Lunes, 15 de julio de 2019

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Un pomo, una rola, bacanales de tres días y El Poffet fue haciendo suyo al jet-set, convocando a la casta de los juniors, picando aquí y allá, presumiendo empresas y negocios y millones, sus varias nacionalidades, siendo su destino manifiesto triunfar —¡qué mitómano tan genial!—. Hoy está preso.

Ya fuera en un yate, o sobre la arena blanca de Playa del Carmen, en los antros de Coatzacoalcos, a pie de malecón, Juan Ricardo Lerma Arana se vendía —y se vende— como un ganador, un simpático truhán que a fuerza de ocurrencias o sueños, o fantasías, o embustes, o auténtica generosidad, le dispensaban amistad.

Armaba cada fiestón. Lo orbitaban los hijos de adinerados, gozosos de ser llamados al evento en que se despedía al verano en las playas de Coatzacoalcos —las sucias y pestilentes aguas atascadas de descargas de drenaje—, el Beach Club que así decía adiós a la temporada vacacional.

Hoy está preso.

Al Poffet no se le veía en cualquier antro. Era dueño de antros. O frecuentaba a amigos con poder. O cercanos al poder.

Con Lerma Arana posaban la foto los Ruiz y los Carrasco, o los Basurto, o los Guerrero, o los Herrera, o los Peraza, o los Mendoza, o los Malpica, o los Palafox, o los García. Y tantos juniors más a los que se les vio en aquella beach party con sus atuendos de blanco y mucha alegría qué compartir.

Gente bien. Gente bonita. Y todos circundando al Poffet. Buenas estampas entre lo más granado del jet-set. Jóvenes, la mayoría, con un padre de empresa o una sólida posición social.

Sobrevivir era la premisa esencial de Juan Ricardo Lerma, luchón, según sus amigos y quienes lo veían organizar reuniones y festejos para pasarla bien —o hiperbien—, reservadas para un círculo muy especial.

Lenguaraz, a muchos se les presentaba como un empresario de la diversión y hasta llegó a decir que había nacido fuera de México.

Hoy está preso.

Empresario de antro, El Poffet un día paró. Asediado, dijo a muchos, no pudo con las cuotas que imponía el crimen organizado. Librando gastos, la utilidad de sus negocios se le iba en la paga por protección. Eso solía contar y eso sabían quienes se hallaban cerca de él.

Y decidió partir. Y se acoderó en Playa del Carmen.

Un tiempo, en esa faena por sobrevivir,   ofreció plazas en Pemex. Que por sus ligas con hijos de dirigentes petroleros. Que porque un día pudo ser el puente entre un aspirante a petrolero y el operador del líder sindical.

Pasó por la empresa petrolera y terminó con un interminable conflicto legal por el que justamente retornó a Coatzacoalcos y de ahí derivó su aprehensión.

Lo que desarrolló en Veracruz, lo aplicó en el Caribe. Allá se dedicó al antro, al evento de playa, al paseo en yate, al —diría el clásico— solaz y esparcimiento sirviendo al turista, cumpliéndole su afán por la diversión.

Eso allá. En Coatzacoalcos se tejía una historia policíaca, la suya, tocada por un hecho de sangre, su nombre en mantas, su fama en redes sociales, tácitamente imputándole ser el nuevo jefe de plaza, operando para Los Zetas, el grupo delincuencial.

A la altura del restaurant McCarthys, el 4 de febrero de 2018, fue ultimado Edgar Bumas, hijo del líder de la CTM en Nanchital, operador de contratos sindicales en el complejo petroquímico Cangrejera, Jorge Bumas.

Lo asediaron desde otro vehículo. Lo cercaron. Paró la marcha y pretendió refugiarse en el restaurant, pero apenas salió del automóvil, las descargas lanzadas por los sicarios le arrancaron la vida.

Edgar Bumas tripulaba un Jeep color blanco. No era suyo. Era del Poffet Lerma Arana y supuestamente lo tomó sin permiso y se movía en él.

Horas después del crimen, circularon en las redes las fotografías de Edgar Bumas posando con un par de amigos. En su mano se hallaba un arma. En su rostro, una sonrisa.

Al día siguiente, los mensajes corrían en las redes sociales. A nombre del Cártel Jalisco Nueva Generación se reivindicaba la ejecución de Edgar Bumas y aludían al Poffet como el que habría de seguir.

Una investigación privada demostró que el asesinato no fue obra de “los de las cuatro letras”.

Dirían los portales y los medios en sus reseñas que El Poffet tenía relación con Edgar Bumas. Dirían que Bumas era “responsable de ejecuciones y secuestros”, vinculado a Ricardo Lerma, “socio y dueño del bar Acuyo”. Y al Poffet le atribuían el robo de trailers en las autopistas de la región.

Sabíase que El Acuyo es o fue en realidad propiedad del ex director jurídico de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento —o CAEV Coatzacoalcos—, Pedro Tiburcio Zaamario, protegido de Tony Macías, padre de Karime Macías, esposa del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, ella actualmente refugiada en Londres, Inglaterra, burlándose de la ley, sin que la Procuraduría General de la República haya concretado la solicitud de extradición, derivada de una denuncia de la Fiscalía de Veracruz por desvío de recursos en el DIF estatal.

Por El Acuyo han pasado —y pasan— los juniors y los no tan juniors, empresarios adinerados y funcionarios públicos, petroleros y profesionistas, priistas y panistas, uno que otro del PRD y de Morena, todos carne de cañón para los que levantan y extorsionan.

Un tiempo cerró El Acuyo tras un incendio, atribuido a un aviso del crimen organizado que exigía su cuota. Reinició y volvió a cerrar por remodelación. Hoy funciona de nuevo. A menudo se realizaban operativos policíacos, apoyados por fuerzas navales o militares. Y lo más granado de la sociedad lo vuelve a frecuentar.

A la par de su faceta de empresario del jolgorio y el trago, otro historial se integra en el récord policial, no por lo que pudo hacer por su cuenta sino por lo que del Poffet soltaron aquellos malosos pesados.

Un tal José Giraldo, de apellido García Carmenate, nacido en Cuba que respondía justamente al apelativo El Cubano, lo habría señalado como el vínculo con el jet-set. El Poffet dice que no. Sus amigos juran que nunca lo conoció, que no cantó en Las Tortugas, un teiboldans donde operaba el segundo líder de Los Zetas en Coatzacoalcos, el tal Carmenate, según una ficha de Seguridad Pública de Veracruz.

