Viernes, 3 de diciembre de 2021

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Silvia Núñez Hernández

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La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

La vedette rindió su informe
Mussio Cárdenas Arellano

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México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

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"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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La vedette rindió su informe

Martes, 23 Noviembre 2021 10:01

La vedette está de fiesta. Anda eufórica. Quiere luces, reflectores. Quiere aplausos, quiere la mirada de todo Veracruz. Anda plena, ciega, engañada, burlada, sin ver el caos social, el baño de sangre, la terrible corrupción que corroe las entrañas del gobierno, el abuso, el cinismo, la represión y la invención de delitos, el asedio político y la proclividad a violar la ley.

Cuitláhuac García es la vedette. Es exhibicionista al máximo. Y trae un mal esquizofrénico. Oye voces. Ve un mundo irreal. Describe a un Veracruz en desarrollo, pujante, seguro. Ve el paraíso donde hay un infierno. Ve paz donde los sicarios vacían el instinto animal. Oye cánticos de ángeles sin advertir que no es el coro celestial sino el retumbar de las ráfagas de las AK47, y supone que son odas los lamentos de los torturados y el llanto de las madres que hurgan en la tierra buscando al hijo del que no volvió a saber.

El gobernador es un divo y anda suelto. Veracruz se incendia y él, con su banda, se pasea en El Torito, el turibus descapotado, por las calles de Tlacotalpan, placeando y tirando saludos, abrazos a la distancia como reina de carnaval.

Al burlesque lleva a Norma Rocío Nahle García, matriarca de una de las pandillas de Morena que detentan el poder, esta vez ostentando la representación presidencial. La corte atiborra El Torito. Gozan, ríen y Cuitláhuac evade la realidad de Veracruz.

Su Tercer Informe es la visión de otro Veracruz. Es perorata, show, demagogia, rasgos esquizoides. Es irrealidad. Más farándula que acción.

A la vedette le urgía carpa y la montó. El teatro Netzahualcóyotl fue escenario de un informe sin fuelle, sin empaque político, la fábula de los otros datos, el retrato de un vulgar antidemócrata que usa el poder para rendir culto al mesianismo obradorista; un pincelazo del deplorable analfabetismo social de Cuitláhuac García, la fachada del tirano que usa el aparato policíaco y la estructura judicial con fines de represión.

El informe de Cuitláhuac es como todo los informes: muchas cifras y pocas nueces. Centra su argumento en el saneamiento de las finanzas, descenso en la inseguridad y el combate a la pobreza. Y como eje, la transformación.

El espíritu del lacayo queda ahí. La transformación —dice— le permitió vencer la inercia del neoliberalismo; con recursos suficientes, sin Fonden, se enfrentaron los estragos del huracán Grace; disminuyó la deuda pública en más de mil 900 millones de pesos; la pobreza extrema se redujo 2 por ciento; la inseguridad a la baja un 27 por ciento, duplicando el número de policías en la Secretaría de Seguridad Pública.

Una tanda de números para ocultar el desgobierno de Morena.

Vedettito no aludió al Veracruz real, catalogado entre las seis entidades donde se generan mayor número de “atrocidades”, de acuerdo con la organización no gubernamental Causa en Común.

Veracruz es líder nacional en secuestro desde que el obradorismo detenta el poder. De diciembre de 2018 a octubre de 2021, en Veracruz se interpusieron 729 denuncias por secuestro; en el Estado de México, 682; Ciudad de México, 319; Puebla, 173, y Morelos, 166. Esas son las cifras reales, no las mafufadas de Cuitláhuac.

Veracruz es tercer lugar nacional en feminicidio con 31 casos de enero a mayo de 2021, detrás de Estado de México que registró 60 y Jalisco 36, y por encima de Ciudad de México que presentó 27 casos y Chiapas 24.

Las cifras son de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que advirtió que la Fiscalía de Veracruz maquilló el número de casos, dejando de clasificar la muerte de mujeres como feminicidios y atribuyéndolas únicamente a homicidios dolosos.

