Lunes, 15 de julio de 2019

Columna Sin Nombre

¿En serio necesitamos médicos cubanos?
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Rocío Nahle: su estafa maestra

Martes, 14 Mayo 2019 15:19

Tremenda embustera, Rocío Nahle vende proyectos de humo y una refinería de bajo costo que nadie en tres años podría construir, técnicamente inviable, financieramente no rentable, un sueño de opio que sólo Andrés Manuel López Obrador le pudo comprar.

Su estafa maestra ya casi cuaja. Es la refinería de Dos Bocas, enclavada en suelo fangoso e inundable del municipio de Paraíso, en Tabasco, pedazo de la costa del Golfo de México para el sueño faraónico del Dios Peje con el que dice y pregona que algún día habrá de romper la dependencia mexicana en el mercado de las gasolinas.

Su estafa la tasa en 8 mil millones de dólares y el tiempo de construcción lo fija en no más de tres años, un cuento de pescadores, engaño vil, una treta suicida que habrá de desfondar en lo económico, en lo político y en lo moral a la Cuarta Transformación.

A las constructoras —“las mejores”, se ufanaba— les fijó tope financiero y plazo, y así las bateó. Pemex realizará el proyecto y la Secretaría de Energía, o sea Rocío Nahle, lo dirigirá.

Recién avecindada en las ligas mayores de la energía, Rocío Nahle poca práctica tuvo en la petroquímica del sur de Veracruz, y en construcción de refinerías menos aún.

Sustituye la ignorancia con alardes y estridencia, datos macheteados para encarar a legisladores poco versados en temas energéticos, disertando para impresionar desde que era asesora del PRD en el Congreso, con Dolores Padierna, la esposa René Bejarano, el célebre Señor de las Ligas.

Luego, siendo diputada por Coatzacoalcos y hoy en el gabinetazo de AMLO, habla del atraco y el desfonde de Pemex, empresa a la que sirvió de refilón hará 39 años, si acaso seis de ellos como empleada eventual. Y así, tácitamente alejada de Pemex, ya es el “cerebro energético” de López Obrador, según la definió la revista Forbes.

Ignorante, pues, hoy es el vértice del proyecto titán del presidente de México, una refinería en suelo tabasqueño, cuna de López Obrador, sobre tierras aledañas a la terminal marítima de Dos Bocas, donde el trasiego de petróleo proveniente de la Sonda de Campeche y los campos terrestres es impresionante. Sólo que el terreno es inundable.

Su estafa maestra viene precedida de un caudal de cuentos primaverales y veraniegos de Andrés Manuel, el alarde de campaña con el que ofrecía no una sino seis refinerías nuevas, sin saber, sin dimensionar la patraña descomunal que profería con tal de obtener votos y sumarle activos a su obsesión presidencial.

Alguien, pues, debió alertar en el cuarto de mando del candidato de Morena y traerlo de regreso a la realidad: seis refinerías son irrealizables. Y Benito Juárez Obrador aterrizó. O medio aterrizó.

Dijo entonces que seis no, pero dos sí. Y las focas mañaneras volvieron a aplaudir.

AMLO y Rocío tienen algo en común: les gusta la ficción. Y la refinería de Dos Bocas se convirtió en circo de cuarta… transformación.

Desde el púlpito de las mañaneras y cada que tuvieran un micrófono a la mano, El Peje y la secretaria de Energía anunciaban el proyecto, la solución al abasto de gasolinas, la disminución de las importaciones, supuestamente la reducción del precio de venta.

Luego Rocío Nahle iniciaría la maniobra. No habría licitación abierta sino invitación restringida. Así —dijo— se impedía que se colaran compañías proclives a la corrupción. Son las cuatro seleccionadas —expresó— las mejores a nivel mundial. Son —agregó López Obrador— las de mayor experiencia, habiendo construido cada una por lo menos 100 refinerías, y una sola, 200.

Menos y mejores.

Mejores y santas.

Santas y divinas.

Pues ni tan mejores ni tan santas ni tan divinas. Hurgando en su historial brotaron imputaciones de sobornos para obtener contratos y compensaciones pagadas para evitar sentencias judiciales.

Llegado el día D, el Dios Peje las botó con argumentos falaces y maromas modelo Cuarta Transformación. Que fue mejor declarar desierta la licitación, decía Andrés Manuel con la sonrisa que usa cada vez que se mete un tiro en el pie. Que ninguna de las empresas se comprometía a construir la refinería con 8 mil millones de dólares —160 mil millones de pesos—. Que no la querían entregar en un plazo de tres años.

Luego se supo que tres de las constructoras pretendían una cláusula en el contrato que les permitiera ajustar el costo en función del incremento de los insumos. Y que se pudiera exceder el tiempo de entrega.

De ser las mejores del mundo, el Peje Dios las arrumbó entre el montón. Y anunció que Pemex tendrá a su cargo el sueño de opio de 8 mil millones bajo la directriz de la Secretaría de Energía.

Cuarenta años sin una nueva refinería y Dos Bocas estará en manos de Rocío Nahle, que ni acumuló experiencia en petroquímica y que sabe un pito de refinación.

Al régimen de las ocurrencias le hacía falta la cereza del pastel, y ya está. AMLODios destripó el aeropuerto de Texcoco, canceló las zonas económicas especiales, suprimió el fondo de fomento al turismo, cerró estancias infantiles, implementó la contrarreforma educativa que permite la mediocridad magisterial, arremetió contra inversionistas, polarizó al pueblo, unos conservadores, otros liberales. El presidente de todos pujando y pujando para atomizar a la sociedad.

Sus mañaneras son una sinfonía de contradicciones y desmemoria. Sus respuestas, un concierto de desatinos. Su gobierno no termina de arrancar. Seis meses después la economía no crece, el precio de la gasolina que no baja. Al choque con otros poderes públicos y la falta de inversión del sector privado, suma ahora la cancelación de la licitación de la refinería de Dos Bocas y el anuncio de que lo construirá Pemex. O los amigos de Andrés Manuel. O los compadres de Rocío Nahle.

Lo cuestionan calificadoras de deuda como Moody’s, la Unión Europea, Coparmex, Citibanamex. AMLO genera incertidumbre, falta de confianza, no saber si un peso será mala inversión.

Y Rocío Nahle, su alfil, operadora y recaudadora de conflictos, presume un historial paupérrimo en el área energética. Su curriculum difundido en sus días en que comandaba a Morena en la Cámara de Diputados es revelador. Laboró para Pemex sólo seis años con contratos intermitentes, de 1986 a 1992, siempre en el área de instrumentistas, lejos de la operación de plantas, lejos de la petroquímica real.

Apestada de Pemex, rechazada por su cercanía con el ingeniero Basualdo, entonces un todopoderoso en la paraestatal, pasó a la industria privada. Laboró en Resistol por dos años más, de 1992 a 1994. Y hasta ahí.

