tirano. Un día se presenta a una reunión con maestros y padres de familia como shérif de pueblo. Al cinto la pavorosa 9 milímetros, el orgullo de su pedantería, y el lenguaje que ofende, y el alarde con el que invita a verlo en el campo de tiro donde es todo un campeón.

Mal tiro es la seguridad en Veracruz. Su policía persiguiendo a malosos que no lo son. Atropella sus derechos, abusa y se excede, viola la ley.

Hugo Gutiérrez —el Cabrito de Nuevo León— encubre un acto demencial: la aprehensión de cinco ciudadanos norteamericanos de origen mexicano, en Actopan, allanando el domicilio, agrediendo, privándolos de la libertad.

Y así el caos. Veracruz teñido de rojo, teñido de sangre, amedrentado por la violencia, inerme y olvidado por un gobierno, el de Cuitláhuac García, que no cuida porque no sabe, que no protege porque no le interesa, que no combate a la delincuencia porque no atina qué hacer.

Agitado, despierto, el bronco Veracruz tiene al gobernador de rodillas, sacudido el cuerpo, temblando las rodillas, flojos los desechos, a punto de llorar.

Apabullantes, las cifras del delito son superiores a las que exhibe la señora Isabel Miranda de Wallace, cabeza de la organización Alto al Secuestro.

En diciembre, según reportes de la Fiscalía de Veracruz, ocurrieron siete secuestros; en enero 39; en febrero van 21. En total a la fecha, 67 secuestros.

Así lo avizoraba el fiscal estatal Jorge Winckler Ortiz, advirtiendo que por falta de prevención, tarea de la Secretaría de Seguridad Pública, se dispararía la ola delictiva. Y así fue.

Veracruz sufre un especie de Efecto Cucaracha. A partir del combate al robo de combustible, la gesta del presidente López Obrador, los huachicoleros atacaron otras formas de delincuencia migrando de sus feudos, de sus áreas de control. De ahí el incremento de secuestros; de ahí el aumento de robo al autotransporte.

Un caso, el de Susana Carrera Ascensión, detonó la ira popular. Empresaria, el 2 de febrero acudió a buscar a su hijo en un domicilio de la colonia Puerto México, en Coatzacoalcos. Parada en la banqueta, no vio llegar un automóvil. De él descendió un malandro y la sometió. Se la llevó. Un día después comenzó la negociación. Su vida valía —entonces valía— 4 millones.

Dos semanas después, Susana Carrera fue hallada en el interior de una bolsa de plástico. Su cabeza había sido desprendida del cuerpo. Sus manos y pies fueron atados con cinta industrial.

Sus restos fueron tirados en zona de malosos: la colonia Benito Juárez. Ahí reinó el Comandante H, alias Hernán Martínez Zavaleta, hoy preso en el penal de Villa Aldama, luego de ordenar el crimen de una familia —padre, madre y cuatro pequeños— y por su implicación en trasiego de droga, robo de combustible, asesinatos, secuestros y extorsión.

Impactada, la sociedad protesta. Trasluce la ira y el miedo. Hablan los de clase media, los que hacía semanas decretaron un paro de actividades comerciales por espacio de dos horas, exigiendo seguridad. Habla el jet-set, sabiendo que hoy fue Susana Carrera, mañana cualquier otro más.

A ellos, los que una semana antes le exigían seguridad al alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, de Morena, les llega el mensaje: las fotografías de Susana Carrera en el Servicio Médico Forense, minutos antes de ser practicada la necropsia. El cuerpo en una parte; la cabeza en otra.

Crece la tensión. Aparecen narcomantas en colonias de Coatzacoalcos. Colocan una a unos metros de la base de la Policía Estatal. Es una afrenta, una burla, a Cuitláhuac y al Cabrito de Nuevo León.

Un grupo narco asume la autoría del bestial crimen y advierte que va por el esposo, por no haber puesto al Pana y al Mamito, los lugartenientes del Comandante H.
Otra manta enloda a los jefes policíacos de Coatzacoalcos y Las Choapas, que apenas unos días atrás asumieron los cargos. Y a uno lo vinculan con droga.
Sábese que hay alguien más, una ex funcionaria que es clave en el crimen de Susana y otros. Laboraba en CAEV, siempre donde hay asesinatos y levantones, amiga de familiares del H.

Nada sabe Cuitláhuac García de lo que hay en la penumbra de la violencia. Nada sabe de estas ligas y complicidades. Acusa para justificarse. Dice que la culpa es del fiscal Winckler por no integrar las carpetas de investigación. Y exige la de Susana Carrera.

Supina ignorancia la del gobernador. Una más. La investigación del caso Susana Carrera lo lleva la Fiscalía General de la República, la fiscalía de Andrés Manuel López Obrador. ¿Le reclamará al Peje?

Cuitláhuac no está sólo. Lo lleva, lo conduce, lo empina, lo tripula Eric Patrocinio Cisneros Burgos, el peor secretario de Gobierno en la historia de Veracruz, afecto a la intriga y el conflicto, el alarde, la soberbia, salpicado de rebuznos y bramidos, precipitando un escenario de caos que la delincuencia ha sabido capitalizar.

Cuenta Patrocinio que —faltaba más— la culpa es del fiscal. Y cuando los reporteros le corrigen y le advierten que no hay prevención, suelta el diagnóstico: hay violencia porque el fiscal no integra las carpetas de investigación. Y la frase demencial: la prevención es a largo plazo.

Hay cifras que matan el rollo de arrabal. De los casi 400 homicidios y 67 secuestros ocurridos de diciembre a la fecha, ninguno de sus autores fue apresado por Seguridad Pública. Nadie en flagrancia. Y esa es su función.

De los 39 feminicidios, la Fiscalía integró las carpetas de investigación y aprehendió a 11 presuntos responsables; o sea, el 28 por ciento. La media nacional es del 3 por ciento

Cuitláhuac y Patrocinio son omisos hasta con López Obrador. Sus instrucciones les valen. Sus órdenes se joden.

