Lunes, 21 de octubre de 2019

Columna Sin Nombre

Desde un principio dijo "Abrazos, no balazos"
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Destino de Yunes: la cárcel
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Una, dos copas, y Javier Duarte hablaba solo. Dos más y besaba sin mirar a quién —que lo diga Romero Deschamps—. Otras dos y perdía el juicio. O sentía ser Dios. “A mí me la pela Peña Nieto”, soltó tras revelar cuántos millones desvió del erario de Veracruz a la campaña presidencial del PRI.

De a 200 o 300 por mes. Y así el efectivo fluía en cajas de huevo o en maletas que salían de la Secretaría de Finanzas en automóviles, subidas a aeronaves, aterrizando en helipuertos de edificios fifí o en el aeropuerto de la Ciudad de México o el de Toluca.

Y de ahí al cuartel del campaña o al PRI.

Cientos de millones sustraídos del erario, vilmente robados, afianzándolo al poder y adquiriendo o creyendo adquirir impunidad.

Millones para comprarse un blindaje, una coraza inmoral, sentirse y ser inmune a la ley.

Habrían sido 2 mil 400 millones desviados, según una fuente ligada a Fidel Herrera Beltrán.

O 3 mil 500 millones, de acuerdo con un informante duartista al que consultara el periodista Víctor Hugo Arteaga.

Sería una cifra o la otra, aquel saqueo fue —y es— desvío de recursos públicos y refleja el sucio actuar, sinuoso y gangsteril, de Javier Duarte desgobernando a Veracruz.

Aquel día, en corto, en privado, Duarte bebió y bebió. Su interlocutor lo medía y lo empujó a hablar. Eufórico, contaba cómo se ganó a Enrique Peña Nieto, la hermandad entre Toluca y Xalapa, la hermandad entre el Estado de México y Veracruz.

Una charla entre copas tornándose en bacanal. Y Javier Duarte no paraba de hablar.

Una pequeña habitación, discreta, sobria, sitio para dos, para diseñar alianzas y trabar acuerdos, concertar y disertar, que si la gobernabilidad, que si la lealtad, que si Fidel, que si la traición.

Y Duarte se voló.

Con tantos millones a la campaña, Peña Nieto era su peón. O eso creyó.

Peña Nieto, según Duarte, estaba adentro por el dinero aportado.

“A mí me la pela Peña Nieto”, soltó como solía hacer, dos o tres tragos adentro, fuera de control, imaginando que el súbdito que paga tributo puede someter al rey.

Y el que se la peló fue Duarte.

En esos días se vio libre, lejos de Fidel Herrera Beltrán. Y rompió con su mentor.

Otro día posaba para la fotografía con Miguel Ángel Yunes Márquez, uno como gobernador y el otro delegado de Oportunidades en Veracruz, y con ellos 30 alcaldes del Partido Acción Nacional.

Luego vendrían dos nombramientos clave en el gobierno duartista: Felipe Amadeo Flores Espinosa en la Procuraduría de Veracruz y Enrique Ampudia Melo en la subsecretaría de Gobierno.

Y Yunes Linares feliz.

De Amadeo, expresó que era una buena designación por su trayectoria, experiencia, honestidad.

De Ampudia hubo más. Una llamada telefónica melosa, de amigos, en que Ampudia agradecía las enseñanzas de Yunes, fue divulgada en el periódico Notiver y el subsecretario se engalló, aduciendo que la conversación fue editada y cortó todo trato con el político azul.

Semanas después volvió el clima hostil. Duarte siguió así, de error en error, sus huellas en el desvío de recursos, saqueadas las arcas, imaginando que se había garantizado impunidad.

Asediado por la Auditoría Superior de la Federación; los excesos de su pandilla; las filtraciones del enriquecimiento; los pavoneos de Tarek Abdala y Karime Macías, su preferido y su esposa; los desplantes de Gabriel Deantes, un vendedor de teléfonos celulares que amasó una fortuna a su paso por el gobierno; las habladas de Paco Valencia, el que reventaba la alianza PAN-PRD; la violencia, la inseguridad, la muerte, coludidos los malos con la Secretaría de Seguridad, y la complicidad de Fisculín, alias Luis Ángel Bravo Contreras, Duarte tronó.

Lo atrapó la deuda, la insolvencia, la parálisis financiera. Se quebró el Congreso de Veracruz, dejando el poder en manos de la oposición, reventando las cuentas públicas mientras crecían los pasivos, la deuda con contratistas y una prensa cómplice que calló por ambición.

Dos meses antes de concluir su mandato, Javier Duarte se fue. Dio por hecho que procedería la denuncia contra Miguel Ángel Yunes y así le impedirían ser gobernador. Huyó, se refugió en Guatemala y ahí cayó.

Hoy aduce haberse entregado. Ventila un video en que cita la fecha y que horas después sería aprehendido. Y todo coincide. Pero no es nuevo.

Verlo tras las rejas mientras Karime Macías y el resto de su familia viajaban a Colombia y luego a Londres donde permanecen impunes pese a la ficha roja de Interpol y ser revelada su ubicación tras una investigación privada ordenada por Yunes, confirma que hubo pacto y Peña lo consintió.

Hoy, ya condenado, admitida su culpa, confeso, Javier Duarte dice haber sobornado al encargado de la Fiscalía General de la República, Alberto Elías Beltrán, para evitar ser sentenciado por delincuencia organizada y la exigencia de no perseguir a Karime Macías. Y dice algo más: el dinero del soborno se lo hizo llegar Peña Nieto.

Habría sido su hermano Cecil Duarte el instrumento para recibir el dinero y consumar el soborno. La implicación para su hermano es descomunal y presupone cárcel.

Hundido, Javier Duarte no abona a su libertad ni alivia su sentencia. Hay confesión de otros delitos ajenos a los que lo tienen en prisión.

Le quedan los de índole estatal, otros desvíos y, por encima de todos, la desaparición forzada en el que siguen sujetos a juicio el ex secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez Zurita y el ex fiscal Luis Ángel Bravo. Es delito lesa humanidad y no prescribe. Cualquier corte internacional lo puede juzgar.

De aquella bacanal hay registro. Un video consigna el célebre exabrupto “A mí me la pela Peña Nieto” y el por qué, los miles de millones de pesos desviados a la campaña presidencial del PRI.

Tras dejar el gobierno de Veracruz, el 12 de octubre de 2016, se esperaba el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre el caso Veracruz. Decíase que se anularía la elección y Yunes no sería gobernador.

Horas después, USB en mano, Yunes esgrimió tener ahí una información que cimbraría a México. Envió el mensaje. El destinatario se cimbró.

Nunca reveló el contenido de la USB, quizá los dichos de un trastornado de poder implicando al presidente en un financiamiento ilegal a su campaña.

Duarte es rejego. Intenta blindar a Karime. Su esposa atesora la información de las empresas de papel, creadas para diluir el dinero extraído del gobierno de Veracruz a través de empresas fachada. Es quien controla las inversiones en inmobiliarias, compras de casas, terrenos, hoteles. Es la llave del tesoro robado. Karime es el eslabón de la cadena que está a punto de romper.