Cuenta un insider del jet-set que a Ricardo Lerma lo cazaron por una diligencia legal. Llegó a Coatzacoalcos a fin de recoger un cheque por un litigio ganado a Pemex luego de ocho años de disputa en los tribunales, que incluía salarios caídos, una jugosa indemnización.

No se hospedó en casa alguna, temeroso de ser detenido. Acudió al hotel Xtended Suits, ubicado frente a Plaza Forum y ahí permaneció. No le fue entregado el cheque el día pactado. Decidió pues, permanecer en el lugar y quedó de verse con dos personas el sábado 8, con las que desayunaría.

A eso de las 11 horas, un operativo espectacular, incluidas fuerzas de seguridad estatal, motivaron su aprehensión. Habría ahí —cuenta el relato público— un cónclave de capos, líderes de células zetas. Lo extraño es que sólo El Poffet cayó.

Hallaron —según la versión oficial, esparcida primero en redes, luego en medios de comunicación— una subametralladora marca Mendoza, con dos cargadores y 35 cartuchos útiles, y una Bush Master con dos cargadores y 50 cartuchos útiles, al igual que yerba verde con las características a la marihuana. También le fue decomisado el automóvil BMW, color negro, vidrios polarizados, en que se desplazaba.

Oficialmente es el Poffet el sucesor del Comandante H, alias Hernán Martínez Zavaleta, o El Padrino, detenido el 29 de junio de 2017 y sujeto a juicio en el penal federal de Villa Aldama, Veracruz, luego que ordenara ejecutar a una familia —cuatro niños, su mamá y su papá— en venganza por el crimen de su lugarteniente, Bernardo Cruz Mota. Oficialmente pero él dice que no.

Extraoficialmente, al Pofett lo vinculan con José Giraldo García Carmenate, alias El Cubano, detenido en Cancún, el 1 de marzo de 2018. Extraoficialmente, pero Ricardo Lerma lo vuelve a negar.

Sus allegados dicen que nada es real. Y que las armas le fueron sembradas.

Mientras, el jet-set ruega que no vaya a hablar.

Archivo muerto

Porfirio Muñoz Ledo le dijo a Noroña “golpeador”; Noroña tildó al presidente de la Cámara de Diputados de abusivo y transgresor del procedimiento legislativo. Se increparon. Se descalificaron. Y en cuanto Andrés Manuel López Obrador llamó a sus huestes en el Congreso federal a dejar las estridencias y las payasadas, la guerra cesó. Un senil político, cansada su voz, lenta su respuesta, evidencia a Porfirio Muñoz Ledo en su declive final. Un día protagoniza un vergonzoso episodio en un restaurant, ayudado a colocarse el saco, tomado de los brazos para no caer, perdido en el alcohol, que es su afición number uan.

Y en la Cámara, conduciendo las sesiones del Congreso morenista, Gerardo Fernández Noroña lo trapea, le grita. Noroña nació para eso, para la estridencia, ambos para ser payasos del sistema, uno radical, el otro profundamente maniqueo. Su conato de guerra comenzó el lunes 3, a las puertas de Palacio Nacional.

Noroña pretendía ingresar y sabotear el mensaje de Enrique Peña Nieto, la descripción del Sexto Año de Gobierno; o sea el México irreal, último repaso de su gestión presidencial. Retenido por elementos del Estado Mayor Presidencial, Noroña vio llegar a Porfirio Muñoz Ledo y a Martí Batres Guadarrama, presidentes de las Cámaras de Diputados y Senadores, y observó cómo les franqueaban el paso.

Y se encendió. Y encendió a los suyos, soltando la lengua y desfogando la ira, gritando “ojete” a Martí y “traidor” a Porfirio. Cuando AMLO los alineó, diría Noroña que el pleito hizo que muchos los golpearan y golpearan al movimiento, o sea a Morena. Vergüenza que no ha de tener… Foto 1: un monedero con franjas de colores, del rosa al azul, del rojo al naranja. Monedero de dama. Y en su interior, siete bolsas de plástico. En una de las bolsas se ven las piedras, con “característica a crack”, diríase en lenguaje legal. Dos de las bolsas contienen sólo dos piedras; otras, hasta siete.

Es la evidencia más comprometedora de lo hallado en el domicilio marcado con el número 102 de la calle Aurelio Martínez Rincón, colonia 24 de Octubre, al poniente de Coatzacoalcos. Ahí quedó el cuerpo de Kristell Marín Domínguez, pareja o esposa de Aarón Ayuso Collins, hijo de María Sandra Collins Coronel, operadora de la senadora Rocío Nahle García, futura secretaria de Energía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Esa fotografía es clave. Y hay más. ¿Qué sabía Rocío Nahle de Aarón Ayuso Collins? Porque —faltaba más— de que sabía, sabía. Insiders de Morena cuentan que se le alertó. Dicen que otros operadores advirtieron lo que veían venir. Y Rocío no escuchó. O escuchó y le valió. Hay evidencia gráfica a granel sobre la escena del crimen. Hay también un video de la profesora Kristell a las puertas de un hogar, donde capta a un grupo de amigos bailando, fumando, bebiendo la famosa cerveza Caguama. Y qué cosas se dicen ahí.

Sigue la Foto 2… Súmele, le dijeron a Esteban, y sólo supo restar. Así, el secretario particular de Cuitláhuac García Jiménez y futuro jefe de la Oficina de Gobierno, llama bajo el agua al tronquismo a integrarse a Morena y a reeditar su protagonismo político, a reverdecer viejos logros, sus días de gloria, los tiempos en que Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte llevaron a Renato Tronco a alcaldías y diputaciones, a ser el señor de horca y cuchillo que puso a Las Choapas a sus pies.

Atropella así Esteban Ramírez Cepeda a las bases de Morena, las que iban de casa en casas, de ejido en ejido, de congregación en congregación buscando el voto, mientras los Tronco eran parte del proyecto yunista azul, operando para que Cuitláhuac García perdiera el gobierno de Veracruz. Y ahora el flamante Esteban les da a los Tronco lo que a los morenistas les quita.

Si así despachará como jefe de la Oficina de Gobierno, dejará a Morena en la orfandad… ¿Quién es ese funcionario municipal que resuelve los temas de su encargo desde el conocido Italian Coffe del centro de Coatzacoalcos, a eso de la 1:46, este martes 11, acompañado de una divertida dama que no cesa de sonreír, noviando con ella, pues? Una pista: búsquense las iniciales AMM…

Aarón, Kristell, Morena, la yerba y el crack

Sábado, 08 Septiembre 2018 09:24

Aarón murió en el auto; Kristell, en el interior de la vivienda, abatida por dos, tres, cuatro descargas, impactos de los que nadie, nadie, se puede salvar, ejecutada por un comando, por los hombres sin alma, por los sicarios cuyo negocio es matar.