Desde entonces sólo grilla y grilla. Se disfraza de petrolera sin ser petrolera. Usa casco de petrolera sin contrato en Pemex.

Su plataforma fue la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de Industria Petrolera (UNTCIP), junto a figuras como Felipe de Jesús González Díaz y Didier Marquina, de inobjetable respeto. Pero un día, por su protagonismo, por hablar de más, debió respetar jerarquías y dejar de alardear.

Causando vergüenza hizo militancia en el Partido de la Revolución Democrática, cuya última gesta fue ser candidata a diputada federal por Coatzacoalcos y perder la elección, en 2012. Y ya en Morena, en 2015, pactando con las huestes del ex alcalde priista, Marcelo Montiel, ganó la contienda. Llegó a San Lázaro, se convirtió coordinadora del partido del Peje López Obrador y se proyectó con discursos estridentes, a veces locuaces como aquel en que pidió una investigación de la desaparecida KGB rusa.

Pero de refinerías y cómo construirlas, nada.

Secretaria fifí, ligada a grupos adinerados, sus hijas egresando del Tecnológico de Monterrey, una de ellas con posgrado en Estados Unidos, y nexos con JP Morgan, Rocío Nahle teje un negocio descomunal con la construcción de la refinería de Dos Bocas.

Su círculo social, sus amigos en Pemex, gozan de fama como proveedores o constructores en la industria petrolera, beneficiarios de la mafia del poder, o el compadre al que le sugiere hacer “un negocito”, o aquellos con fortunas que suman centenares de millones y más millones.

Grilla con suerte, Dos Bocas está en sus manos.

Así es Rocío Nahle. Y así tejió su estafa maestra.

Archivo muerto

Bribón de lengua floja, Eric Cisneros vocifera y amenaza, visualiza a la prensa tras las rejas, pagando por no alinearse, reeditando los días en que Javier Duarte desgobernaba a Veracruz.

Con desparpajo, profiere el secretario de gobierno lo que sus dos neuronas útiles le dan: “Aquí va a haber un parteaguas y también va para todos los compañeros que son periodistas, va para todos los veracruzanos… con esto que está pasando en Veracruz, aquí vamos a saber quién está de lado de los veracruzanos y quién quiere ser cómplice de un pequeño grupo… porque hay algunos compañeros que defienden lo indefendible, aquí vamos a ver quién realmente quiere estar de lado de la justicia”.

Y agrega: “Los que hoy defienden al Fiscal (evidenciarán) si estás con el crimen organizado o en beneficio de todos los veracruzanos”. Neoinquisidor de la Cuarta Transformación, Eric Patrocinio Cisneros destila una cuota de soberbia y otra de estupidez. Acribillado en medios de comunicación, portales en internet y redes sociales, su exabrupto se equipara al torpe discurso de Javier Duarte soltando la analogía del árbol de la prensa y las manzanas podridas, al “pórtense bien” que auguró más crímenes de periodistas convirtiendo a Veracruz en la entidad más peligrosa para el ejercicio periodístico. Vapuleado en prensa nacional y extranjera, el rufiancillo de Morena salió a perfumar el vómito de sus infamias.

Él —dice Patrocinio— no amenaza. “En comunicación, el contexto es todo. No nos confundamos: un servidor siempre ha sido, soy y seré, respetuoso de la libertad de expresión y libre manifestación de las ideas; inclusive cuando, al criticarme, los opinadores han cometido excesos y rebasado la esfera pública”. ¿No nos confundamos? El único confundido es el remedo de secretario de gobierno que padece Veracruz.

La libertad de expresión, la manifestación de ideas, no es dádiva ni concesión del poder; es derecho constitucional. Y hasta los parias, las mafias, la peste incrustada en las estructuras de gobierno, lo tienen que acatar. Burda, su amenaza a los periodistas se da en un contexto de muerte, Veracruz liderando los asesinatos de comunicadores, asediados aún más cuando quien tiene el poder muestra desdén, desprecio, amagos hacia la prensa crítica, la que se resiste a ser sometida. Con mequetrefes así, la Cuarta Transformación ya se pudrió… Pillado in fraganti, Cuitláhuac García contemporiza con los magistrados del Tribunal Electoral de Veracruz.

A sus instalaciones llegó el viernes 10 y tuvo un diálogo breve, viralizándose la estampa en redes sociales, con José Oliveros Ruiz, presidente del órgano colegiado, Claudia Díaz Tablada y Roberto Eduardo Sigala Aguilar. Días antes, cuando el TEV anuló la elección de dirigente del Partido Acción Nacional en Veracruz, José de Jesús Mancha Alarcón, alzó la voz y denunció la intromisión del gobernador, intentando tener un PAN dócil y sometido, comparsa y acrítico, aludiendo a su contrincante, Joaquín Guzmán Avilés, ex diputado local por Tantoyuca. En mal momento se le ocurre a Cuitláhuac visitar el TEV.

Y que la fotografía mostrara su liga con los magistrados… Doble cara, cero moral, Javier Hernández Candanedo lo mismo es operador panista de Joaquín Guzmán Avilés en Misantla, que seguidor de René Bejarano, recaudador de Andrés Manuel López Obrador hasta que aquel video en que se le ve recibiendo cientos de miles de pesos del empresario Carlos Ahumada Kurtz, provocó tal impacto que AMLO se despeñó y tiempo después, siendo candidato del PRD, perdió —o le robaron— la elección presidencial en 2006. Un video muestra a Javier Hernández Candanedo con el Chapito Guzmán Avilés y escenas más adelante con René Bejarano. En él se acusa un intento de infiltración de Morena en el PAN, denunciando el encuentro con “el Señor de las Ligas, promotor de la 4T”. En otra parte el video refiere: “No se les fue el amor al PAN; simplemente mostraron lo que son, unos chaqueteos y vendidos”…

Atalaya en mano, Víctor Carranza cuenta que su órgano de difusión tiene una razón genuina: la gente no lee y de alguna forma debe informarse. Siguiendo su tesis, si no lee, si no ve noticias, si no las escucha, ¿qué caso tiene erogar más de 4 millones de pesos al mes —50 millones anuales— en medios de comunicación? O como ya se ha señalado aquí, Víctor Carranza, alcalde de Coatzacoalcos, compra silencio y aplauso. Y ahora, su periódico —con costo de 100 mil pesos por impresión— exhibe obras en proceso de ejecución, el Parque Central que aún está en litigio y que no es inversión municipal sino aportación de 60 millones de Pemex.

Su atalaya sirve para nada. Y su imagen se termina de hundir… A Pablo Farfán le sobran caras y lengua y le falta título profesional. Acusa al Centro SCT de menospreciar a constructoras veracruzanas y luego da marcha atrás. Matiza según sea el momento y el lugar. Y todo a nombre de la Camara Mexicana de la Industria de la Construcción.