Duarte apela a López Obrador. Revive el video de Guatemala en que afirma que se negó a implicarlo y que en su gobierno no financió a Morena aunque sí propició su crecimiento. El criminal cambia de órbita; se ubica en la del presidente.

Yunes, por su parte, es alfil en la inteligencia política. Atesora información clave: redes de políticos y sus ligas con grupos de poder, nexos extralegales, empresarios en el alto y bajo mundo, el mapa del narco y sus implicaciones políticas, la radiografía de los capos y el financiamiento a la oposición.

Yunes orbita en otro nivel. La CIA, la DEA y otras agencias de inteligencia saben lo que eso implica, lo que sabe, lo que atesora.

Y Duarte pensando quién se la va a pelar.

Archivo muerto

Quiere ser alcalde de Nanchital y a don Elvis lo andan ejecutando los malosos. Sobre la fachada de su constructora se observan los impactos de bala. Y en las redes se lee la amenaza.

Quiere ser presidente municipal de Nanchital y Elvis Ventura no termina de aclarar de donde proviene su fortuna, su maquinaria, sus equipos, traileres, volteos, pipas, camionetas, motoconformadora, rodillos y revolvedora  magnate ahora, de la noche a la mañana. Su humanidad anda en la mira de La Maña.

Que primero aclare el constructor sus ligas con aquel famoso Tony —Marco Antonio González Martínez—, levantado en enero de 2016 y sus restos hallados en el basurero de Las Matas; que simplemente aclare qué le quedó a la viuda y por qué se fue. Ahora que Elvis mete sus manos en ayuntamientos del sur —un tesorero aquí y otro allá— y se proyecta para suceder a la doctora Zoila Balderas en la alcaldía de Nanchital, a la Constructora Del Valle le rocían la fachada a plomazos.

Y en las redes corre el mensaje amenazante de los que se dicen nuevos dueños de la plaza, con la puntería sobre Elvis y su hermano Pablo, y sobre todos aquellos que —agrega el texto— le pagan cuota a los Zetas. Y así quiere ser alcalde… Por 15 millones de pesos Zenyanzen Escobar García arma un escándalo y no apunta a los cientos de millones del fraude en las tiendas escolares a nivel secundaria.

Cuarenta de los planteles escolares en el sur de Veracruz entran en la órbita del zar de las tiendas, Oswaldo Fabián Ramírez de León, con ingresos diarios, semanales y mensuales que ya los quisiera Andrés Manuel López Obrador. Por cada plantel percibe en promedio 200 mil pesos al mes. Y son 40. De ahí salió un spa llamado Sicilia, con instalaciones ultra modernas para las que se realizó una modificación del inmueble, sustituyendo el área de alberca, ubicado en la exclusiva colonia Petrolera de Coatzacoalcos.

Todo a través de una extensa red de prestanombres en los que aparece hasta la abuela. ¿Lo sabrá el Servicio de Administración Tributaria? Si el titular de la Secretaría de Educación de Veracruz, Zenyazen Escobar, hurga, hallará que los directores de los planteles escolares recibieron beneficios más allá de lo que establece el convenio entre el zar y la ZEV: pago de teléfono, luz y viajes, entre otros.

La contraprestación pagada por los prestanombres de Fabián Ramírez —de los que es apoderado legal, según quedó registrado ante el notario Natalio Arrieta—, es una mínima parte de los ingresos por las ventas en las tiendas escolares, dinero que en la mayoría de los casos no fueron remitidos a la SEV. Entre los planteles citados se encuentran, secundaria Moisés Sáenz; ETI 8, 19, 24 60, 63, 88, 134, 140; General 2, 3, 4, 5 y 6; Eduardo Lara Arteaga, Quetzalcoatl 2, Sección 22, Agua Dulce 2 y José Azueta.

El caso de la Enrique Herrera Moreno es de alarido; su cuota es de 3 mil 100 pesos diarios, lo que advierte el nivel de ventas y el tamaño de los ingresos. Si Zenyazen Escobar aún no abre los ojos sobre este meganegocio yunista, la 4T se lo va a demandar. Lo de los 15 millones por “gratificaciones extraordinarias” es de risa… Ufano y engreído, Sergio Guzmán Ricárdez vocifera ser la carta de Rocío Nahle a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Dice ser el mejor alcalde que haya tenido Agua Dulce. Cuenta que como él no hay otro igual. Y así es. Su obra es mediocre, calles dañadas poco después de ser construidas o reparadas, programa escolar en el área rural donde hay más aulas que niños, estudiantes de medicina traídas con inversión municipal para el paseo y la diversión.

Y quiere ser diputado federal. Opaco, retorcido, sus finanzas son un caos. Ahí está el sobreprecio de los uniformes de policía, los aviadores y la parentela en la nómina, la represión a los que protestan, el señorío de los malosos en las calles, cobrando piso, ejecutando rivales, llenando a Agua Dulce de fosas clandestinas.

Y ahora —como aquí se había apuntado— los impuestos no pagados al Servicio de Administración Tributaria. Realizó la retención a los trabajadores y omitió manifestarlo al SAT. Fue apercibido en varias ocasiones. El SAT lo dejó correr. Ahora lo aprieta. Y exhibe que Sergio Guzmán es un transgresor de la ley. Y esa es la carta fuerte de Rocío Nahle, la secretaria de Energía, para la diputación federal por Morena.

 Entre lo malo, lo peor… “Petróleo”, como le apodan, cuenta que ya no es de los Quintanilla, que pagan mal o engañan mejor. Rafael Ruiz dejó al clan de Arturo, Jaime y Enrique Quintanilla Hayek, de quienes fue abogado por años, pregonando que se lleva sus secretos y la mecánica de cómo enfrentar juicios y tretas. Les sirvió cuando aquel juicio en que los Quintanilla intentaron acreditar la nulidad de la escritura de la sucesión Bringas usando dos sentencias clonadas, descubiertas con sólo consultar el libro del juzgado. Ahí se determinó que el número de juicio invocado por los Quintanilla correspondía a un juicio por pensión alimenticia y otro por la custodia de un menor.

Para entonces, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ya había pagado la afectación por la construcción de Libramiento Vial, unos cuatro millones que se negaron a devolver. Aquellas sentencias colgadas no fueron de la autoría de Rafael Ruiz pero la defensa de los Quintanilla en lo subsecuente, sí. Y ahora los deja aunque hay quienes dudan que haya cortado el cordón umbilical…

¿Quién es esa ex diputada local, enferma de ambición, que vende y compra poder, obsesiva y sin escrúpulos hasta inmiscuir a sus hijos en orgías que tenían como espectador principal a un ex gobernador? Hay video y lo que ahí se ve es, palabras más, palabras menos, ardiente…

Sólo por joder, Carranza se encaja con los de abajo. Hostiga al gremio sindical, recorta personal, reduce salarios, suprime plazas, los ignora, les promete, los vuelve a ignorar y así, atropellando derechos que impactan en el bolsillo, en la mesa, en el hogar. Por eso le bloquearon los accesos a la ciudad.