El maquillaje es propio de Cuitláhuac García. Lo usa en Día de Muertos, cuando baila en las calles y se contonea, y como estrategia para enmascarar la realidad violenta de Veracruz.

En 2020 se voló. Redujo el número de feminicidios por decreto. La fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, a la que impuso con un golpe de estado perpetrado en el Congreso de Veracruz, es la operadora del maquillaje de cifras. 

Su tarea es por demás inmoral. En aquel año se registraron 182 muertes violentas de mujeres pero la fiscal sólo acreditó 84 feminicidios. Otros 97 decesos fueron categorizados como muertes violentas de mujeres y hubo un secuestro. 

La farsa es tan burda que hasta la CNDH la repudió. Una fanática del presidente López Obrador, Rosario Piedra, le entró a arrancarle la careta al gobernador de Veracruz y a su fiscal espuria.

La violencia en Veracruz es el pan nuestro de cada día. Y viene de dos fuentes: la de la delincuencia y la que ejercen los cuerpos de seguridad contra la población. Y ya no se sabe quién es peor.

Al tercer año, los cárteles siguen de plácemes. Atacan para conquistar territorios o para repeler la escalada de bandas rivales.

La aprehensión de células del crimen organizado son golpes tangenciales. Cae uno que otro líder delictivo y de inmediato son sustituidos. Así, las estructuras delictivas permanecen y se fortalecen.

Fuerza Civil, la agrupación de élite en Seguridad Pública, acumula más negativos que aciertos. Prolifera el repudio de la sociedad por los constantes atropellos, incluso el asesinato de dos menores de edad en Amatlán de los Reyes, en la región montañosa del centro de Veracruz. Y qué decir de la aprehensión de ciudadanos de Estados Unidos a los que les sembró armas.

El informe de la vedette es un bodrio. Es una danza de cifras a modo. Pero no es la realidad que los veracruzanos tienen que sortear.

Hay un tema cumbre: el respeto a la mujer. Cuitláhuac García lo exalta; Veracruz lo desmiente. Y otra vez la esquizofrenia. Oye voces que le dicen que en el sexenio pasado desde el más alto nivel, o sea Miguel Ángel Yunes Linares, se protegió la agresión a la mujer, o sea lo que le imputan al ex secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, y que las propias hijas refutan.

No oye la vedette los lamentos de una mujer que acusa penalmente al delegado de Sedesol federal, Manuel Huerta, ex líder estatal de Morena, por violación. La denuncia cayó en en manos de la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, y pasó a la congeladora. Sirvió para apretar a Huerta y la dama no le hicieron justicia.

No escucha la vedette a decenas de empleadas del gobierno de Veracruz, hostigadas por enfermos mentales que pululan en torno al secretario de Gobierno, Eric Cisneros, acosadores sexuales a los que no se les aplica la ley, que cambian de área para continuar hostigando a la mujer.

La vedette se maquilla. Baila y baila. Declama, recita, aturde con su voz chiclosa mientras el caos social inunda a Veracruz, mientras la corrupción devora a su gobierno, mientras endeuda y endeuda pregonando —vaya contradicción— que paga deudas del pasado.

Hay otro factor, aún peor. Es el tema político. Cuitláhuac García, su círculo rojo, sus operadores, Morena, abusan del poder. 

La vedette expresa que un rufián es su operador. Sin Juan Javier Gómez Cazarín está incompleto. El abusivo líder de Morena en el Congreso de Veracruz no sólo se roba las alcaldías y viola las leyes, no sólo persigue y desafuera alcaldes, no sólo le roba la diputación plurinominal a una integrante mujer de Morena. También le ha robado el corazón a Cuitláhuac.