Lo que está a debate es si tiene título y célula profesional. Según consulta en el Registro Nacional de Profesionistas, no hay registro a nombre de Pablo Jacobo Farfán Sánchez, ni para título profesional ni para célula profesional. Y hay actas del gobierno de Veracruz en los días del duartismo, suscritas por funcionarios y contratistas y el único que no estampa su rúbrica es Pablo Farfán. Por algo es…

Pequeño virrey, Adalberto Vega mete la mano al botín y extrae fortuna a granel, las obras que comunican a Veracruz, contratos y millones, licitaciones amañadas que favorecen a un fragmento de la Cuarta Transformación.

Dispensa dinero en trabajos carreteros, mantenimiento de autopistas, revestimiento de tramos clave, generando bonanza a constructores que no son de Veracruz.

Cumple así la primera contradicción del régimen que le apuesta a la transparencia y el combate —supuesto combate— a la corrupción.

Tabasco, Monterrey y Chihuahua son las primas donas de la obra carretera, detentando sus empresas contratos ganados con severas violaciones a la ley, cotizando por encima del monto ofertado por sus competidores, reeditando las trapacerías de la pandilla fidelista y el negro episodio del duartismo voraz.

A todos indigna José Adalberto Vega Regalado, director del Centro SCT-Veracruz, en cuyo feudo se manosea el presupuesto de obras para el ejercicio 2019, más de 800 millones que comienzan a favorecer a empresas foráneas y no reactivarán la precaria economía de la entidad.

Irrita a todos y lo vapulean con la misma intensidad. Lo suyo es hablar y engañar, ofrecer y mentir, simular y atropellar la ley.

Reclamado por los hombres que viven de la obra pública, acudió a Coatzacoalcos a ofrecer condiciones óptimas al empresariado, inversión que reactive la economía del sur, el motor del empleo, un generador de desarrollo. El paraíso, el cielo, la redención.

Ahí pregonó el paquete de obras: ampliación de la carretera que va de la caseta de peaje a Nuevo Teapa, ampliación de la carretera de cuatro carriles del entronque al municipio de Nanchital y la continuación del Distribuir Vial, inconcluso desde hace 10 años, cuando Vicente Fox lo incluyó en su maratón carretero, Fidel Herrera lo apadrinó y la corrupción de los hermanos Quintanilla, compadre uno de ellos de Rocío Nahle, la vapuleada secretaria de Energía —con dos sentencias clonadas en un juzgado civil— para cobrarse una tierra que no era suya, lo condenó en el olvido.

Todo prometió Adalberto Vega y casi todo lo manoseó.

Hubo un reclamo airado, días después. Lo vapuleó el líder de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Pablo Farfán Sánchez, evidenciando —marzo 21— que dos empresas con domicilio fiscal en Tabasco se llevaban contratos aun cotizando por encima de empresas locales con mejor presupuesto.

Sobre las obras de ampliación de la carretera que va de Coatzacoalcos a Villahermosa, en el tramo de la caseta de peaje del río Coatzacoalcos a la congregación de Nuevo Teapa, acusaba a las firmas R&R Empresarial S.A de C.V y al consorcio PEGSA Construcciones S.A de C.V-Constructora Marusa S.A de C.V de llevarse el botín completo, sin tener la mejor oferta de obra.

De acuerdo con la agencia Imagen del Golfo, Pablo Farfán advertía que se beneficiaba a empresas constructoras de otras regiones de Veracruz y de otras entidades.

Dijo:

“En primer lugar, el delegado nos prometió que las obras que se fueran a construir en el estado se iban a regionalizar, es decir, si se construían en la zona norte iban a ser para contratistas de la zona norte; si se hacían en el sur iban a hacer para los de la zona sur, pero no sólo nos mintió si no que de paso dejó fuera a los contratistas locales y favoreció a la gente de Tabasco que además cotizó más alto que nosotros”.

Y sentenció:

“Quedaron en sexto lugar y aún así les asignaron las obras”.

En el portal Plumas Libres, el caso se consignó así:

“Farfán Sánchez agregó que en el caso de la Licitación Nacional LO-009000938-E20-2019, asignada a la empresa Pegsa Construcciones S.A de C.V y constructora Marusa que cotizó la obra en 69 millones 979 mil 231 pesos con 47 centavos, cuando la empresa Fosmon Construcciones, propiedad de un socio de la CMIC local (Oscar Fosado Monzalvo) que además cuenta con la experiencia, infraestructura y equipo para realizar la misma obra, cotizó en 65 millones 556 mil 966 pesos con 28 centavos, es decir más de 4 millones de pesos de diferencia y aún así se la asignaron a la empresa de Tabasco”.

Tras el escándalo y la embestida, Oscar Fosado finalmente se quedó con la obra de la carretera de cuatro carriles a Nanchital. Y hay un por qué. Es el constructor favorito del Clan de la Succión, la pandilla Robles de la que es parte el ex alcalde de Coatzacoalcos, Iván Hillman Chapoy, conocido por la maniobra para favorecer Fosado en la construcción del edificio de Conagua cuando fue gerente de la división Golfo Centro, inflando el costo de 60 a más de 100 millones de pesos. Diría el clásico: el oro los une y el reparto los confronta.

Sobre Adalberto Vega hay más. Con un presupuesto de 875 para el proyecto carretero en 2019, anunció la conservación de tramos carreteros entre los que se cuentan Paso del Toro–Alvarado, Alvarado–Santiago Tuxtla, Tuxpan–Tampico, Nautla–Cardel, Fortín–Huatusco, Naranjos–Ozuluama y Buena Vista–límites de Veracruz-Oaxaca. En todos habrían empresas locales.

Y limpió la SCT-Veracruz de grupos enquistados que venían de los tiempos del PRI-AN.

Y dispuso del botín.

Marginó y reconcentró en sus centros de trabajo al subdirector de Transporte, Gabriel Cárdenas Hernández, hermano del gerente de Relaciones Públicas de Tenaris-Tamsa, Gerardo Cárdenas Hernández; María Toral Ramírez, jefa del Departamento de Contratos y Estimaciones, quien pasó a jubilación; Jacinto Vázquez Contreras, encargado de la Subdirección de Administración; Pedro Andrés Flores Castillo, residente general de Carreteras Federales, y Eloy Hernández Aguilar, residente general de Carreteras Alimentadoras. Así lo reseña el portal Periódico Veraz.

Llegó con el sable filoso, la proclama de honestidad, obras que se transparentan, regionalización de los proyectos para estimular la inversión, asignación de contratos a empresas locales y detonar así el empleo. Un cuento de pescadores que arrulla el mar.

Hoy Adalberto Vega es como los conservadores que fustiga López Obrador.

