Lunes, 21 de octubre de 2019

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Tumbar al fiscal y liberar a Duarte

Lunes, 09 Septiembre 2019 11:04

Rudo, el porro del echeverriato sigue ahí. Por la fuerza asesta el golpe Andrés Manuel, arrasando la ley, vulnerando el orden, arrebatando la Fiscalía de Veracruz, urgido de allanar el camino de Javier Duarte a la libertad. Urgido de consumar la complicidad.

Sus peones en Veracruz —Cuitláhuac García, gobernador; Eric Cisneros, secretario de Gobierno; José Manuel Pozos y los diputados de Morena y aliados— consuman el golpe de Estado, agenciándose la Fiscalía yunista esgrimiendo atribuciones legales inexistentes y un argumento, el de la falta de evaluación de confianza no refrendada por el fiscal Jorge Winckler Ortiz, que no termina de cuajar.

Es un golpe político, no una cruzada por la legalidad.

Y Javier Duarte, sin fiscal que le arrime otros cargos, ya se ve en libertad.

Septiembre 3, día histórico. De la orden del día, en el seno de la Diputación Permanente del Congreso de Veracruz, son retirados los puntos que no interesan al Clan de Morena, la pandilla del gobernador y el grupo duartista. Queda sólo la separación temporal del fiscal.

Dos intentos fallidos por echar al fiscal Winckler, vía juicio político, en febrero pasado, evidenciaron que el gobernador ni controla ni opera. Y fuera del golpeteo, la descalificación, Winckler seguía ahí.

Vino, pues, el golpe de Estado. Con la venia de Andrés Manuel, con aroma a Pinochet, a Galtieri, a Díaz Ordaz, el espíritu del echeverriato y la soberbia del poder, el trastupije ilegal.

Martes 3, día histórico. Sin atribuciones de ley, la Comisión Permanente del Congreso de Veracruz barrió a un fiscal que por ser yunista, acérrimo enemigo de Andrés Manuel, resultaba incómodo. Y por perseguir a sus aliados duartistas, procesarlos y acreditarle a Javier Duarte la desaparición forzada de personas y el saqueo al erario, peor.

Había, pues, que librar al ladrón.

Dueño del micrófono, ese día el presidente del Congreso, José Manuel Pozos, lee la “separación temporal” del fiscal. Juan Javier Gómez Cazarín, coordinador de Morena en Congreso, le cubre un flanco. Rosalinda Galindo blinda el otro. Uno, Cazarín, procede de los fraudes en la Volkswagen de Coatzacoalcos, y la otra, Rosalinda, es reina del nepotismo en la Cuarta Putrefacción.

Una estampa de que la democracia del desmadre no es utopía, lo ocurrido en Congreso de Veracruz: Pozos y los diputados de Morena consuman el atraco. Y luego, entre jaloneos y denuestos, imponen a la fiscal carnala.

Tantos días, meses, acusando a Winckler de ser fiscal a modo, carnal del ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, su abogado personal, y terminar convirtiendo a Verónica Hernández Giadáns, directora jurídica de la Secretaría de Gobierno, empleada de Eric Cisneros, sin experiencia en combate a la delincuencia, sin certificación de control de confianza, en encargada de la Fiscalía.

De ahí salieron cinco diputados del Partido Acción Nacional —Maryjose Gamboa, Sergio Hernández, Juan Manuel de Unanue, Omar Miranda y Monserrat Ortega— a la Fiscalía a interponer una denuncia formal. Se hallaron con un millar de policías del estado y la Guardia Nacional. Por la fuerza, les fue impedido el paso y Omar Miranda sometido con rudeza.

Llegó Verónica Hernández a tomar posesión. “Soy la encargada y todos están a mi disposición”, recetó cual Juana Gallo, mandona, tipo María Félix, escribiría el periodista Carlos Marín.

Son los desplantes de la fiscal carnala, usurpadora de un cargo que la llevará ante la justicia. Sin certificación de control de confianza, se integró a la mesa de seguridad. Tiene acceso a información estratégica, el combate al crimen organizado, los nombres y los rostros, el quién es quién en la delincuencia, sus áreas de influencia, su nivel de penetración en el aparato de poder. Y Verónica sin certificación. Si se filtran los secretos de militares y navales ya se sabe a quién investigar.

Del golpe al fiscal hablan analistas y expertos en seguridad, un procurador general de la República, abogados, periodistas. Uno de ellos, Raymundo Riva Palacio, en su columna Estrictamente Personal, derrumba el “argumento” de Morena: el no contar con la evaluación de confianza.

Cita dos acuerdos de la Comisión Permanente de Certificación, del Consejo Nacional de Seguridad Pública: uno, el 08/XLIV/19, suscrito el 8 de julio pasado, con el que se instruyó al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública a ampliar el plazo de 18 meses para las evaluaciones de control de confianza a partir del 10 de septiembre de 2019; el otro, emitido el 17 de mayo pasado, estableció prórroga de un año para la realización de la evaluación.

Apunta Riva Palacio:

“Es decir, desde mayo la ley protegía a Winckler, como lo hacía con Eric Cisneros Burgos, secretario general de Gobierno veracruzano, que tampoco tiene la certificación mandatada por la ley. No es el único caso. Hay altos funcionarios, altos mandos y cientos de policías que no cuentan con la certificación exigida”.

Ignacio Morales Lechuga, ex procurador general de la República, aborda dos puntos: el derecho de audiencia de Winckler y la certificación otorgada desde el momento en que fue nombrado fiscal.

“Cuando uno va a actuar contra otra persona —refiere—, siendo autoridad, existe la garantía o derecho humano de audiencia y legalidad; entonces, si se le va a acusar de no tener certificación, tienen que llamarlo, tienen que decirle de qué se le acusa y darle la oportunidad de defenderse”.

Y agrega:

“No se puede alegar que falte la certificación si no se tienen previamente los convenios celebrados con la FGR y los estados (…) Si se analizaran los expedientes, van a encontrar que el fiscal está certificado al momento de ingresar al ejercicio y esa certificación obra en el poder depositado en la Fiscalía General de la República, que es el órgano encargado de certificar (…) Entonces, la afirmación de la Comisión Permanente del Congreso veracruzano carece de veracidad, es un argumento falso, que no se apega a la verdad”.

Mientras, hay vientos de cárcel. Winckler promueve amparos contra su separación temporal y contra cualquier orden de aprehensión. Una la finca en que se violó una suspensión definitiva en el juicio de amparo promovido para evitar el juicio político que finalmente no procedió, y el otro por la presión política, las denuncias de la pandilla duartista a los que llevó a juicio por delitos de desaparición forzada y saqueo a las arcas públicas.

Juana Gallo, la fiscal carnala, ya dispara nombramientos, aflorando el lodo y el hedor.

Apenas puso un pie en la Fiscalía comenzó el show. Imputados de delitos mayores y menores, protagonistas de escándalos, señalados de vínculos con zetas, corruptos sin remedio y hasta fanáticos del nepotismo, ocupan los cargos que detentaba el equipo de Winckler.