Aarón pudo huir. O lo intentó. Enfilaba el vehículo, una Suzuki color blanco, placas XYC-472A del estado de Veracruz, tomando la calle Aurelio Martínez Rincón y estrellándose contra el portón de otro hogar. Herido de muerte, minutos después la vida se le fue.

Kristell quiso reaccionar. Y en el intento quedó. Sintiendo las descargas letales, diezmada por cuatro balazos, los estragos de muerte, los órganos que hacen crisis, que se colapsan, que apagan su función, fue invadida por la oscuridad.

Dirían los que saben, los que vieron, los que hilaron la historia, o las historias, que fue Kristell el motivo de la ejecución.

Una versión, la del pregonero que sirve de fuente, el que ve o escucha y luego cuenta, que al sentir la magnitud del ataque Kristell intentó refugiarse en el interior del hogar. Y ahí quedó.

A 30 centímetros de la puerta, tendido sobre el piso, su cuerpo permanecía inerte sobre una mancha de sangre.

Apenas despuntaba el día, minutos antes de las 7 de la mañana, este miércoles 5, la colonia 24 de Octubre, colonia de petroleros, los que adoran y los que odian al líder de la Sección 11, Ramón Hernández Toledo, se estremecía por los disparos y el miedo, por el ulular de ambulancias y la presencia de policías y navales, la familia y los amigos cargando su dolor, los curiosos, una carroza, la prensa. Y el desenlace fatal.

Aarón Azahel Ayuso Collins, una de las víctimas, veía su futuro en el proyecto Morena, privilegiado por la senadora Rocío Nahle, por su estirpe y su lealtad. Su madre, María Sandra Collins Coronel, opera para la futura secretaria de Energía del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Kristell Marín González, la joven de 26 años, tenía más handicap, algo en contra y menos virtud. Fue periodista, era maestra en la escuela Artículo 123 del municipio de Agua Dulce, mucha labia, alegría y capacidad para socializar, inmensa capacidad para socializar. 

Olíase aún el aroma a muerte entre el morenismo cuando el dictamen pericial arrojaba datos electrizantes, un misil que detona en Morena.

Citan los que vieron la escena del crimen, el interior del hogar, que ahí reinaba el desorden, latas de aluminio y sobres de plástico, rastros de cigarrillos por decenas, cerveza, refresco, una cama desastrosa, ropa en el total caos, signos de que no todo marchaba bien.

Hacia las 7:35 se levantó el dictamen pericial de la Fiscalía Regional. Se abrió la carpeta de investigación UIPJ/DXXI/F6/1917/2018. Se asignó al levantamiento de cadáver el número 263/2018.

Citan los hechos en el domicilio marcado con el número 102 de la calle Aurelio Martínez Rincón de la colonia 24 de Octubre, al poniente de Coatzacoalcos, a la altura de Plaza Forum. Ubican el cuerpo de Kristell Marín González a 30 centímetros de la entrada.

Ubican nueve elementos que servirán para la indagatoria, para escudriñar y crear el contexto que pudo provocar el ataque de los sicarios. 

En la habitación aparece una computadora laptop marca Compaq, un chip marca A&Y, credencial del ISSSTE a nombre de Kristell Marín González, “líquido rojo en proyección de pared lado izquierdo”, ojiva (bala), cartera con 590 pesos en efectivo y credencial de elector a nombre de Aarón Azahel Ayuso Collins.

Y lo peor: monedero con bolsas con “piedras blancas”, celular marca Sony Ericsson, frasco metálico con “hierba adentro de color verde”.

Hay referencia al sitio en que Aarón Ayuso Collins murió:

A 30 metros del hogar, con dirección Oeste, se hallaba el auto Suzuki color blanco, placas de circulación XYC-472A del estado de Veracruz. En la posición de piloto se encontraba el cuerpo sin vida del marido o pareja de Kristell Marín. Lo identifican como Aarón Ayuso Collins.

Sacuden las palabras, el hallazgo, el escenario que explica por qué a Kristell y a Aarón les cortaron la vida. Peor, infinitamente peor, lo que describen las imágenes.

Dice la fuente, el pregonero:

Se contaban siete bolsas de plástico halladas en un monedero de dama. Cada bolsa contenía de tres a cinco piedras blancas, presuntamente “crack”.

Se hallaron en una lata 10 piezas de yerba verde con características de marihuana.

Agrega la fuente:

Se encontraron y relacionaron en el reporte decenas de bolsas de plástico y por lo menos 16 latas metálicas de aluminio, unas de cerveza y otras de refresco.

Nada establece aún si la yerba y la piedra, presuntamente marihuana y “crack”, se relacionan con Aarón Ayuso y Kristell Marín. Pero pronto se sabrá.

Una laptop y un teléfono celular van a investigación. Y ahí la información clave, lo que pudo generar el escenario que provocó la llegada de los sicarios, el asedio, las descargas letales, la muerte del joven morenista y su esposa o pareja sentimental.

A uno y otra los seguía la muerte. Aarón tuvo una novia, asesinada por elementos de Fuerza Civil. Kristell fue esposa o pareja de un joven que apareciera torturado y ejecutado en el municipio de Rodríguez Clara.

Lucila Marcela López Vera, ex novia de Aarón Ayuso Collins, fue detenida en septiembre de 2013, acusada de robo de mercancías a la empresa Chedraui. La aprehendió la Policía Naval, consignada, balconeada en los medios de comunicación, entre ellos Imagen del Golfo, la agencia de la familia Robles, el Clan de la Succión que se precia de ser quien mueve y controla a la senadora Rocío Nahle.

Tres años después, el 29 de marzo de 2016, el cuerpo de Lucila Marcela López Vera, ex novia de Aarón Ayuso Collins, fue hallado en el basurero de Las Matas, en los límites de Coatzacoalcos y Minatitlán. Oficialmente se le atribuyó haber sido parte de un grupo de malosos que atacaron a elementos de la Fuerza Civil. Eran los días en que el gobierno de Javier Duarte fomentaba los levantones, presumiendo que fueran halcones o sicarios, personas ligadas a zetas y otras bandas. Y para eso servían Los Fieles, el Agrupamiento Tajín, la Fuerza Civil. 

