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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Chinameca hincó al gobernador

Lunes, 14 Enero 2019 16:26

Sonriente, perverso, llega Cuitláhuac a Chinameca. Ahí muestra los espejos tipo Cortés, el engaño, obras a cambio de un negocio tan sucio como infame, el de la basura de Rocío Nahle, la secretaria de Energía de la Cuarta Transformación. Y ahí escucha, en respuesta, el encono, el grito, el insulto, el repudio de un pueblo que no se deja torear.

“No al relleno sanitario”, le sueltan uno, dos, tres y así la ola de los agazapados y de los que no lo están, los que azuzan desde la muchedumbre y los que se miden tú a tú con el gobernador.

A pie llega su secretario de gobierno, el intragable Eric Patrocinio Cisneros, el miércoles 9, abriéndose paso entre los oriundos de la sierra, negado para él el paso por el bloqueo vehicular que detonó la protesta por el afán de Nahle y sus compadres, los hermanos Quintanilla Hayek, por instalar un relleno sanitario en la zona rural, en lo que es la tierra árida, pedregosa, seca, inservible, en la que está enclavada lo que fue la planta Graveras del Sureste, que sólo produce pena y lo que extrae se lo roba al rancho vecino, el de Donaciano Baeza Gutiérrez, al que invadió con total impunidad, y por el que los socios de la secretaria de Energía están denunciados.

Cisneros exacerbó los ánimos con sus desplantes de poder. Llegó días antes al predio inservible de los Quintanilla. Armó el show. Subió las fotografías a sus cuentas en redes sociales y enfatizó que ahí —sí, ahí— se construiría el relleno sanitario que serían destino de las 400 toneladas de basura que genera el municipio de Coatzacoalcos. Así de infame, como los de la mafia del poder.

Y encendió al pueblo contra el gobernador de Veracruz.

Vino entonces la primera manifestación. Se escuchó el reclamo y el primer amago. Hablaron los oriundos y los que Chinameca adoptó. Dijeron no. Y esgrimieron razones, el sentir de la población.

Inició el bloqueo carretero, la protesta en alta, el repudio a la imposición. Y Cuitláhuac García, el gobernador sin rumbo, tuvo que bajar.

Llegó sonriente. A la prensa le esbozaba lo único que traía consigo: que se realice una consulta. Y no salía de ahí. Tan corto, tan limitado, imaginó que sería como sacar los borregos a pastar.

Ignorante, el surgido de Morena no tenía idea de qué es Chinameca y lo recio, bravo y tozudo que su pueblo suele ser.

Tomó el micrófono. Habló de su pasado totonaca, de su estirpe étnica, que si él y sus hermanos llevan nombres autóctonos, que si su padre, el diputado perredista-fidelista, Atanasio García Guzmán, le inculcó el amor a nuestras raíces y decenas de rollos más. Y la gente reía.

Luego mostró los espejos, tipo Hernán Cortés. Cuitláhuac ofrecía una clínica, una carretera y obras para el abastecimiento de agua. Y se escuchaba el aplauso. Y se regodeaba con el ardid.

A su lado, la diputada Magaly Armenta Oliveros, también de Morena, legisladora por Cosoleacaque, no cabía de felicidad, secundando los aplausos, imaginando que Chinameca era un flan.

Así seguía Cuitláhuac García, imborrable la sonrisa, hilando embustes, cuentos y engaño.

Y en esas andaba cuando una voz tronó: “No al relleno sanitario”.

Y la voz se transformó en ola de rechazo. Y luego el repudio general.

“No al relleno sanitario”, insistían los de abajo, los de a pie, y también los que se codeaban con el gobernador.

“Que se realice una consulta”, instaba el gobernador. Y volvió a escuchar el clamor en contra.

“Hay otras personas —decía Cuitláhuac— que les parece bien el relleno. También las tengo que escuchar”. Y volvió a sentir que de ahí saldría maltrecho.

Le fue leído el contenido del manifiesto de los agentes municipales. Todos en contra.

Habló la profesora que retomó el papel de Chinameca en el contexto regional. “Producimos carne enchileanchada y el pueblo de Chinameca está enchileanchado”, le expresó casi piel con piel.

Y no lo dejó así. Lo hirió. Reprochó: Chinameca vende sus productos en Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacqque. Lleva sus productos a Coatzacoalcos y a cambio ahora recibiría desperdicio y basura, el despojo y el desecho.

No mentir, no robar, no traicionar, le recordó. “Y nos roban la salud de los niños, de las mujeres, de los adultos, de los de la tercera edad”.

Abajo seguían los gritos. Y el insulto. Cuitláhuac persistía en su misión de engañar. Que sea con consulta, dijo. Escuchó un rotundo “no”. Y ofreció hacer lo que el pueblo quisiera. Ellos decidían, el gobernador los secundaba. Y volvió a recibir un “no”.

“Si no puedes, a chingar a su madre”, profirió un varón, cuya voz corrió en un video en internet.

Magaly Armenta no lo podía creer. Pésima operadora, nada pudo amarrar. Así, viendo la felpa que recibía el gobernador, perdía la sonrisa, palidecía el rostro, le saltaban los ojos, presa del azoro.

Otro fiasco es Rocío Pérez, secretaria de Medio Ambiente. Fue diputada por Cosoleacaque a contrapelo del morenismo y ahí, en Chinameca, municipio enclavado en su distrito, dejó que el conflicto barriera parejo. Ni sumó a los liderazgos locales, ni allanó el camino, ni halló una luz.

Fallido manipulador, el gobernador terminó atizando la ira. Fallido timador, convirtió la ira en furia. Y entonces escuchó la sentencia: Defínase. Y se tuvo que definir.

Canceló entonces el relleno sanitario de Coatzacoalcos en Chinameca.

A su espalda, un amilanado Eric Cisneros, literalmente con el rabo entre las patas.

A la distancia despertaba otro volcán. Rocío Nahle, su compadre Arturo Quintanilla Hayek, sus hermanos Jaime y Enrique, el alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza, veían desmoronarse el negocio sucio de millonarios dividendos.

Fue tal la ira que un día después Rocío Nahle ya andaba en la región. Llegó a Minatitlán a concretar un anuncio sobre refinación, los 4 mil millones para rehabilitar la planta de Pemex.

Con el desabasto de gasolina a tope, Nahle regresó a su feudo, al sur de Veracruz.

Lo suyo, en realidad, lo suyo en el sur fue el impacto por la cancelación del relleno sanitario. La ordeña y la inversión en refinerías sólo enmascaraban la reacción de Rocío Nahle tras el desplome del negocio con los Quintanilla.

Graveras del Sureste es un predio inservible, pedregoso, agotado, de 187 hectáreas —oficialmente son 200— en litigio pues un centro poblacional, Rancho Nuevo Buenavista reclama 26 hectáreas. Es propiedad de los hermanos Quintanilla Hayek y de su tío Sami Hayek Domínguez.