Son una banda de delincuentes con poder. 2021 dio la medida del uso del aparato judicial para reprimir políticamente. El 23 por ciento de los candidatos asesinados durante el proceso electoral federal y local, corresponde a Veracruz. La indefensión fue total. Y por lo menos tres candidatos de oposición terminaron en la cárcel —Rogelio Franco Castán, Gregorio Gómez y Nicolás Ruiz Roset—. A otros, como Jesús Uribe, quien aspiró a la alcaldía de Las Choapas, le imputaron el crimen de un ex militar y está tras las rejas en el penal Duport Ostión, en Coatzacoalcos.

No hay obra pública que valga cuando el aparato de poder se usa para sembrar terror. Como en la máxima química, el atropello a la ley ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Eso es la 4T.

Puede bailar la vedette. Puede danzar. Y maquillarse, y declamar, y aturdir. Puede manotear y engallarse, imitar a López Obrador, pero no puede ocultar el caos social.

La vedette, pues, ha rendido un informe irreal.

 

Archivo muerto 

Monreal, que donde pega hiere, se la quiso a cantar a Cuitláhuac. Vía video, el líder de la mayoría en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, repudia el abuso del delito de ultrajes a la autoridad para encarcelar inocentes. Cita un caso, el de seis jóvenes detenidos en Xalapa desde septiembre luego que se les aprehendiera sin violencia, sin oponer resistencia, y luego se les imputó el delito favorito del gobernador de Veracruz, con el que reprime y retiene tras las rejas al inocente.

“Las democracias modernas —acusa Monreal— no pueden permitir que se violen derechos humanos de manera sistemática ni aislada de los ciudadanos”. Tuvo otra expresión: “No queremos aceptar que se sigan fabricando a través de este delito de corte penal, privando de su libertad a ciudadanos y ciudadanas”. Y lo categorizó como el “delito de moda”.

El golpe fue demoledor. Y la respuesta fue sesgada y cobarde. La vedette de palacio se valió de un comentario en redes sociales en que el usuario Ricardo Monroy le recomendaba a Monreal voltear la mirada hacia la violencia en Zacatecas, gobernada por su hermano David Monreal. Cuitláhuac García sólo retuiteó el mensaje y no agregó más. Este lunes 22 el gobernador señaló que en Veracruz no se violan derechos humanos —ajá—, que no va a permitir que los delincuentes se salgan con la suya —ajá— y que se hará una revisión del caso —ajá—.

Mientras, el titiritero mayor, Eric Cisneros, hizo suya la frase de que el senador mejor voltee a ver lo que ocurre en Zacatecas, donde media docena de personas apareció colgada de un puente. ¿Sabrán los pigmeos el tamaño de político de Ricardo Monreal? ¿Habrán intuido por qué los puso en la mira?… Eusebia Cortés no sabe una pizca del Corredor Interoceánico. Habla y la cuestionan y la diputada local por Coatzacoalcos no tiene qué responder. Su ignorancia es patética.

Dice que el proyecto del Corredor Interoceánico generará empleo, lo que cualquier político afirma; que se instalarán empresas, lo que todos saben. Y de ahí no pasa. La mascota mayor de Rocío Nahle García, secretaria de Energía, preside la Comisión de Corredor Interoceánico Coatzacoalcos-Salina Cruz, y no sabe una jota de lo que ese proyecto implica. Basta citar la entrevista que el periodista José Luis Ortega Vidal le realizó y que es un compendio de incapacidad, ausencia de argumento, trapecismo verbal sobre un tema crucial para el sur de Veracruz. Quien sí conoce, quien sí sabe, es el diputado Luis Antonio Luna Rosales, que entre otros cargos ocupó la Dirección General de la Administración Portuaria Integral de Coatzacoalcos, con sobrada experiencia y conocimiento, pero a quien Morena remitió a la secretaría de la Comisión que preside la docta Eusebia Cortés.