Sacado del fango de Pemex, Víctor Manuel Carranza llegó a la alcaldía a sumir en el olvido a Coatzacoalcos, año y medio en parálisis total, ni una obra digna, el caos desde que sale el sol hasta el ocaso y los malosos en el paraíso: narcomenudistas, secuestradores, falsificadores de actas de cabildo, policías implicados en violación, en la nómina oficial.

Un fiasco el ahijado de Rocío Nahle, la secretaria sin energía de López Obrador.

Al gremio sindical, sus empleados, Carranza los echa con falacias, los lanza al desempleo esgrimiendo austeridad, los persigue y les va arrancando prestaciones laborales y beneficios de ley.

Infla, en cambio, la nómina con adeptos y adictos, los que se casaron con la causa de Morena y ahora cobran salarios de lujo y los que viven en el vicio del que no pueden escapar.

Carranza es así: rapaz.

Torea al Sindicato Único de Empleados Municipales desde el primer día. Y le conculca derechos al personal de base, trabajadores con 20 y 30 años, eventuales y los que cubren vacaciones y suplencias, los que no ganan ni en sueños lo que el alcalde, la sindica y los regidores, y el dúo dinámico, los Pintos, y el séquito de pránganas egresados del partido color ladrillo, Morena.

Su última treta fue negar el pago del quinquenio, beneficio que perciben los trabajadores en porcentajes respecto al salario con incrementos por cada cinco años de antigüedad.

Eso y desconocer acuerdos ante el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje, provocó la radicalización del SUEM que bloqueó los accesos a Coatzacoalcos por cinco horas.

Juntos —Carranza, su madrina Rocío Nahle y la escoria de Morena— siguen haciendo historia.

Van 19 meses y el alcalde es la misma piedra. No anda ni hace andar al municipio. Año y siete meses en sus manos y Coatzacoalcos sólo ve derroche, el presupuesto agotado por la deuda heredada por los gobiernos priistas, adeudos con la Comisión Federal de Electricidad y créditos bancarios con altos intereses cada mes. Y el resto se lo lleva la nómina municipal.

Al sindicato lo sacudió con una reingeniería administrativa tramposa. Ante una nómina obesa, se quedaban los empleados de confianza con altos salarios y se iría una buena parte de los trabajadores sindicalizados, los de a pie. Así de burdo y de cruel.

Primero golpeó reteniendo salarios. Llegada la quincena, los empleados acudían a los cajeros bancarios y la consulta arrojaba ceros.

Luego comenzó a mentir. Ofrecía regularizar pagos y terminó corriendo al personal. Al final, aplicó otro recorte, provocando una reacción inédita: lo empleados protestaron frente al palacio municipal y de ahí se trasladaron a la Catedral de San José urgiendo un exorcismo al edil.

Demandado por diversas violaciones al contrato colectivo de trabajo y el despido injustificado de más de una treintena de empleados, Víctor Carranza respondía con palabras huecas, maniobras tipo Pemex donde solía negarle a los petroleros ropa de trabajo.

Su asesor jurídico, Laureano Malpica Alemán, con salario estratosférico —prestigiado despacho pero sin título ni cédula profesional—, juega al compromiso de saliva, la solución que nunca llega y la reversa a la hora de cumplir.

Así toreó al Sindicato Único de Empleados Municipales y a su líder, Gersaín Hidalgo Cruz. Ofrecía respetar los derechos laborales y cumplir con el contrato colectivo de trabajo, conjurando la huelga que el 1 de julio debía estallar. Y volvió a mentir.

Al anochecer del 30 de junio, un audio circulaba en redes sociales alertando del bloqueo a los accesos a Coatzacoalcos. Advertía la tensa relación entre el alcalde y el SUEM, el incumplimiento, la palabra burlada. Y fijaba para las 5 de la mañana del lunes 1 de julio el sitio a la ciudad.

Quiso Carranza exculparse y maquillar el conflicto. Invocó el estado de derecho que suele atropellar, desdeñando a jueces, llamando “tribunal de quinta” al Tribunal Estatal de Justicia Administrativa, desacatando sentencias, suponiendo que su madrina, Rocío Nahle, responsable del caos político, social y de seguridad que se vive en Coatzacoalcos, lo podría salvar.

Le respondió Gersaín Hidalgo. Lo llamó “mentiroso”, el que le roba al pueblo, violador de las condiciones de trabajo, que carece de palabra, con asesores jurídicos que lo llevan al filo del abismo y lo lanzan desde ahí.

Horas después, a eso de las 5 de la mañana, trabajadores del ayuntamiento de Coatzacoalcos bloquearon los accesos a la ciudad. Miles de obreros no pudieron trasladarse a la zona industrial. Estudiantes que viven en poblaciones vecinas llegaban hasta el punto de bloqueo, caminaban y abordaban transporte para llegar a sus colegios. El movimiento laboral y económico se entorpeció.

Irritados, los empleados responsabilizaban a Carranza Rosaldo del caos. Reprochaban las tretas, la constante agresión al trabajador, el despido injustificado, la reducción de salarios mientras los integrantes del cabildo y la casta de funcionarios inútiles recibían aumento en su sueldo.

Campeaban insultos, mentadas, increpando al alcalde, exhibiendo su lado ciego, y sordo, y torpe.

Cinco horas después, el bloqueo cesó. Se trasladaron a las oficinas de Tesorería, Dirección de Obras Públicas y palacio municipal. Y ahí se apostaron.

Y volvió la andanada. Vio Carranza el repudio en redes sociales, de nuevo la mentada, la sentencia de que tarde o temprano se tendrá que ir. Ya desplaza a Iván Hillman, del Clan de la Succión, como el peor alcalde de Coatzacoalcos en su historia.

Luego vendrían las baladronadas. Víctor Carranza, el santurrón, invocando la ley que gusta violar, el amago y la amenaza por el bloqueo, las denuncias en curso por la toma de las vías de acceso, el uso de camiones y maquinaria apostados en los puntos de conflicto.

Pillastre vil, ha de olvidar el alcalde que los bloqueos, la toma de carreteras, el cerco a pozos petroleros, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con las corporaciones policíacas hasta sentir la macana y el tolete sobre el cuerpo y la sangre sobre escurriendo por la cabeza, fueron la táctica de Andrés Manuel López Obrador en sus días de activista, agitando a los pueblos, levantando a sus huestes contra las instituciones y mandándolas a volar.

Lo del Dios peje, en 2006, fue demencial. No fueron cinco horas de bloqueo. Fueron 47 días apoderado del Paseo de la Reforma y el Centro Histórico, campamentos en la vía pública, sobre 5 de Mayo, Madero, el zócalo donde al final se autoproclamaría “presidente legítimo”.

Eso sí fue violación a la ley.