Confronta otro litigio pues los Quintanilla invadieron parte de la propiedad de Donaciano Baeza y extraen productos de un banco de materiales. Cuando los han increpado, hombres armados con machete amedrentan. Cuando las autoridades ejecutan acciones legales, presumen ser impunes.

En la denuncia, número UIPJ/DXXI/SUBCOSOL/018/2017, están señalados Jaime y Enrique Quintanilla y su abogado, Cosme Atonantzin René Cruz Cruz, célebres por el caso de la sentencias clonadas con que cobraron una indemnización en la obra del Libramiento Vial de Coatzacoalcos, con daño patrimonial a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Esa es la pandilla de Rocío Nahle. Y Cuitláhuac García, queriendo o no, les reventó el negocio.

Y de paso a Roselia Barajas Olea, la matriarca del Clan de la Succión, también. El sueño de la madre de la diputada Mónica Robles, fidelista, duartista y ahora en Morena, ha sido el reciclamiento de basura. Siendo alcalde de Coatzacoalcos su yerno, Iván Hillman, logró imponer un contrato para ERA 2000. Pero la empresa fue un fraude y un par de años después se revocó la concesión.

Cuitláhuac García va a Chinameca y sale trasquilado. Pudo tronar el negocio de Rocío Nahle sin asumir un costo tan demencial, sin ser increpado, sin insultos, sin ser sobajado por la población.

Pudo determinar la suspensión indefinida, arguyendo una revisión. Todo con un anuncio oficial, en Xalapa, desde su escritorio en palacio de gobierno, mojando la pólvora y evitando la explosión. Y llamar al alcalde, a los líderes políticos y sociales, a los agentes municipales, y revertir las inercias.

Pero bajó y degradó la investidura de gobernador.

Quiso vender espejos y llevarse el oro. O acarrearle el oro a Rocío Nahle y socios. Quiso dar obra a cambio de un sí incondicional. Quiso usar las consultas tramposas de López Obrador para engañar. Quiso dejar la negativa al relleno sanitario en manos del pueblo cuando que el que decide es la autoridad.

Se ganó, pues, el insulto y la rabia. El engaño, en la sierra brava, se paga con sangre. A Cuitláhuac le fue mal y bien. Mal, por la paliza verbal; bien, porque lo pudieron linchar.

Nunca un gobernador fue tratado así. Ni Javier Duarte, que fue un vulgar ladrón, que se ganó a pulso el repudio popular, pagó una factura de tal dimensión.

Son 45 días. Cuitláhuac García no termina de arrancar.

Hoy, por lo menos, sabe que el agravio y la mentada son el verdadero poder.

Y Chinameca lo hincó.

Archivo muerto

Tras el dolor y la ausencia, la inquina política. Tras el llanto y la tristeza, la mano de Cuitláhuac, el gober pelele, y Eric Cisneros, su tripulador. Sobre el dolor por los desaparecidos, Morena fragua la toma de fiscalías de norte a sur de Veracruz. Alentó a las madres y hermanas, a los hermanos y los amigos, a embestir al fiscal Jorge Winckler, a reclamar y condenarle, por lo que haya hecho o dejado de hacer, por hallar o no hallar a  los desaparecidos, a expresar que se tiene que ir.

Ellos, el que gobierna manipulado y Eric Cisneros, su tripulador, en las sombras, lucrando con el dolor de quienes exigen justicia queriendo saber qué fue de los suyos y dónde están. A las fiscalías arribaron madres y hermanas, hijos, amigos, apostándose a sus puertas. Desplegaron mantas, exhibían cartulinas con leyendas duras y ejercer su derecho al reclamo. Y entre ellos, los infiltrados que no sabían ni a qué los habían enviado. La tónica es que Winckler y su equipo se tienen que ir, y para ello se apela a la agitación, al porrismo. Cisneros instruye a los alcaldes, a los diputados, a los empresarios, ahora a los colectivos.

Y algunos acatan la consigna, los que dejan que su dolor sea usado en una vendetta política. Hará casi un mes, el 22 de diciembre, Anaís Palacios pidió a Cuitláhuac no usar a los colectivos “para asuntos políticos, ni se les alentara a realizar acciones ilegales o que pusieran en riesgo su integridad física o su vida”.

Y lo hicieron. No tiene derecho —agrega hoy— a mandar a sus peones de partido a realizar este tipo de acciones. “No ayudan en nada, ensucian las causas, enlodan la función pública con una supuesta cercanía con la gente que a ellos les representa popularidad, aceptación. Muy poco tardó el nuevo gobierno en recurrir a viejas prácticas”, sentencia la activista Anaís Palacios, vinculada a los colectivos, uno de ellos, el Colectivo por la Paz, integrante además del colectivo Buscando a Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas Veracruz, crítica contumaz del fiscal Winckler, pero que identifica lo que hay detrás. O sea, el reclamo de los colectivos puede ser justo pero el fin se tornó político. Usar el dolor por la desaparición de un familiar con tal de embestir al fiscal del yunismo, es, parafraseando al Peje López Obrador, propio de canallas… Hay tufo a fuerzas extrañas en la Tesorería Municipal.

Y diríase que el alcalde sabe pero no quiere saber. Hay fuerzas extrañas en el área de Contabilidad, donde Yolanda Sagrero Vargas, la mandamás, la consentida del secretario del Ayuntamiento, Miguel Pintos Guillén, dispara pagos y cheques a granel. Instruye a su brazo derecho, Isis Iris Gorra Tostega, y ahí se diluye el presupuesto municipal. ¿A quién le libera cheques doña Isis? A quien Yolanda Sagrero le instruye, tenga o no tenga razón, se justifique o no la erogación.

Recomendada, protegida de Rocío Nahle García, senadora con licencia y secretaria de Energía, Yolanda Sagrero tiene tal poder que hasta el alcalde de Coatzacoalcos se le cuadra. Y cuando hay desvíos, pagos irregulares, como el de Tatahuicapan —a ejidatarios y a la presidencia municipal, según siguen revelando los estados financieros—, lo único que atina a decir el alcalde Víctor Carranza es que son ”fuerzas extrañas” y no agrega más. Sabe bien el munícipe quién es Yolanda Sangrero. Sabe quién es Isis Iris Gorra.

Sabe que hay una Yegua en su haber. Sabe del vínculo con el líder zeta ejecutado en la colonia Vistalmar, en 2014. Sabe lo que puede desatar. Y todavía se atreve a anunciar que revelará sus logros en materia de seguridad. Durmiendo con el enemigo… Valida el PAN nacional a Pepe Mancha.

Le confirma el triunfo y repite como líder estatal del albiazul. Navegará en las turbulentas corrientes del PAN, frente a los otrora aliados de campaña, amigos en el gobierno de Veracruz, que apenas llegó la derrota electoral del 1 de julio, buscaron la confrontación.