Así como asignó obras a empresas tabasqueñas que por sus cotizaciones debieron quedar fuera, el botín de la SCT-Veracruz se lo terminan de asignar a compañías de Monterrey, Nuevo León, y del estado de Chihuahua que tienen la bendición de la Cuarta Transformación.

Con domicilio fiscal fuera de Veracruz, sin ofrecer el presupuesto más atractivo y la mejor calidad, acaparan la obra al tiempo que las empresas locales entran en quiebra, incapaces de cubrir salarios de empleados y obreros, saldar compromisos derivados de la contratación de créditos.

Favorecer a empresas foráneas —¿acaso las que financiaron la campaña de López Obrador?—, implica que la derrama de dinero no se refleje en Veracruz, la llegada de personal técnico de otras entidades, escaso empleo para obreros locales.

Suponían que con Adalberto Vega habrían cartas abiertas. Y sí, las abrió a favor de empresas foráneas, peor que en los tiempos de Fidel Herrera Beltrán.

Así es Beto Vega, el pequeño virrey.

Mete la mano al botín, extrae fortuna, obras que comunican a Veracruz, mantenimiento y conclusión de proyectos, contratos y millones, licitaciones amañadas que terminan reventando a la empresa local, estancando la economía, agudizando la crisis de empleo y alejando la inversión.

Estaban mejor sin López Obrador.

Archivo muerto

Al Pelón —Adrián “F”— lo seguían desde el área industrial. Sintiendo el “levantón”, se enfila a lugar seguro, el C4, el Centro de Comunicación y Control, una fortaleza de la Secretaría de Seguridad en los límites de Cosoleacaque y Minatitlán. Al interior del Camaro, un flamante auto deportivo, gris plata, van Adrián “F”, alias El Pelón, su mujer y su hijo. Viajan en familia.

Lo buscan Ejército, Marina, policías federal y estatal y el presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación se hace acompañar de la señora y el menor. Sabrá por qué. Llega al C4 advirtiendo que lo quieren secuestrar. Ingresa el auto. Ingresa también el vehículo de los captores, que llegan con el rostro cubierto. Todos son encañonados. Una vez que se identifican como agentes de la Fiscalía General de la República, se procede a la detención. Sobre El Pelón pesa una acusación de secuestro por el que realizan el operativo la Agencia de Investigación Criminal y la Unidad Especializada en Combate al Secuestro, ambas federales. Pasa a las instalaciones de la FGR en Coatzacoalcos y luego vendrá el arraigo.

A Adrián “F” le atribuyen junto con el otro líder del CJNG, Tomás “N”, alias El Lagarto, la autoría de la masacre de Minatitlán, con saldo de 13 muertos, entre ellos Santiago, menor de un año de edad.

Golpe sonoro da Andrés Manuel, el viernes 3, que desde el púlpito de las mañaneras receta el sermón de la justicia a los malos que no se quieren redimir. Pero el golpe se estropea antes de medianoche…

Una reyerta y dos versiones. Una, que un maloso escandaliza en La Bartina, un antro de Minatitlán, presume arma, la activa, se genera el corre-corre y la policía acude a enfrentarlo; van por él, que huye y es acuerpado por otros malandros, presunta célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, y responde masacrando a elementos de la Policía Federal y de la Policía de Veracruz.

Dos, elementos de la Fiscalía General de la República beben y escandalizan en La Bartina, provocando la acción de la Policía Estatal, que va por ellos; en la balacera caen federales y estatales, entre ellos un agente de lo que fue la SEIDO —Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada—, el comandante del Agrupamiento para la Recuperación de Vehículos y un civil; o sea, un borrachazo que se salió de control.

Una y otra desdibujan la sentencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, afirmando que la Guardia Nacional ya había pacificado Minatitlán. Mal, si fue una acción contra integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación y hay dos oficiales muertos y seis más heridos. Peor, si fue pleito de cantina de agentes federales que terminaron liándose a tiros con la Policía de Veracruz. Sea como sea, Minatitlán no está pacificada, como pregonaba el Dios Peje.

El Pelón se enfila a un penal de máxima seguridad al tiempo que cae Ernesto “N”, alias El Mingo, hermano de Jesús o Tomás “N”, alias El Lagarto, al que le imputan ser el líder del CJNG en Minatitlán. Al Mingo le hallaron armas y droga y en breve será vinculado a proceso. Falta El Lagarto para completar la tríada de presuntos autores de la oleada de violencia en Minatitlán, secuestros, ejecuciones y la masacre de Los Potros, con saldo de 13 muertos. Y queda saber si son ellos o la célula del Cursi —Sergio Enrique Calderón Quintanilla— los responsables del multihomicidio de Viernes Santo… “Una ayudita” para la SSP.

Una ayudita, la cooperacha, lo que sea, lo que pueda, que sirva para vestir a los cadetes de la academia. Suscrito por el jefe de la Unidad Administrativa, Ulises Rodríguez Landa, el oficio SSP/UA/DRH/2726/2019, describe la contradicción superlativa entre derrochar con maña y mendigar con descaro.

Leamos al ilustre priista, don Ulises: “Con motivo del inicio del Curso de Formación Inicial para Policía Preventivo XXV Generación, por este medio se solicita su amable apoyo y colaboración para hacer extensiva la difusión entre el personal de la Secretaría de Seguridad Pública de la campaña ¡Ayúdanos a ayudar a nuestros cadetes! en donde se requiere en (la) medida de las posibilidades, puedan realizar alguna donación para los (jóvenes) cadetes, con el fin de que cuenten con la vestimenta requerida para su capacitación”.

Dirige el oficio a subsecretarios, directores generales y director. Instruye a que el cartel de la campaña se coloque en áreas visibles de las instalaciones de la SSP. Mendicidad pura en los feudos del shérif Hugo Gutiérrez Maldonado. Ni en los peores tiempos de la SSP se llegó a la colecta de uniformes para los aspirantes a la capacitación policíaca. Mendicidad cuando el desgober de Veracruz, Cuitláhuac García se chuta la adquisición de patrullas con sobreprecio y detona un escándalo que suena a corrupción… Lo pasado —no, Marlon— no queda en el pasado. Si hay fidelismo en sus venas, si hay duartismo en los hechos, si hay yunismo azul en su historia reciente, no es pasado, es presente.

Así llega Marlon Ramírez a la presidencia del PRI en Veracruz. Puente político, negociador, desdeñador de súplicas y artífice de acuerdos que se marcan por el interés de unos cuantos, aplasta a sus adversarios, a Ramírez Arana y ni se diga a Carlos Aceves Amezcua y a la Potrita, Damara Isabel Gómez Morales, a los que los priistas ni los voltearon a ver.