Abusivo del poder, Carranza se mofa de los tribunales sentenciando que su palabra vale más, y al ver la revuelta implora que la ley se aplique al SUEM, que el Servicio de Administración Tributaria indague en cuentas bancarias del líder y de la organización sindical.

Habría que indagar también los pecados del presidente municipal, el destino de los mil 600 millones de presupuesto anual que se esfuman en sus manos, sin obra pública decente, favoreciendo a los contratistas del Clan de la Succión, los Fosado, o los incondicionales del compadre de Rocío Nahle, el empresario Arturo Quintanilla Hayek, o esclareciendo dónde fueron a parar los 100 millones recuperados de lo que Javier Duarte le robó a Coatzacoalcos con la sumisión cómplice del ex alcalde Joaquín Caballero, al que por cierto, Carranza no quiso denunciar.

Franco canalla, Carranza llegó de Pemex con fama de truhán. Y salió de ahí manchado e hinchado. Así haya librado la inhabilitación por el sobreprecio del 100 por ciento en los tubos vendidos por ATOS Tecnología, su historial registra la investigación.

Socialmente condenable, el bloqueo de Gersaín Hidalgo y el SUEM fue un exceso. Políticamente, el bloqueo es el recurso contra los sátrapas en el poder. Y Carranza es un sátrapa.

Nunca antes Coatzacoalcos fue objeto de un sitio así. Y se da por las constantes violaciones del alcalde a la ley, su proclividad a desconocer acuerdos, el recorte de personal, el robo de las quincenas, el atropello al contrato laboral, los quinquenios que no quiere pagar.

Carranza es como Juan Vargas, el alcalde de La Ley de Herodes, y Coatzacoalcos es San Pedro de los Saguaros.

Extraído de un basurero, apenas llega al poder se siente la ley. Muestra su rostro real.

Lo suyo es joder. Y que se lo joden a él.

Archivo muerto

A pedazos se cae el PRI. Emigran unos y despotrican muchos más. Se van al PAN, al PRD o a Morena, o hacen un impasse total. Y José Narro le da la puntilla final, el estoque mortal.

Abdica a su pretensión de ser líder nacional y anuncia su renuncia al tricolor, profiriendo un discurso lapidario, demoledor, que descubre la enésima farsa y la simulación democrática, un reclamo del ex rector de la UNAM que suena a la necropsia del PRI.

“Existe un preferido de la cúpula del PRI —afirma Narro Robles—, el candidato oficial de los gobernadores y de quien fue, hasta reciente ente, el jefe político del partido. Por si eso fuera poco, son groseros los indicios de intervención del Gobierno federal en la misma dirección. Quien hasta hace unos meses declaraba en contra el candidato oficial, hoy lo anima y lo arropa. Hay que evitar que las decisiones del PRI las siga tomando el presidente en turno”.

Dados cargados para Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche, favorito de Andrés Manuel López Obrador antes y en los tiempos de campaña presidencial, cuando el campechano denostaba al hoy presidente. Primero, AMLO era el “llorón” que no sabía cómo aterrizar la derrota de Morena en el Estado de México, tras ser acusado de enviar 30 operadores campechanos a frustrar el “proyecto recaudador” del líder morenista y luego las arengas al priismo para cerrarle el paso a López Obrador en Campeche, en la campaña de 2018. Cambian los tiempos y hoy el Dios Peje es acusado de impulsar a Moreno Cárdenas, en contubernio con la mafia priista, para consumar la imposición. “Es una farsa”, dice José Narro, como si antes la llegada de todos los presidentes del PRI no lo hubiera sido y como si el ex rector no lo supiera. Con Narro se va Beatriz Pagés Rebollar, ex diputada federal, madracista, dueña y directora de la revista Siempre. Ya está el PRI in articulo mortis. Sólo falta la extremaunción…

Con desplantes de reina —sin serlo—, Claudia Balderas reclama, increpa, se engalla, se eriza ante cualquier alusión a su consorte oficial, “El Gato Violador”, alias Mario Espinoza, al que sacó de las playas de Villa Allende para integrarlo al Senado de la República como “asesor”. Típico caso de nepotismo pasional, desbocada la senadora de Morena que llegó a ese escaño de rebote, por los votos del efecto López Obrador, colocando a su pareja en la nómina del Senado pese al historial que le adorna, una detención en Estados Unidos por posesión de sustancia con características de droga, violencia electoral en Villa Allende y sainetes vergonzosos en las redes sociales entre la legisladora y la esposa del novio extraoficial. Lo que ha percibido como salario Mario Espinoza, sin otro mérito que el tráfico de influencias, lo ha documentado el periodista Ignacio Carvajal, de diario Liberal del Sur y Blog Expediente.

Y en respuesta, Claudia Balderas acude al argumento chairo: “Ya les dije a esos medios que no les voy a dar moche. Ya cambien de historia”. No, la historia es su historia, sus enjuagues y los ajetreos sentimentales que se pagan con dinero de la sociedad. Ha de saber la senadora que no peca el que informa sino la que trafica influencias para darle chamba al novio. Vive extraviada de la legisladora. Llegó de rebote al Senado y supone que el poder no tiene fecha de caducidad… Ninguneado, infamado, Nicolás Reyes Álvarez no manda ni en su oficina. Grotesca la imagen en que un ciudadano reclama airado a media sesión de cabildo, indignado por el abandono de la zona rural de Minatitlán y el embuste de las obras que no se traducen en mejor calidad de vida, por la marginación de los que no habitan en la zona urbana o en la cabecera municipal.

Con las manos, con los puños sobre la mesa, el ciudadano estalla y la respuesta es el desalojo inmediato. Violencia verbal, hasta ahora, que responde al estado de coma en que se halla el alcalde desde el inicio de su gestión, ausente de la realidad, al garete el municipio, dejando en manos de rufianes y vivales, uno de ellos su suplente y director de Gobernación, Ricardo López Marcos, alias LordPicahielos, el manejo del ayuntamiento.

Y pensar que Morena ya fragua que la sucesora de Nicolás Reyes sea la diputada federal Carmen Medel — doña “No soy policía”—, o Jessica Ramírez, cuyo asesor es el operador fidelista-priista, por cierto muy efectivo, José Luis Utrera, o Xóchitl Arbesú, la del invento de cifras sobre el turismo en Veracruz, justificando su desastroso paso por la Secretaría de Turismo del maltrecho gobierno de Cuitláhuac García. Un alcalde que vive, como dijera Buzz Lightyear, en el infinito y más allá, mientras cualquiera lo increpa, le manotea, le reclama y le golpea la mesa. Y Nicolás sólo atina a sonreír…

Veracruz: el gobernador no sabe mentir

Viernes, 28 Junio 2019 12:11

Timador mediocre, Cuitláhuac le miente a Veracruz y le miente a López Obrador, negando el nepotismo que se acredita en su primo Eleazar, el subsecretario voraz, rechazando parentescos que sí lo son, hermanos y sobrinos incómodos incrustados en nóminas oficiales. Y así hasta que documentos y testimonios evidencian que es malo para engañar.