José de Jesús Mancha Alarcón retiene la dirigencia del PAN en Veracruz a contrapelo de Enrique Cambranis, que hizo alianza con Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, su contrincante en la elección interna panista; distanciado el senador Julen Rementería del proyecto Yunes Márquez, al que dejaran solo desde la contienda municipal y peor en la elección de gobernador.

Tendrá que recomponer a un PAN fragmentado, vencer odios y rencores, lidiar con las fobias y el embate de corrientes de indudable eficacia para destruir y de manifiesta incapacidad para construir. A contrapelo de muchos, el PAN oficializó su reelección…

Lengua estridente la del gobernador, pero hoy ya no sabe qué decir. Su policía asalta, allana, agrede. Su policía somete y tortura. Su policía, su Fuerza Civil, veja a siete “gringos” en Actopan y les imputa delitos, les siembra armas y municiones, les roba, los convierte en objeto de extorsión. Y Cuitláhuac García no atina a hablar o callar.

Sacudido por la pifia y el abuso descomunal, una policía de élite con prácticas criminales, violadora del estado de derecho, el gobernador de Veracruz enfrenta una crisis letal.

A un paso del lío diplomático, camina a tientas intentando hallar la salida de un laberinto de engaño y excusa, advirtiendo que su policía se pasó, pero tirando línea para no admitir que en el caso de los gringos de Actopan hubo violación a derechos humanos y al orden legal.

“Tenían armas pero eran para cacería de venados”, cuenta Cuitláhuac García y desata una sonora carcajada que se escucha en todos los rincones de Veracruz.

Eran “armas de uso exclusivo del Ejército”, de asalto, y más de 500 cartuchos, tercia Eric Cisneros, que más que secretario de Gobierno tiene trazas de porro de plazuela, con la lengua más suelta que la del gobernador.

Remata la Secretaría de Seguridad Pública con un parte en el que se detalla lo que supuestamente tenían en sus poder los “gringos” de Actopan: “dos armas de fuego largas y dos cortas, 178 cargadores útiles y un cargador desabastecido”.

Y si todo fue así, ¿por qué están libres?

Hacia la tarde del 31 de diciembre, Santa Rosa, municipio de Actopan, en la parte central del estado de Veracruz, se estremeció con la irrupción de la Fuerza Civil. Una patrulla llegó a las puertas del domicilio en que se hallaban los Rosado Zárate, tres de ellos con residencia en Estados Unidos y cuatro nacidos en aquel país.

Llegó la Fuerza civil e irrumpió en el hogar. Allanaron la vivienda, trepando por una reja, destruyendo una puerta a marrazos, golpeando con las armas y los puños, lanzando disparos al piso, llevándose a jalones a los “gringos” a quienes le imputaban que tenían armas en su poder.

Abraham Rosado Zárate, José Aniceto Rosado Zárate y Héctor Márquez Rosado son originarios de Actopan, migrantes y con residencia en Estados Unidos, donde residen hace años, donde han hecho su vida.

Paul Sergio Reyes Rodríguez, David Rosado, Abraham Rosado Junior y Israel Kevin Cruz nacieron en el vecino país. Tienen nacionalidad norteamericana.

A los siete se les aprehendió ilegalmente, sin orden de un juez, sin justificar flagrancia.

Son los gringos de Actopan vejados por la policía de Cuitláhuac García.

En la crónica de Ignacio Carvajal, reportero de Liberal del Sur y Blog Expediente, se advierte el nivel del atropello, citando las palabras de Abraham Rosado Zárate:

“Durante varios minutos nos estuvieron golpeando en la cara. Nos daban de patadas y cachazos. Además disparaban contra el suelo cuando nos tenían contra el piso para que confesáramos que éramos criminales, según ellos”.

Al ver la agresión, la brutalidad con que actuaba la Fuerza Civil, el pueblo se alebrestó. Les gritaban que son gente buena, trabajadora, que vienen en Navidad y Año Nuevo a su familia. Pero los uniformados continuaban la agresión.

“Inmediatamente tumbaron la puerta a marrazos y otros ingresaron trepando la barda. No traían orden judicial y los de la casa comenzaron a exigir que se salieran pues estaban cometiendo un delito.

“Los oficiales encañonaron a la familia, mujeres y niños también, y sometieron a los hombres.

También les quitaron las carteras, las visas, varias botellas de whisky fino y dos planchas de cerveza estadounidense que habían traído desde EU para pasar las fiestas. Se llevaron la carne marinada que era para la cena, dos relojes de oro, varias cadenas, pulseras de oro y tres televisores”.

Llegaron más patrullas, reforzando el operativo contra los “gringos”. Les robaron sus carteras, pasaportes y documentación oficial. Esposados, cubierto el rostro, golpeados, amedrentados, transpiraban el miedo y los envolvía el terror.

Abraham Rosado Zárate —cita Ignacio Carvajal— viajaba junto a su nieto. “Granpa, granpa, granpa, me van a matar”, le decía con resignación el menor.

Saben de la violencia en Veracruz. Saben de la policía que levanta y mata, o que entrega a sus víctimas a los cárteles. Saben que de las desapariciones forzadas consumadas por los que debieran estar de lado de la ley. Saben de mil historias que se tejen desde que Javier Duarte y Fidel Herrera convirtieron a Veracruz en santuario de zetas y arena de lucha del crimen organizado.

Horas después, comenzó la tormenta para el gobernador. Y para Morena también.

Intervino la embajada de Estados Unidos por ser ciudadanos de aquel país cuatro de los detenidos y tres más, residentes.

Estalló el escándalo en prensa y redes sociales. Y entonces se engalló el secretario de Gobierno, Eric Cisneros, imputándoles que habían armas en su poder. Justificó el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, la aprehensión, pues según el parte oficial la detención ocurrió cuando los gringos evadieron un retén y más adelante comenzaron a disparar.

Libres por la intervención de la embajada de Estados Unidos, una vez que fueron puestos a disposición de la Procuraduría General de la República, los gringos denunciaron que además hubo intento de extorsión. Llamó la Policía a sus familiares exigiendo dinero a cambio de dejarlos ir.

Un video, captado por uno de los familiares de los gringos agredidos, dio cuenta del atropello y colocó al gobernador en la escena internacional.

Y comenzó el circo de la contradicción.

Matizaba Cuitláhuac García con una medida administrativa, suspendidos los policías y sujetos a investigación por el Departamento de Asuntos Internos. Pero de que hay armas, sostiene el gobernador, las hay. Son para “cacería de venados” y, agregó, no se sabe “si tienen sus permisos en regla”.

Cisneros, su tripulador, es el rostro de la insensatez. Parlotea sin límite y lo termina de hundir. Es un loco de atar. Viendo el huracán acercarse, vuelve a atacar:

“Se detuvo a un grupo de personas, que tenían fusiles de asalto en una comunidad que se llama Santa Rosa. La detención que hizo nuestro personal no fue la más correcta. Eso no significa que no tenían esas armas y más de 500 cartuchos (sic) y pistolas del uso exclusivo del Ejército”.