En las últimas 50 reuniones del área de seguridad, el gobernador ha estado ausente. Igual el secretario de Gobierno y el titular de Seguridad Pública. Se realizan de 8:30 a 9 de la mañana en el Salón Juárez del palacio de gobierno. Ellos no van.

No falla a las sesiones el superdelegado del gobierno federal, Manuel Huerta, y por parte de la Subsecretaría de Gobierno, Carlos Alberto Juárez Gil, así como los mandos del Ejército, Marina, Fiscalía General de la República, Policía Federal. Y el gober, ausente.

López Obrador manda en México, pero en Veracruz, desoído por Cuitláhuac y Patrocinio, se jode.

Sabadaba se mofa de su mentor. Se mofa de Veracruz, de su sociedad. Ya perdió el juicio.

Hoy sólo cuenta los muertos, los ejecutados, los desmembrados, la oleada de secuestros, el baño de sangre que inunda a Veracruz, la amenaza de los malos, el augurio que viene algo peor. Y a todo recita: la culpa es del fiscal.

Un ignorante profesional.

Archivo muerto

Abyecta defensa, aberrante treta, la de Alejandra Hakim y Teresa Valdés. Veintitrés palabras de la entrevista con Yuriria Sierra, en Imagen TV, se las dedicaron a justificar a la nulidad que Coatzacoalcos tiene por alcalde, el infumable Víctor Manuel Carranza Rosaldo.

“Él no puede resolver. Nos queda clarísimo. Es un buen hombre —dice Alejandra Hakim en esa pieza de desfachatez—, es un buen ciudadano, le echa ganas, pero esto no es suficiente”. Ahogan así su grito por la violencia, por el levantón y muerte de Susana Carrera Ascensión, y por las otras víctimas, disponiendo de espacios en los medios nacionales ahora que el crimen organizado toca a las puertas del jet-set. Iban bien hasta que Alejandra Hakim, cuyo esposo, el notario público Erick Madrazo Lara, está ligado a los fedatarios Hillman, otro de los brazos del Clan de la Succión, le dio por matizar y suavizar las omisiones del presidente municipal.

Desde el 1 de diciembre de 2018, son los alcaldes veracruzanos quienes tienen la primera responsabilidad en materia de seguridad.

De ahí la capacitación de su policía, la integración a los operativos, a los que Víctor Carranza desairó por ser convocado por el entonces gobernador Miguel Ángel Yunes. Infame tarea mientras la delincuencia ya encontró un nicho sin par: las señoras del jet-set. Pagan bien y el desenlace es fatal… Gozo y decepción en Morena y el yunismo rojo. Deja Héctor Yunes Landa su diputación federal y se suelta el pelo la sociedad del rumor: que si sería el nuevo secretario de Gobierno, que si sería subsecretario, que si se iría a presidir el PRI, o lo que queda de él. Y no. Se va al médico, aquejado por un problema gástrico y algo más.

Aferrado a su andar político, a la grilla y la tenebra, aún rumiando sus iras y rencores, anhelos sin logro y frustraciones que rayan en el delirio, el fallido ex candidato a gobernador de Veracruz no se integra al clan de Cuitláhuac García Jiménez. Sabida su solicitud de licencia, el lunes 18, el fenómeno del rumor desquició a media familia política. Unos esperando que Cuitláhuac lo contratara para confirmar que Morena y el PRI —o Morena y los discípulos de Javier Duarte y Fidel Herrera— son uña y mugre; otros anhelando que alguien con dos dedos de frente y un gramo de intuición conduzca la nave del naufragio que es Veracruz, y unos más que asumen que cualquiera, hasta el más nefasto de los priistas, es mejor que la piltrafa política que es Eric Patrocinio Cisneros. Pero nada ocurrió. Héctor Yunes atenderá su salud —ojalá no sea algo mayor— y Cuitláhuac García continuará en su misión de hundir a Veracruz… Joel no se podía quedar atrás. Si ya hubo un narcomenudista, y un secuestrador, y un pederasta, y un falsificador de actas de cabildo, y los que cobran el diezmo por pronto pago, y el derroche en medios de comunicación que sólo aplauden pero no hay quien les crea, ni los lea, el vocero del alcalde Víctor Carranza tenía que figurar. Acusado de adquirir un auto marca Mitsubishi, tipo Eclipse, rojo, 2011, ya viejón pero flamante, y no pagarlo, Joel Arellano Torres goza de total impunidad.

Lo denunció César Augusto de Coss Argüello, el 11 de enero, ante la la Fiscalía Regional, integrándose la carpeta de investigación UIPJ/DXXI/F3/072/2019 y se le tipa el delito de fraude.

Un mes en la mira de la justicia, ubicado en la Dirección de Comunicación del ayuntamiento de Coatzacoalcos, y nadie le aplica la ley apareció el auto a unos metros del periódico El Heraldo, sobre la avenida López Mateos, en la colonia Petrolera, luego de permanecer ahí por varios días, abandonado, sin que nadie le dé uso. No le arregla la imagen al alcalde Carranza, literalmente lanza al caño 4 millones de pesos en pagos de publicidad y la justicia lo encauza por fraude. Joel Arellano, otro ficha más… Único, inverosímil, es Moloacán. Ahí, en tierra de petroleros venidos a menos, se gobierna con dos alcaldes: la formal, Victoria Rasgado Pérez; el real, Ramón Ortiz Cisneros.

Ella, trepada en dos mundos, el de hacer algo con el exiguo presupuesto y pujarle para que le crean que es la coordinadora de presidentes municipales de Morena en el sur de Veracruz, aunque no haya uno sólo que la voltee a ver. Él, decidiendo qué obra se realiza, a quién se le da, si hay moche o no.