Habrá que verla si cuando sea cuestionada sobre su desempeño como legisladora, no se le ocurre sacar la matraca o arengar como lo hacía saboteando el transporte público bajo el pretexto de los gasolinazos… Quema lo último del presupuesto el alcalde Víctor Carranza rompiendo calles y realizando reparaciones de ínfimo nivel. Así por todo Coatzacoalcos, con calles en las que por un bache de 30 centímetros terminaron quebrando y sustituyendo losas completas. Reparan en tiempo récord y semanas después se vuelven a quebrar. Hay evidencia por todo el primer cuadro de la ciudad, o frente a las oficinas de Bienestar, o a unos metros de palacio municipal, o en el crucero cercano a la delegación de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

El área comercial del centro de Coatzacoalcos es otro caos que asemeja a una zona de guerra, el cierre de avenidas sin planeación, convirtiendo aquello en un estacionamiento monumental. Son los últimos contratos del cuatrienio. Sabrá si alcancen a liquidarlos o si el próximo alcalde, Amado Cruz Malpica, asumirá funciones con parte de los recursos comprometidos. ¿No hacen exactamente lo mismo que solían criticarle al PRI?…

 Una selfie le costó a Jonathán Cruz Santos una andanada. Ahora se sabe que dejó su cargo en la Secretaría de Energía, donde recaló gracias a su madrina, Rocío Nahle. Aquella selfie, con Johny Cruz presumiendo su adscripción a la Sener, en el área jurídica, le valió una felpa a Rocío Nahle. Acusado de haber tenido relación íntima con una joven menor de edad de origen hondureña, el hermano de la diputada federal Tania Cruz Santos paró en la cárcel en Coatzacoalcos.

Luego llegó el cabildeo, las palancas políticas, la presión a la familia agraviada, el padre de la joven reculando y la liberación. Pero Jonathán Cruz siguió su proceso penal. Se le recuerda también trenzado a golpes el día que iniciaba campaña Amado Cruz Malpica, hoy alcalde electo de Coatzacoalcos. Y al final la selfie en la Sener. El acusado de pederastia en la madriguera de la matriarca. Nahle cortó por lo sano y le mandó a decir el tiempo le dará otra oportunidad. La memoria cuenta…

Los Yunes e Indira le meten el pie al PAN

Jueves, 18 Noviembre 2021 15:30

Ante los Yunes, Indira es un bot. Sigue instrucciones, acata órdenes, a veces brillante, otras infame, y en una de esas deja el Senado para ir tras la secretaría general del PAN en Veracruz, cediendo el escaño a Fabiola Vázquez Saut, su suplente, que en un instante brinca a Morena y se alinea con la 4T.

Como autómata, Indira Rosales San Román no decide ni replica. No increpa a los Yunes ni los incomoda, así vea —si es que ve— que la aventura de contender por la dirigencia del PAN en Veracruz, es un error garrafal.

Deja el Senado y le abre un boquete al PAN y al bloque de oposición, pues su suplente, Fabiola Vázquez, es el oportunismo encarnado, tan fidelista como duartista, priista por convicción, panista de ocasión, el comodín de la baraja que hoy se acomoda en el partido de López Obrador.

Perdida entre el montón, Indira Rosales ha sido una senadora de luces y sombras, más sombras y penumbra que los chispazos que hagan trascender. Fuera de su licencia al Senado y la llegada de una morenista con piel de oveja, así como la firma de la Carta Madrid del ultraconservador Santiago Abascal, ni quien supiera de su existencia.

Lo que sacudió a muchos fue saber que Fabiola Vázquez Saut, la suplente, es en realidad un camaleón de efecto instantáneo. Asumió, rindió protesta, disparó sonrisas, prodigó abrazos, se tomó la foto con sus compañeros senadores del PAN y horas después brincó a Morena. La nota escaló. Nació con morbo y creció como escándalo.

Una satanizada por ingenua; la otra fustigada por marrullera.

La intrascendente Indira Rosales entra ya al rosticero de la historia. Nadie se inmutó por el retiro temporal de una senadora sin importancia, excepto porque el voto de la suplente ya no será para el PAN. Y peor cuando esta caricatura de partido transita de caos en caos.