Y los vuelve a embestir:

“Con esto queremos decirles que no vamos a permitir, aun cuando sean presuntos delincuentes, que nuestros elementos cometan violaciones a los derechos humanos de nadie”.

Al fiscal de Veracruz, Jorge Winckler Ortiz, quien se entrevistó con las víctimas y ofreció procurarles justicia, Eric Cisneros le imputa que actúa como la Malinche.

“En ese tiempo hubo una Malinche, siempre privilegiaba a los extranjeros y no es que no tengan derechos, pero yo preguntaría en una reacción tan rápida, beneficiando a alguien que tiene sus derechos a salvo, por supuesto como cualquier ciudadano o cualquier visitante que viene del extranjero, ¿así de pronta es la justicia que ha procurado para los indígenas y los veracruzanos?”.

¿Y los derechos humanos, que no son derechos universales?

A Cuitláhuac y a Cisneros les responden los gringos de Actopan:

“Dicen que teníamos armas, pero no teníamos nada, dicen que nosotros los agredimos”.

Hará tres semanas, el 12 de diciembre, el secretario de Seguridad, Hugo Gutiérrez, reveló que la Fuerza Civil sería evaluada. 30 mandos serán relevados y los mil 800 elementos estarán sujetos a evaluación.

Y hubo reacción. Y desatando un conflicto diplomático que ni Cuitláhuac García ni su locuaz secretario de Gobierno saben manejar.

Bermúdez, en sus días de gloria, palidece ante las tropelías de la policía morenista o cuitlahuista. Bermúdez, el célebre Capitán Tormenta, secretario de Seguridad que paró en la cárcel y, libre, sigue sujeto a juicio, hizo de todo, solapó desapariciones forzadas o las ordenó, o las supervisó, pero no se metió con ciudadanos de Estados Unidos.

Desvencijado, el carro de la Cuarta Represión en Veracruz anda peor que en el duartismo, golpeando al migrante, al residente en EU, al ciudadano del vecino país.

Y Eric Cisneros no deja de imputarles que sean “presuntos delincuentes”.

2019, inicio represor, don Cuit.

Archivo muerto

Vilmente usado, Cuitláhuac García no halla un solo caso de feminicidio esclarecido. “Que se ponga las pilas (el fiscal Jorge Winckler) y detenga porque si no van a seguir sueltos”. Y abunda: “No se ha resuelto el feminicidio anterior que sucedió aquí en la Laguna Lagartos”. Refiere del desgobernado de Veracruz: actuar ante estos delitos, pues el mensaje enviado a la delincuencia es de impunidad. Horas después, Winckler lo vapulea: la prevención del delito es responsabilidad del Poder Ejecutivo, no de la Fiscalía.

Seguridad Pública detecta y previene, la Fiscalía investiga hechos consumados, integra carpetas de investigación y consigna ante el juez. Y revela cifras de inseguridad y violencia del 1 de diciembre de 2018, día en que Cuitláhuac García tomó posesión, al 7 de enero: 38 secuestros, 138 homicidios y 19 feminicidios; en total son 176 delitos cometidos en 38 días de gestión. Tres de los presuntos feminicidas fueron aprehendidos y están bajo proceso; a uno se le dio sentencia condenatoria.

A eso se agregan 315 robos a vehículos, 259 robos a comercios, 93 robos a transeúntes, 80 robos a casa habitación y 17 casos de extorsión. Winckler abunda: se expidieron 115 órdenes de aprehensión en las delegaciones de Coatzacoalcos, Córdoba, Cosamaloapan, Tantoyuca, Tuxpan, Veracruz y Xalapa; en ellas se giraron 23 órdenes de reaprehensión, 13 de comparecencias, 16 puestas a disposición; un total de 167 mandamientos judiciales o ministeriales, según reporta el portal E-Consulta Veracruz.

Áspero, Winckler confronta al gobernador por la imputación de que es la Fiscalía la responsable de la inseguridad por falta de resultados: “Es una mentira. La Fiscalía trabaja, detiene, procesa y condena. Que no digan que no hay detenciones (…) Es importante reiterar que la prevención de los delitos, que no se cometa ninguna muerte de mujer, que ningún ciudadano sufra algún agravio, es a cargo del ejecutivo del estado. Quien tiene que trabajar para que no se cometa ningún delito, es el gobernador Cuitláhuac García”.

Y apunta: “Que no quiera venir a achacar culpas o responsabilidades a quienes no la tienen. Yo invitaría a Cuitláhuac García Jiménez a que hoy mismo me pase una lista de todos los detenidos por delitos de alto impacto entre el 1 de diciembre y el 5 de enero, cuántos ha detenido su policía, y que los hayan puesto a disposición de Fiscalía, y que hayan sido liberados por alguna circunstancia atribuible a nosotros”.

Alguien engaña a Cuitláhuac. Alguien lo marea. Prevenir el delito es tarea del Ejecutivo y el gobernador repite, sin saber, secundando la audacia demencial de Eric Cisneros, que la oleada criminal se da por omisión de la Fiscalía. Cisneros hace decir al gobernador que no hay acciones contra el feminicida y que el delito no se atiende y así se envía un mensaje de impunidad. Demoledoras, las cifras de Winckler lo destrozan…

Vendía autos para la firma Volkswagen y un día fue acusado de fraude. Al gusto del cliente, hurgaba entre las existencias. Y si no lo tenía en la agencia automotriz, ofrecía hallar la unidad requerida y traerla a Coatzacoalcos. Un día, sin embargo, tropezó con un fraude. Sí, el líder del Congreso de Veracruz, diputado por San Andrés Tuxtla, Javier Gómez Cazarín, tropezó con un fraude. Hay registro y testimonio del Jetta que solicitó una familia y que nunca le entregó. Recibió 100 mil pesos y pidió tiempo para que la unidad llegara.

Se fijó un plazo y plazo venció. Transcurrido el tiempo, apretado por la familia y ante la existencia de un recibo firmado por Gómez Cazarín, la Volkswagen pagó y resarció el daño. Eran sus pininos; hoy conduce a Morena en el Congreso de Veracruz. Sabe cómo… Crecida, contestataria como está, Yazmín Martínez Irigoyen va ahora por la vía legal contra el alcalde Carranza. Cuentas chuecas, contratos irregulares, dispendio que apesta a corrupción y la violación a la Ley Orgánica del Municipio Libre serán el nuevo crujir de Morena.