Célebre entre los célebres, Ramón Ortiz es el mandamás de Moloacán, el municipio gobernado por Victoria y Victoria gobernada por su transportista favorito. Ya era un dirigente obrero exitoso cuando afloró su otro yo, el del benefactor que paga operaciones a enfermos de la vista en fase crítica, el que auspicia certámenes deportivos, el que hace el bien sin mirar a quien.

Ahora es dueño de la alcaldía de Moloacán, a través de su amiga Victoria Rasgado Pérez, la alcaldesa formal…

Cuitláhuac: gobernar sin saber

Miércoles, 30 Enero 2019 09:17

Amanece y el dilema está ahí. Tan crudo, tan brioso y rudo que es Veracruz y su líder, Cuitláhuac García, sin hallar el botón que detone el arranque de su gobierno, devorado por la violencia sin fin, sumido en una crisis política, humillado por los del campo y los de la ciudad. Y es que el tipo no sabe gobernar.

A ciegas, dos meses después, Cuitláhuac está pero no está. Como ánima en pena, deambula en palacio de gobierno, hoy su feudo, en el rancio despacho de quien por obligación constitucional —y por el Efecto Peje— debe gobernar. Pero no atina qué hacer.

De agenda paupérrima, de agenda infame, un día corta un listón, inaugurando calles reencarpetadas por alcaldes o de baja inversión, o lanza alardes y amenazas, chispazos de soberbia y bufidos de animal sin rumbo, simulando que así se reconstruye Veracruz.

Dos meses ya y Veracruz no anda. No hay plan de gobierno, ni brújula, ni luz en el ideario de Cuitláhuac, salvo los destellos de un batazo en un partido de beisbol o la quimera del desarrollo que un día, si la gracia de San Andrés lo alcanza, se podría traducir en bienestar, o las cifras con las que miente para matizar que los capos mandan, que los delincuentes corrompen, que su pueblo vive en la indefensión.

Despersonalizado por Bola Ocho, el gobernador bis, alias Eric Patrocinio Cisneros Burgos, Cuitláhuac García se trepó en una vendetta contra el yunismo de la que no puede bajar. Que si a Winckler lo echará de la Fiscalía, que si Miguel Ángel Yunes le dejó secas las arcas, que si hay desabasto de medicamentos, que si lo demando, que si lo demando, que si lo demando. ¿Y? Dos meses después, sólo de palabra barre para atrás.

Su gobierno de saliva no da frutos. Le da cuerda a sus fans, el clan pejista, pero no marca el rumbo de lo que sería la Cuarta Transformación en Veracruz.

Una cosa es el “sabadaba”, la salsa, la caguama, el borlote magisterial, el relax y el destrampe, la estadía en los años mozos, la juventud salvaje, y otra gobernar un estado tan complejo como Veracruz, motor político de la nación, granero del país, fuente de energía, petróleo y cuerpos de agua; de turismo; de suelos que contrastan, la montaña y las playas, el bosque de niebla y el pantano que hierve, las urbes y los campos desolados, pedregosos, jodidos.

Ocho millones de Veracruzanos, la mitad en la pobreza, y Cuitláhuac García no sabe por donde empezar. Son suyos, del 1 de diciembre para acá, los pobres y los olvidados, los marginados y los reprimidos. Son suyos los feminicidios y lo secuestros, el miedo de la gente, el empresario que paga cuota, el comerciante que habla con el sicario que cobra piso, el médico, el abogado, el que vive el asedio si no se deja extorsionar.

Y Cuitláhuac no sabe qué hacer.

A diario la violencia impacta. Sigue la oleada, el ataque de los bárbaros, la ejecución al pie de un camión urbano, la vida segada del checador al que de inmediato se le tilda de halcón, o el cuerpo hallado a pie de carretera, en una cuneta, en un cañal, o los restos desmembrados en bolsas, despidiendo olores de muerte que concentran su fin brutal.

Exacerbando la violencia, endosando culpas y complicidades, Cuitláhuac García enarboló la tesis de que Morena sí sabe qué hacer. Y con el Efecto Peje un día se acostó candidato y al otro se levantó gobernador. No ganó la elección; López Obrador le obsequió Veracruz.

Una vez en el poder, paga Veracruz la curva de aprendizaje. Con tres años en política, sin cargo público dónde foguearse, tres años de diputado pero sin legislar, agitando en las calles contra la reforma educativa, qué puede saber.

Vive aún en la cruda del poder. No aterriza en la realidad. Sus palabras, que es todo su arsenal, las domina el discurso de campaña, las culpas ajenas, el reproche y la justificación, que si Yunes se alió con Duarte, que si Duarte se alió con Yunes, que si todo fue un show, que si la mafia en el poder. Y la campaña hace medio año que piró.

Superado por la realidad, corre Cuitláhuac al encuentro de López Obrador. San Andrés lo unge, lo bendice, lo marea. Deja palacio nacional y difunde las imágenes con el Ganso Mayor. ¿Y eso de qué le sirve a Veracruz?

Acá la debacle es brutal. Frente al circo de la inacción, el rollo que aburre, Patrocinio Cisneros siente que el cacicazgo es real, sometido el gobernador, empinado el gobernador, ridiculizado el gobernador. Y soñando que un día no lejano la tenebra surtirá efecto y lo relevará.

Bajo las botas de Patrocinio, Cuitláhuac va a Chinameca y es humillado. Patrocinio se le adelantó vociferando que en el terreno de los Quintanilla, un predio en litigio por apropiarse la runfla de Rocío Nahle de un banco de materiales, se construiría el relleno sanitario de Coatzacoalcos. Lo dio por un hecho. Y alebrestó a la población.

De ahí salió el gobernador casi a patadas. “Si no puedes, a chingar a su madre”, le gritó un poblador. Las mujeres le reprochaban. Las mujeres le decían que no querían la basura de Coatzacoalcos, su contaminación, un medio hostil, la enfermedad. Y Cuitláhuac cedió.