Sobre Samuel López Leza, nuevo encargado de la Policía Ministerial, el que enfrentó a los cinco diputados panistas que acudían a la Fiscalía a interponer una denuncia contra la banda de Pozos y Cazarín, pesan acusaciones de complicidad en la venta de permutas en la Secretaría de Seguridad.

Operaba el atraco Daniel López Jácome, en la Dirección de Operaciones, de la que era titular López Leza. Las permutas se cotizan entre 4 y 5 mil pesos. Y pese a las denuncias, ahí siguió.

López Leza es otro caso de nepotismo. Su cuñado, Hugo Gutiérrez Maldonado, es el titular de la Secretaría de Seguridad.

Juana Gallo —Verónica Hernández— es utilizable y desechable. Estará en la Fiscalía mientras dure el vendaval, más adelante denunciada por usurpar funciones y ejercer el cargo a sabiendas que la Comisión Permanente del Congreso de Veracruz carecía de facultades y atribuciones para deponer a Winckler y designar un encargado de despacho. Si la libra, el nuevo fiscal será Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad, de negro historial en Nuevo León, acusado junto con sus subalternos de extorsión a empresarios. 

Lo de López Obrador es el porrismo. Lo que no se obtiene con la ley, se impone con la fuerza.

¿Qué precipitó el golpe contra Winckler? La premura por marginar del cargo al fiscal que empuja para que Javier Duarte cumpla la sentencia de nueve años en prisión por delitos federales.

Al duartismo, los Valencia, las Ginas, los Audirac, Winckler los refundió en Pacho Viejo por desfalcos y desmanes financieros, incluido el pago a empresas fantasma.

Al ex secretario de Gobierno y efímero gobernador sustituto, Flavino Ríos, lo apretó, le dio prisión, lo zarandeó y no se quiso ir a fondo porque aún lo tendría en la cárcel.

A Duarte y a sus peones, los Bermúdez y los Luis Ángel Bravo, les imputó desaparición forzada, delito lesa humanidad, y si pudieran librarlos en México, continuarían en cortes internacionales.

Todos andan libres, bajo fianza y sujetos a juicio, pero libres. Llegó Cuit y les abrieron la prisión.

Winckler también incurrió en errores, omisiones, imposiciones. No ejerció acción penal sobre otros duartistas —Erick Lagos, Jorge Carvallo, Edgar Spinoso, Vicente Benítez— a cambio de bienes obtenidos o información sustantiva. Sus cifras en la Fiscalía han sido luz y sombra, primer lugar en recuperar recursos arrancados a las víctimas, así como órdenes de aprehensión no ejecutadas y altos índices de impunidad, que a fin de cuentas es responsabilidad del Poder Judicial.

A días de la audiencia clave de Javier Duarte —intenta que le sea anulada la sentencia de nueve años—, López Obrador y su maltrecho equipo operador en Veracruz —Cuitláhuac y Cisneros, Pinky y Descerebro— asestaron el golpe a Winckler. Había que barrer, neutralizar, congelar a Yunes.

Winckler había promovido nuevas órdenes de aprehensión contra el ex gobernador y documenta graves denuncias. La fiscal carnala, en cambio, lo quiere en libertad.

Rudo, Andrés Manuel emplea el puño del dictador. Es el porro del echeverriato, el que toma las calles, el que desprecia la ley, el que desdeña la justicia y favorece al rufián.

Y a Duarte, en cosa de tiempo lo dejará ir.

Archivo muerto

Rodeado de morenistas, o afines al partido de López Obrador, o los que se mueven en el PRD, o los duartistas, Joaquín Guzmán Avilés quiere ser líder del PAN en Veracruz. De la galería que circula en redes sociales, resaltan Alejandro Zairick, que lo mismo acude a eventos del PRD y hasta se le postula desde ahora para la presidencia municipal de Orizaba; Francisco Gutiérrez de Velasco, que trabajó en el gobierno de Javier Duarte; Coffio, que hizo campaña por el priista Américo Zúñiga Martínez para la presidencia del PRI estatal, usando el emblema del PAN; los diputados Jessica Lagunes y Enrique Cambranis, que votaron en el bloque de Morena para iniciar juicio político, y obvia destitución del fiscal Jorge Winckler, en febrero pasado.

 Niega “El Chapito” Guzmán Avilés que lo apadrine el gobernador Cuitláhuac García, pero expele tufo a obradorismo y a duartismo. Ya se ve para lo que servirá el cacique de Tantoyuca —o para lo que le servirá a Morena— en la elección de 2021… Calzonudo, Víctor Carranza opera para desacatar de nuevo al Tribunal Estatal de Justicia Administrativa. Desoye una sentencia que lo conmina a pagar a la empresa Pluvial del Golfo, responsable de la construcción del los dos últimos tramos de la novena etapa del malecón de Coatzacoalcos.

Apercibido en diversas ocasiones, finalmente admitió que debe saldar el adeudo pero lo hará —cree que lo hará— en el año 2020. Y en su necedad arrastró a seis integrantes del cabildo que avalaron ese acuerdo el lunes 2 de septiembre. Aduce no contar con recursos como antes pretendió pagar con un terreno en el poniente de la ciudad, a la altura de Ciudad Olmeca, sin que el contratista hubiera aceptado recibir un bien a cambio de dinero. Carranza retomó la treta del ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, al que está por pegarle un huracán judicial categoría 5, que nunca fue aprobado por el Congreso de Veracruz.

Recursos hay en el Fortamun, fondo que contempla pago de pasivos, y los 100 millones que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó restituirle a Coatzacoalcos tras el robo de participaciones federales perpetrado por el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa. En cosa de horas, el TEJAV emitirá una nueva resolución.

Pluvial del Golfo insta a la destitución del tesorero municipal, Mario Pintos Guillén, y si persisten en su negativa, de todo el cabildo de Coatzacoalcos. Así concluya su gestión, si no paga Carranza, el cabildo en pleno enfrentará acciones legales por la vía federal… Por los pasillos del ITESCO se ve caminar a la alumna-víctima de César “N”. Dialogan y ella reanuda su marcha. El catedrático la toma de la mochila que lleva en la espalda. Hablan y se tensa el ambiente. Hay un jaloneo. Reanudan la marcha y la chica es conducida hacia un lugar en que pierde su imagen, tras la pared de un edificio. Segundos después, se le ve correr.

Y detrás de ella, César “N”, en franca persecución. Un video registra el episodio, ocurrido en marzo de 2019. Antes, hubo varios casos similares más. Aquí, en INFORME ROJO, el 5 de agosto se expuso el hecho (https://bit.ly/2k5e5QX), uno de tantos casos de acoso sexual de catedráticos hacia alumnas en el Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos, y hoy se confirma. Su director, Bulmaro Salazar Hernández, reconoce que hay una investigación abierta. César “N” es brazo derecho del líder sindical y ex director del Itesco, Ricardo Orozco Alor.