Hay desvíos descomunales. Hay dispendio. Recortan personal y disminuyen salarios y la nómina sigue siendo una carga por la inmensa cantidad de empleados de confianza que Víctor Manuel Carranza mantiene con él. Ahora, el hallazgo de un oficio suscrito por el secretario del ayuntamiento, Miguel Pintos Guillén, dirigido a su hermano Mario, el tesorero municipal, en el que lo faculta a “firmar por ausencia todos aquellos trámites, procedimientos y demás gestiones , mismo que se encuentra ‘envestido’ —¿será investido?— por las facultades que le otorga el artículo 22 fracciones II y XXXV del propio Reglamento de la Administración Pública Municipal de Coatzacoalcos”. O sea, en ausencia del alcalde, el tesorero tiene manos libres para suscribir documentos. Y el cabildo ni en cuenta. Una denuncia más que les va a enderezar la síndica rebelde…

 

Duarte y el secretario de Seguridad desprecian igual. Aquel pregonando que con sacudir el árbol de la prensa, caerían “manzanas podridas”, reporteros implicados con mafias y capos, y Hugo Gutiérrez apunta que hay “periodistas malos” que sirven a la delincuencia, que son coaccionados, presionados para atacar.

Hay “policías malos” —vocifera el secretario— y “periodistas malos”, los que no reflejan que viene a Veracruz desde su natal Nuevo León a atacar de frente al crimen organizado.

Son “periodistas malos” —precisa— que se mueven en la sombra de la delincuencia, “distorsionando información a sueldo”.

Y así criminaliza a los periodistas el secretario de Seguridad Pública del naciente desgobierno de Cuitláhuac García.

Respira por la herida desde que lo hicieron trizas los medios de comunicación, exhibido en videos y fotos con la pistola al cinto, como zeta o chiva, como los matones y los sicarios, hablando a padres y maestros, y menores de edad, en la escuela Gonzalo Aguirre Beltrán, justamente de seguridad.

Aquel día —diciembre 11—, en Coatzacoalcos, lo acompañaba el secretario de Educación, Zenyazen Escobar García. Y su misión era sofocar el fuego atizado por los malosos, los cobradores de piso, los de la cuota mensual; atenuar los miedos, negar amagos y amenazas y dar un golpe de autoridad.

Aquel día, Hugo Gutiérrez Maldonado llegó a transmitir tranquilidad, pero con el arma al aire, encajada en el cinturón, se mostró falaz.

Apanicados por el amago de la clase zeta, padres y maestros contaban entonces que tipos embozados llegaban a los centros escolares y exigían dinero a cambio de no tomar sus vidas.

Otros relataban historias siniestras: que los malos pretendían llevarse tres niños, forzando el pago de cuotas, generando un clima de terror. El audio corrió por las redes sociales sin que nadie lo pudiera parar.

Maestros y padres acordaban adelantar el período vacacional de diciembre. Suspendían clases al margen del calendario escolar, ignorando a Zenyazen, sin fumar al gobernador Cuitláhuac García, salvando su integridad.

Vivíase, pues, una psicosis brutal.

Y el secretario fue enviado a ofrecer paz.

Y llegó con la pistola al cinto.

Lo que dijo se olvidó. Que si va con todo contra la delincuencia y su poder letal, que si la fuerza del estado se habrá de imponer, que si nadie tiene nada que temer.

Dejó en el imaginario colectivo la estampa del hombre de cabello entrecano, voluminosa figura, que pasa al atril y se dirige a padres y maestros. Y apenas lo observan nadie pela su rollo mareador. Todos ven el arma. Todos cuestionan por qué así, armado, en un plantel escolar.

Y Hugo Gutiérrez, cuestionado por la prensa, por qué el arma al aire, respondió como shérif de pueblo, soberbio, invitando a verlo en el campo de tiro, más certero y con más tino, todo un campeón.

Al día siguiente, feroz la tormenta en los portales de internet, atizada en las redes sociales, Hugo Gutiérrez debió ofrecer una disculpa para atenuar el error.

A la distancia, la herida del secretario de Seguridad de Veracruz vuelve a supurar.

Notiver recoge sus palabras y refleja sus rencores. Se queja de la prensa que no consiente, que no adula, que no se hinca ante el poder. Se duele que en aquel episodio se le haya mostrado con el arma en la cintura.

“Yo entiendo lo que es la política y cuando son cuestiones políticas yo ni me mortifico, porque ¿cómo se mata la política?, trabajando. Al darte cuenta que estás trabajando se mata la política. Yo a veces lo que tengo miedo que pase es que así cómo hay ‘policías malos’ también hay ‘periodistas malos’ ”.

Y apunta:

“Entonces yo pienso que a veces la delincuencia organizada puede estar presionando o puede estar diciéndole algo a algún periodista que me pregunte o que eche y más cuando venimos con las intenciones de atacarlos de frente. Entonces en esa situación yo les mencioné que los iba a atacar de frente y ningún periodista sacó la nota esa. Entonces eso sí me sorprende”.

Algo miope el secretario de Seguridad. La nota fue verlo armado frente a alumnos de una escuela, no sus alardes de combate a la delincuencia.

Hoy, la nota es la criminalización de los periodistas. “Periodistas malos” que son coaccionados, presionados por el crimen organizado, según él, para atacarlo. “Periodistas malos, según le reseña Notiver, “que estarían distorsionando información a sueldo”.

Hará cuatro años otro bruto y procaz habló como él. Fue Javier Duarte. Asistía en Poza Rica —1 de julio de 2015— al festejo de la libertad de expresión y ahí, ante periodistas, lanzó el discurso que lo marcó como un furibundo enemigo de la prensa.

“Pórtense bien —expresó el ex gobernador—. Todos sabemos quiénes andan en malos pasos, todos sabemos quiénes tienen vínculos y quienes están metidos con el hampa”.

Y su frase demencial:

“Vamos a sacudir el árbol y se van a caer muchas ‘manzanas podridas’. Yo espero, verdaderamente se los digo de corazón, que ningún trabajador de los medios de comunicación se vea afectado por esta situación; vienen tiempos difíciles, pero sólo afectarán a los reporteros que tienen una vinculación con grupos criminales”.

Agregó:

“No hay que confundir libertad de expresión con representar la expresión de los delincuentes a través de los medios”.

Refirió que los criminales son “gente que no tiene corazón, no tiene alma, son como animales (…)

Como dicen en la iglesia, hagan un examen de contrición, pues cada quien sabe en qué pasos anda”.

Y remató:

“Pórtense bien, háganlo por ustedes pero también por mí, porque si algo les pasa a ustedes al que crucifican es a mí”.

Un mes después —julio 31—, fue asesinado Rubén Espinosa Becerril, reportero gráfico que colaboraba con Cuartoscuro, AVC y Proceso, fundador de Voz Alterna, de imágenes que impactaban, la denuncia implícita en cada toma, la protesta social.

Había huido de Veracruz, asediado por el gobierno de Javier Duarte, siguiéndole los pasos sus sabuesos, amedrentado cara a cara, ubicado en la Ciudad de México.

Se le halló en un departamento de la calle Luz Saviñón, colonia Narvarte. Presentaba huellas de tortura, disparos de bala. Con él, cuatro cuerpos de mujeres, entre ellos el de Nadia Vera, activista y luchadora social, que también emigró de Veracruz y en una entrevista con Rompeviento TV responsabilizó a Javier Duarte y su gobierno de lo que le pudiera ocurrir.