Otro senador del PAN, Gustavo Madero, sin dejar su militancia, abandona la bancada y se inscribe en el Grupo Plural. Una más, Martha Márquez, de Aguascalientes, renuncia al partido y destroza a su líder nacional, Marko Cortés.

Venido a menos, el PAN en el Senado va perdiendo votos y Morena acaricia el sueño de la mayoría calificada para continuar realizando los cambios constitucionales que empuja el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hecha trizas en la prensa, denostada en las redes, Indira Rosales ve —si es que ve— el fruto de un movimiento político torpe, mezquino, abusivo. Los medios exhiben su ambición y el arrebato yunista. Por ir tras la secretaría general del Partido Acción Nacional en Veracruz, Morena ganó un voto, el de Fabiola Vázquez, en el Senado.

La culpa en parte es suya y pocos reparan en que Indira Rosales es sólo el bot del yunismo azul. Así la programaron y así actuó. Y el panismo se agazapa, como siempre. Se oculta y calla.

Una voz, sin embargo, la recrimina y los recrimina. Es la de Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, quien la insta a regresar al Senado.

“El PAN —dice la diputada Zavala— debería pedirle a quien ocupaba el escaño del senado que regrese, que debe cumplir su compromiso con sus electores y con el país y no con los grupos de su partido”.

Y entonces Indira Rosales se justifica: “Informo que por respeto a la Ley y a los estatutos de Acción Nacional, solicité licencia a mi cargo como Senadora para contender por la Secretaría General del CDE del PAN en Veracruz. En diciembre, una vez concluido el proceso, me reincorporaré a mis actividades legislativas”.

Y si gana la elección, ¿dejaría acéfala la secretaría general del PAN en Veracruz para regresar al Senado? ¿O permanecería en el PAN estatal y su suplente, Fabiola Vázquez Saut, continuaría en su rol de senadora aportándole su voto a Morena?

Indira es, pues, un bot. La programan y actúa. No decide, no replica, sólo acata órdenes. Pone el bulto y recibe metralla.

La alusión de Margarita Zavala es directa a Miguel Ángel Yunes Márquez, dos veces alcalde de Boca del Río y ex candidato al gobierno de Veracruz, y a su hermano Fernando, actual presidente municipal de Veracruz, jefes del grupo que pugna por volver a controlar al PAN estatal.

Margarita Zavala los conoce y conoce su capacidad de traición. Su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, fue candidato al gobierno de Veracruz, en 2010, con la venia del ex presidente Felipe Calderón y a la fecha existe lealtad. No ganó la elección por el fraude fidelista que impuso a Javier Duarte.

Ocho años después, el calderonismo fue visto como un estorbo. Los juniors Yunes se aliaron con Ricardo Anaya y el resultado fue fatal. Anaya cayó masacrado por Andrés Manuel en la elección presidencial, y en Veracruz a Miguel Ángel Yunes Márquez no le alcanzó para vencer el efecto López Obrador que hizo ganar a Cuitláhuac García Jiménez.

A partir de ahí el yunismo azul vive una pesadilla. Pierde el PAN estatal ante Joaquín Guzmán Avilés, secretario de Desarrollo Agrario en el gobierno de Yunes Linares, un cacique de saliva en Tantoyuca, acusado de usar un padrón panista inflado para agenciarse las candidaturas para su familia. Guzmán Avilés es la nueva carta del gobierno morenista y en los tribunales lo hacen ganar.

Aquella trifulca política mostraba rasgos de una fractura mayor. Era el yunismo contra las corrientes antiyunistas. Y eso llevó a la derrota de José de Jesús Mancha Alarcón en su intento de reelegirse al frente del comité estatal.

Hoy lo suyo es el cinismo. El yunismo cede la candidatura a la presidencia del PAN estatal a Tito Delfín, su antiguo enemigo, y su compañera de fórmula es Indira Rosales San Román. En la cosecha suman a los otrora rivales de los Yunes, aquellos que solían ser acusados de haberse vendido a Morena, los fustigados por ser protegidos de Cuitláhuac García, los Cambranis, Ana Ledezma, Marco Antonio Núñez.