El presunto acosador fue funcionario estatal en Minatitlán y habría de ser su sucesor en el Sutitesco, la organización sindical. Y hay video. ¿Hará algo Bulmaro Salazar si su equipo está compuesto de operadores de Ricardo Orozco, el protector de César “N”, el acosador? Y falta el caso de la catedrática y sus alumnas novias, a todo color, con cámara digital…

Novel e inexperta política que vivió un tórrido romance, encuentros furtivos, pasión en el reservado de un prestigiado restaurant. Luego escribió sobre su fotografía, ambos destilando felicidad, letras en rosa: “Quiero ver a mi alcalde”. ¿Quién es? Una pista: cómo le chilla la voz…

 

 

Cuitláhuac y Andrés Manuel: elogio cómplice

Miércoles, 04 Septiembre 2019 12:05

 

Llora Veracruz su tragedia, sus masacres, su angustia y sus miedos, los levantados y desaparecidos, azorado por los tráileres incendiados, los cuarteles baleados, y Andrés Manuel llega a fundirse en un abrazo, alzando la mano a Cuitláhuac, el que debiera garantizar la paz. Torpe, inútil, ínfimo gobernador, pero cuate al fin.

Empina al presidente con “otros datos”, los datos falsos de que a La Loca, presunto autor de la masacre en el table dance Caballo Blanco de Coatzacoalcos, con saldo de 29 muertos, lo tuvo a disposición la Fiscalía de Veracruz y en realidad fue la Fiscalía General de la República y lo liberó, y López Obrador persiste en solapar al gobernador.

Cálido y alegre, lo ve y lo muestra. Lo acerca y lo abraza. Lo tiene a su lado alzándole el brazo como si el reto fuera hincarse ante el crimen organizado y llenar de terror a Veracruz. Y los aplausos de la corte no se hacen esperar.

“Es leal”, dice el presidente aunque su gobierno se desgrane, las protestas se multipliquen, los inmuebles sean tomados por profesores, trabajadores, padres de familia.

“Es honesto”, expresa Andrés Manuel, eludiendo la evidencia de corrupción, las asignaciones directas sin licitación, la compra de patrullas de policía con sobre precio, infestado el gobierno de Veracruz de vivales, parientes de Cuitláhuac García Jiménez, rémoras de su séquito, la diputada Rosalinda Galindo y siete familiares en nómina, sin perfil para los cargos, erosionado las finanzas. Nepotismo en toda su dimensión.

Llega Andrés Manuel con su investidura presidencial. Lo recibe el Veracruz sangriento, agobiado por la violencia, huyendo lo capitales, empresarios que prefieren cerrar actividades, otros que evaden el cobro de piso de los cárteles, unos más por haber pasado por el dolor del secuestro, la tortura, el homicidio. Y López Obrador solapando a Cuitláhuac.

“Todo nuestro apoyo a Cuitláhuac García, gobernador de Veracruz, en su empeño por garantizar la paz y la seguridad en el estado”, sentencia el presidente de México.

Y Veracruz ríe. En medio de su inmenso dolor, la ira y la incertidumbre, ríe.

Perdido en el tiempo, Andrés Manuel acude a las rancias formas de la resurrección de los impíos, el apalancamiento de los hombres de poder a los peones desvalidos.

“No te preocupes, Cuitláhuac”, le faltó agregar. O equipararlo con el “tengo confianza en Manuel”, tras saberse de las propiedades por 800 millones de pesos que el titular de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz, no manifestó en su declaración patrimonial.

AMLO alza la mano a Cuitláhuac y le llama “leal”, y eso tiene efecto inverso. No lo salva. No le cura la imagen. Son formas caducas que huelen trapo viejo. AMLO no eleva a Cuitláhuac; Cuitláhuac arrastra, hunde al presidente.

Antes, en el viejo régimen priista del que formó parte, el elogio era una señal; ahora no. No sirve.

Veracruz se incendia y los cárteles se muestran impunes, unos días persiguiendo patrullas de la Fuerza Civil y otros baleando inmuebles de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz; unos más tomando carreteras, bloqueando carriles, incendiando tráileres sólo para exhibir poder.

Y si caen en prisión, sólo unos son procesados. El sistema penal les vino bien para burlar la ley.

Semanas atrás, fueron hallados los cuerpos en Maltrata y se inició una línea de investigación que habría de determinar si fueron policías quienes levantaron a dos hermanos y, cerca de las cumbres, a un padre y un hijo. Todos murieron bajo tortura.

Abril fue otro mes trágico. Una fiesta familiar, en Viernes Santo, terminó en tragedia. Murieron 13, entre ellos Santiago, un menor de un año de edad. Fueron rafagueados por un comando cuyo objetivo era un transgénero conocido como La Becky, propietario de dos estéticas en que presumiblemente se vendía droga. Cambió de cártel y fue ejecutado, según la hipótesis oficial.

Caballo Blanco reedita los niveles de violencia, el poder del narco, el accionar del tráfico de droga, el cobro de piso, la cuota de protección. Ahí, como en otros antros, un cártel dominaba la venta de estupefacientes. Al calor de las copas, obtenían información. Ahí se sabía de fortunas y opulencia, de negocios y relaciones con el poder económico. Ahí se ponía el dedo, fraguando el secuestro, la tortura y el rescate o la muerte.

Incendiado, la noche del 27 de agosto, Caballo Blanco dejó saldo de 29 muertos. Y escándalo internacional.

A Javier Duarte le arrojaron 35 cadáveres al pie del monumento a los Voladores de Papantla, en la zona comercial de Boca del Río, y otros 30 en una casa de seguridad, y así hasta sumar casi un centenar en octubre de 2011. Fue el mensaje de que debía pactar.

Con Caballo Blanco se incendia la plaza de Coatzacoalcos. Se provoca el caos. Arriban centenares de policías federales, la SEIDO, se refuerza la Guardia Nacional. Hay sobrevuelos en helicóptero, en unas el shérif Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad de Veracruz. Otras veces se le muestra en retenes policíacos, como si fuera elemento de a pie.

Caliente la plaza, el negocio se trastoca. Ni para Zetas ni para el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Al CJNG le imputa el gobierno de Cuitláhuac García la autoría material en investigación exprés que sólo le llevó unas horas. Acusó que Ricardo “N”, alias “La Loca”, dos veces detenido, una el 18 de julio y otra el 7 de agosto, había sido liberado por la Fiscalía de Veracruz, encabezada por el fiscal Jorge Winckler Ortiz, al que le aplican un golpe de estado para echarlo, pese a un amparo en curso.

A López Obrador, Cuitláhuac le aportó información falsa. Lo hizo repetir su historia anti Winckler desde la conferencia mañanera. Así politizaba el Caso Caballo Blanco. Y minutos después, diversos documentos demostraron que fue la Fiscalía General de la República —federal— la que tuvo a Ricardo “N”, alias “La Loca” a disposición y lo dejó ir.

Son aterradores los saldos de Cuitláhuac. Primerísimo lugar en homicidio, feminicidio y secuestro. Y la prevención del delito camina a paso lento.