A su favor tuvo la operación política de corrientes priistas que se mantienen agazapadas desde que se alejaron de Javier Duarte y que han dejado pasar elección tras elección agudizando la crisis del PRI, precipitando derrotas. Marlon, aquel del caso de Ramiro Guillén, que se inmolara en Plaza Lerdo por la desatención de Fidel hacia los campesinos que perdieron su tierra con una resolución agraria, será el nuevo líder del PRI aun despidiendo tufo a yunismo azul…

De parto —prematuro— nace la Guardia Nacional, atizada por una masacre, la de Minatitlán, el descontrol de la violencia y el miedo que inunda al país, las cifras que no le cuadran a López Obrador, el cuento de la conversión de los malos y el baño de sangre en Veracruz.

Nace al vapor, sin marco legal, sin leyes secundarias que le den sustento ni la capacitación a los reclutas civiles, con las estructuras militares y navales de siempre y la certeza de que los aceleres del presidente auguran lo peor.

Arranca así, con sello pejista, con la falsa promesa de que habría mando civil y terminó siendo militar, con la urgencia por contener la violencia que crece y crece, el levantón que electriza, el secuestro que indigna, el estado de terror que en México ya es el estado normal.

Parto prematuro, el de la Guardia Nacional se da tras una masacre espantosa, la de Minatitlán —trece muertos, entre ellos un pequeño de un año—, perpetrada por seis sicarios sin alma que al activar sus armas, segar vidas, cortar sueños, detonaron alarmas de los enclaves de Morena, en sus espacios de poder —ofrecieron paz y tendrán que dar paz—, desnudando la vulnerabilidad de un sistema policíaco frágil y del aparato de seguridad, permeado por el hampa.

Aquel Viernes Santo —abril 19—, el golpe de las balas, la pólvora que inunda el salón Los Potros, el llanto que estruja, el grito del que se ve morir, tiene una sinrazón: la disputa de los cárteles por la plaza y el ajuste de cuentas a los que quieren navegar con un grupo narco y con la banda rival.

Aquellos matones fueron por un transexual llamado Becly Ryn o La Becky —Julio César González Reyna—, dueño de dos bares —La Esquina del Cha-Kl y La Crudería— donde se traficaba droga, según estableció la Fiscalía de Veracruz, y terminaron asesinando a doce inocentes más. Y ahí se precipitó el arranque de la Guardia Nacional.

Vive Veracruz oleadas de muerte, ejecuciones en el norte y el sur, masacres de taxistas en Xalapa, campesinos levantados, empresarios secuestrados, hallados sin vida, sus restos embolsados, sus cuerpos degollados, desmembrados. Pero la muerte de Santiago, el menor de apenas un año de edad, conmovió —indignó— a la nación.

Sacudido por el impacto social, Andrés Manuel López Obrador no espera más. No se ciñe a los tiempos legales. Rompe el orden. Y sin leyes reglamentarias, activa la Guardia Nacional.

Hará un mes, algo más, el 26 de marzo, el Congreso federal aprobó la creación de la Guardia Nacional. Se fijó un plazo: 60 días —dos meses— para crear sus leyes reglamentarias —Ley de la Guardia Nacional, Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Ley sobre el Uso y Regulación de la Fuerza, y Ley de Registro Nacional de Detenciones—. Fueron propuestas y entraron a estudio en comisiones. En el período extraordinario, que iniciará el 14 de mayo, las avalará el Legislativo.

Pero al Dios Peje lo avasalla la violencia. Y no atina a mitigarla. Y cae su nivel de aprobación.

Aquel episodio con Jorge Ramos volvió a mostrar que necio sí es y desinformado aún más.

Existe la realidad y no la ve. O construye una realidad alterna.

Lo nutren con información parcial y al hablar se mete un gol. O se da un tiro en el pie. De la cabecita de algodón que sirve para el escarnio y el meme, alguien toma pelo y se ríe de él.

A la “mañanera” llegó con la sonrisa en los labios y salió con la vergüenza en el alma y la ira en el rostro. Terqueó aduciendo que la violencia disminuye y no es así. Sus cifras fueron segmentadas por días y las del periodista de Univisión hablaban de un total 8 mil 524 homicidios en cuatro meses.

Según AMLO, de diciembre de 2018 a marzo de 2019, se registró un promedio de 79 homicidios dolosos diarios. Así pues, la simple multiplicación se destroza el presidente: 79 por 121 días dispara la cifra a 9 mil 559 delitos. Su dato es superior al de Jorge Ramos, cuya fuente es la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Y en el combate a los malos, anda peor.

Tanto odió el Dios Peje a Felipe Calderón que le sigue los pasos. Hoy se le ve agarrando a palazos al avispero.

Su Guardia Nacional es más pantomima que realidad. Se constriñe a militares, navales, policía federal portando un brazalete en el brazo con las siglas GN. Pero siguen siendo soldados, marinos y elementos de la PF. Ni cuentan aún con uniforme oficial.

Sin leyes secundarias que rijan su actuación, la sedicente Guardia Nacional se acoge a la Ley de Policía Federal, en términos de la reforma constitucional, que le permite tareas de seguridad a militares y navales.

Nace en parto prematuro a partir de la masacre de Minatitlán, intentando sofocar las iras sociales, advirtiendo que la violencia, con su carga de muerte y dolor, erosiona a la Cuarta Transformación.

Parto prematuro el de la Guardia Nacional, el viernes 26 de abril, que no arredra a los malos, que no inhibe el delito.

Un día después —sábado 27— es ejecutado Juan Carlos Smith en la playa de Coatzacoalcos, a unos metros del malecón: era sobrino del ex jefe policíaco, Ronaldo Smith, ya fallecido, y cercano a dirigentes de la CTM del PRI.

Una mujer, trabajadora bancaria, fue secuestrada en Coatzacoalcos en abril. Integrantes de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro (UECS) la liberaron el 1 de mayo mediante un operativo, siendo detenidos tres de los captores.

La Joyita, congregación de Córdoba se cimbró al conocerse la ejecución de una persona al interior de su hogar, el 1 de mayo.

En Playa Santa, congregación de Las Choapas, tres sujetos son linchados por una turba y fusilados. Se les imputó el intento de secuestro de un menor, sin que el padre haya interpuesto denuncia.

Acusa el alcalde, Miguel Tronco Gómez, hermano del ex cacique rural, Renato Tronco, que se le dio aviso al Ejército y no acudió. Fue enterada la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz y tardó en enviar elementos.

Habían retenido a cinco personas más. Al no sustentarse los cargos, fueron liberados. El fusilamiento se atribuye a una presunta autodefensa.

Tras la masacre de Minatitlán, oficialmente instalada la Guardia Nacional, con mil 59 efectivos del Ejército y Marina, el gobernador Cuitláhuac García suelta la lengua. Presumía la aprehensión de dos presuntos autores del ataque que produjo 13 muertos. Lo dijo y lo afirmó. Y luego reculó.