Kristell Marín y Aldo Adrián Pérez Cabañas fueron pareja. Un día, él fue levantado. Su cuerpo apareció el 19 de noviembre de 2015. Con él habían otros seis, todos en el ejido Casas Viejas, municipio de Juan Rodríguez Clara. Presentaban huellas de tortura y tiro de gracia. Kristell, según el registro de la Fiscalía General duartista, reconoció el cadáver en calidad de “esposa”.

Aarón estaba inscrito en la nómina del ayuntamiento de Coatzacoalcos, asignado a regidurías con la clave A4817, con cargo de auxiliar administrativo y salario de 7 mil 500 pesos mensuales.

Prometedor como pocos, Aarón Ayuso Collins veía su futuro en la cuadra de Rocío Nahle. Para él, un cargo en el gobierno de Veracruz. Para el hijo de la operadora María Sandra Collins Coronel, un lugar junto a Cuitláhuac García.

Pero la muerte lo alcanzó.

Y la sospecha también.

Quien no huele la magnitud del lío, ni lo husmea, ni lo siente es el diputado Zenyazen Roberto Escobar García, líder de Morena en el Congreso de Veracruz. No descarta en la ejecución de Aarón y Kristell un ataque a Morena.

Y peor Rocío Nahle. Volada, como siempre, a un tuit del cineasta pejista Epigmenio Ibarra —“Militantes de Morena que participaron en la campaña de @rocionahle son asesinados en Veracruz. Hombres armados les cerraron el paso y dispararon”—, la senadora responde:

“Primero secuestraron al hermano de mi fórmula (Ricardo Ahued); después entraron a robar a la casa del presidente del partido; entraron a la casa de mi suplente; intentaron violentar el hogar del diputado local y ahora esto… es inconcebible que el encargado de la seguridad (gobernador) no actúe”.

Sus deseos se cumplen. Ya se investiga el ataque, el origen y a las ex parejas ejecutadas.

Y se investiga la yerba y el “crack”.

Archivo muerto

Tierra hostil, Veracruz suma un cementerio clandestino más. Aloja, por lo menos, 166 cuerpos, hallados en 32 fosas, 31 ya inspeccionadas. Así lo revela el fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, desatando un tira-tira fenomenal, las primeras planas de los diarios nacionales, la atención de la prensa internacional, espacios en radio y TV, y una vorágine en las redes sociales. Hay, dice el fiscal en conferencia de prensa este jueves 6, restos humanos, prendas de vestir, documentos que permitirán realizar una identificación más expedita de los cuerpos.

Todo data de dos años y hacia atrás, cuenta Winckler. Corresponde, diríamos otros, al período duartista cuando el crimen organizado se llevaba de a cuates con los cuerpos de seguridad, teniendo una red de halcones policíacos, usando a los Fieles y a otros de élite de la Secretaría de Seguridad Pública, el área de tortura y ejecución del falso general Arturo Bermúdez Zurita, para levantar personas. A contrapelo, sin embargo, los colectivos se irritan. Las madres y los familiares de los desaparecidos cuestionan que no se cumpliera el protocolo de información, enterar a las víctimas, realizar la notificación, darle acceso a la carpeta de investigación judicial.

Otras voces acusan que el punto nodal del conflicto es la autoría del hallazgo, que el Colectivo Solecito daría a conocer la ubicación del cementerio clandestino e iniciar el rescate de restos humanos. Pero Winckler tuvo la ubicación y actuó.

A su estilo, se reserva la información acusando que en los colectivos —no todos, por supuesto— hay quienes son propensos a la filtración, y que lo que filtran llega a manos de los verdugos de las víctimas, la élite policíaca acusada de desaparición forzada y sujeta a proceso penal… Carranza traiciona a todos, al deporte, a sus votantes, a su hijo que jugara en las canchas de la Unidad Deportiva Miguel Hidalgo.

Lo sacude Gonzalo Rocher Orihuela, presidente de la Liga Menor, que increpa al alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, por el afán de embestir a las ligas de futbol y echarlas para aterrizar un negocio de 80 millones de pesos, del presupuesto de Pemex, con la máscara de un parque ecológico. José Ribón Zárate, presidente de la Liga Municipal, lo conmina a que hable claro, que suelte los nombres de las constructoras que se llenarán las alforjas con la edificación, que esclarezca el costo real del proyecto.

Andrés Vidal, de la Liga de Veteranos, sostiene que fuera del espacio en que funcionó el estadio Miguel Hidalgo, hoy derruido, el ayuntamiento no cuenta con escrituras que le den condición de dueño sobre el predio. Y así escala el conflicto, que no tarda en ir a tribunales, para que finalmente Pemex retire la inversión… Porrazo seco, el primero de los muchos que vendrán. Mazazo a Sergio Guzmán por violar la ley. Se lo asesta el Tribunal Electoral de Veracruz, que hace valer los derechos del regidor Mario Espinosa Ríos a que no le sea disminuido el salario como decidió el alcalde de Agua Dulce.

Trampeando, mutilando un video, invocando pruebas y alegatos, quería Sergio Guzmán Ricárdez ocultar que en la sesión de cabildo en que se aprobó por mayoría la reducción de salario, se le escucha decir que el recorte sería si el edil lo acepta. O sea, era a voluntad y no por imposición. Pero así la aplicó.

Y el regidor Mario Espinosa echó mano de tres jurisprudencias y la Constitución General de la República, que establece que los salarios se acuerdan anualmente y para reducirlos hay un procedimiento que esta vez no se siguió. Obvio, reacciona el alcalde con otra zarandaja igual de falaz: el Tribunal Electoral invade la autonomía del municipio de Agua Dulce. Más o menos como si Agua Dulce fuera San Pedro de los Saguaros y Sergio Guzmán el alcalde Juan Vargas. O sea, aplíquense todos, incluido el Congreso de Veracruz y los tribunales, que el alcalde ha de aplicar la Ley de Herodes…

Congreso matraquero

Martes, 04 Septiembre 2018 11:04

Ganen o pierdan, los morenos están forjados en la joda diaria, en el reclamo airado y en la ira que los curte, o en el denuesto y la denuncia contra el ladrón y el apátrida que idearon una nación desigual, alzando la voz en las calles, tomando las plazas, gritando a todos que México no da para más. Y cuando alcanzan el poder, siguen siendo lo que son.

Opositores natos, nadie maneja la queja como las huestes de Andrés Manuel. Ni increpan con tinte tan radical.

Ya tienen la agenda política de su lado, opacando al gobierno legal, a Peña y al PRI, a lo que queda del PAN, y aún así su lenguaje no deja de ser de oposición.