Mediocre embustero, Cuitláhuac García mareó a Andrés Manuel con el rollo de que en su gobierno, el de Veracruz, no laboran ni los García ni los Jiménez con los que tenga consanguinidad. Y el Dios Peje le palmea el hombro, le cree, se engaña y lo arropa con el sarape de la complicidad.

“Es honejto”, le dice el presidente provocando la carcajada general.

A la prensa, Cuitláhuac la enfrenta a medias, con un patético discurso, monosílabos y gestos, reclamos y retos, alegatos de lavadero, admitiendo que en el tema de los parientes que hay en su gobierno es mejor una investigación postmortem a su abuelita, pero que ahí él no se atreve a juzgar la conducta de la citada Manuela Durán.

Engallado a veces, evasivo en otras, el gobernador no deja de eludir el tema de Eleazar Guerrero Pérez. ¿Es su primo?, le preguntan. Y evade. Nunca un sí o un no.

Su mayor audacia ocurrió en Palacio Nacional. Durante la conferencia de prensa del Dios Peje, —junio 14— cuestionado por su nepotismo, tomó la palabra y volvió a decir que ningún familiar con apellido García o Jiménez labora en el gobierno de Veracruz. Y del tal Eleazar Guerrero, nada.

Hubo insistencia del reportero. Y cuando iba a responder, intervino López Obrador.

“Nosotros nos sentimos muy satisfechos con el trabajo del gobernador de Veracruz, eso le puedo decir a mis paisanos veracruzanos, porque ya llevaba tiempo que no había en Veracruz un gobernador como Cuitláhuac García, llevaba mucho tiempo. No quiero aquí puntualizar sobre cómo eran los gobernadores de Veracruz, eso se lo dejo a los ciudadanos”.

Y ahondó:

“Lo que sí me consta, y lo puedo decir a voz en cuello, es que Cuitláhuac es un gobernador honesto, trabajador y de buenos sentimientos, pero subrayo, es un gobernador honesto. Cuitláhuac no es corrupto y eso es una bendición, el que la autoridad no sea corrupta”.

Consumada a estafa, Cuitláhuac arrastró a López Obrador. Lo hizo parte de la mentira.

“Honesto” le ha dicho antes de ser gobernador y ahora que lo es. Siete visitas a Veracruz y siete espaldarazos, no por su capacidad, que no la tiene; ni por tomar el timón del barco que naufraga; ni por acorralar al crimen organizado, diseñando una política de prevención porque no lo ha hecho; ni transparentando el manejo de los recursos públicos; ni creando condiciones para el desarrollo.

Andrés Manuel sostiene y apuntala a Cuitláhuac García para maquillar su error, la terrible imposición de un individuo incapaz de hilar tres ideas, políticamente limitado, profundamente vacío, terco con iniciativa, con desplantes de intolerancia que nadie en Veracruz se los va a tolerar.

Cierto lo que apunta el Dios Peje. Llevaba tiempo que no había en Veracruz un gobernador como Cuitláhuac. Mejor dicho, nunca. Ni en su peor momento Javier Duarte fue tan mediocre.

Cuitláhuac, refiere López Obrador, “es un gobernador honesto”. Falso. Es retorcido y tramposo, violador nato de la ley.

Cuitláhuac roba con licitaciones amañadas y adjudicaciones directas, como las del Peje.

Cuitláhuac oculta información usando la reserva en la que se escudan los proclives a la corrupción.

Lo que hay en su gobierno son formas vulgares de deshonestidad, raterías en la compra de insumos médicos, patrullas policíacas con sobreprecio, salarios que no atienden a esa superchería llamada austeridad republicana y amiguismo y pago de facturas políticas al fidelismo y duartismo, el priismo con el que Morena pactó para alcanzar el gobierno de Veracruz.

Y, por supuesto, el nepotismo.

Ahí, Cuitláhuac García es hombre muerto. El nepotismo es la radiografía de un gobernador torpe y necio, aferrado a incrustar a su parentela en la estructura de gobierno, y tolerar e incluso auspiciar que sus corifeos, aplaudidores y cómplices de gabinete hagan lo propio con sus familiares.

Por algo tan trivial revienta Cuitláhuac. Ha negado que el subsecretario de Finanzas y Administración, Eleazar Guerrero Pérez sea su primo. Ha evadido cuestionamientos. Ha eludido el tema. Se ha engallado ante la insistencia. Y hasta a López Obrador arrastró.

Bien amado en el fidelismo, Eleazar Guerrero fue colocado donde hay. Algo así como el Tarek Abdala de Javier Duarte. Por su mano corre lo bueno y lo malo. Y lo malo hace fortuna.

Dentro y fuera del gobierno, todos saben del parentesco entre el gobernador y el primo cómodo. Cuitláhuac cometió un doble error: designarlo a sabiendas que Andrés Manuel se iba a encrespar y sostener la mentira de que no tienen nada que ver.

Y cuando el presidente soltó aquello de que Cuitláhuac es una bendición para Veracruz, López Obrador se dio un tiro en el pie.

Un día se filtraron las actas de nacimiento de Eleazar y Cuitláhuac, ahí los nombres de sus padres, don Julio y el profesor Atanacio, y el de la abuela paterna, doña Manuela Durán.

Pero ante la duda hubo evidencia mayor.

De la agudeza del periodista Armando Ortiz se reconstruyó en un video la familiaridad del gobernador, yendo a Tlatlauquitepec, Puebla. Hurgó y halló. Manuela Durán Gómez tuvo un hijo con Salvador Trinidad Guerrero y otro con Wenceslao García (https://libertadbajopalabra.com/2019/06/25/cuitlahuac-garcia-jimenez-desenterrar-a-la-abuela-mentiras-y-nepotismo-en-la-cuarta-transformacion/).

De la relación con Salvador Trinidad Guerrero —refiere Armando Ortiz en su portal Libertad Bajo Palabra— nació Julio Juan Guerrero, en 1933. Siendo hijo natural, término usado en la legislación de aquellos tiempos, fue registrado por ella con un solo apellido, Durán. Tiempo después, su padre lo reconoció y quedó asentado con ambos apellidos (https://libertadbajopalabra.com/2019/06/25/nepotismo-en-veracruz-desenterrar-a-la-abuela-2/).

En 1962, Julio Juan Guerrero y Bertha Pérez Benavides concibieron un hijo, que llevaría por nombre Eleazar Guerrero Pérez, el primo cómodo de Cuitláhuac, nacido en Tlatlauquitepec. Sus padres se casaron en Xalapa, Veracruz, en 1970.

Doña Manuela Durán Gómez y Wenceslao García Hernández se casaron en Tlatlauquitepec y emigraron a Xalapa, donde se dedicaron a cortar café. Ahí nació Atanacio García Durán, el 2 de mayo de 1943. Fue maestro en Úrsulo Galván, se casó con Julieta Jiménez y de esa unión nació Cuitláhuac García Jiménez.