Y ocurrió. Y detonó el escándalo que ya no soltó a Javier Duarte hasta que cayó.

Hugo Gutiérrez Maldonado anda así. Criminaliza periodistas, los categoriza —“periodistas malos”—, les imputa vínculos con la delincuencia, que los usan para atacar y que distorsionan la información por dinero.

Rebasado por la inseguridad, designado en la SSP sin la dispensa del Congreso por tratarse de un no nacido en Veracruz, sigue buscando a quien apretar por el show de la pistola al cinto.

Y su mejor carnada es la prensa que lo criticó.

“Periodistas malos” —fustiga— que sirven a los malosos.

Archivo muerto

Tras las enaguas de Rocío Nahle, Mary Vázquez también succiona. Se lleva 464 mil pesos al mes del erario de Coatzacoalcos por servicios difusos, etéreos, uno que otro diseño gráfico, facturados por la empresa MARVAZ, de María Cruz Vázquez Guízar, y los 50 mil pesos de su beca como “coordinadora de asesores” del alcalde Víctor Manuel Carranza. Recauda en Agua Dulce, admitido ya por el alcalde Sergio Guzmán Ricárdez, quien tiene al municipio en el olvido mientras su parentela pulula en la nómina y los alardes de austeridad se mueren con el derroche y el dispendio que distinguen al edil y a la pandilla real.

Succiona doña Mary Vázquez millones al mes en gobiernos y alcaldías, solapada por Rocío Nahle, la senadora con licencia, hoy titular de la Secretaría de Energía, adonde la confinó Andrés Manuel López Obrador, frustrándole la obsesión de dirigir Petróleos Mexicanos, lo que sí habría sido una desgracia para el país.

Desatado el escándalo por el casi medio millón por mes que cobraba MARVAZ en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, Rocío Nahle vio que el fuego le podía llegar. Y saltó a decir que no tiene voceros y que no es responsable de lo que otros se lleven del cajón. Pues sí tiene vocera y es Mary Vázquez.

Así consta en el directorio de funcionarios del gobierno federal y en el historial de la señalada en Linkedin, a quien se le ubica como directora de Comunicación Social de la Secretaría de Energía del gobierno federal. en la Sener también se succiona. Mucho pago para tan poca efectividad. Mary Vázquez recaudaba y el alcalde Víctor Carranza cada vez se empina más… Gobierna Víctor Carranza con un gang triple A.

Unos falsifican actas de cabildo, otros violan procedimientos administrativos, unos más asignan obras sin licitación, otros más pagan facturas de manera ilegal. Hay quien realiza negocios al amparo del poder.

Hay un truhán sin gracia, Joel Arellano Torres, que usa a la prensa, que margina a la prensa, que amenaza a la prensa. Hay otro bribón, el director del Jurídico Municipal, Agustín Jiménez, que usa el acta apócrifa en un juicio de amparo y provoca dos denuncias penales, hasta ahora, que ya caminan en la Fiscalía de Veracruz. Hay otro rufián, el secretario del ayuntamiento de Coatzacoalcos, Miguel Pintos Guillén, el que junto con su consentida Yolanda y su hermano Mario, controla la Tesorería Municipal, y es quien certificó el acta de cabildo falsa.

Polémica, atacada por unos, defendida por otros, la síndica Yazmín Martínez Irigoyen realiza así la disección del ayuntamiento, exhibiendo el desvío a los postulados de Morena, la traición del grupo de Rocío Nahle a Andrés Manuel López Obrador, el saqueo en toda su expresión.

Su entrevista corre en las redes sociales, generando dolores y provocando rabietas, sacando lo peor de muchos, y generalizando la certeza de que Víctor Carranza erosiona a Morena, le resta votos, lo sume en el caos y lo lleva hacia una debacle de poder y una segura derrota electoral en la contienda de 2021. Odiada por unos, defendida por otros, Yazmín Martínez Irigoyen sabe de la hipocresía del cabildo, de la sonrisa y la puñalada, la peor de todas la que le asestó el alcalde Carranza. “No me lo esperaba de él”, resume.

Vapuleada histórica y, saben qué, habrá más… Anda en la penumbra política Amado Cruz Malpica y pronto será en la oscuridad. Lideró una asonada contra Cuitláhuac García, el desgobernador de Veracruz, intentando arrebatarle el control del Congreso estatal. Partió la fracción parlamentaria de Morena en dos. Le regateó el liderazgo en la anterior Legislatura a Zenyazen Escobar García, entonces diputado, hoy secretario de Educación, el consentido del gobernador —¿será que le baila en corto?—. Y al final, traicionado hasta por Mónica —La Chupiux— Robles, quedó en la orfandad. Ya se reactiva una embestida legal, quizá la denuncia interpuesta por la ex diputada Eva Cadena Sandoval por los videos que sacudieron a la opinión pública nacional, pero que por su origen ilegal no pudieron fincarle responsabilidad y volvió sin culpa al Congreso de Veracruz. Interpuesta el 15 de febrero de 2018, la denuncia de hechos implica a Amado Cruz Malpica, el diputado por Coatzacoalcos.

También le revisan ya el manejo de los dineros de la fracción de Morena cuando la coordinó. De proceder, habrá juicio de desafuero, aleccionados los diputados de Morena de conceder el retiro de la inmunidad. Ahí se consumará la venganza de Cuitláhuac García contra quien lideró —aunque Rocío Nahle participó en el complot— la asonada para atar de manos al gobernador desde el Congreso…

Únicos como son, los pejezombies saben potenciar sus lodos y sus rencores. Y dar rating. Denostando a quien esto escribe por la entrevista en video a la síndica Yazmín Martínez Irigoyen, imputando acusaciones de cocainómano, que tendrán que probar, y de tener vínculos con el crimen organizado, que tendrán que probar, lo único que provocaron fue una carretada de elogios a la edil de Morena por denunciar la corrupción y una cascada de condenas al alcalde Víctor Carranza por el caos político, la ínfima obra municipal, la creciente corrupción, el uso de un acta falsa de cabildo para echar a las ligas de futbol de la Unidad Deportiva Miguel Hidalgo, y diversas transgresiones a la ley. De la parte legal, luego les cuento. Gracias pejetontos, el video causó el efecto planeado…

Morena: la denuncia y la revancha

Sábado, 29 Diciembre 2018 17:53

De ayunos y golpes de pecho, el alcalde tiene un largo historial. Es su flanco celestial. Y de intrigas y corruptelas, nutre su paso por la presidencia municipal, haciendo humo el erario, unos mil 300 millones, violando la ley, usando actas de cabildo falsas en tribunales federales, otorgando contratos que atropellan la normatividad.

Hombre de fe, acude Víctor Manuel Carranza al templo. Ora y profesa. Anda por los caminos que, podría suponerse, llevan a la salvación.

Pero en funciones de edil, el alcalde trasmuta, se transfigura en otro ser.