Patrocinio lo lleva por los riscos y el desfiladero. Patrocinio ordena y Cuitláhuac acata. Patrocinio instruye y Cuitláhuac se embarca.

Lo llevó al tema Winckler y tejió fatal. A diario hilvanan yerros. Arman juicios políticos sobre la base de la inseguridad, la violencia, ejecuciones y secuestros, la falta de resultados. Y resulta que la prevención del delito no es tema de la Fiscalía de Veracruz sino de Seguridad Pública, o sea del gobernador.

Cuitláhuac ya le puso plazo a su desgracia. Dice que en dos años la violencia cederá. Así dijo Yunes, que en seis meses Veracruz tendría paz y ese fue su Waterloo. En 22 meses, se medirá qué tanto mintió.

Rebasado por la violencia, suelta cifras alegres sobre la inseguridad, contrastando con las mediciones del Sistema Nacional de Seguridad Pública, organismos no gubernamentales, recuentos hemerográficos. En dos meses, el feminicidio y el secuestro están peor.

Patrocinio, el gobernador bis, hizo del tema Winckler un clavo ardiente. Y ahí colgó al gobernador.

Pregonó que echaría a Jorge Winckler de la Fiscalía, que lo enfrentaría a la ley. Desde entonces convoca a colectivos que buscan desaparecidos y los trepan en la vendetta. Si sus familiares aparecen, vivos o no, nada importa en la Cuarta Transformación. La meta es el desgaste del fiscal, el fin político sobre la memoria y la dignidad de aquellos a quienes supuestamente quieren hallar.

En el Congreso, el clan de Morena da patadas de ahogado. Saben que ninguna reforma legal tiene retroactividad. Podrán destituir a Winckler y el caso irá al Poder Judicial. Sea o no separado del cargo por el que fue electo por nueve años, el fiscal judicializará su caso y ahí permanecerá. Y desde ahí procurará que la justicia se cumpla en el gobernador y su banda.

Desdibujado, tartamudentante, Cuitláhuac García fue deplorable cuando el más siniestro del duartismo, Arturo Bermúdez, abandonó la prisión de Pacho Viejo. Sus duartistas dejaban la cárcel por amparos federales y él, siendo gobernador, no apretó. Los dejó ir.

A su espalda, Bola Ocho, sin inmutarse. Cuitláhuac redondeó el show cuando se fue sin responder preguntas de la prensa, huyendo, minúsculo, insignificante, custodiado por su dueño, Patrocinio Cisneros.

Dos meses y Veracruz está peor. Designó a cuatro funcionarios de su gabinete, no oriundos de Veracruz, sin la dispensa del Congreso. Si suscribieron algún documento, si giraron una sola instrucción, habrán incurrido el abuso de autoridad. Y Cuitláhuac también.

Hoy enfrenta una solicitud de juicio político, que Morena, tan apegado a la ley, con su mayoría tendrá que calificar. Y si lo desechan, que aguanten el vendaval.

Añora Cuitláhuac el “sabadaba”, sacarle filo al tacón, la salsa y la caguama, mientras en Palacio Nacional fraguan el plan de un relevo sin licencia. Con alfiles, operadores reales y eficientes, acotando al inútil Patrocinio, atando sus manos, el Dios Peje gobernaría Veracruz desde el plano virtual.

Tan brioso que es Veracruz y Cuitláhuac anda en Saturno. No halla el botón que detone el arranque, el inicio de la Cuarta Transformación, perdido en el discurso de campaña, contando los muertos, oliendo la sangre, mintiendo en los logros, dejando que Patrocinio construya su desgracia, moviendo a López Obrador —que necesidad— a evitar el naufragio.

Y es que el tipo no sabe gobernar.

Archivo muerto

No fue desliz. No erró. En las neuronas de Ana Miriam Ferráez hay una solución demencial para que el feminicidio mengüe: implantar el toque de queda. Con mentalidad de gorila militar, la flamante diputada local de Morena por Xalapa propone reprimir el tránsito de mujeres, algo que las preserve de la agresión. “Opino —dijo— que es necesario hasta un toque de queda para las mujeres y que no salgan de casa a las 10 de la noche, mientras esto se arregla.

Esa es una de mis opiniones y si es de ser necesario, para evitar más mujeres en las estadísticas de los feminicidios, lo he estado pensando y un toque de queda sería una opción”. Obvio, le llovió metralla. Se llevó la condena general. La descalificó Morena, partido al que orgullosamente representa en el Congreso de Veracruz, se distanció el gobernador Cuitláhuac García, se deslindó la senadora Gloria Sánchez y se rió medio país.

Un video donde a sus espaldas la periodista Gabriela Rasgado dice “No mames”, se volvió viral. Despedazada, Ana Miriam reculó. Se disculpa y arguye que no se supo explicar. Qué va. Sí se supo explicar pero lo dicho fue brutal, una pieza de ignorancia, una salvajada verbal.

El toque de queda es propio de las peores dictaduras. Es el agravio a las libertades del hombre. Ana Miriam, presa de sus limitaciones, su ignorancia de la historia, su nulo sentido común, la volvió a hacer…

A la sombra, tras las rejas, Manuel Bringas ha de saber que el engaño se paga. Invasor de tierras, vendedor de lo que tiempo atrás dejó de ser suyo, pasa la noche en una celda del penal Duport-Ostión. Se le acusa de despojo a la inmobiliaria Arkitektur en el predio Los Almendros, una extensa zona que fue parte de la reserva territorial, situada entre la Universidad de Sotavento y el malecón de Coatzacoalcos, arrebatada a Coatzacoalcos por Fidel Herrera Beltrán con tretas y abuso de poder y entregada a amigos de pésimo historial como el narcoempresario Francisco Antonio Colorado Cessa, muerto en la prisión de Bastrop, Texas, mientras cumplía una sentencia de 20 años por lavarle dinero a Los Zetas; a Tony Macías, el suegro incómodo de Javier Duarte; a la inmobiliaria GEO y unas cuantas empresas fantasma o de pasado fiscal turbio. Arrogándose la condición de dueño, pese a que en el puerto de Veracruz ya había vendido su parte del predio, el autoproclamado Conde de Bringas, junto con su abogadazo Samuel Muñoz de la Rosa —el que se tiraba al plato a Yolanda, la sobrina del pastor— urdieron y ejecutaron una invasión. Luego iniciaron el cobro a los paracaidistas.