Indira Rosales ha sido una pieza útil y nada más. La encumbró Miguel Ángel Yunes Linares al designarla secretaria de Desarrollo Social en su gobierno y la despeñó Cuitláhuac García al denunciarla en cinco ocasiones por desvío de recursos de alrededor de 40 millones de pesos.

Los hermanos Miguel y Fernando Yunes la hicieron creer que sería candidata a la alcaldía de Veracruz, con un intenso operativo de promoción de imagen. Pero no levantó. Miguel Ángel se quedó la candidatura y cuando los tribunales local y federal determinaron que no era elegible por no acreditar residencia efectiva de tres años mínimo, la abanderada fue Patricia Lobeira Rodríguez —Paty Yunes—, esposa del frustrado candidato.

Indira quedó marginada pero no aprende. Desconocida en la mayor parte de Veracruz, de pronto apareció en Coatzacoalcos en otro operativo de imagen. El objetivo es asegurar la secretaría general del PAN estatal. Pero antes que se ponga a pueblear.

Fabiola Vázquez Saut, la suplente, es otro caos: protegida de Fidel Herrera Beltrán, impulsada por Javier Duarte hasta convertirla en secretaria de Desarrollo Agropecuario, fue la pieza escogida por los Yunes para hacer fórmula con Indira Rosales San Román. Pero sus genes son priistas y su oportunismo, su marca personal.

Fabiola Vázquez y sus hermanas Regina y Sofía enfrentan un escándalo en Puebla por la venta de un inmenso predio llamado La Carcaña donde se erigió Plaza Explanada, por el que cobraron 240 millones de pesos.

El predio era propiedad del sindicato ferrocarrilero y sería destinado a la construcción de vivienda para los agremiados. Un día, Jorge Peralta, líder sindical, decidió venderlo al ganadero veracruzano, Cirilo Vázquez Lagunes, quien lo heredó a sus tres hijas. Treinta años después, Fabiola, Regina y Sofía Vázquez Saut lo vendieron al consorcio inmobiliario Gicsa, vía una filial poblana.

Pero se negaron a saldar la comisión acordada con dos gestores: Rodulfo “N” y Sergio “N”, quienes les interpusieron demanda de pago.

Y así el historial de trapacerías. El error de los Yunes fue haber sobrevalorado a las hermanas Vázquez Saut, imaginar que aún tenían peso político y arrastre, y entregarle la suplencia en el Senado. No imaginaron que tomarían rumbo a Morena.

Fabiola no es un bot; Indira sí. No decide, no replica, sólo acata órdenes. Y así entregó la senaduría a Fabiola y Fabiola se acomoda en Morena.

Así, los Yunes e Indira le meten el pie al PAN.

 

Archivo muerto 

Azorrillada, Rocío Nahle ya siente que tiembla cada que respira. No venía al sur salvo en las giras-campaña de Andrés Manuel López Obrador, o por accidentes en Pemex, o si los negocios del clan Nahle-Peña (ella y su esposo) se hallan en riesgo. Pero bastó que Gutierritos agitara las aguas, atrajera empresarios, le robara el discurso, y Nahle sintió que le comía el mandado.

Vuelve a la madriguera, convoca a la manada, alcaldes y diputados electos, le soba el brazo a Eusebia Cortés, se trepa en la Potrilla, Damara Gómez. Une la pedacería de Morena y la escoria del PRI. ¿Esas son tareas de una secretaria de Energía? La comandante Dos Bocas y los enanos deben mostrar que Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, no los va a rebasar, aunque ya los rebasó. La comandante Dos Bocas viene sin discurso. Habla en fotos. Habla entre tazas de café.