Su secretario de Gobierno es tan locuaz como insensato. Equipara la masacre del Caballo Blanco a las epopeyas insurgentes de Miguel Hidalgo. Atribuye la autoría intelectual a un grupo político minoritario que se resiste al cambio.

Aún así, vilipendiado Andrés Manuel, exhibido en los medios y las redes por la falsa información que el gobernador le hizo llegar, viene a Veracruz y lo acuerpa.

“Todo nuestro apoyo a Cuitláhuac García, gobernador de Veracruz, en su empeño por garantizar la paz y la seguridad en el estado”, dijo Andrés.

Y de ahí el abrazo cómplice.

Archivo muerto

Enésimo informe de Andrés Manuel y su contenido, como la economía, estancado. Que los conservadores destruidos moralmente, que los adversarios le quieren hacer vudú, que ha cumplido una buena parte de sus compromisos, y así su cotidiana letanía, hueca y sobada, hablando de un México que sólo existe en su imaginación, el contrasentido del López Obrador que fustigaba a Fox, a Calderón, a Peña Nieto por el pobre crecimiento y él está peor.

Prometía que de llegar a presidente, como ya lo es, el país alcanzaría un crecimiento anual de 6 por ciento y generaría un millón 200 mil empleos anuales, acabaría con la violencia y la inseguridad, garantizaría un México con servicios de salud tipo Suecia, acortaría la brecha entre ricos y pobres, pulverizaría la reforma energética, no habría corruptelas en la asignación de contratos, acabaría con el neoliberalismo y establecería la separación entre política y economía. Y nueve meses después, el fracaso lo envuelve. Postula una Cuarta Transformación, irreal. Hay cambios de forma y errores de fondo.

Combate la corrupción del pasado, que ciertamente fue —es— insultante con sus Estafas Maestras y sus Casas Blancas, pero solapa la corrupción de sus entenados, a Bartlett y sus 800 millones en propiedades que no incluyó en su declaración patrimonial; al vendedor de medicamentos que a la vez era super delegado del gobierno federal en Jalisco; la asignación de contratos sin licitación en su gobierno y en los de sus mascotas en entidades como Veracruz donde lo mismo se adquieren patrullas de policía con sobreprecio que se compran medicamentos en lo oscurito; el recorte de presupuestos a estancias infantiles, a medicamentos para tratamientos de cáncer; el programa de los Jóvenes (Fantasma) Construyendo el Futuro; su ira contra intelectuales y científicos; su fobia contra la prensa crítica y la exigencia de que los periodistas se alineen hacia esa superchería de gobierno que tilda de liberal.

Desoyó López Obrador las voces que alertaban sobre la cancelación del aeropuerto de Texcoco y hoy paga su necedad con la falta de inversión de la iniciativa privada, la calificación a la baja de las calificadoras crediticias, a las que no cesa de reprocharles que nunca hubieran alzado la voz contra la corrupción de los anteriores gobiernos, como si esa fuera su función; su encono a los medios extranjeros que describen su desbarajuste financiero, el estancamiento de la economía que del 6 por ciento prometido por él se quedó en 0.0 por ciento; la terquedad de construir una refinería en Dos Bocas, Tabasco, en terreno fangoso, afectando el entorno ecológico, iniciando los trabajos sin manifiesto de impacto ambiental, lanzando el demencial ofrecimiento de terminarla en tres años con un costo de 8 mil millones de dólares, que ninguna empresa especialista en el ramo se atrevió a garantizar. Y así las patrañas de Andrés Manuel. Oficialmente, su primer informe, en términos de la Constitución General. Formalmente, su Tercer Informe.

El primero, según su lógica, a los 100 días de su arranque de gobierno; el segundo, el 1 de julio, conmemorando su triunfo en la elección de 2018. Y el del 1 de septiembre, un reprise de su letanía diaria, el pastor y sus focas aplaudidoras, el sermón de la montaña en la tediosa conferencia mañanera donde dice y repite el discurso de campaña, y el de sus días de activista, y el de las campañas anteriores, y la canción con el mismo sonsonete en las giras donde vuelve a recetar sus programas sociales, porque el presidente anda en campaña para someterse a la revocación de mandato, construyendo así el camino a la extensión del mandato. Contando las mañaneras, van más de 200 informes presidenciales.

Sórdido don Andrés Manuel, a los narcos sí les cumple lo que ofrece: trato suave —“también son pueblo” y un Ejército no los puede reprimir—, el diálogo con los grupos armados bajo la mesa, y la amnistía a los que fueron obligados a sembrar droga; a los militares, lo peor y lo indigno, y a seguir aguantando vejaciones y agravios porque “si por mí fuera —le dice AMLO a La Jornada— desaparecería al Ejército”. Y la joya de la corona: Slim, la máscara de Carlos Salinas de Gortari, a su lado, un salvavidas del neoliberalismo al que decía que iba a extinguir, separando la política de la economía.

La Cuarta Contradicción… ¿A qué hora laboran los becarios de David Esponda? Una de ellas, Karen Rodríguez, anduvo entre heridos, los fuegos que se extinguen, la zona del siniestro, el Caballo Blanco destruido por el narco, a eso de las 10 de la noche del 27 de agosto.

A esa hora, la becaria de Protección Civil se movía en zona reservada al personal de auxilio, los peritos, la policía, los ministeriales, sin más atribución que ser parte del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. ¿A qué otros becarios envió David Esponda, director de Protección Civil del ayuntamiento de Coatzacoalcos?

Acusada en redes sociales de ser quien captó las imágenes de los muertos en el table dance de Coatzacoalcos, Karen Rodríguez niega haber filtrado las fotografías. Su jefe y protector, David Esponda, admitió en un grupo de WhatsApp conversando con periodistas, que Karen estuvo en zona restringida luego del ataque.

A las 16:54 horas, el 28 de agosto, a pregunta de la periodista Elizabeth Aviña —¿Y es correcto lo que hizo?—, expresó: “Con respecto al señalamiento de supuestamente haber filtrado fotos, desde el momento mismo en que ustedes lo señalaron, le solicité se retirara del lugar y está la memoria de su cámara en resguardo de la unidad, y en caso de comprobar ese hecho, solicitaré su baja del programa”. Y luego reculó. Armando Ramos, reportero de diario Presencia, escribió: “Sin embargo, puntualizó (Esponda) que no tenía pruebas para asegurar que Karen filtró las imágenes de los cadáveres sí aceptó que la joven no tenía autorización ni razones para cruzar la cinta de precaución colocada por las fuerzas del orden”.

Luego apuntó: “Vía telefónica, el funcionario explicó que tan pronto supo que Karen estaba en el sitio le pidió que se retirara así como la memoria de su equipo fotográfico personal, ya que en ese momento no llevaba el que le fue proporcionado por la dependencia municipal”.