Detenidos con violencia, extraídos de su hogar, dos albañiles fueron tomados por policías vestidos con ropa oscura. No mostraron orden de aprehensión ni había flagrancia. Serían presentados como parte de la trama mortal de Los Potros.

Advertido de la violación a sus derechos humanos y al debido proceso, Cuitláhuac corrigió y volvió a mentir. Los detenidos —dijo— correspondían a otro evento delictivo, en el municipio de Hueyapan de Ocampo, cuando se hallaba en gira de trabajo. Así de chueco el gobernador.

Hay Guardia Nacional y los violentos ni se inmutan. Agreden, matan, secuestran. Saben que todo fue un acelere de López Obrador.

Y el Dios Peje creyendo en la redención de los malos.

Archivo muerto

Pasa por las manos de Erick Madrazo una escritura, con firma falsa, y le da curso. Lee el notario. Interpreta el notario. Decide el notario. Ejerce su potestad. Tiene ahí el testamento de la sucesión Barbosa González —los hijos de don Alfonso y doña Carmen Pura— y viendo que los seis son herederos universales, provoca un atropello brutal. Siendo todos beneficiarios del hogar paterno y un terreno de gran dimensión, que les heredan por igual, Erick Madrazo, notario 7 de Coatzacoalcos, adjudica los bienes a Victoria del Carmen, una de las dos mujeres de los Barbosa González.

Arguye el fedatario que su condición de albacea le genera un derecho por encima de la condición de “únicos y herederos universales” de sus cinco hermanos. Una aberración descomunal, pasada ya por juzgados y tribunales, un litigio de carácter civil, otro de índole penal, y hoy en cortes federales, exhibiendo la treta en la asignación de bienes con una interpretación, no de un notario público sino de un trasnochado en ortografía y redacción.

Acusado formalmente, Erick sacude así la memoria de su abuelo, el también notario Enrique Lara Echeverría, y altera su descanso eterno. A Victoria Barbosa le adjudica la totalidad de los bienes que debieron ser asignados a los seis “únicos y herederos universales” por igual, como reza la escritura número 5,748 de fecha 26 de diciembre 1990, pasada por la fe de Enrique Lara Echeverría.

Así consta en el libro de protocolo. A lo largo de los juicios se acredita el atropello, la interpretación abusiva, el despojo. Y en peritajes se demuestra que la firma que yace en el testamento de doña Pura González no es la del notario Lara Echeverría.

Un personaje, María Teresa Rodríguez Bonilla, empleada de la Notaría 7 primero, esposa de Enrique Lara Echeverría después, terminó admitiendo en juicio que estampaba su firma en documentos notariales pese a que la ley lo prohibe.

A lo largo de 20 años, habrán miles de escrituras así en la Notaría 7, todas para ser revisadas, todas impugnables. Sobre Victoria Barbosa González y Teresa Rodríguez hay acusación de uso de documento falso.

Enfrentaron órdenes de aprehensión, librándose de la cárcel por razones de sobra explicables. Caso de escándalo en el jet set de Coatzacoalcos, que devela otro sesgo delincuencial: las leyes del notariado y sistema judicial civil en México protegen a los notarios, fomentan el atropello, generan impunidad. Pueden los notarios hacer eso y más, y se ríen de la ley y de sus víctimas, protegidos por colegios notariales cómplices.

Trama de película, el testamento de los Barbosa González entra ya a la fase crucial en juzgados federales donde se definirá cómo resarcir el daño y quién pagará ante la ley. Erick Madrazo no es Dios pero dispensa milagros. O eso cree. Se consigna este fragmento de la historia con el aval de uno de los agraviados. Y hay más… Regina luchó por su vida, y murió.

Hace ya siete años, una tarde jodida de viernes —28 de abril de 2012— fue ultimada en su hogar de Xalapa. Sola, indefensa, su luz se apagó, vencida por la fuerza del malviviente que le cortaba el paso del aire, asiéndola del cuello, hasta que no pudo más.

Aquel día nació la leyenda de Regina Martínez, cazadora de infames que delinquen desde el poder, hombres de gobierno que se mimetizan con el narco, militares que violan y asesinan a una indígena de la tercera edad, corruptos que disponen del erario, que lucran con programas sociales, que destrozan las finanzas de Veracruz, léase el Huracán Fidel.

Perseguida por el fidelismo, acosada con denuncias, Regina ni se inmutaba y perseguía sin descanso a los malos en su labor como corresponsal de la revista Proceso. Son ya siete años.

Persiste el reclamo de justicia, que paguen los que le arrancaron la vida; que se esclarezca si “El Jarocho” —José Adrián Hernández Domínguez—, aún prófugo porque lo tuvieron y lo dejaron ir, y “El Silva” —Jorge Antonio Hernández Silva—, sentenciado a 38 años de cárcel, son quienes la ultimaron; que se desnude la farsa duartista de infinita perversidad al hacerla pasar como amiga de sus asesinos y compañera de copas —¡vaya imbecilidad!—. Y que se ubique al autor intelectual del crimen, que por obviedad está entre los que señaló en sus textos.

Siete años ya y Regina merece que se sepa la verdad. Justicia ya… Doble vida, hijos al garete, reconocidos pero con manutención extrajudicial, en la cúpula municipal. Vida de engaño la suya, erario usado a regañadientes para cubrir pensiones a hijos sí legítimos pero a los que mantienen a distancia, o no los ven, o quisieran no verlos. Y así dicen gobernar y transformar.

Mínimo dos de esos casos los llevará el abogado Marco Antonio Madrazo Carrión, doctor en Derecho por la Universidad de Almería, España, revelando que amén de las consecuencias legales que tendrán que enfrentar ediles y funcionarios del ayuntamiento de Coatzacoalcos, deja en evidencia la naturaleza del servidor público. Quien le regatea a un hijo el alimento, la ropa, los estudios, atención médica, qué no son capaces de hacer con el poder en las manos.

“Allá los vamos a enfrentar”, refiere el doctor Madrazo… Algo olvidada, murió Dulce María Rosado, profesora y activista. Impulsora de la candidatura de Sergio Guzmán Ricárdez, sintió en carne propia el desprecio, la soberbia del alcalde de Agua Dulce. Entregada a promoverlo y verlo llegar a la presidencia municipal, poco duró en el ayuntamiento de Morena. Por haber confirmado que una compañera laboraba ahí, fue cesada. Enferma, consumida por un cáncer devastador, suplicaba ayuda, un mínimo de piedad, un rasgo de humanidad. Nada logró. Se impuso la infamia.