Habla en signos. Y el mensaje es que los enanos están amaestrados, sometidos, controlados. Y son suyos. Pero no hay argumento. Mientras Gutierritos se cuelga del presupuesto federal y habla de las obras, y habla de proyectos, y le roba los aliados, la comandante Dos Bocas acueeeerpa a Eusebia Cortés haciendo como que el robo de las despensas no existió. Gutierritos ya prepara la segunda etapa de su campaña anticipada por el gobierno de Veracruz y, consecuentemente, Nahle volverá a tener pic-nic con las mascotas de la granja en el sur… 

Y Causa en Común sitúa a Veracruz entre los seis estados con mayor número de “atrocidades”. Su informe refiere que en 2021, de enero a octubre, se cometieron 175 hechos de violencia graves en Veracruz; la misma cantidad se generó en Puebla. Los estados con mayor número de casos fueron Guanajuato con 327; Jalisco, 227; Estado de México, 221, y Michoacán, 191.

Causa en Común, encabezada por María Elena Morera, especifica que por “atrocidades” se engloban los siguientes delitos: masacres de tres o más personas, mutilación, tortura, asesinato de menores, feminicidios, calcinamiento, fosas clandestinas, asesinatos de  periodistas, de defensores de derechos, de actores políticos, de personas vulnerables, terrorismo, esclavitud, migrantes, feminicidios, violación agravada, trata de personas y enfrentamientos contra grupos delictivos. Esa es la realidad, no la que cuenta la vedette de palacio, Cuitláhuac García Jiménez, alias el gobernador de Veracruz… Mano negra, la de Sergio Guzmán Ricárdez, ahora en el Congreso de Veracruz.

Le confieren la presidencia de la Comisión de Hacienda Municipal a quien se afanó en violentar la ley siendo alcalde de Agua Dulce. A espaldas del cabildo, solía adquirir ropa para los elementos de la Policía Municipal con sobreprecio, sin licitación pública. Hizo uso indiscriminado de recursos en obras de remendón. Infestó de parientes la nómina municipal y reprimió a quienes evidenciaron su tendencia a lo turbio, a lo sucio y a lo ilegal. Un ejemplo: la calle que pavimentara y en la cual se halla su residencia particular, alcanzando el beneficio a integrantes de su familia. y ni qué decir de la evasión fiscal, por la que el Servicio de Administración Tributaria de Hacienda federal le puso ficha roja. Y ahora va a presidir la Comisión de Hacienda Municipal. Más o menos como darle al Chapo Guzmán o al Mencho Oseguera la Secretaría de Seguridad Pública Federal. O a Javier Duarte la Secretaría de Finanzas de Veracruz… En cosa de horas, Karime Macías sabrá si Londres la extradita a México.

La fecha programada para su audiencia es el lunes 22 de noviembre, derivado del juicio que se enderezó por su presunta responsabilidad en el desvío de 115 millones de pesos del DIF en Veracruz. La acusación proviene de la Fiscalía de Veracruz en tiempos de Jorge Winckler Ortiz. Karime Macías Tubilla, ex esposa de Javier Duarte de Ochoa, se halla en libertad condicional en Inglaterra tras depositar una fianza de 150 mil libras esterlinas. Reside en Londres luego de huir de México, una vez que el ex gobernador de Veracruz fue aprehendido en Panajachel, Guatemala, durante un festejo familiar.

Su proceso de extradición anda en curso, goza de libertad con reservas desde el 5 de noviembre de 2020 y la determinación del tribunal ha sido aplazada en tres ocasiones mientras en México sus abogados han interpuesto diversos juicios de amparo, agotando los tiempos y sus recursos para impedir que sea remitida a México para que enfrente la justicia. Lunes fatal a quien decía merecer abundancia y tiene la espada de la ley en el cuello…

Y al tercer día, la traición llegó. Y cimbró al líder estatal, Sergio Cadena, que literalmente andaba en otra dimensión, confeccionando el discurso de la irrealidad, su cuota de verbo semanal, cuando sus dos diputadas migraron a Morena y extinguieron al PRD del Congreso de Veracruz.

Al tercer día, Lidia y Perla hundieron el puñal. Siendo perredistas, rindieron protesta el viernes 5 y 72 horas después, el lunes 8, ya eran de la pandilla de Juan Javier Gómez Cazarín, el capo del Congreso que se roba todo, hasta a las legisladoras.