Atanacio García Durán, ex diputado local, fue perredista de buen nivel, quien en su paso por el Congreso de Veracruz tuvo trato terso con el ex gobernador priista Fidel Herrera Beltrán.

La condición de primos la confirmó Benedicto Durán, habitante de Cruz de Encino, Puebla, sobrino de doña Manuela Durán.

Con esa genealogía, Armando Ortiz logró establecer el parentesco entre el gobernador y el subsecretario de Finanzas y Administración. Y el nepotismo.

Apabullado por la evidencia, a flote la transgresión a la ley, el conflicto de interés, Cuitláhuac usó a la contralora del gobierno, Leslie Mónica Garibo Puga, para ocultar su fechoría. Al primer latigazo, la funcionaria declaró que tras investigar no halló rasgos de familiaridad entre ambos.

Pero las actas de nacimiento y el video de Libertad Bajo Palabra la hicieron recular. ¿No contaba con las actas de nacimiento siendo los primeros documentos que debió consultar? La complicidad apesta.

Arrinconado, un tema menor sacude al gobernador. Lo menos grave es el nepotismo. Lo crucial es haber usado a López Obrador. Y haberle mentido.

AMLO enlista en su discurso moral el repudio al nepotismo, los Yunes azules donde el papá quería dejar de sucesor al hijo mayor y haber llevado al segundo hijo a la alcaldía de Veracruz.

Y en Morena no son así. O presumen el Dios Peje y sus acólitos que no son así.

Pero sí lo son. Mediocre embustero, Cuitláhuac incrusta parientes en la nómina. Y al fidelista-priista Eleazar Guerrero, su primo, en la subsecretaría donde se concentran los tesoros de Veracruz.

Su pecado mayor, sin embargo, no es el nepotismo. Su pecado es negarlo y fomentarlo. Y que la evidencia demuestre que Eleazar y Cuitláhuac sí son primos hermanos.

Su pecado, el mayor pecado, es verle la cara a López Obrador.

Archivo muerto

Perdido y jodido, Javier Duarte mete su caja china en el caos que es Veracruz. Lanza bolas de humo vía una denuncia contra el fiscal Jorge Winckler acusando uso de documentos falsificados para incriminarlo, al tiempo que pierde un amparo que lo dejará en prisión, imputado por desaparición forzada.

A la par, viene la orden de aprehensión contra Antonio Tarek Abdala Saad, ex tesorero de su gobierno y pieza clave en el desvío de recursos —y también amiguito de la ex primera dama, Karime Macías Tubilla—, sustrayendo dinero en efectivo y cubriendo facturas a empresas fantasma, incluida la compra del terreno y casa de Xóchitl Tress, la ex yunista azul, viuda alegre tras el crimen de su esposo, Gregorio Barradas Miravete, ex alcalde electo de Rodríguez Clara.

Duarte está hundido y tras perder el amparo se robustece el juicio por impedir una investigación que habría permitido establecer responsabilidades en la desaparición forzada de personas. Su delito es lesa humanidad. Sobre la denuncia en contra el fiscal de Veracruz, Winckler sólo dice que ni le quita el sueño y con mayor intensidad ahondará en esa y otras investigaciones contra el ex gobernador priista y su pandilla de rufianes…

Quiere reverdecer Marcelo Montiel y ya arde en fuego. Tres denuncias penales se reactivan, la de Anilú Ingram, la de Alejandro Encinas y la de Alejandro Gutiérrez, que citan y documentan fraudes y desvíos, omisiones y corruptelas en su paso por la delegación de la Sedesol federal en Veracruz.

Ha de comparecer en breve el ex alcalde de Coatzacoalcos en calidad de indiciado a la Fiscalía General de la República a explicar, si es que puede, el destino de decenas de millones de pesos que nunca llegaron a beneficiarios de programas sociales. Denunciado en tiempos de Enrique Peña Nieto, Marcelo se acogió al halo encubridor de Rosario Robles Berlanga, titular entonces de la Sedesol.

Y así neutralizó la acción penal. Ya en la Cuarta Transformación, ni sus pactos con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, lo salvan. “Procedan”, fue la voz que se escuchó en la principal oficina de Palacio Nacional. Adiós, pues, al intento de ligar su tercera alcaldía en Coatzacoalcos… Mina de oro, negociazo, las tiendas escolares hacen rico a cualquiera. Uno de sus concesionarios, a título personal y vía prestanombres, es Oswaldo Fabián Ramírez de León. Controla mínimo 40 tiendas en igual número de planteles en el sur de Veracruz, Córdoba y Río Blanco.

En promedio, obtiene utilidades de mil pesos por plantel, libres del porcentaje que entrega a los directores de escuela en términos del contrato suscrito con la Secretaría de Educación de Veracruz desde los tiempos del yunismo azul. Se levanta alrededor de 40 mil pesos al día, quizá más porque algunos de los ingresos estimados son reportes inferiores a lo que el plantel representa por el número de alumnos y el nivel social.

Negocio, pues, de unos 800 mil pesos mensuales que ni el gobernador Cuitláhuac García ni el mismo Andrés Manuel López Obrador perciben. Y Zenyazen Escobar, titular de la SEV, lloriqueando por un boquete de 108 millones. Y el concesionario yunista feliz pues no se dejará arrebatar las 40 concesiones por lo menos en los dos años por venir. Hermanas, primas, amigos y hasta la mamá aparecen como titulares de las tiendas escolares, pero en 30 de ellas le firmaron un poder a Fabián Ramírez de León.

Una parte va a dar manos de los directores de los planteles y sabrá cuánto de ello se entrega al Servicio de Administración Tributaria, si es que se entrega. Una mano muy poderosa en la Secretaría de Educación de Veracruz bendijo a Fabián Ramírez y le puso a su alcance un negocio de más de 800 mil pesos libres al mes.

Ese negocio ni Obama… Su palabra, dice el alcalde, vale más que la del tribunal. Y así, Víctor Manuel Carranza vuelve a desafiar, a mofarse del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Veracruz.

Aferrado a desacatar la sentencia, programa el pago a la empresa Pluvial del Golfo para el ejercicio 2020. O sea, cinco años después concluida la obra del último tramo del malecón costero de Coatzacoalcos, sin reclamo en cuanto a su calidad, jurídicamente perdido, se niega a saldar el adeudo el ayuntamiento que dejó el priista Joaquín Caballero Rosiñol.

Anda en abierta rebeldía. Y arrastra a sus focas aplaudidoras en el cabildo, ediles que también incurren en desacato. Esta semana fue enterado el TEJAV y viene la respuesta por el insolente desacato del transgresor de la ley Víctor Carranza, sobre quien pesa además otra denuncia por abuso de autoridad, robo y despojo al violar un amparo, cuya carpeta de investigación se integra en la Fiscalía Anticorrupción.