El ayuntamiento los denunció por fraccionamiento indebido y Arkitektur por el despojo. Y con todo el aparato de poder —la extinta fiscal Samyra Khoury, el juez Vargas; el ex subprocurador Jorge Yunis, amigo del zeta Gonzo, según investigación de la SIEDO; el concuño de Tony Macías, Jorge Ramírez Pérez— los corretearon y desalojaron. Hay otras órdenes de aprehensión en su contra.

Lo mismo contra Samuel Muñoz, el abogadazo, célebre por el caso de la niña en la colonia Santa María que con sólo escuchar su nombre temblaba, presa de terror. Habrá acciones contra otros abogados que suscribieron contratos de compraventa a sabiendas que Manuel Bringas ya no tenía un centímetro de tierra —¿O no, Inurreta?— y hasta les escrituró. Por lo pronto al pseudoconde le ejecutaron dos órdenes de aprehensión; una, la 478/2014, por despojo y fraude, y la 431/2014, por despojo, ambas radicadas en el Juzgado Primero de Primera Instancia. Por lo pronto esas, pero hay más…

Carranza es como Theurel. A medio desastre cosechan premios de papel. Aquel alcalde fidelista tuvo sobregiros, abusos financieros, el endeudamiento demencial de las arcas públicas de Coatzacoalcos, hasta comprarle a la esposa, hoy ex, doña Lu-pilla Félix, un galardón a la simulación.

Víctor Manuel Carranza, presidente municipal por Morena, dilapida mil 300 millones de pesos en un año, sin obra decente, 50 millones en medios de comunicación que no le sirven para recomponer su maltrecha imagen, estancando a Coatzacoalcos, infestando de matraqueros de campaña el ayuntamiento, con un violador de migrantes entre su porra, un secuestrador en la nómina, su joven promesa asesinado junto con su esposa y en la habitación rastros de marihuana y crack, ejecutados como se les quita la vida a los narcomenudistas, trenzado en un pleito brutal con la síndica que destapó y reconoció que el alcalde fomenta la corrupción, y la encubre, y la deja pasar. Hoy, Víctor Carranza es vicepresidente de la Asociación de Municipios de México. Premio a la ineptitud…

Rocío Nahle: ardiendo en el huachicol

Jueves, 24 Enero 2019 15:48

Una y otra vez, Rocío Nahle siente que el fuego hiere. Arde en las brasas del combate a la ordeña de gasolina, arrollada por el cierre de ductos y el desabasto, por la estrategia fallida, la negligencia, los calcinados de Tlahuelilpan, la compra de pipas sin licitación, o cantinfleando cuando, mínimo, algo coherente debía explicar.

Toda maltrecha, habla y divaga. O se entrampa en excusas difíciles de tragar. O dispara argumentos, no razones, intentando atenuar el impacto de una crisis detonada —vaya ironía— por la embestida contra la corrupción.

De patética ignorancia, el “cerebro energético” del Dios Peje —así la define la revista Forbes— despertó del mundo tuitero, el limbo en que pululaba, cuando el desabasto del combustible y la ira social comenzaban a horadar los cimientos de la Cuarta Transformación.

Nahle zambullida en el Twitter y el Mesías atisbando su Armagedón.

Dilapidaba sus tiempo en Twitter, el domingo 6, dilucidando si su corazón latía por los Pumas o los Tiburones, dos intermitentes equipos de futbol, imaginando que si el combate al huachicol se complicaba sería el infierno del agrónomo que despacha como director de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza, cargo sobre el que rocío Nahle centró siempre su ambición.

Su error fue suponer que el conflicto por el desabasto de gasolina quedaría en el ámbito de Romero Oropeza cuando que la cabeza del sector es la titular de Energía. Y a partir de ahí comenzó a arder.

Diez días antes, el 27 de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador inició su cruzada contra el robo de combustible. Citó cifras. Expresó que el daño a México es de 60 mil millones de pesos por año; que lo sabían los ex presidentes, que lo consentían, que lo ejecutaban los funcionarios de Pemex, que ese cáncer debía ser extirpado. Y tenía razón. Y el aplauso fue general.

Pero el 6 de enero, Rocío Nahle evidenció que no es lo mismo la grilla que el ejercicio del poder, ni el grito de campaña, el insulto y la descalificación cuando se asume el gobierno y ya no se puede fallar.

Aquel 6 de enero le tocó felpa. Ella volátil, etérea, pillada en la hora tuitera cuando el desastre sacudía al gobierno de la salvación nacional, miles sin combustible, miles varados en el Bajío, porque así, según el Evangelio de San Andrés Manuel, cerrando los ductos, se combate a los señores del huachicol.

Pronto sintió el embate de la prensa seria, dejando sin habla a Morena, al equipo de López Obrador, a sus fans y a quienes conocen sus alcances, sus taras y limitaciones.

Hubo un “error de cálculo”, expresó Rocio Nahle y ahí reventó al Peje.

Decía el Mesías que a la mafia huachicolera se le enfrenta con táctica. Y para que dejen de robar combustible, hay que limitar el suministro. Y así concluyó que debía parar el flujo que corre por el ducto que va de Salamanca a León.

Comenzó el desabasto y el presidente presumió el primer logro: se desplomó el robo de combustible en un 57 por ciento. Y llamaba a resistir.

Obvio, con un ducto sin producto qué se podían robar.

Visitaba los medios la secretaria de Energía. Pregonaba que la estrategia se ajustaba a lo previsto. Avizoraba que seguiría así mientras fuera necesario.