Miente, oculta la verdad. Tiende un velo sobre las finanzas, el derroche a plenitud, guardando cifras, maquillando gastos, agotando el presupuesto sin saberse dónde fue a parar.

Por sus manos corren más de mil 300 millones de pesos y Coatzacoalcos se hunde en el olvido, sus calles rotas, su malecón a oscuras, colonias con servicios de pésima calidad, agotado el presupuesto cuando llevaba ocho meses de gestión, obligado a demandar un crédito bancario para sufragar el pago de aguinaldos y prestaciones laborales de fin de año.

Y Carranza presume que va bien.

Denostado por su afán de recortar personal, reducir salarios, apretar al gremio sindical al tiempo que infla la nómina con personal de confianza, lo llevó a ganarse el mote de “come santo, caga diablo” que le gritaban los trabajadores cesados acusándolo con la curia en la catedral de San José.

Hombre de Dios, Víctor Carranza se ha vuelto un perverso profesional.

Desastroso, su primer año de gobierno concluye peor que mal. Lo alcanza el caos, la estridencia, ediles que le rechazan los estados financieros, que lo increpan y lo evidencian, que cuestionan cómo aplicó los recursos municipales, el pago de millones a Diario del Istmo, el órgano oficial de facto, instrumento del Clan de la Succión, de los Robles y los Hillman, y Rocío Nahle, su madrina, la que lo impuso y quien asume con el costo político de un engendro político tan ineficaz.

Carga el alcalde de Morena con el peso de una broza delincuencial inscrita en nómina, Jairo Jafet Lara Dzib, el que secuestró a una joven estudiante en Boca del Río, y Aaron Ayuso Collins, ejecutado junto a su esposa Kristell, hallándose en su hogar bolsas con mariguana, bolsas con piedra o crack y pacas y más pacas de dinero. Hay fotos para los escépticos que gustan de la descalificación.

Exhibido, acusado de gobernar para un clan nefasto, Víctor Manuel Carranza Rosaldo arrebata hoy la representación jurídica del ayuntamiento a la síndica, Yazmín Martínez Irigoyen. Cobijado por siete integrantes del cabildo, consumó el atraco, aún violando la Ley Orgánica del Municipio Libre.

Yazmín Martínez Irigoyen había revelado que en los temas financieros, la elaboración del presupuesto para 2019, el pago de las obras, se le había marginado.

Cuestionó un sinfín de contratos suscritos con proveedores y constructores, con prestadores de servicios, que violentaron la normatividad.

Carranza, de acuerdo con la síndica Martínez Irigoyen, solapa el pago a prestadores de servicios, en acuerdos o contratos que no llevan la firma del presidente municipal.

Hay cientos de contratos ilegales, incluyendo firmas falsificadas, falta de fianzas de garantía, asignaciones directas que debieron ser objeto de licitación.

Hay 41 millones de pesos pagados a medios de comunicación con criterios discrecionales, una cuota de silencio, el chayote para Diario del Istmo y otros rufianes.

Otros 126 millones de supuesta obra pública —bardas de escuelas y reparación de calles rotas— tampoco tienen un origen claro, asignados en la total turbiedad.

A los allegados a Rocío Nahle, y a su compadre Arturo Quintanilla Hayek, le cayeron los primeros negocios: la renta de camiones de volteo y unidades de recolección de basura y la posterior compra aduciendo urgencia cuando debieron someterse a licitación.

Detectó la síndica evidencia de abuso de autoridad, implicado el secretario del ayuntamiento, Miguel Pintos Guillén, dirigiéndole una comunicación al tesorero, su hermano Mario Pintos, en la que le instruye a realizar todo tipo de pagos en momentos en que el alcalde Víctor Carranza se encuentre ausente del municipio.

Irritada, dice Yazmín Martínez Irigoyen que la Ley Orgánica del Municipio Libre, en su artículo 37, establece que ante la ausencia temporal del alcalde, quien ocupe la sindicatura asume la condición de presidente municipal por ministerio de ley. Lo de los Pintos es demencial.

Tema espinoso, el del Parque Central Miguel Hidalgo, del que Carranza se ha propuesto echar a las ligas de futbol; una, la Liga Municipal, tiene posesión del terreno desde hace 70 años. Se amparó.

Otra de ellas, Fut7, cuenta con un comodato por 11 años, suscrito entre el ayuntamiento de Coatzacoalcos y su presidente, Ember de Jesús Ballinas García, validado por el Congreso en 2016.

Originalmente, el comodato lo otorgó el ayuntamiento encabezado por Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— a 20 años. Luego se debió perfeccionar, quedando a 11 años.

Ante la intransigencia del alcalde Carranza y su decisión de que las ligas de futbol deben marcharse para poder aplicar los 60 millones de pesos aportados por Petróleos Mexicanos a través del Programa de Apoyo a Comunidades y Medio Ambiente, Ember Ballinas se amparó. Y ahí pudo advertirse de lo que el secretario Miguel Pintos es capaz.

Un día, el juez federal instó al ayuntamiento esclarecer cuál de las actas de cabildo aportadas como prueba —una, la de Ember Ballinas; otra, la del gobierno municipal— era la auténtica.

Ember Ballinas entregó el acta de cabildo del 24 de octubre de 2014, que en el punto 5 señala la aprobación del comodato sobre una cancha de futbol con pasto sintético.

El ayuntamiento aportó un acta con la misma fecha, pero en la que el punto 5 se refiere a la venta de un área verde entre las colonias Petrolera y Puerto México, a favor de Fernando Hernández Hermosillo. De esa acta no hay constancia en el Congreso de Veracruz.

Se configuran por lo menos dos delitos: falsificación de documentos y uso de documento falso.

Por ese hecho, la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos ya apretó al secretario Miguel Pintos. Lo cuestionó. Lo obligó a mostrar el libro de actas de cabildo, donde aparece insertada el acta falsa que él certificó.

A partir de esa irregularidad, la síndica revocó los poderes a la mayoría de abogados al servicio del ayuntamiento, incluido el titular del área jurídica, Agustín Jiménez. Y estalló el conflicto.

Jueves 27. Por mayoría —8 a 5 y una abstención—, el cabildo atropelló la Ley Orgánica del Municipio Libre. Le confirió representación jurídica al alcalde Carranza, invocando el artículo 36 fracción XXIV. Sin embargo, ese artículo sólo se puede aplicar si la síndica estuviera impedida o se excusara de tomar parte en algún tema que le atañe al presidente municipal.

Movido por la revancha, urgido de salvar a Miguel Pintos por su responsabilidad al haber certificado el acta falsa, Carranza decidió embestir a la síndica, cuyas funciones y facultades no las otorga el ayuntamiento sino la que es mandato constitucional, vía la Ley Orgánica del Municipio Libre.

Yazmín Martínez Irigoyen llevará su caso al Congreso de Veracruz y si ahí fracasara, lo remitirá a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Así se destroza Morena.