Al pupilo de Rocío Nahle —la pobre tipa ni idea tuvo del fiasco de alcalde que le endilgaría a Coatzacoalcos— lo recuerdan decenas de empleados de Pemex a quienes les negaba el uniforme y hasta el papel sanitario cuando fue superintendente de Servicios Materiales en los complejos petroquímicos. Con las actas administrativas en la mano documentan su deplorable historial. Que preparen sus carteras Carranza y sus ediles serviles porque vienen más multas y si reinciden, trámite de destitución…

 

 

Muy picudo, Eric Cisneros usa la ley y viola la ley, añadiendo funciones insólitas a la Secretaría de Gobierno, que amenaza y asedia, aplica levantón al periodista Marcos Miranda Cogco, le dan su calentón y arman un montaje de rescate versión 4T.

Unas horas anduvo entre la vida y la muerte Marmiko, apelativo del columnista, hasta que su esposa, doña María del Pilar Gasca, sucumbió a la angustia, describiendo la zozobra, palabras que intimidan y los entretelones del poder, revelando la amenaza que llegó y detonó en el seno familiar.

Y tocó el nombre que puso hirió a Morena, sacudió al gobernador Cuitláhuac García y cimbró a la estructura de poder: Eric Patrocinio Cisneros Burgos.

“Este señor Patrocinio —acusó doña María del Pilar— le había mandado (a Marcos) una persona a decirle que por favor hablara bien de él, si no, no habría ‘chayo’ o que ya sabía lo que le podía pasar”.

¡O que ya sabía lo que le podía pasar!, le expresó de tajo.

Y le pasó.

Eso, lanzado desde el poder, es amenaza.

Y en cuanto se ejecuta, es represión.

Y la amenaza provenía del número dos en el gobierno de Veracruz, un sátrapa de maneras burdas y trato rupestre, vulgaridad a flor de piel, ínfimo en la estirpe política por analfabeta social, que de los arenales de Baja California Sur y los pantanos del sur trepó hasta la Secretaría de Gobierno para abusar del poder.

Acusado, señalado, Patrocinio Cisneros es la pieza clave del levantón al periodista Marcos Miranda Cogco por lo que entre llanto y reclamo, detonó la esposa del comunicador, director del portal Noticias al Momento.

A eso de las 7:40 de la mañana, el miércoles 12 de junio, Marmiko conducía su automóvil en que llevaba a su hija al colegio. Otro vehículo le cerró el paso, fue sacado del auto y lo levantaron.

Horas después, cuestionada por reporteros, María del Pilar Gasca implicaría al secretario de Gobierno en la amenaza, advirtiendo un acto de represión.

Hará un mes, un enviado de Patrocinio Cisneros abordó a Marmiko: que hable bien del secretario de Gobierno, lo conminó; si no, no hay “chayote”, “o que ya sabía lo que le podía pasar”.

Descompuso así la esposa de Marmiko la coartada que apuntaba al ex gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares, blanco de las críticas de Miranda Cogco, antes, durante y después de su paso por el gobierno de Veracruz.

Marmiko solía presumir fotografías junto a Javier Duarte. Nunca negada, su relación se mantuvo firme con el autor del mayor atraco a las finanzas de Veracruz, pese a las denuncias, el juicio y ser condenado a nueve años de prisión.

E incisivo, Marcos Miranda embestía a Yunes y al fiscal Jorge Winckler Ortiz, propiciando condiciones para su inmolación. Si algo le ocurría, sabrían a quién culpar. Pero de tanto insistir, se desgastó. Y Cuitláhuac García no le respondió.

Horas antes del levantón, Marmiko varió el ataque. “Cuitláhuac, peor que Yunes y Duarte”, escribió.

Levantado la mañana del miércoles 12, la sospecha apuntaba a Yunes como autor intelectual y daría a la pandilla de Cuitláhuac García margen para endilgarle el secuestro y en caso extremo, la muerte de Marmiko. Pero la esposa habló.

Una vez perpetrado el levantón, Yunes fue vapuleado en redes sociales, acusado de asediar a Marcos Miranda, de retirarle la protección policíaca que le había asignado Javier Duarte, de mantenerlo en la zozobra de sufrir un acto de represión. Así mientras no hablaba doña Pilar.

Una vez que la esposa reclamó, exhibió la amenaza de Patrocinio y la complicidad del gobernador.

“Que haga su trabajo —dijo de Cuitláhuac—. Que deje de hacerse güey y que se ponga a trabajar. Que se ponga los pantalones. Que encuentre a mi marido. Que no siga desintegrando familias”.

Cuitláhuac replicó: “No somos perversos. Seguiremos respetando la libertad de expresión. Exigiremos se inicie una investigación contra quien amenaza periodistas. Se acabaron las eras de ‘tolerar’ grupos delictivos y secuestradores; como en Minatitlán, iremos por todos ellos a pesar del FGE (fiscal general del estado)”.

Pues el que amenaza periodistas es su secretario de Gobierno.

Un mes atrás, el 13 de mayo las amenazas contra la prensa brotaban del torcido cerebro de Patrocinio. “Aquí va a haber un parteaguas y también va para todos los compañeros que son periodistas, va para todos los veracruzanos… con esto que está pasando en Veracruz, aquí vamos a saber quién está de lado de los veracruzanos y quién quiere ser cómplice de un pequeño grupo… porque hay algunos compañeros que defienden lo indefendible, aquí vamos a ver quién realmente quiere estar de lado de la justicia”.

Y agregaba: “Los que hoy defienden al Fiscal (evidenciarán) si estás con el crimen organizado o en beneficio de todos los veracruzanos”.

Y la amenaza de Patrocinio se cumplió en Marmiko.

Hacia la medianoche del 12 de junio, Cuitláhuac García intentó atenuar el daño. Lanzó un mensaje vía la red social Twitter anunciando el rescate de Marmiko. Ardiéndole las manos, pretendió desactivar la sospecha. Pero Marmiko no aparecía aún.

Tras su misterioso rescate —un enfrentamiento entre sus captores y elementos de policía estatal—, eso de la 1:20 del jueves 13, Marcos Miranda apareció horas después con collarín y agobiado. Aseguró haber sido maltratado por uno de los plagiarios, asestándole impactos en la oreja, golpes en la cabeza, patadas en diferentes partes.

Poco después, soltó su versión. Según le dijeron los captores “eso te pasó por chismoso”. Luego repusieron: se trató de una confusión. No le permitían dormir, pero sí le suministraron sus medicamentos para la diabetes. Le colocaron pedazos de servilletas en los oídos. Amagaban con mutilarlo. Fue fotografiado desnudo y amenazaron con difundir las imágenes si actuaba contra ellos. Después de la una de la mañana, decidieron trasladarlo de una casa de seguridad a otra.

En el trayecto, cerca de Villarín, población cercana a Veracruz, los sorprendió una patrulla de policía. Despertó sospecha que se internaran en un camino de terracería y al marcarles un alto, se generó una balacera. Marmiko viajaba en un auto marca March y sus captores eran tres individuos.

Según el fiscal Jorge Winckler, ni en el auto March ni en la patrulla de policía había impactos de bala. Se hallaron casquillos. Los plagiarios huyeron. Y Seguridad Pública no los pudo cercar.

Horas después, Marmiko expresó su sospecha contra el gobierno de Veracruz.