Pero el reclamo iba en aumento.

Llamada a comparecer a la Cámara de Diputados, junto con el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, dijo que sí y luego que no. Ahí quedaron sus sillas vacías en la Comisión de Permanente. Y el desaire también.

Siendo diputada federal por Morena, y su coordinadora, de 2015 a 2018, sus desplantes fueron proverbiales. Soez en el trato, engreída, soberbia, fustigaba con adjetivo lacerante al funcionario que tenía a su alcance.

Aprendido el guión, Nahle basaba su estridencia en la ignorancia de los demás. Machacaba en la corrupción del peñanietismo, en el saqueo, en los contratos leoninos, en las compras amañadas, en la violación a la ley, en el fracaso de la reforma energética. Era el show de Lady Rollo.

Pero hoy no tiene qué decir.

Tres veces ha llevado al ridículo a López Obrador en su conferencia mañanera. Una, cuando el Dios Peje le solicitó documentos en los cuales apoyar sus dichos y la secretaría de Energía los olvidó. Otra, cuando le empapeló las láminas con las que AMLO daría una explicación. Una más, cuando un reportero le pidió explicar cómo es que el efecto de gravedad generó un disparo de varios metros en la fuga de gasolina en el ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, del que robaban combustible los pobladores hasta que un estallido acabó con la vida de un centenar.

Debe haberse macheteado el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Cantinflesca para dar una explicación que nadie entendió. Mezcló el producto con el ducto, la presión con la densidad, el boquete con el chorro, generando risas y sorna, memes y videos, y al final ni ella supo qué quiso decir.

A sus espaldas, López Obrador sólo la escuchaba. Su mirada traslucía asombro y desconcierto, cierto malestar. Endurecía el gesto mientras las sonrisas advertían que la secretaria de Energía ignora lo elemental.

Tlahuelilpan es ya el infierno de la Cuarta Transformación. Ahí los muertos son víctimas de sí mismos, de su vocación ilegal, de la proclividad al robo de combustible y del atropello a la ley.

Fueron por gasolina que se fugaba de un ducto, tomando lo que es de la nación, y una chispa detonó los miles de combustible, devorando a hombres, mujeres, niños, ancianos que se hallaban en el lugar. Son 100, amén de los desaparecidos y los heridos.

AMLO no provocó el siniestro pero su plan de combate a la ordeña de ductos sí. Su estrategia es suspender el flujo, que los huachicoleros no tengan qué robar. En Tlahuelilpan tenían 10 días sin suministro y muchos no se abastecen en gasolineras sino en los depósitos donde se comercia el producto robado a Pemex. Una buena parte de la población está inmiscuida en ese delito.

La estrategia, dicen el Mesías y Rocío Nahle, es la correcta. Pero la estrategia ya acusa un centenar de muertos. Tarde o temprano serán los muertos de la Cuarta Transformación.

Sacralizada por sus fans, una masa que le cree a ciegas, y por una prensa voraz, de a tanto el cuadratín, la línea y el párrafo, el elogio y el silencio, Rocío Nahle resulta un fraude.

Sólo quien no conoce su historia, sus necedades, sus tesis, creen en su capacidad. Reina del barbarazo, todo lo echa a perder.

Pero lo suyo es el show.

Con disfraz de petrolera se ha confeccionado un historial de lucha que no se ajusta a la realidad. Vestía uniforme de Pemex pero no laboraba en Pemex. Constituyó la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera cuando ya la paraestatal no le daba un turno.

Con casco de Pemex subió a Tribuna en la Cámara de Diputados, asumiéndose petrolera sin serlo, arguyendo contra la fallida reforma energética, hablando del saqueo, de la entrega de los bienes al capital extranjero, de los apátridas, de la innegable corrupción. Sí, pero Rocío Nahle no era petrolera.

Su primeros años laborales los vivió en Pemex. Luego emigró a la industria privada. Trabajó para Resistol. Es química con diplomado en petroquímica, sin maestría, sin doctorado, sin buenas notas en el proceso de producción. Su rango fue el de instrumentista y nada más. Así lo resume el curriculum que la describe en el portal de la Cámara de Diputados cuando tuvo a su cargo la coordinación de Morena.

Hoy ya no es oposición. El tiempo de imputar quedó atrás. Hoy consiente la compra de 571 pipas par el transporte de gasolina, con un monto de casi mil 700 millones de pesos, sin licitación, con el argumento de la emergencia, dolosamente fraguada la emergencia cuando se suponía que la estrategia para combatir la ordeña de ductos debió contemplar, con tiempo, a adquisición de unidades para abastecer las gasolineras.

El tiempo de arengar y dramatizar se esfumó. Hoy, como gobierno, debe solucionar. Y en el combate a la ordeña de ductos, el robo de combustible, la estrategia falló.

Hoy, Rocío Nahle arde en el huachicol.

Archivo muerto

Es su voz y lo admite. Se oye a Cuitláhuac García apresurar la imposición de magistrados para consumar la destitución del fiscal Jorge Winckler. Un audio registra los dichos del gobernador de Veracruz, inmiscuido en la embestida al fiscal del yunismo, trasluciendo el temor a que el Tribunal Superior de Justicia rechace la separación del cargo, ordenada por el Congreso local de mayoría morenista.

Dice Cuitláhuac: “La otra parte importante aquí es que todavía existe también el mecanismo de juicio político, (contra el Fiscal Estatal) nada más que ese mecanismo de juicio político, ese procedimiento inicia en el Congreso y termina en el Tribunal. O sea, si los diputados, la mayoría de los diputados, también por mayoría calificada decide que procede el juicio político contra el fiscal, tiene que ser destituido, quien determina si tiene razón, eh, los diputados o no, es una Sala del Tribunal que se llama Sala Constitucional”.