Ya son gobierno —de facto desde el 2 de julio— y ni así dejan de ser rupestres. Dominan el Congreso Federal, las dos cámaras, legislaturas locales, cinco gobiernos estatales, remolcados por el efecto López Obrador, y persisten en protestar.

Que si Ayotzinapa, que si la Casa Blanca, que si Peña Nieto —“Asesino, asesino”, gritan al escuchar su nombre—, que si la venta del país. Que si las benditas redes sociales. Que si las malditas reformas estructurales. Que si los muertos de Calderón. Que si el régimen del fraude electoral. Que si Odebrecht, o los contratos petroleros a los Salinas, o los salarios del grupo en el poder, o el avión presidencial.

Actúan como gobierno y lo serán a partir del 1 de diciembre, pero no dejan de ser oposición.

Nutren su acervo los pejistas del discurso de su patriarca. Y lo replican. Así exprese una gran verdad o suelte una barbaridad, lo siguen sin chistar.

Cuenta López Obrador que el cáncer de México es la corrupción, y así es.

Dice el Mesías que la pandilla que ha manejado a México es la mafia del poder, y así es.

Describe al sistema neoliberal y sus terribles efectos, el crecimiento de las fortunas en unas cuantas manos y la dispersión de la pobreza en algo así como 60 millones de mexicanos. Y así es.

No dice el Dios Peje, en cambio, que a lo largo de periplo presidencial —18 años empeñado en ser— aprendió que para llegar hay que pactar. Y terminó reclutando a la escoria del PRI y el PAN, al Napito que de sátrapa del sindicalismo minero es vendido como héroe nacional; a los partidos rémoras, a la minoría rapaz del empresariado, según su propia y reciente definición, y hasta a los afectos a la narcocultura que en campaña se engolosinaron cuando soltó aquello de que exploraría la ruta de la amnistía para enfrentar el problema de la violencia brutal.

Y así haya ganado la elección presidencial, Andrés Manuel no se libra del estigma que le endilgó el PRI-AN: Andrés Manuel quiere liberar delincuentes.

Cosecha agria la del Dios Peje que ahora, ante la repulsa social y el rechazo a la impunidad que ofrece a narcos menores, o a narcos obligados a sembrar —amapoleros y marihuaneros—, o a mulas que trasladan droga, o halcones que si no reportan lo que ven los descuartizan, cambia el concepto de “amnistía” por el de “perdón”.

Y ahí se vuelve a enredar.

Le rechazan el perdón los padres de hijos ejecutados, o los familiares de desaparecidos, o los secuestrados, o las mujeres obligadas a prostituirse, o la sociedad que vive en estado de terror.

Primero debió ser lo primero. Primero el reconocimiento de culpa, el castigo, el propósito de enmienda, reparar el agravio; luego, si la víctima lo quiere, el perdón. Pero el modelo obradorista exploró la ruta y comenzó al revés.

Así, los “Foros Escucha” comienzan a naufragar.

Pero la fanaticada no ve ni escucha, menos razona.

Y así andan los nuevos tribunos de Morena, dueños del Congreso en los tres años por venir.

Aunque siendo el poder, no actúan como tal.

Llegan a sesión de rendición de protesta y montan un circo infame.

Tocan el tambor de guerra y recitan la frase que mejor suelen hilar: “Es un honor estar con López Obrador”.

Y el Congreso retumba.

No son coreógrafos pero debieran ser. Acuden al recinto legislativo de San Lázaro y pese al respeto que le debieran tener, rinden protesta de ley entre loas y proclamas al Dios Peje que todo les dio.

Mano al frente, brazo estirado, pecho orondo, el rostro que trasluce la emoción al jurar cumplir la Constitución y entregarse a la defensa del interés nacional.

Y ya quedó.

Son porra, más que legisladores; gritones que arengan sin reparar en que la campaña terminó y el ejercicio del poder es algo más.

Así llegan a la sesión de Congreso General, el 1 de septiembre, recibiendo el informe presidencial, increpando a Peña Nieto, a Salinas, a la banda —“mafia del poder”— con la que el Dios Peje suscribió el pacto de impunidad.

Estampa para la historia la de Porfirio Muñoz Ledo, el borrachín que despacha como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Aquel que interpelara a Miguel de la Madrid en 1988, iniciando la fragilidad de la institución presidencial, la burla, el insulto, hoy niega el debate al senador Emilio Álvarez Icaza por ser “diputado sin partido”, no diputado independiente.

Hoy en Morena, hay quienes le dicen el padre de la reforma política. ¿Cuál? Muñoz Ledo plantea de tiempo atrás un régimen parlamentario que en México no existe; un Congreso al que acuda el presidente en turno y dé respuesta a los cuestionamientos de los diputados en un diálogo de altura por el bien de la nación.

Porfirio es la estampa de un fósil del echeverriato. Y actúa como tal. El que pidiera la palabra para interpelar a De la Madrid dice hoy que esa sesión no es para debatir.

Desatadas, las hordas de Morena interrumpen por ocho veces a Claudia Ruiz Massieu, lideresa del PRI, senadora, sobrina de Carlos Salinas de Gortari, desdibujada al concluir su intervención, dominada por la víscera, por el arrebato mientras el Bronx morenista realiza el pase de lista de los 43 normalistas desaparecidos —y calcinados, según el informe oficial— en Ayotzinapa.

Dante Delgado, dueño de Movimiento Ciudadano, hiere a Morena y al Dios Peje. Consumiendo su tiempo, azuzado por Muñoz Ledo a parar, suelta el dardo: que cumpla el futuro presidente con su promesa de disminuir el precio de las gasolinas y no pase como un demagogo más.

Mario Delgado, líder de Morena en San Lázaro, interviene y confirma que es un fiasco al hablar.

Uno que otro toma la palabra. Uno que otro interpela desde su curul. Y las hordas de Morena suscriben lo que mejor suelen corear: “Es un honor chutarse a Obrador”.

Peor, imposible.

Congreso matraquero para la Cuarta Transformación.

Archivo muerto

Algo tienen los ojos de Peña Nieto. Ven un país que no existe. Ven a un México-potencia, a un México en desarrollo, a un México con mejor educación. “Entre todos”, cuenta el aún presidente, se logró la transformación educativa para lograr un país con una educación de mayor calidad; un México en el que se amplió el acceso a los servicios de salud y se alcanzó la “disminución de la pobreza y la desigualdad”. 33 videos, uno que da una visión general y 32 que corresponden a las entidades del país, describen al México que Enrique Peña Nieto quiere ver, pero que no es. Previo a la entrega de su Sexto y último Informe, difundido en medios y redes, muestra que en la cúpula de oro se vive en la irrealidad y en el cinismo.