“He sido un duro crítico de la administración morenista, de Cuitláhuac (García Jiménez), he sido crítico de las acciones de la Secretaría de Seguridad Pública (estatal) y las mantengo con razonamiento y fundamentadas, y aunque no me dijeron quién me lo hacía, yo sospecho que pueda venir del gobierno”.

Y el lunes 17 difundió un video en el que demandó ayuda para salir con su familia de Veracruz.

Sus aliados naturales se volvían enemigos. Lo abandonó el duartismo. Lo ignoró Cuitláhuac. Lo amenazó Eric Patrocinio Cisneros.

Abusivo con la pluma, Marmiko ha sabido ganarse el repudio social. Insolente, refirió tras el levantón y muerte de la joven Columba Campillo, en Boca del Río, que si las mataban era por andar de “putitas”. Y así trata a las jóvenes desaparecidas, provocando la ira de los colectivos.

Solía rematar sus escritos con una sentencia burlona: “Y les deseo lo triple de lo que me deseen”.

Pero Eric Cisneros no le deseó, le envió el mensaje. “Que hablara bien de él, si no, no habría ‘chayo’ o que ya sabía lo que le podía pasar”, reveló doña Pilar, su esposa.

Y que le aplican el levantón.

Rufiancillo en ciernes, Patrocinio le añade funciones a la Secretaría de Gobierno: la amenaza, el asedio, el levantón, el montaje de rescate y si amerita, el final trágico.

De lujo, la escoria de la 4T.

Archivo muerto

Contralora tapadera, Leslie Garibo no halla nepotismo alguno en Cuitláhuac García, su patrón. Finge no saber lo que dice la ley. Que no son familiares el gobernador de Veracruz y el subsecretario de Finanzas, según Leslie, porque no se apellidan igual. ¿Sabrá lo que dice la ley o lo sabe y le vale? Cuitláhuac y Eleazar son hijos de Atanasio García Durán y Julio Guerrero Durán, primos en primer grado; el gobernador y su subsecretario son primos en segundo grado, pero primos al fin.

Hay nepotismo, según la ley, cuando se favorece a un familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad. Ningún funcionario puede favorecer a padres, abuelos, hijos, nietos, hermanos, cuñados y concuños, tíos, tíos políticos, sobrinos y sobrinos políticos. Contralora tapadera, Leslie Mónica Garibo Puga evidencia para qué la tiene ahí Cuitláhuac: para solapar, callar, justificar y encubrir. Pronto enfrentará la ley que finge desconocer… Libre de Paty Peña, su ex, “El Tortas” siente, palpa y ejerce el poder.

A trasmano —y cuando le place, abiertamente—, Kike Navarro gobierna al Congreso de Veracruz. Por sus manos pasan los recursos, la compra de materiales, la dispensa de favores, la operación política, los consejos y los malos consejos que devienen en tratos y acuerdos, amarres y cochupos.

Es “El Tortas” un líder bis en el palacio legislativo del Encanto, en Xalapa, su voz escuchada, decidiendo qué pasa y qué no desde un cargo influyente, la Subdirección de Recursos Materiales. Es Kike Navarro, ex chofer de Marcelo Montiel, ex alcalde de Coatzacoalcos dos veces, la conciencia de Juan Javier Gómez Cazarín, el que de vender autos en Coatzacoalcos brincó a diputado por San Andrés Tuxtla y de ahí a la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso, sólo por ser amigo del desgobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Hay cogobierno, pues, en la Legislatura y una promesa de armarle grupo a Gómez Cazarín en Coatzacoalcos para lo que ha de venir, así pelee y repele la devaluada secretaria de Energía, Rocío Nahle García. Libre de Paty Peña, “El Tortas” ya no requiere quien lo pasee, ni lo vista, ni lo mime, ni lo pula. Hoy está donde hay y será pieza clave en el proyecto del marcelismo de regresar por la alcaldía de Coatzacoalcos. De algún cofre se ha de nutrir la campaña de Marcelo o la de Cazarín… 

Algo le ve Tania Cruz a Jim Hernández Calvo. Algo que la lleva a imponerlo en el Cobaev de Villa Allende, suscitando una revuelta y la toma del plantel, preparatorianos en pie de guerra rechazando la remoción del director, José Lindel Zapata, hasta obligar a la negociación, el nombramiento de un interino y que el recomendado de la diputada federal por Coatzacoalcos quedara en suspenso.

Hay algo que Tania Cruz no sabe y si lo sabe, se lo oculta al secretario de Educación de Veracruz, Zenyazen Escobar García, y al mismo gobernador Cuitláhuac García: el pasado extorsionador de Jim y su amigo zeta. Denunciado por el abogado Sergio Sánchez Peña, Jim Hernández fue señalado de robo, lesiones, amenazas y extorsión, el 19 diciembre de 2008, por hechos suscitados en el bar Dalí. Arribaron Jim Hernández y Carlos Alberto Carrasco Serrano, lanzando amenazas contra un grupo de clientes y enfocando la agresión hacia Sergio Sánchez Peña por negarse a la extorsión.

Según consta en la denuncia y su ratificación ante el agente tercero del Ministerio Público, Daniel Cabrera Morales, ambos intentaron extorsionarlo con 500 mil pesos y al negarse, lo amenazaron haciéndole saber que actuarían contra su familia. Hoy, Jim Hernández es la propuesta de Tania Cruz para la dirección del Cobaev de Villa Allende, congregación de Coatzacoalcos.

A la Cuarta Transformación la nutren con zetas… Lamentable, triste, profundamente sentida la muerte de monseñor Víctor Phillips. Hombre de Dios, ampliamente respetado entre la grey católica y aún fuera de ella, aquejado por la edad y enfermedades que supo enfrentar a lo largo de su vida, dejó este mundo el martes 4. Formador de gente de bien, impulsor de la Renovación Carismática en el Espíritu Santo, movió fuertemente a la Iglesia Católica en Coatzacoalcos y en el sur de Veracruz. Gentil, de trato agradable, fue vicario de la parroquia de San José y testigo de la creación de la Diócesis de Coatzacoalcos, en 1983. Su movimiento carismático permitió traer a figuras como Darío Betancourt, Emiliano Tardiff, Marilyn Kramer, Flaviano Amatuli, Carlos Talavera, quien luego sería el primer obispo en esta demarcación.

Piadoso como pocos, entregada su vida a la predicación, el amor al prójimo, el fomento de la oración, la administración de los sacramentos, Monseñor Phillips finalmente acude a su encuentro con Dios… ¿Quién es ese contador, sorprendido en el interior de una Combi, hará 40 años, a fines de los 70’s, con un lustrador de zapatos, cerca de lo que hoy es el Oxxo del Paseo Miguel Alemán? Tras aquel incidente, y tras saberlo Toño Nad, hubo infierno en Coatzacoalcos. Y adiós matrimonio por el engaño a una agraciada joven de sociedad. Una pista: se apellida Pintos y reside en Xalapa…

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