Luego añade: “Temor tenemos de que el actual Presidente del Tribunal (Edel Álvarez Peña) radique en esa sala a Magistrados que pudieran estar favoreciendo la posición del fiscal. Entonces tenemos que ser cautos y bueno, la verdad los diputados tienen que ser cautos en utilizar esa, eh…

Qué estamos haciendo, aceleramos el procedi…, eh, la elección de Magistrados para que existan mayores opiniones al interior del Tribunal sobre el proceder o el futuro proceder de la Sala Constitucional”. Precisa cómo habría que apretar a Winckler: “Son dos líneas: la modificación a la Constitución, que va en marcha, va bien, en enero vamos a observar que va a estar dispuesta esa esa modificación para para destitución (inaudible), y también está el juicio político utilizando un artículo constitucional, en el que lo único que había que arreglar ahí era esa formalidad de quitarlo, sin necesidad del juicio político”. Abierta, burda, la intromisión de Cuitláhuac García vicia el procedimiento contra Jorge Winckler.

De ahí las asonadas contra el Congreso cuando el yunismo aún gobernaba, un grupo de diputados mamarrachos, hoy algunos de ellos convertidos en funcionarios del gabinete estatal, apostados a las puertas de la sede legislativa, encadenando su acceso en actitud golpista como si el recinto fuera de su propiedad.

Con aquella gesta, Morena impedía la designación de once magistrados y daba paso a que la propuesta fuera del futuro gobernador que requiere de magistrados peleles en la Sala Constitucional. Evidenciado en ese audio, Cuitláhuac García se ha de cuestionar quién de aquellos a los que hablaba en confianza lo grabó. Del juicio político a Winckler ni quien se acordó ayer.

Y para terminar de agriarle el día al gobernador, el juez federal Jesús Arturo Cuéllar Díaz determinó desde julio de 2018 que la tortura, incomunicación, privación de la libertad y desaparición forzada, denunciados por el jefe de escoltas del ex fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, no existieron, nunca se acreditaron en juicio. Y con ese caso se pretende despedir a Winckler…

Títere de todos —de Nahle, de Cuitláhuac y hasta de sus corifeos que lo marean—, Víctor Carranza no halla cómo someter a Yazmín Martínez Irigoyen, la síndica con la que llegó al poder. Confrontados por el uso discrecional de recursos que ella denuncia, las huellas de la corrupción, un acta falsa de cabildo, cero obra pública y mil 300 millones de pesos que se esfumaron, decenas de ellos enmascarados en la partida de cultura, el crimen organizado en la nómina —los parientes de La Yegua, Ayuso, Jafet y otros malandros más— del ayuntamiento de Coatzacoalcos, quiere el alcalde que Morena la expulse de sus filas.

Tramita el caso ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia y su argumento es tan frágil como incriminatorio. Cuenta Carranza que Yazmín practica el nepotismo y que sin pelarlo inscribió a su “marido”, hermano, cuñada y yerno en la plantilla de trabajadores. Ventilado en la última sesión de cabildo, el caso lo expuso la propia síndica, reclamando la treta y el uso de actas de nacimiento de su familia en un tema político. Yazmín lo reta a que presente evidencia de que Rouvier Ramírez es su esposo, pues dice que no es casada.

Carranza, por si no se lo dijeron sus asesores, violó la Ley de Uso de Datos Personales al sustentar su alegato en actas de nacimiento y de matrimonio de los familiares de la síndica, usados en un procedimiento legal de Morena. Al yerno de Yazmín Martínez Irigoyen le llama “el amasio” de la hija de la edil, lo que constituye un agravio personal a la joven. Su historia es un búmerang.

Lo lanza y se le revierte. Sostiene que desconocía el nepotismo de la síndica, pero mes con mes el alcalde venía firmando la nómina, requisito para que el tesorero municipal, Mario Pintos Guillén, pueda liberar los pagos. De nepotismo está lleno Morena. Carranza mismo tiene parientes en la plantilla laboral, unos a la vista de todos y otros enmascarados. Hay familias enteras de militantes de Morena incrustados en las regidurías y oficinas administrativas que llegaron con Carranza y de los que nada dice aún.

El secretario del ayuntamiento y el tesorero. Miguel y Mario Pintos, son hermanos. Va a enfrentar el alcalde un férrea batalla en la CNHJ de Morena pero también en los tribunales cuando le lluevan las denuncias por daño moral…

 

+ Descansa en paz, Carvallo.

+ ¿También quiere video con besos en el llama-moscas?

+ Sendas plazas otorgadas en el Yunismo: Tarzan Boy.

 

Que entre las plazas de la SEV regaladas hay algunos connotados perredistas... ¡Ah, ese Uriel travieso!

--Chopenjawer

La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) nació muerta.

Desde que se creó en tiempos de Javier Duarte de Ochoa (a finales noviembre de 2012) se veía que la CEAPP sólo fue armada en los momentos más álgidos de la violencia contra periodistas y justo unos meses después del fallecimiento de Regina Martínez, corresponsal de Proceso, como una manera de "calmar" la tormenta que arreciaba sobre el Duartismo.

En esos días se recuerda que desde Palacio de Gobierno consultaron a periodistas amigos de la entonces coordinadora de Comunicación Social, Gina Domínguez Colío, sobre la creación de un "organismo autónomo de periodistas" y quiénes podrían ser los integrantes de la misma.

Al saber de las intenciones, me acuerdo que comenté con el interlocutor que se me hacía una verdadera locura crear en medio del caos un organismo que sólo pareciera querer dar un Mejoralito a una situación grave, "sólo para taparle el ojo al macho", como dice la popular frase.

Finalmente la CEAPP se creó y lo único que se recuerda es que tuvo casos de muy alto nivel como el de Gregorio Jiménez de la Cruz, donde estuvo muy activa la actual titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Namiko Matzumoto, quien fungía entonces como secretaria ejecutiva y reportaba todo directamente con Gina Domínguez.