¿A qué transformación de la educación se refiere cuando su reforma educativa se estancó en el encono de las partes y la resistencia de los maestros por concebirla más laboral que tendiente a la profesionalización, o que afectaba el gran negocio de la venta de plazas, o sabiendo que aquellos que fallaran en la evaluación serían retirados de las aulas. Y ya AMLO le anunció que se la va a derogar.

Y así con otras reformas estructurales que se quedaron a medio andar. Habla Peña de Ayotzinapa y para él, dice, los 43 desaparecidos están muertos y sus restos, quemados. Habla de la Casa Blanca y asume que la mansión es suya, que mandó al ruedo a su esposa Angélica sólo para ser destripada por la nación. Habla de un país tan pujante que otro tanto y es potencia mundial.

¿Qué diablos se mete el presidente? Si así fuera, si hubiera tanto tino, tantos logros, tanto compromiso social, seguro el PRI no habría acumulado tal nivel de repudio hasta ser echado de Los Pinos y que Morena asumiera el poder. Peña Nieto dio su último mensaje a la nación, el recuento de los sueños y el elogio de la mentira. México, por si EPN no lo dice, es cada vez más desigual, más pobre, más olvidado.

Pero eso, los ojos de Peña Nieto no lo quieren ver… Contaba López Obrador que la de los Yunes sería una monarquía, “la monarquía de la moronga azul” por aquello de la sangre real y la herencia de los reyes a los príncipes y así la sucesión monástica. Y los suyos, la fanaticada militante y la prensa fan, festinaba la gran definición. Pues tuvo efecto de búmerang.

Dos predilectos de Andrés Manuel construyen su monarquía en el sur. El de Tabasco, Adán Augusto López Contreras, es cuñado del de Chiapas, Rutilio Escandón. Adán Augusto, notario, ex priista —ligado al madracismo-, ex diputado local, ex diputado federal, ex senador por el PRD, será gobernador de los tabasqueños. Su hermana Rosalinda, ex senadora por el PRD, operadora cercanísima al Dios Peje, tiene un vínculo matrimonial con el futuro gobernador chiapaneco, que antes fuera diputado federal y senador por el PRD. Hoy, los cuñados —Adán y Rutilio— militan en Morena. Uno reinará en Tabasco; el otro en Chiapas.

O sea que también en Morena hay monarquías. Y el Peje, como dice el dicho, por la boca —y la lengua— muere… Acribillada, 8 o 10 balazos en su humanidad, segaron la vida de Marjorie Oropeza Núñez. Siempre al filo del abismo, tentando a la muerte, quiso ser poderosa dirigente obrera, sin ser obrera. Pasó por el periodismo sin pena ni gloria, aceptada a medias en el gremio sólo por ser esposa del columnista Leopoldo Zea Salas, autor de Mi Metralleta Olivetti, director del semanario Gráfico, fundado por su tío Javier Zea Salas.

Marjorie provocó ahí una ruptura y luego Polo tuvo que caminar como pudo hasta hallar refugio en Diario del Istmo, a veces en el ánimo de los Robles, sus propietarios, a veces frío, ausente, sin espacio para publicar. Marjorie Oropeza, por su parte, pujaba por ser política sin lograrlo, vetada entre los priistas que la conocían como nadie más, cosechando el rechazo que por años sembró. Regenteó bares de mala nota en Agua Dulce y otro más Las Choapas que poco después cerró; bares con alcohol y chicas, risas y llanto a granel.

Su más certera incursión se dio entre albañiles, organizando grupos que se constituyeron en parte del gremio de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), buscando escalar, atesorar poder, acaparar obras de construcción, enfrentando a rivales de la talla de la FATEV. Por lo menos una decena de dirigentes obreros, amigos y enemigos, fueron cayendo en la batalla. Todos aniquilados por las balas del odio, al estilo de las mafias y el crimen organizado. Y ahora Marjorie. Ocho impactos, quizá más, le segaron la vida la tarde del lunes 27 de agosto, en Agua Dulce, que junto con Las Choapas es el municipio más al sur de Veracruz. Intensa su vida, la marcaron anécdotas que se deben contar.

Unas, las menos, reivindicando su nombre. Otras, las más, de rechazo social. Y otras de las que, por ahora, mejor no hablar… Próximo el relevo, para API suenan nombres diversos, los de hombres de bien y los de tipos impresentables. Uno de ellos es del Jaime Quintanilla Hayek, de fina estampa en el mundo de los torcidos, con un cerro de expedientes judiciales en su haber y la peor fama que un empresario —o pseudoempresario— ha de tener. Una de sus gestas tiene que ver precisamente con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la que regentea la Administración Portuaria Integral.

Con dos sentencias clonadas, que llevan números de juicio que corresponden de asuntos de carácter familiar, Jaime Quintanilla, vía su abogado Cosme Atonantzin Cruz, hizo creer a la SCT que su familia era dueña de los predios afectados por la construcción del Libramiento Vial de Coatzacoalcos. Y le pagaron a su padre, el finado Jaime Quintanilla Garza, 7 millones de pesos. Aclarado el caso, con una sentencia judicial categórica, la SCT se negó a recuperar lo erogado pese a haber daño patrimonial, pero la deuda creció y se le debe saldar a quien es el dueño real de los predios por los que cruza el citado distribuidor vial.

Por orden de un juez, una cuenta de la SCT se halla congelada y los recursos ahí depositados están a resguardo para cubrir la indemnización. Pero el célebre Quintanilla ni por equivocación devuelve lo timado. Y los funcionarios de la SCT, los de DF y los de Veracruz, ya ni pululan en el servicio público federal. Ahí es donde habrá de verse si el régimen que encabezará el Dios Peje hace bueno aquello de que por encima de la ley nadie y todo, absolutamente todo, con honestidad. Ajá…

 

Político de sombras, gusta Eric Cisneros del relax junto a la piscina del hogar, o de la actuación teatral en un “gobierno legítimo” que nunca existió, oriundo de un Veracruz del que se desarraigó en un santiamén y gris, profundamente gris, entre los suyos y entre los demás. Ese es Eric, el futuro —y verdadero— gobernador.

Será la sombra de Cuitláhuac García Jiménez y los ojos y oídos de Andrés Manuel López Obrador. Será la voz que decide y el puño que obliga y pega, o la mano que aprieta, aplicando aquello de que el poder real, dentro y fuera de Veracruz, no se cuenta sino se ejerce, no se comparte sino se impone, el que habrá de desmantelar al PRI-AN.