Cuando ya tienen encima a la Fiscalía General de la República que está obligada a investigar quiénes y por qué se hallaban en la escena de un crimen, ni uno ni la otra explican el proceder de la “becaria”. Hay otras nueve fotografías en que se observa a Karen Rodríguez dentro del área restringida, captando fotografías y dialogando con elementos policíacos o militares. Menudo lío en que metió a David Esponda.

 O se deslinda o se termina de hundir… Pronóstico del tiempo político: en un mes habrán vientos huracanados de más de 260 kilómetros por hora sobre el ex alcalde de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol. Algo así como huracán categoría 5…

Cuitláhuac: masacre y engaño

Viernes, 30 Agosto 2019 23:24

Ardían los escombros del Caballo Blanco, muertas las bailarinas y los clientes, los meseros y empleados, sacudido el sur por la masacre, y Veracruz y la nación, y Cuitláhuac García en lo suyo, politizando la tragedia, urdiendo la mentira, imputando culpas, arrinconado por los cárteles y embarcando a López Obrador.

Humeantes aún los restos del table dance, la mañana del miércoles 28, a primerísima hora, el gobernador ya tenía el móvil, al autor material, la responsabilidad de la Fiscalía de Veracruz que, dijo, lo tuvo antes y lo dejó ir.

Todo en tiempo récord.

Y “la culpa es del fiscal”, su obsesión en nueve meses, desde que es gobernador.

Sobre el Caballo Blanco irrumpió un grupo de cuatro individuos. A 22:30 horas, el martes 27 comenzó a trascender el ataque, los cuatro o cinco disparos, cantimploras con las que rociaron gasolina sobre la barra del bar y le prendieron fuego.

Siguió el amago a guardias de seguridad, bailarinas y clientes obligados a tirarse al piso, puertas cerradas, el humo que los sofoca y poco a poco les va cortando la vida, las estructuras cayendo.

Hay en la masacre un misterio: pocas balas, un incendio y muebles intactos. Hay sillas de madera que siguieron de pie, sillones de vinil sin que hubieran sido abrasados por las llamas. Hay cubetas con hielos y cerveza sobre las mesas, y paredes sobre los nos hay vestigios de humo oscuro.

Se multiplican los relatos. Hablan los sobrevivientes y los que se acercaron al lugar. Filtran los paramédicos y policías. Y de los primeros 10 muertos la cifra crece. Son 21 esa noche y por la madrugada perderían la vida dos más. Y así al amanecer y el viernes 30 en que la cifra llegó a 29.

Y Cuitláhuac, con un impresionante desprecio a la vida, politizando la tragedia.

Y la torpeza o la inquina que lo llevó a engañar al presidente, su mentor.

A eso de las 7:10 del miércoles 28, el gobernador de Veracruz lanzó la primera en Twitter:

“Los indicios sobre el deplorable crimen en el bar de Coatzacoalcos señalan a que uno de los autores materiales es Ricardo ’N’ alias ‘La Loca’, a quien las fuerzas coordinadas de Veracruz detuvieron en julio de este año y fue liberado en menos de 48 horas por la FGE”.

Horas después, fue Andrés Manuel quien difundía la fake news, echado al frente, hablando a la prensa, dueño de su conferencia mañanera, dando por cierta la patraña del gobernador. Lamentó los hechos ocurridos en ese “centro recreativo” —acá se le llama congal— y advirtió que investigaría el contubernio entre el crimen organizado y las autoridades. El disparo era contra el fiscal yunista, Jorge Winckler, al que no ha podido echar ni con intentos de juicio político, ni con embestidas mediáticas, ni cerrándole la puerta en las mesas de seguridad con autoridades federales, navales y militares.

Tramitó López Obrador que la Fiscalía General de la República atrajera la investigación. Así se hizo.

Minutos más tarde, documentos de la FGR revelaron la verdad. Ricardo “N”, alias “La Loca”, no estuvo a disposición de la Fiscalía de Veracruz sino de la delegación de la Fiscalía General de la República y esta lo dejó ir.

Detenido el 18 de julio pasado por elementos de la Naval, Ricardo “N” pasó horas bajo custodia. Y luego el agente del Ministerio Público Federal, José Margarito Morales Gutiérrez lo liberó.

Fue detenido una vez más, el 7 de agosto, hace tres semanas. Un par de días después, el agente Morales Gutiérrez ordenó al jefe de la subsede de la Policía Federal Ministerial “dejar en inmediata libertad a la persona de nombre Ricardo R.V., quien se encuentra a disposición del suscrito. Toda vez que sido resuelta su situación jurídica” (negritas de este columnista).

En un video, La Loca niega ser el autor de la masacre. Dice que una vez le sembraron droga; otra vez, huachicol. Y como nada le probaron se fue de Coatzacoalcos con su familia.

Apabullado en las redes sociales, cuestionado el propio López Obrador por la mentira y la torpeza del gobernador de Veracruz, no le quedó más que inventar que era objeto de espionaje en Palacio Nacional. De la fake news a la caja china.

Ahora la FGR debe investigar a la FGR. O concretamente al delegado de la Fiscalía General, Gonzalo Medina Palacios, compadre del secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, el que se presta a que los casos no avancen y luego se responsabiliza a la Fiscalía local, la de Winckler.

Otros videos son asociados con la masacre del Caballo Blanco. En uno aparecen dos sujetos, Javier Ronzón y Josimar Ríos. Ahí admiten ser chapulines, los que compran droga, la adulteran, la cortan, consumen una parte y venden otra. O que saltan de un cártel a otro. Tras confesar, son degollados.

A Javier Ronzón le atribuyen ser dueño del Caballo Blanco y otras versiones lo desmienten.

En medios se divulgó que Javier Ronzón y Josimar Ríos fueron levantados por elementos de la Policía Estatal de Veracruz, entregados a un grupo criminal y asesinados. Luego se sabría que sus captores fueron elementos de la Fuerza Civil, patrulla 3225. Hay un video donde consta el levantón, como en los tiempos del ex gobernador Javier Duarte.

Coatzacoalcos es zona de narcos. Conviven los malosos y el jet set. Intiman con sus mujeres y las hacen novias —¿verdad Beba?—. Lavan dinero en sus empresas y en las empresas de otros. Se mueven como potentados, cobijados por el aparato de poder. Se hacen de casas y mansiones, terrenos y fraccionamientos. Van al antro y echan la copa con la autoridad. Le pagan la cuenta en restaurantes a políticos y hasta a navales.

Su impunidad, por supuesto, tiene precio. Y lo pagan.

Coatzacoalcos es tierra en que Osiel Cárdenas Guillén dirigió personalmente a su Cártel del Golfo, y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, instaló casas de seguridad desde donde regateó la plaza.

Sangrientas historias, cruentas batallas, infame corrupción con el aparato de poder. Todo por el control de la plaza y el dominio de la región sur de Veracruz. Y los congales, un punto clave.

Son los table dance sitios donde opera el narco. Ahí no sólo se ve bailar chicas y se bebe a placer. Ahí se reúnen los narcos y sus operadores y sus sicarios y sus halcones.