De los demás comisionados se supo poco o nada. Se recuerda que el único que enviaba artículos e informes de gastos a compañeros periodistas era el comisionado Jorge Morales, a quien algunos del gremio catalogaban como lo "mejorcito" de la CEAPP (al menos en el primer periodo).

Fue este mismo Jorge Morales quien en algún momento expresó que no tenía intenciones de repetir en la CEAPP, pero finalmente parece que sí le gustó eso de ganar muy bien y se quedó en dicha Comisión, ahora con el cargo de Secretario Ejecutivo, como modus vivendi.

Al terminar el Duartismo, los comisionados de la CEAPP, la mayoría de ellos ligados al ex gobernador ahora convicto, fueron reemplazados por nuevos ligados al nuevo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Estos mismos permanecen actualmente con todo el tufo del Yunismo.

Con la entrada de Cuitláhuac García Jiménez se había pensado que quizás habría cambios en la CEAPP o incluso hasta iba a desaparecer la Comisión como algún sector del periodismo ha pedido con señalamientos de inoperancia y gastos millonarios.

Pero no: ahí se mantienen pegado al presupuesto.

¿Para qué ha servido la CEAPP? En realidad, con la reciente crisis de medios, a la Comisión no se le vio gran labor fuera de cursos-talleres de mediana asistencia y algunos premios.

Lo que sí se recuerda es aquella ocasión cuando (quién sabe qué chiripiorca les pegó) entregaron reconocimientos a funcionarios del gobierno de Yunes Linares, algo que ni siquiera hicieron en tiempos de Duarte.

El 7 de septiembre de 2018, la CEAPP había anunciado que iba a hacer una reunión informativa, pero en realidad lo que querían eran acarreados para un evento en donde entregaron sendos papelitos membretados a la esposa del gobernador, Doña Leticia Márquez, como presidenta del DIF estatal; así como al ex secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié; a la secretaria de Trabajo, Silvia Edith Mota Herrera; y al secretario de Salud, Arturo Irán Suárez Villa. Otros galardonados en el bonito evento de restaurante pagado y toda la cosa, fueron la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara González; la delegada del ISSSTE, Elízabeth Morales García; y otros más.

Y pues no hay que pensarle mucho: era para lamerle suelas a la esposa del mandatario estatal y a sus achichincles. Un organismo de periodistas alabando un régimen como el peor de los medios chayoteros.

Tampoco se les vio gran actuación con respecto al cierre de medios en el Yunismo: periodistas y trabajadores de medios que fueron despedidos como el caso del diario Política, a quienes solamente les dijeron que podían escucharlos, pero no podían hacer nada más. Ni siquiera una mísera asesoría.

Siendo objetivos, hay quienes dicen que la CEAPP se veía más activa en los tiempos de Duarte que ahora con el bajo perfil que mantuvieron con Yunes: más sumisos y sin hacer tanto ruido con el tema de los periodistas asesinados en el reciente bienio... Y ya eso está verdaderamente preocupante.

¿A dónde se dirige la CEAPP en este sexenio? ¿Hacia dónde apunta estando en medio de la tormenta cuando un grupo de periodistas fuertes está cabildeando con el gobernador la desaparición de este organismo que no tiene defensa alguna? Menos ahora que no aportaron apoyo ni mostraron solidaridad para los gastos médicos y funerarios del compañero Manuel Carvallo, pero sí tienen lana para cursos mediocres, para pseudoperiodistas mitómanos que son "testigos protegidos", así como para reconocimientos pedorros para políticos.

En serio, ¿vale la pena mantener la CEAPP y a sus bien pagados, pero invisibles consejeros?

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Dicen que casi todos los periodistas que radican en Xalapa o Veracruz (no dudo que otros también dispersados en el estado) tienen alguna anécdota con Manuel Carvallo. Unos decían que era loco, otros que era muy juguetón, otros que era demasiado expresivo; y sí nos consta que Carvallo era muy cariñoso con los compañeros: los abrazaba, besaba y a los gritos les hablaba... Alguna vez llegó a Xalapa y nos reunimos con el Cat en el restaurante de Los Fernández, allá por el rumbo de Ruiz Cortines, para comer y echar trago. Más tarde, con eso de que ya no se puede fumar en espacios cerrados, nos salimos a echar un cigarro en pleno frío, ya medios pedos, y como si fuésemos amigos de hace muchos años me platica cariñosamente de su familia, de sus hijos; de lo mucho que apreciaba su trabajo, de cómo le gustaba tomar fotografías. Se le va a extrañar mucho y la flota le rinde homenaje desde el "Café de la Parroquia" de Don Marce, donde estaba todos los días. Descanse en paz.

OTRA NOTA: "¡Ay, ay, ay! ¡Me están atacando! ¡Guerra sucia! ¡También quiero un video donde me manden besos en el llama-moscas!"... Qué ansias de protagonismo el del secretario al contestar una broma que le hicieron en los anuncios clasificados de un periódico... Seriedad, por favor.

LA ÚLTIMA PORQUE LLAMADO TEMPRANO: Muy interesante el tema de las plazas detectadas en la Secretaría de Educación, que mantiene retenidas 182 plazas que se entregaron de manera discrecional en la pasada administración, informó el titular Zenyazen Escobar García, quien además dijo que se seguirán los causes legales para echar atrás estas designaciones... “Más de mil plazas revisadas, están en retención 182 y 77 plazas de estructura”, dijo y confirmó que había una plaza del exsecretario el cual renunció en el mes de noviembre pasado. Según comenta "Tarzan Boy", la SEV eroga 680 mil pesos quincenales por estas 77 plazas que se auto asignaron, las cuales representan un millón 370 mil pesos al mes. En conferencia de prensa informó que se “auto asignaron” plazas a jefes de departamento, directores e incluso cónyuges y hermanos de exfuncionarios de la dependencia donde los pagos se encuentran retenidos... Ora sí que le tocó la jungla magisterial... "Jungle life... I'm far away from nowhere... On my own like Tarzan booooooy"...

 

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