Acudió por última vez a la presidencia municipal, urgiendo algo para adquirir medicamentos y paliativos al dolor. Sergio Guzmán no la recibió. Le prometieron que sería atendida por el tesorero municipal, Celso Valencia, y que recibiría un apoyo de 50 mil pesos. Ni la recibió el tesorero y la profesora Dulce María Rosado expresó que tampoco tuvo ayuda económica. Agobiada por el dolor, perdió su última batalla este martes 30. Un caso de ingratitud brutal…

Sobre el dolor y la muerte, el luto por los caídos, el llanto por el pequeño Santiago y las mujeres y los hombres, no deja de reñir la clase política, salpicando culpas, pasmado el gobernador ante el embate de los violentos y el baño de sangre que ahoga a Veracruz. Y hasta López Obrador llega a lucrar con la tragedia.

Noche de Viernes Santo. Pasan de las 9. Bailan los paisanos, las damas con sus vestidos majestuosos de fondo oscuro y chillantes colores, los ornamentos y las raíces de su amado Oaxaca, del istmo. Charlan, ríen, cantan suponiendo que la alegría no tiene fin. Y que no hay final trágico.

Irrumpen en Los Potros, el salón en que transcurre la fiesta, seis sicarios. Caminan abriéndose paso, velando las armas hasta apostarse frente a Becly Ryn y lo ejecutan.

Cae el transexual, afamado por su transformación física, sus reventones, sus relaciones en el bajo mundo, su bar donde traficar droga es parte del atractivo visual y negocio con el que se pagan cirugías y más cirugías. Cae abatido mientras se escucha una voz sonora: “Con esto no se juega”.

Suenan más disparos. Alcanzan a Santiago, un pequeño de apenas un año de edad, y a su padre César, quien recibe un impacto en la cabeza, cayendo desplomado. Su madre queda herida pero sobrevive.

Mueren otros 10. Dos chicas estudiantes universitarias, Ana María de 62 años; Heber, de 43, presunto compadre de Becly Ryn; Felícitas, de 52; Irma de 44; Leobardo, de 31; Alfredo, de 30;

Julio César, de 34; Raúl, de 25, y Juan René, de 50.

Noche de Viernes Santo y el sur de Veracruz se sacude. Estremece la tragedia a Minatitlán como si la muerte ya no los quisiera dejar. Se alarman los pueblos y en las comunidades sólo repiten que Dios guarde la hora.

Se inundan las redes sociales, los portales informativos, trasponiendo las fronteras de Veracruz, cimbrando al mundo político, a “liberales y conservadores”, diría Benito Juárez Obrador, a la mafia del poder y a la nueva mafia pejista del poder.

Hay quien repite y repite que los demonios andan sueltos. Y así es, andan sueltos.

De las 20:20 de aquel viernes 19 a la medianoche se dicen y se cuentan los lamentos. Se percibe el miedo, se siente el dolor, el pasmo, la impotencia, la ira, el reproche social.

Horas más tarde, la clase política provoca un tira-tira de furia en las benditas redes sociales. Y el que aprieta el botón es Cuitláhuac García, el mal llamado gobernador.

Lo oprime y el primero que vuela es él. Ante la tragedia, es insensible.

No da un paso hacia Minatitlán. No busca a las víctimas. No graba un video. No sube al podio de las conferencias de prensa y dimensiona el episodio de Los Potros, la tragedia y la masacre en que mueren 13 pero lo que más consterna es el deceso del pequeño Santiago.

Tan jodida anda su comunicación política que se constriñe a un mensaje de Facebook, breve, frío, tendencioso:

“En el grupo de seguridad se activó operativo para dar con los responsables. No habrá impunidad a pesar de las eternas investigaciones de la FGE. Seguiremos con más detenciones”.

Sólo una mente atrofiada pudo activar la politización de una tragedia así, montado Cuitláhuac sobre el dolor de los deudos, el miedo de su entorno social, el reclamo de un pueblo que vive con el miedo en la piel.

¿Qué caso tenía citar el ingrediente de la Fiscalía General del Estado, trasluciendo sus fobias hacia el fiscal Jorge Winckler, sus resabios por la impotencia de no saber cómo tumbarlo del cargo, ni con el Congreso dominado por Morena?

Autolanzado al ruedo, el gobernador es hechos trizas en el “bendito” internet, acusado de lucrar con la tragedia, de acudir al pretexto sobado de que así encontró Veracruz.

“Seguiremos con más detenciones”, remata su mensaje en Twitter.

¿Cuáles? Salvo unos cuantos pollos minúsculos, la Secretaría de Seguridad Pública no aprehende a nadie. Su empistolado titular, Hugo Gutiérrez Maldonado, es el hazmerreír de la flota policíaca, disparando demagogia a discreción, más amagos que balas, más quejumbres que efectividad.

Linchado en las benditas redes sociales, Cuitláhuac García es destrozado. Que gobierne, si puede. Que cumpla, si puede. Que deje el pretexto de la Fiscalía y dé resultados, si puede.

Arde Veracruz y Andrés Manuel le arroja combustible al fuego. De gira, el domingo 21, llega a recordar la heroica defensa del puerto de Veracruz en 1914 con un acto formal. Pero lo suyo es doblemente mezquino: viene por la heroica defensa de su pupilo Cuitláhuac.

Lo muestra “honesto”, bajo presión de la “maleantada” que, dice el Dios Peje, se le quiere imponer. El Cuit, según Cristo López, es “bueno, limpio”.

Y remató:

“Tiene el apoyo del pueblo de Veracruz y tiene el apoyo del Gobierno Federal, para que le vayan midiendo y que no olviden que somos muy perseverantes y muy tercos, se va acabar la corrupción en Veracruz, me canso ganso”.

Frases trilladas, argumento gastado, nada impactan ante el caos de la inseguridad en Veracruz. Inaudito ir a un convivio y terminar en un panteón.

Frío, López Obrador apenas si se refiere a la masacre de Minatitlán. La violencia, arguye, es el fruto podrido heredado del anterior régimen.

“Todo esto que se heredó de la aplicación de una política antipopular y entreguista, donde lo único que les importaba era saquear y robar. El gobierno no estaba hecho para servir al pueblo, estaba convertido en un facilitador de la corrupción”.

Su tema es Winckler y el ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares:

“El hecho de que lo haya dejado el Gobernador anterior y esté actuando en protección del viejo régimen, llama mucho la atención, pero eso lo va a decidir una autoridad competente”.

De la tragedia un comentario. A los deudos unas líneas. De Fidel Herrera y Javier Duarte, en cuyos gobiernos Veracruz se convirtió en santuario de Los Zetas e irrumpió el Cártel Jalisco, nada.

Le siguieron Martí Batres, presidente del Senado y ahora la senadora Gloria Sánchez, rémora de los Robles, mancuerna de Roselia Barajas, matriarca del Clan de la Succión, pupilas de Heberto Castillo, fundador y líder del Partido Mexicano de los Trabajadores.