Mínimo 15 años así, fuera el News o el Fox, o el Jaffra o Las Iguanas, o el Obsesion que luego cambió de nombre por el Extravagance, donde solía verse Erick David López con otros jefes de plaza como Braulio Arellano Domínguez, alias El Gonzo, y con ellos ediles, policías y hasta dos ex subprocuradores Jorge Yunis y Tomás Cristóbal, según expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/528/2009 de la entonces Suprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.

Y el Caballo Blanco operaba igual.

Cuitláhuac es limitado, inexperto, necio e ignorante. Su dilema y su fracaso es la seguridad. Su estrategia, el encono por encima de la institución. No gobierna pero sí intriga. No resuelve pero ha dejado a Veracruz en manos de los cárteles que elevan su nivel de violencia.

Ya había tache de López Obrador. Lo narra Carlos Loret de Mola en su columna Historias de un reportero. Reunido con gobernadores, conocidas las cifras sobre inseguridad, entidad por entidad, el presidente se topó con Cuitláhuac García. “Tú tienes tache”, le soltó a bocajarro.

Eso fue el lunes 26. Día y medio después el tache fue mayor. Doble tache: la violencia sigue y el engaño que hizo que el presidente mintiera.

Otro punto a seguir: las salidas de emergencia del Caballo Blanco, la licencia de funcionamiento y la responsabilidad del alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo.

No las había. Simulaban salidas de emergencia que sólo conducían a un patio, no al exterior del inmueble. Una vez bloqueada e incendiada la entrada del lugar, aquello fue una trampa mortal.

Caballo Blanco evoca el incendio en Casino Royale de Monterrey, News Divine en la Ciudad de México y dicho con todo respeto, la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. La falta de salidas de emergencia, locales que reunían las medidas de seguridad, terminaron en tragedia.

Víctor Carranza Rosaldo, alcalde de Coatzacoalcos, está por enfrentar ese trago amargo. Su ayuntamiento refrendó la licencia de funcionamiento y, mínimo, su área de Protección Civil debió certificar que el Caballo Blanco se ajustara a la normatividad. Sin salidas de emergencia o simulando que las tenía, no pudo, no debió, haber operado.

Al dueño del News Divine le costó su libertad. A las autoridades implicadas, juicios y cárcel y ser proscritas de la sociedad. A Carranza le vienen denuncias.

Una masacre, un engaño, un escenario de impunidad y narcopoder.

Archivo muerto

Pupila de la élite de Morena, Karen Rodríguez también arde con el Caballo Blanco. Captó las fotografías de los muertos al interior el table dance, amparada en su condición de “becaria” del área del Protección Civil del ayuntamiento de Coatzacoalcos y sin el menor matiz, sin difuminar rostros y cuerpos, las difundió.

Pseudoperiodista de redes sociales, inflada por la regidora Eusebia Cortés Pérez, la protegida de la secretaria de de Energía, Rocío Nahle, y luego reñida con la edil de “educación”, hizo suyo el sitio de la tragedia.

Entró y registró por lo menos una decena de fotografías de las víctimas, la de la bailarina desnuda, la de clientes y empleados, la del mobiliario y las estructuras caídas, casi como si Karen Rodríguez fuera fiscal, perito, policía o periodista.

Afuera del Caballo Blanco aguardaba la prensa, a distancia, sólo viendo que las imágenes comenzaban a circular. Protestaron y hoy reconoce el director de Protección Civil Municipal, David Esponda Cruz, que de inmediato le aseguró la memoria de la cámara fotográfica que portaba la “becaria” del programa Juntos Construyendo el Futuro donde consta la evidencia.

“Con respecto al señalamiento de supuestamente haber filtrado fotos —apunta Esponda Cruz—, desde el momento mismo que ustedes lo señalaron, le solicité se retirara del lugar y está la memoria de su cámara en resguardo de la unidad y en caso de comprobar ese hecho, solicitaré su baja del programa”. ¿Sólo darla de baja? El hecho es gravísimo y violatorio de la ley. Y escandaliza en Facebook donde Karen Rodríguez suele darse gusto arremetiendo y exhibiendo a quien se le atraviesa, sin una pizca de sentido sobre lo que es la comunicación.

El tema, las diatribas, las aclaraciones se ventilan en la red social. Ahí mismo se ventila algo aún más, mucho más, comprometedor para Karen Rodríguez: se le imputa responsabilidad en el robo de un cajero bancario ubicado en los bajos del palacio municipal. Uno de los aprehendidos por la investigación del siniestro en el Caballo Blanco señala que Karen “halconeó”.

Otra alusión en Facebook señala: “Empleada de Protección Civil municipal Coatza que se dedica al terrorismo en redes sociales fue quien puso el tiro para el robo del cajero del palacio municipal”.

Ahí su foto y otra donde aparecen David Esponda, Eusebia Cortés y Rocío Nahle. Y una peor, que no puede soslayar la Fiscalía General de la República, ahora que atrajo la investigación de la masacre del Caballo Blanco: “Pero que la que puso el tiro fue esta señora. Que se dice operadora de un c…el”. ¿Para quién captaba imágenes Karen Rodríguez al interior del Caballo Blanco?… Le vaya como le vaya a Carlos Romero Deschamps, al que le va bien es a Víctor Kidnie, su peón en la zona petrolera de Campeche.

Kidnie, líder de la Sección 47, acaudalado dirigente, ex diputado federal, dueño de negocios y de las cuotas sindicales, relacionado con equipos de futbol y beisbol, con una vida fastuosa y bellas mujeres, vuelos privados y francachelas en cualquier sitio del mundo, tiene un amigo con futuro y poder: Alejandro Moreno Cárdenas, nuevo presidente nacional del PRI.

A Kidnie le soplan los vientos de la Cuarta Transformación y tiene la virtud de caer, como los gatos, siempre de pie. Alejando Moreno, impuesto por las cúpulas priistas, con una elección simulada y bendecido por Andrés Manuel López Obrador —primero denostaba al hoy presidente y luego sintió su respaldo— lo tiene en sus haberes fraternos. Víctor Kidnie de plácemes y con él, su pareja Mili Chagra, y los hermanos de ella, Luis, Roberto y José Antonio, que vivieron sus mejores glorias con Fidel Herrera Beltrán, en su paso por el gobierno de Veracruz.

Todos felices y 4T convertida en una transformación de oropel… Éxodo magisterial, éxodo y partida del PRI. Se va al partido México la dinastía de los Callejas, cuyo patriarca, Juan Nicolás Callejas Arroyo, fue el virtual cacique del magisterio en Veracruz; su hijo Juan Nicolás Callejas Roldán es el actual líder de la Sección 32 del SNTE; Mirna García, ex regidora en Coatzacoalcos, y centenares de maestros que renuncian a su militancia priista donde fueron operadores efectivos en cuantos procesos electorales tuvieron que enfrentar.