A contrapelo del morenismo que apenas lo conoce, y también del que le conoce el defecto y la virtud, Eric Patrocinio Cisneros Burgos tuvo lanzamiento estelar, en Xalapa, frente a palacio de gobierno, esbozando Cuitláhuac, su presentador, que a quien hay que seguir es a él.

Bonachón, regordete, cabello ralo, luce ese día poco propio para su entronización. Ni por accidente se le ocurrió vestir de manera formal, un saco sport, una corbata, un traje para la ocasión.

Detrás del atril, ese día, habla el gobernador electo. Cuitláhuac es, pero no parece gobernador. Cuitláhuac es, ese 1 de agosto, el maestro de ceremonias que Eric deseaba tener. 

Ahí lo muestra. Destaca quién ha sido y quién es, sus días en Baja California Sur, al que llegó cuando su padre lo hizo migrar, dejando su natal Otatitlán, en la cuenca del Papaloapan, donde por cierto Morena perdió la presidencia municipal; su paso por el servicio público, sus días asesorando al PRD, a Rocío Nahle, coordinándole una campaña de 2015, cuando derrotó al PRI e inició la crisis priista que se acentuó con la caída, el escándalo, el encarcelamiento del ex gobernador Javier Duarte por la quiebra financiera del gobierno de Veracruz y la complicidad con el crimen organizado.

Eric, el gobernador de facto.

Eric, el patrón del Cui.

Mídase a Eric Cisneros en tres tiempos: el tesorero de Santa Rosalía —o Mulegé como es el nombre del municipio— y su liga con dos ex gobernadores de Baja California Sur; el estratega del voto para el Dios Peje en 2006 cuando Andrés Manuel se durmió presidente y se levantó derrotado, y su integración al “gobierno legítimo” como subsecretario de Economía, que fue una charada fenomenal del señor López.

Qué mejor retrato que el que Cuitláhuac García —el célebre cincuentón que aún vive en la casa de papá— elabora de Eric Cisneros: orbita entre los allegados al team de López Obrador, operando en campañas presidenciales, cerca de AMLO, y destacando su paso por Veracruz, ayudando a diputados y alcaldes a ganar.

Será, pues, el secretario de Gobierno.

Y tendrá todo el poder.

Sí, todo el poder.

Y será algo más: el Big Brother de López Obrador.

Por él verá, escuchará, decidirá Andrés Manuel lo que se haga o se deje de hacer en Veracruz, lo que quiera imponer y decida conceder.

Eric Cisneros milita en el círculo de Leonel Cota Montaño, ex gobernador de Baja California Sur y ex líder nacional del PRD, y en el de su sucesor, Narciso Agúndez, más que influyente Cota en el ánimo de López Obrador.

Allá se formó políticamente. Allá se le conoce, en Veracruz no.

Pero de que va gobernar, vas gobernar.

Muy formal, Cuitláhuac García cuenta apenas algo de su historial. Pero no alude a los fangos que pisan los que anhelan el poder, los tropiezos y los mandobles, el golpe mediático que termina por mancharle el prestigio y acabarle la honra.

Evade Cuitláhuac el episodio de Santa Rosalía, cuando Eric el Gris fue tesorero municipal. Inició gestión pero no culminó. Y le soltaron que tendría que enfrentar la justicia por malversación, cosa que nunca ocurrió.

Cuitláhuac es generoso pero también mentiroso.

Omite hablar del descalabro de 2017 en Veracruz cuando a Morena le falló el pronóstico. Ofertó una cosecha de entre 80 y 90 alcaldías y si acaso llegó a 16. Eso sí, ganó Xalapa y Coatzacoalcos, Poza y Rica y Minatitlán con su tremendo potencial económico.

Sin el efecto López Obrador, Morena puja.

Veracruz le viene bien a Eric Cisneros. Será secretario de Gobierno y ya usa la demagogia y el rollo para impactar, la frase-cliché.

“No influyentismo, no corrupción, no impunidad”, cuenta Erick El Gris.

Y preconiza sobre la libertad de expresión y el respeto a los derechos. “Eso incluye a todos los que están en el gobierno”, refiere.

Y luego el bluff: la Secretaría de Gobierno convertida en un despacho “abierto e itinerante”. ¿Itinerante? ¿Eric placeandose por Veracruz? 

Grillar hace daño. Daña la neurona, potencia el embuste, detona la simulación.

Ilustre desconocido, operador en las sombras, Eric Cisneros no se puede asumir como el artífice de la victoria en la elección del 1 de julio en Veracruz.

Ni él ni Cuitláhuac García.

Ahí ganó el efecto López Obrador.

Hastiado el pueblo del robo y la impunidad, el hartazgo hacia el PRI-AN, los gasolinazos, Ayotzinapa, Tlatlaya, las reformas estructurales, el despotismo de los grupos de poder, cargó su voto hacia López Obrador.

No porque sea mejor sino porque, como muchos pregonan, si que éste sea el que me robe, ¿qué?

Así vieran sus fans el reclutamiento de la mafia del poder en Morena, la bendición de las lacras políticas, las aguas de la purificación pejista sobre sus otrora enemigos, panistas y priistas, salinistas y zedillistas, foxistas y calderonistas, todos en torno a López Obrador, prevaleció la certeza de que el candidato de la izquierda moderada era mejor opción.

No concentró el voto Cuitláhuac. No le acarreó votos Eric.

Fueron los votos de castigo lo que disparó a López Obrador hasta lograr el 53 por ciento de la votación nacional. Su victoria fue clara y contundente.

Fue ese efecto, no Cuitláhuac, ni Rocío Nahle, ni Eric Cisneros, lo que hizo ganar a Morena en Veracruz.

Sui generis personaje Eric Cisneros, que en los días del gobierno legítimo de AMLO, aquella mascarada que mató de risa a medio México, López Obrador con la banda presidencial en el pecho, el juramento solemne con el brazo extendido, a sus espaldas el Palacio Nacional y la imagen del águila juarista, supo seguirle la corriente al Mesías. Y en consecuencia el “presidente legítimo” lo designó subsecretario de Economía del gobierno fantasmal.

Será secretario de Gobierno, los ojos y oídos del Peje en Veracruz, el ejecutor del desmantelamiento del PRI-AN, si es que el PRI y el PAN se dejan aplastar.

Cuitláhuac, pues, es un accesorio. Eric concentra el poder.

Ese Eric es el futuro —y verdadero— gobernador.