A las bravatas del Dios Peje, responde la Fiscalía con la investigación de la masacre de Minatitlán: la hipótesis de que Julio César González Reyna, La Becky o Vequerina o Becly Ryn, transexual, propietario del bar gay La Esquina del Cha-Kl, fue ultimado por vender droga primero para un grupo delincuencial y luego para la banda rival; dictámenes periciales, detalles de balística, hallazgo de la casa de seguridad donde se encontraron los autos en que se transportaron para realizar el ataque; identidad de los muertos y causa del fallecimiento.

De la Secretaría de Seguridad no se conoce investigación alguna. El titular, Hugo Gutiérrez, asegura tener identificados a dos de los seis atacantes, presuntamente del Cártel Jalisco Nueva Generación. El fiscal, por oficio, le pidió que aporte la información.

Hugo Gutiérrez, el shérif de la SSP, tiene los mismos rostros difundidos en redes sociales, los del “Lagarto” y “El Pelón”, ambos a cargo de la plaza de Minatitlán para el CJNG, a las órdenes de José Roberto Sánchez Cortés, el ex fiscal de distrito cercanísimo a la ex fiscal regional Samyra Khoury, en los tiempos de Javier Duarte al frente del gobierno de Veracruz.

Fuera de eso, la SSP está en cero.

Viajaba el Dios Peje a la CDMX cuando el informe de la Fiscalía impactaba en Veracruz, advirtiendo el móvil del narcomenudeo, el choque de cárteles, la disputa por la plaza de Minatitlán. AMLO anunció que el viernes 26 estará con los deudos.

Sobre los muertos y el duelo, la masacre, el gobernador evade culpas, persiste en el pleito al tiempo que la violencia sacude a Veracruz

Y el ganso que no se cansa lo ayuda a politizar la tragedia.

Archivo muerto

Militante de la prensa servil, Antonio García ni tiene prestigio ni tiene historial. De entre esa fauna, lo extrae el Comediante Supremo, alias el alcalde, alias Víctor Manuel Carranza, para llenar el mini hueco que deja Joel Arellano Torres en Comunicación Social. Joel se fue pero no del todo.

Opera en las sombras con la fallida fórmula de la lisonja que le profieren sus plumíferos a sueldo al edil de Coatzacoalcos y el ataque embozado de los cobardes que la Policía Cibernética tiene en la mira.

De Antonio García ni qué decir salvo que proviene de Coatza Digital, antes de —él si periodista— Crispín Garrido Mancilla, hoy propiedad de ad láteres de la familia Quintanilla, rémora del Clan de la Succión, y mientras haya negocio, también de la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

En un santiamén Antonio García pasó de ser cosechador de publicidad —un millón 148 mil pesos anuales en la cuenta de Coatza Digital y 417 mil 600 en la suya— a vocero del Comediante Supremo, Víctor Carranza. Pero su labor despide tufo a fracaso anticipado.

Ni el mejor de los mercenarios puede reconstruir en tres días el templo de las infamias, el santuario de acoso sexual, el palacete del narcomenudismo, el coso del nepotismo y la corrupción. Vaya, ni Cristo mismo redime al infame Víctor Manuel… Ínfima obra pública en Agua Dulce y de pésima calidad. Ni un año tiene de haberse encarpetado la calle Bari y ya le llueven reclamos al alcalde Sergio Guzmán Ricárdez. A simple vista se observa que el grosor del asfalto es menor a lo que indican los estándares. Por lo mismo, ya se intenta reparar.

¿Con cargo a qué partida?. Lo mismo en la colonia Los Pinos. Crecen las protestas entre locatarios que no se explican por qué el presidente municipal no entrega el mercado. Se irritan los hidrómilos por la escasez de agua, al tiempo que Sergio Guzmán presume la construcción de dos pozos, que seguramente producen aire. Y a los que demandan que aterrice, que descienda del ladrillo, les responde con una bravata tipo patán y el adjetivo de “grilleros”, y los encargados de las obras públicas no sólo se mofan sino que exigen que los pobladores de Agua Dulce agradezcan y se den por bien servidos. Un fiasco Sergio Guzmán…

Milusos a modo, Hiram Blanco es el regidor noveno bis. De su mano come Lenis Pauling Aparicio, la edil cetemista y priista del ayuntamiento de Coatzacoalcos que le confiere todo tipo de encomiendas, incluido representarla como si fuera autoridad, incluido lanzar la primera bola en un certamen de beisbol.

Es, tácitamente, el poder tras el trono de un reino ilusorio, una regiduría cuya principal tarea es el deporte. Hiram es quien le gobierna la mente a la regidora Lenis Pauling Aparicio y su voz es ley. Guardadas las proporciones, como cuando el esposo de Lu-pilla Porras ocupaba la curul de la entonces diputada en el Congreso de Veracruz, en ausencia de la legisladora.

A Walter le clavaron el alias del “Diputado 51” que ya no se pudo sacudir. Si el cabildo no lo sabe, que se entere que ya tienen otro compañero de aventura… Susana Rangel recicla lodo, el que vacían las huestes morenistas sobre Keren Prot, regidora del PRI. Pillada en la faena, deja evidencia la abogada en sus compartidos de la nota falsa en Facebook en que a la edil priista le imputan un esposo que no es, trabajador que por cuatro años laboró en el ayuntamiento de Coatzacoalcos hasta que el alcalde Víctor Carranza llegó con la encomienda de acabar con el Sindicato Único de Empleados Municipales.

El Onésimo de Keren es otro, pero a la abogada externa le importa poco compartir el embuste, lo que constituye delito. Sus huellas están en las redes. Susana Rangel, abogada externa contratada por el presidente municipal, va camino a un proceso legal como Keren Prot lo advirtió…

 Dueño del Juzgado Sexto de Primera Instancia, Horacio Fernández Zapiain es un actuario que se mofa de la ley. Notifica cuando quiere, a quien quiere y si no quiere, por algo muy explicable será. Tuerce así las normas de trabajo, trastocando juicios, dejando pendientes por semanas y meses los emplazamientos y vulnerando aquel hilarante adagio de “justicia pronta y expedita” que mata de risa a los gustan de burlar el derecho. Otros notificadores de los juzgados civiles de Coatzacoalcos se han aventado la osadía de decirse asaltados y que el botín fue, precisamente, documentos de juicios millonarios. Son castigados y vuelven a las trastadas. Y el Poder Judicial de Veracruz ni los ve ni los oye.

Todo en las viles naricitas del presidente del Poder Judicial, el neoobradorista Edel Álvarez Peña. Una auténtica y acaudalada mafia de notificadores, protegidos por magistrados venales que incrustan familiares, amigos, compadres, amantes, queridos, mayates con cargo al erario de Veracruz…

Página 3 de 76