Carranza no es un santo ni va para allá. Sabe, consiente, solapa trapacerías con el erario. Ejemplo de ello, las de su coordinadora de asesores, María Cruz Vázquez Guízar, quien a la par de cobrar 50 mil pesos al mes por salario, realizaba con su empresa Marvaz labores de “consultoría en comunicación estratégica, en mercadotecnia gubernamental y cybermarketing” y se agenciaba 464 mil pesos mensuales —232 mil ella y 232 mil su empleado Rodolfo Bouzas— por un diseño gráfico.

Mary Vázquez mantiene una intensa relación profesional con la hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle.  Hoy es la titular de Comunicación en la Sener. Es articulista en el portal Global News “con pseudónimo”, sitio que en cuanto estalló el escándalo saltó en su defensa.

Así se construye la Cuarta Transformación.

Pecador sin luz, el alcalde desanda el camino de la salvación. Transita entre el bien y el mal, más tirado al mal que al bien.

Implacable, deja sin empleo al trabajador que menos gana, derrocha recursos, fomenta la corrupción, encubre al pillo y violenta el orden legal. Y luego se quiere redimir.

De ayunos y golpes de pecho está lleno el infierno de los infieles, los que invocan a Dios y aborrecen la legalidad, los que oran y profesan y preservan la corrupción.

Carranza es de esos.

Archivo muerto

Azorada, esa mañana Mónica Robles perdía el habla. Y luego el control. Día convulso, el jueves 27. Le llegó una pregunta; luego otra, y otra más. Y no atinaba a responder. Balbuceaba, no hablaba. Sentada en su curul, la diputada de Morena sentía la ráfaga de preguntas lanzada por Rosalinda Morales. Evadía responderle a la legisladora panista, Maryjose Gamboa Torales. “De todo se queja”, dijo la heredera del Clan de la Succión. “No sé a qué se refiera.

En la comisión (de Justicia y Puntos Constitucionales) estamos trabajando”, agregó. Y comenzó a cascabelear. Por qué se desechó el dictamen relativo a la petición de la Organización Anticorrupción (ONEA) de juicio político contra el fiscal general Jorge Winckler, cuestionó Rosalinda Morales.

Mónica Robles guardó silencio, perdida la mirada, el gesto de asombro. “Habría que leer el dictamen. Ahí está”, respondió. ¿Usted no lo conoce?, volvió a cuestionar la reportera. “Creo que no cumplía con el tercer punto —apuntó esforzándose para hilar las frases—, que los elementos que aportaba probaran una posible responsabilidad”.

Rosalinda insistió: ¿Qué fue lo que no probaban que existiera una probable responsabilidad? Y Mónica Robles, aún con la mirada de azoro, atajó: “Con eso. Ahí dice: lo que presentaron no cumplía…”. Y aflora la intransigencia. Rosalinda Morales cuestionaba si el hecho de que uno de los impugnadores del fiscal Winckler sea el abogado fidelista Jorge Reyes Peralta, no le daría elementos al fiscal actual para desechar el juicio político. “Ya, ya, ya”, decía Mónica Robles, colocando la palma de su mano sobre el teléfono con el que era registrada su imagen. En un momento se alcanza a observar que palmea el hombro de la reportera.

Hay quien sostiene que fue un ademán amenazante. “Ya te contesté”, dice mientras se escuchan las preguntas que ya obtienen respuesta. Supina ignorancia, altanería pura, agravio al derecho de Rosalinda Morales de preguntar, cuestionar, increpar para saber y tener elementos para informar. Hueca, vacía, Mónica Robles de Hillman llegó al Congreso de Veracruz por componendas y cochupos, no por talento, que evidentemente no tiene, no por virtudes, que en su estirpe no se les da, sí por enredos con López Obrador, usada por Cuitláhuac García para reventar la asonada con que pretendían arrebatarle el control del Poder Legislativo, por una traición a Amado Cruz Malpica, al que no terminaban de encumbrar en el consorcio de medios de los Robles cuando ya le habían clavado la daga. Lady Crudelia ya comenzó a tropezar… Cuatro nombramientos, cuatro transgresiones a la ley. Sin dispensa del Congreso, Cuitláhuac García Jiménez designa a secretarios y funcionarios que incumplen el requisito de ser veracruzanos por nacimiento.

Así llegan Hugo Gutiérrez Maldonado a Seguridad Pública, Guadalupe Osorno a Protección Civil, Leslie Mónica Garibo Puga a la Contraloría estatal y Soraya Prado Rivera a la Secretaría Técnica del Consejo Estatal de Población Sociodemográficos y Planeación. Asumieron sus cargo y luego vino la solicitud de dispensa, pues la Constitución de Veracruz obliga a que tengan la condición de veracruzanos o que el Congreso conceda el permiso. O sea, el gobernador morenista violó la ley. Le cuestiona y lo exhibe la diputada panista Maryjose Gamboa, quien desde tribuna sustenta la impericia, la soberbia, el atropello a la ley. Lo hace trizas evidenciando que la Cuarta Putrefacción sirve para imponer a los amigos y ayudar a los recomendados, pagando favores políticos. Cita Maryjose Gamboa que Guadalupe Osorno incurrió en ejercicio indebido del servicio público. Y los cuatro, tarde o temprano, enfrentarán denuncias por usurpación de funciones…

Abatida, Gina Domínguez siente el frío de la celda y algo más. Le cala el frío de su gente, el abandono de amigos, el olvido de sus cómplices en los días en el poder. Le pueden las pifias legales que alargan su estadía en Pacho Viejo, acusada de avalar pagos a la élite de las empresas fantasma con que Javier Duarte saqueó a Veracruz. Anda Gina, o María Gina, la vocera del indeseable Duarte, la ex coordinadora de Comunicación Social, en la vil depresión, viendo a otros del duartismo salir de prisión, los Audirac, los Valencia, los Bermúdez, los del dinero y el de la desaparición forzada, beneficiados con amparos con los que la “justicia” federal les concedió la libertad.

Aquellos en el disfrute de Navidad y Gina, en cambio, vive y pernocta en Pacho Viejo, asombrada por los yerros cometidos por su defensa legal. Poderosa como fue, disponía de la línea editorial de los medios de comunicación, incisiva en el ataque a los adversarios de Javier Duarte, la guerra sucia contra los críticos del ex gobernador, la insidia contra Yunes, las miles de notas que le imputaban pederastia, corrupción, complicidad con el Chapo Guzmán.

Por eso paró en Pacho Viejo y no ve para cuando salir. Mientras, la depre se la puede llevar… Escándalo inminente en Coatzacoalcos. Al estilo Eva Cadena, con audio o video, se habrá torbellino y será capaz de arrastrar a la síndica municipal, Yazmín Martínez Irigoyen.

Al estilo de lo que ocurrió con Eva Cadena, habrá estridencia en la prensa nacional. Según insiders de Morena, se ultiman detalles y sólo falta el visto bueno de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, para que el festín sacuda al país. Por lo que se ve, Nahle va a terminar absorbiendo el costo político de la operación…

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