Archivo muerto

Arrendador del Comandante H, Roberto Chagra Nacif va por el rescate del Port House, el restaurant embargado y clausurado en el que pasaba horas el jefe zeta. Un amparo, cuya audiencia constitucional tendrá lugar el 28 de agosto, le permitiría recuperar el célebre y costosísimo restaurant, donde por cierto los sellos de clausura fueron violados apenas días después del escándalo derivado de la aprehensión de Hernán Martínez Zavaleta, producto del crimen del taxista Clemente Martínez, su esposa Martidiana y cuatro hijos de 3, 4, 5 y 6 años, como una vendetta demencial por el asesinato de Bernardo Cruz Mota, brazo derecho del H, en julio de 2017.

Bajo el número de expediente 235/2018, Chagra acudió a la justicia federal y cayó —o le arreglaron que cayera— su caso en el Juzgado Décimo Noveno de Distrito donde ocurren cosas que van de lo sospechoso a lo reprobable. Su alegato se basa en la improcedencia de la clausura, previo aseguramiento por parte de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Por el Port House coqueteaba el H con el jet-set, y en la inauguración del gimnasio Golden Bull, donde posaron las fotos el Comandante H, la boxeadora Mariana “La Barbie” Juárez, Beto Chagra, el empresario transportista y constructor, Ramón Ortiz Cisneros, el restaurantero David Arreola Sam, y el ex secretario de Gobierno municipal y ex líder estatal del Movimiento Territorial del PRI, Víctor Rodríguez Gallegos, hoy operador morenista en Cancún, Quintana Roo, entre muchos que presumían su amistad con el jefe zeta… Alejandro Torruco, como diría el clásico, no controla ni a sus peones. Y Pepe Mancha, menos.

Sus regidores en Agua Dulce resultaron fieles de toda fidelidad, pero no al PAN sino a Morena. Alma Esther Santaella y Erick Jiménez Hernández son piezas azules del alcalde Sergio Guzmán Ricárdez, un avieso transgresor de la ley, oscuro edil que lo mismo vende bienes inmuebles del municipio sin aval del Congreso de Veracruz, que infesta la nómina con parentela y amigos, incluso familiares de periodistas, u oculta el manejo financiero, acusado ante el Órgano de Fiscalización Superior y la Legislatura, en la mira de una minuciosa investigación, según documentos entregados al regidor Mario Espinosa Ríos.

Sergio Guzmán se sostiene con los votos del PRI-AN, el de la priista Guadalupe Martínez Badillo, y los de los panistas Alma Esther Santaella Bandera, recomendada del ex alcalde Alejandro Torruco Vera, actual titular del sistema de Educación Tecnológica del gobierno de Veracruz, y de Erick Jiménez, protegido del líder del PAN, José de Jesús Mancha Alarcón. O sea, los votos del yunismo azul sosteniendo el actuar turbio del alcalde de Morena. Entiéndese pues por qué la cosecha de votos en el sur para Miguel Ángel Yunes Márquez fue de risa.

Los pupilos de Torruco y Mancha se visten de azul pero su alma es Morena. Se arropan en la bandera del PAN y se entregan a la causa del Dios Peje. Encumbrados por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, lo suyo ha sido morderle la mano, sumarse al proyecto Peje y tender puentes hacia Morena en el sexenio que está por venir… Una voz, la de Ifigenia Martínez, habló por el cuauhtemismo y por Fluvio Ruiz Alarcón, y demandó para él la dirección de Pemex Exploración y Producción.

Y López Obrador la concedió. Fluvio, oriundo de Coatzacoalcos, hijo de una apreciada empleada de Pemex que se esmeró en potenciar su capacidad y talento, es hoy por hoy una de las personalidades con mayor reconocimiento en el ámbito petrolero internacional. Egresado de la UNAM donde obtuvo la licenciatura en Física, con dos maestrías y un doctorado en Economía de la Energía por la Sorbona de París, asesor del PRD en la Cámara de Diputados, fue quien diseñó el modelo con el que gradualmente se reduciría la carga tributaria a Pemex para darle mayor viabilidad financiera y, sobre todo, evitar un colapso que sería catastrófico para el país. Fluvio Ruiz alcanzó su cenit cuando fue designado consejero profesional de Pemex.

Ahora será titular de Pemex Exploración y Producción, el área más relevante de la empresa petrolera. No le debe el favor a nadie más que a su preparación y talento. No llega a PEP por la intervención de las Nahles ni los Teas, ni los santones de la izquierda descafeinada de México.

Cancelada la posibilidad de que Lázaro Cárdenas Batel pudiera ser titular de Pemex, cargo otorgado finalmente a Octavio Romero Oropeza, el cuauthemismo pujó para que Fluvio Ruiz Alarcón alcanzara la dirección de PEP. Y así fue. Alumno brillante, orador espléndido, se recuerda a Fluvio por su gran aprovechamiento en la secundaria Miguel Alemán, o por el día en el que le afloró lo anarquista y ante el incremento al pasaje del transporte urbano, encabezó un contigente que cerró los accesos a Coatzacoalcos, bloqueando con un par de autobuses las avenidas Zaragoza y Transístmica a la altura de la Ford, o en sus múltiples entrevistas en que describe el momento crítico de la industria petrolera nacional, aportando ideas para hallar la fórmula que haga de Pemex el detonante de la economía nacional.

El 1 de diciembre, junto con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, Fluvio asumirá la dirección de Pemex Exploración y Producción. Es su mérito y de nadie más… Cosa de días, quizá semanas, para que Rafael Carvajal Rosado deje la secretaría del ayuntamiento de Minatitlán.

Se irá porque nadie está obligado a lo imposible. Y sacar del barranco al alcalde Nicolás Reyes Álvarez es peor que imposible. Se irá —revela una fuente cercana a Carvajal Rosado— por la cerrazón del alcalde, que cancela espacios de negociación con los regidores de oposición, por los exabruptos de Reyes Álvarez —les imputó a los ediles en sesión de cabildo que quieren cobrar diezmo y tienen constructoras—, por el nepotismo, por el manoseo de los alfiles de Morena al interior del ayuntamiento y por el desgaste provocado por los siete meses de gestión sin un solo resultado. Sábese que Rafael Carvajal volverá al feudo de Manuel Huerta, el líder estatal de Morena… ¿Quién es ese funcionario municipal que va de negocio en negocio solicitando su moche, so pena de enviar inspecciones de alcoholes a fastidiar? Su adicción etílica, dirían los clásicos, le ha desarrollado el instinto de la extorsión…

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