Sobre la dirigente formal del PRI en Coatzacoalcos, Yurixy Matus Padilla, también miembro del magisterio, hay dos versiones: una, que se va de la presidencia del tricolor y que deja su militancia priista, y la otra, que pidió tiempo a sus líderes para resolver asuntos personales y no define aún si renuncia al PRI…

¿Quién es el prestanombres mediante el cual el Clan de la Succión tramita una de sus facturas mensualmente al ayuntamiento de Coatzacoalcos? Pista: en dos años será parte fundamental de la campaña de un candidato obrero…

AMLO y la ministra: al narco con amor

Lunes, 26 Agosto 2019 20:33

Hay idilio entre el narco y la 4T. Hablan en secreto, en silencio, a oscuras, de un acuerdo de paz, deslizando que el hartazgo ahí está, por homicidios que conllevan más homicidios, la violencia que trae más violencia, ofreciendo el adiós a las armas y abriendo la opción de la impunidad.

Malosilla, doña Olga Sánchez, la secretaria de Gobernación, soltó que hay diálogo con “grupos armados” sin decir que son la secuela de los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana, y algunos más ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación, a Los Viagras o a La Tercera Hermandad.

Crudo, Andrés Manuel, los concibe como “seres humanos” y les llama “pueblo”, desdeñando a los que claman ayuda, los que no empuñan armas, a los que imploran por el Ejército y escuchan perplejos al presidente decir que a los narcos no se les puede reprimir.

Son humanos, sí, que levantan y torturan, que mutilan y arrancan la vida de otros seres humanos, sean malosos o inocentes, arrogándose el derecho a matar.

Y dice López Obrador que no se les puede reprimir.

A los malos, según la tesis del Mesías de Morena, ni con el pétalo de un R-15.

Bajo la mesa, a oscuras, su gobierno ha dialogado con grupos armados en Michoacán, Tamaulipas y otras entidades del país, con supuestas autodefensas que son brazos armados del Cártel Jalisco Nueva Generación y del Cártel del Golfo, o simples transgresores de la ley.

Y casi les cuaja la “pacificación”, negociada a espaldas de la sociedad, si no fuera porque Olga Sánchez Cordero habló de más. Y la paz narca, por ahora, se frustró.

Tema espinoso, el de la violencia. Tema rasposo, el del crimen organizado es un enigma para López Obrador. Y el de la amnistía, más.

Siendo candidato presidencial —noviembre de 2017— no descartó explorar esa ruta para llegar a la pacificación de México. Liberó así los dragones que lo devoran hoy, las voces de la suspicacia y el reclamo, al que lo acusa de trabar pacto con el crimen organizado y al que plantea que la campaña de Morena se financió con recursos del narcotráfico o con el beneplácito de él.

Lo cierto es que la confirmación del narcopoder en México nació cuando los gobernadores priistas, pancistas, perredistas pactaron con el crimen organizado, cedieron territorio, ofrecieron a sus corporaciones policíacas y entregaron el aparato de justicia. Luego vendría el cambio de sistema penal que les da margen de maniobra al criminal para evadir la ley. Luego la llegada de narcodiputados a los Congresos federal y de los estados.

Golpeado a placer, López Obrador atenuó el tema para no perder votos y lo revivió una vez que ganó la elección presidencial. Y ahí volvió a fallar.

Sus foros por la pacificación partieron de la falacia, el engaño, la ingenuidad y la perversidad. Olga Sánchez Cordero, ya perfilada para Gobernación, pregonando que los familiares de los desaparecidos o secuestrados o asesinados no buscaban castigo sino reconciliación.

Así reventaron los eventos. Indignadas iban las víctimas a observar a quienes hablaban por ellos expresando argumentos absurdos, serviles, complacientes con un proyecto que dejaba impunes a los que sembraron la angustia por la ausencia, al dolor por el que perdió a los suyos.

Van nueve meses y la violencia vapulea a Andrés Manuel. Y trasciende un diálogo en las sombras con grupos armados de Michoacán, Tamaulipas y otras entidades del país.

Directa, la secretaria de Gobernación lo admitió con una frase lapidaria:

“Estamos dialogando ahorita con muchos grupos y estamos, de verdad, nos han manifestado ya que no quien seguir en esta violencia, que ellos quieren deponer las armas y que quieren caminar hacia la paz. Varios grupos de diversos estados de la República en donde ellos quieren caminar hacia la pacificación del país, porque ya no quieren mas violencia”.

Horas después, la propia Secretaría de Gobernación se enredaba intentando corregir la revelación:

“La Secretaría de Gobernación informa que las supuestas expresiones de su Titular, Olga Sánchez Cordero, en relación a una supuesta intención de diálogo del Gobierno Federal con bandas del crimen organizado, son falsas.

“Producto de una lamentable edición de declaraciones vertidas el día de hoy por la secretaria de Gobernación, en las que expresó la voluntad de diálogo con auténticas organizaciones de auto defensa, para alcanzar la pacificación de algunas zonas del país, el desarme de esas organizaciones y de quienes las integran, para beneficio de sus comunidades y municipios.

“El Gobierno Federal no tiene ni tendrá diálogo con ningún grupo del crimen organizado”.

La reacción es feroz. En redes sociales, medios de comunicación, expertos en el tema de seguridad y líderes de opinión cuestionaron la legalidad de dialogar con grupos armados que se confrontan, que en realidad son bandas del narcotráfico con máscara de autodefensas.

Y de inmediato el anuncio oficial de la cancelación del diálogo con los grupos armados.

Mientras, mueren los coroneles, son humillados los soldados, los insultan, los palean, los desarman. Y la tropa, acatando la infame orden de callar y aguantar y poner la rodilla en pie.

No se extinguían los fuegos de la paz narca cuando un elemento de alto rango en el Ejército, Víctor Manuel Maldonado Celis, coronel comandante del 14ª cuerpo de caballería de defensas rurales, fue ultimado a balazos durante un enfrentamiento con bandas criminales en Ziracuaretiro, Michoacán.

En La Huacana, Michoacán, un contingente militar fue confrontado por autodefensas a quienes se les vincula con narcos. Usando al pueblo, las narcoautodefensas impusieron sus ley. Desarmaron a os soldados. Y los vejaron, los insultaron, los humillaron.

Se les vio sentados en el piso y obligados a devolver armas que habían decomisado, entre ellas un fusil Barret, calibre 50, usada por el narco por su capacidad y precisión, capaz de alcanzar un objetivo a 2 kilómetros de distancia y perforar vehículos blindados. Su costo, 250 mil pesos. Esos no los trae el pobre sino el maloso que obtiene millones de la droga y la extorsión.

Hay una gota que muestra la gravedad del caso: Andrés Manuel defendiendo al narco.

Ocurrió en Oaxaca, según un video que se difundiera el sábado 24 (Reporte Índigo). Ahí, dentro de su vehículo, López Obrador. Escucha el reclamo del pueblo sabio y bueno. Le piden que envíe al Ejército para enfrentar a los narcos.

—No se dialoga con los agresores —le dice uno de los habitantes—. Se garantiza un derecho inmediato. Manden al Ejército inmediatamente. No tenemos armas.

—El Ejército no (inaudible) —responde el presidente.

—¿Qué dijo? —lo increpa el hombre.

—El Ejército no se usa para reprimir al pueblo —dice López Obrador.

—Carajo —cuestiona de nuevo—. ¿El narco es pueblo?

—Sí, es pueblo. Todos son seres humanos —enfatiza Andrés Manuel.

Si por el Dios AMLO fuera, el Ejército desaparecería. Y la Naval también.

A La Jornada le dice que la Guardia Nacional es la alternativa para un país que no está en guerra.

“Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad.”

Si por Andrés Manuel fuera, el poder lo tendría el narco. El Ejército y la Naval son pilares del Estado. Sin el Ejército, Juárez habría sucumbido ante Maximiliano, antes los conservadores, ante las revueltas y el embate religioso.

Frente al poder el narco, hoy el Ejército calla y aguanta. Maniatado, es vejado por poblaciones en que ha permeado el crimen organizado y son su bastión social.

Y Andrés Manuel dialoga. En las sombras, en secreto, a espaldas de la sociedad, habla con los “grupos armados”, enclaves del narco que transitan por la ruta de la amnistía y la impunidad.

4T. Al narco con amor.

Archivo muerto

Un día, Alejandro Zairick Morante es fan de Joaquín Guzmán Avilés. Otro, es partícipe de los procesos internos del PRD. Todo un veleta el ex secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Veracruz, entonces aliado de los Yunes azules. Y así el panismo inmerso en un proceso interno, desgastante, del que emergerá el nuevo dirigente estatal del PAN, luego que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anulara la elección anterior.

Zairick Morante es propuesto por el perredismo para contender por la presidencia municipal de Orizaba en 2021. Otros panistas de corrientes antagónicas al yunismo o que llegaron al gobierno de Veracruz por pactos entre grupos, se adhieren al proyecto del Chapito Guzmán Avilés, el que en Tantoyuca sufrió un boquete fenomenal desde que surgieron los videos en que las votaciones internas denotan más suciedad que en las que solía realizar el PRI.

Otro chapulín es Luis Coffio, de las huestes de Joaquín Guzmán Avilés, que apoya al priista Américo Zúñiga Martínez en su elección al frente del PRI estatal. Una más: Adriana Muñoz, jefa de zona de la Secretaría de Educación estatal, del equipo de Cuitláhuac García, difundiendo en Facebook la convocatoria a los medios de comunicación a la conferencia de prensa del Chapito Guzmán en el Café La Parroquia del puerto de Veracruz. Y luego replican con que ellos no se dejaron permear por los enemigos del PAN…

Según las tablas de la ley del Dios Peje, ni un gramo de benevolencia al liberalismo y a los fifí. Y a Cuitláhuac le vale lo que ordene Andrés Manuel. A su evento en Coatzacoalcos —viernes 23— llegó el gobernador acompañado del delegado de Banobras en Veracruz, Javier Anaya Ruiz, primo de un “ya sabes quién” llamado José Antonio González Anaya, concuño de Carlos Salinas de Gortari, de los que saquearon el Pemex que López Obrador dice que habrá de reivindicar y liberar de corrupción y castigar a los culpables.

Ajá. Los pactos entre González Anaya y Rocío Nahle son sabidos y malolientes; recuérdese la explosión de Clorados III y sus 32 muertos y ni Pepe Toño ni la hoy secretaria de Energía llegaron al origen del accidente, el mantenimiento, la simulación, el área donde por años laboró José Peña Peña, esposo de Rocío Nahle. Anaya Ruiz, el que operaba con la prensa cuando Joaquín Caballero Rosiñol, su bro, era candidato a la presidencia municipal de Coatzacoalcos y luego, ya en la alcaldía ocupó la codiciada dirección de Ingresos en la que, en los hechos, fue el auténtico tesorero municipal. Llegó la 4T.

Llegó Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México. Llegó Cuitláhuac García Jiménez al gobierno de Veracruz. Y Javier Anaya, pieza de Caballero y pieza de Javier Duarte, sigue manejando los recursos de Banobras en Veracruz. O sea, de la mano y cachondeándose los obradoristas y los fifí. Vaya calentón…

Cuate de los malosos, Ricardo Morales Carrasco pulula en el Poder Judicial de Veracruz. Aquel que le dispensó la necropsia a Bernardo Cruz Mota, lugarteniente del Comandante H, Hernán Martínez Zavaleta, líder zeta hoy en prisión, tiene vara alta en el feudo de Edel Álvarez Peña. Morales Carrasco era fiscal Regional en Coatzacoalcos. Vivía en un hotel donde los malosos de otros estados suelen hospedarse.

Ahí vivía y comía y le dispensaban trato especial. Ahí, en ese hotel, fue levantado un abogado que solía hacerse pasar por primo de la entonces ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero, hoy secretaria de Gobernación de Andrés Manuel López Obrador, la que impulsa y defiende el diálogo con los grupos armados, los narcos.

Morales Carrasco fue cesado como fiscal por dispensar aquella necropsia al sicario del Comandante H. Y esa ejecución fue el inicio de la violencia que hoy padece el sur de Veracruz. De ahí vino el crimen del taxista, su esposa y sus hijos de 3, 4, 5 y 6 años de edad. Y hoy Morales Carrasco, el que le servía al líder zeta, se mueve a sus anchas en el Poder Judicial del abogado patito Edel Álvarez Peña… Un negocio, por un millón 800 mil pesos, no es malo.

Lo hizo José Antonio García Yáñez, hoy vocero del ayuntamiento de Coatzacoalcos, cuando manejaba Coatza Digital (lo sigue haciendo a trasmano) y se llenaba, para sí y para el bolsillo de la familia Quintanilla, con la publicidad oficial que ya le reportaban otro millón y medio más.

Le “vendió” al gobierno de Víctor Manuel Carranza formatos para la Dirección de Ingresos por espacio de ocho meses, del 7 de mayo al 31 de diciembre de 2018. O sea, García Yáñez era “periodista” o su equivalente, proveedor y peón del clan político que lucra y medra  al amparo de Morena y esa escoria llamada Clan de la Succión —los Robles, cuyos súbditos son los Quintanilla— y en medio, la secretaria Rocío Nahle. Chéquese el contrato ARB-LS-004/2018. Y la “licitación” fue un fraude que involucra a otro periodista…

Procaz y vulgar, Pepe convoca a la broza al desenfreno visual. Pepe envía videos porno. Pepe envía las imágenes de divas que nada tienen en común con Rocío. Pepe difunde las escenas candentes de una actriz porno con el rostro de Sara, la oriunda de Xalapa, y los pechos de Niurka, ella sí tal cual. Son cinco videos. Algo enfermito el marido de Rocío, que se goza en el cine porno, así ponga en riesgo la carrera de la señora con la que sólo finge una relación que hace tiempo no existe. Es, dirían los clásicos, pura simulación y fugaz Energía. Coyote de los negocios petroleros y enfermo sexual…

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