Unas y otro —y con ellos el vilipendiado líder de Morena en Veracruz, Esteban Ramírez Zepeta— esbozan una sonrisa cínica. Se regodean en el asalto. Son como el ladrón de bancos que abandona el lugar del atraco con el botín en las manos y el rostro deslumbrante, iluminado, porque el delito se consumó.

La escena retrata la miseria política en su expresión más vil. Morena y sus agandalles; il capo di tutti capi, Gómez Cazarín, alias “El Carón”; el PRD en vía de extinción, y las dos diputadas al mejor postor.

Lidia Irma Mezhua Campos y Perla Eufemia Romero Rodríguez provienen de círculos políticos adictos al poder. Lidia es hermana de Juan Carlos Mezhua, alcalde de Zongolica, influyente en el aquelarre perredista veracruzano; Perla es hija de caciques en Papantla.

Pero ellas, en sí, no valen políticamente nada. Son producto de la componenda y el arreglo, del amiguismo y la traición.

El tiro les salió bien. Fueron inscritas en la lista plurinominal con que el Partido de la Revolución Democrática contendió en la elección del 6 de junio por el Congreso de Veracruz. El PRD las llevó al Congreso y Morena las fichó.

Eran las únicas legisladoras perredistas y al migrar a Morena, terminaron de desvencijar la destartalada carreta del PRD.

Morena trae la cartera repleta y se da el lujo de dilapidar en productos chatarra. Las usa, las exhibe, las atrae a la fracción mayoritaria y les arroja migajas del poder.

A Lidia Mezhua la ubicó en la presidencia de la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información; es vocal en las comisiones de Asuntos Indígenas y de Desarrollo Urbano, Ordenamiento Territorial y Vivienda.

A Perla Romero la situó como presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social; secretaria en la Desarrollo Agropecuario, Rural y Forestal, y vocal en la de Ciencia y Tecnología.

Migajas como premio a la traición.

Su voto cuenta poco o no cuenta. Pero son útiles para la revancha obradorista contra el PRD. El voto de Mezhua y Romero se diluye en la mayoría aplastante de Morena, que es equiparable a la del PRI en los días en que el régimen de partido único imponía la voluntad del gobernador. 

La traición de Lidia Mezhua y Perla Romero no obedece a un objetivo legislativo. Su fin es político. Es un golpe letal al PRD, alma mater del obradorismo, y en particular a la corriente predominante en el sol azteca: Nueva Izquierda, el grupo de los Chuchos Ortega y Zambrano, los que traían a raya a Andrés Manuel López Obrador.

Ponchada, desbielada, fuera de tiempo, la maquinaria del PRD en Veracruz está a una yarda de tronar. Tres de sus figuras centrales se hallan en prisión; si no se alía con el PAN y el PRI pierde el registro; hay una embestida judicial y policíaca con tintes de persecución; el gobierno morenista facilita que un comando del crimen organizado levante, torture, secuestre y asesine a la alcaldesa perredista de Jamapa, Florisel Ríos Delfín, alcaldes perredistas son asediados y amenazados con la desaparición de poderes y quienes llegan a cargos públicos optan por negociar con Morena.

La debacle es su presente; la extinción, lo que se observa en el horizonte.

Rogelio Franco Castán, ex secretario de Gobierno en el régimen yunista; ex diputado local y federal, ex líder del PRD en Veracruz, y diputado federal plurinominal sin poder rendir protesta, es el preso político del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Le violaron un amparo. Lo acusaron de ultrajes a la autoridad. Un juez le dictó prisión preventiva oficiosa. Ganó un amparo que lo habría llevado a la libertad, pero ni así lo liberaron. Le imputaron tres delitos más. Y sigue en el penal de Amatlán de los Reyes, donde pululan los criminales más sanguinarios, las mentes más retorcidas, los psicópatas que gozan violentando a los demás.

Gregorio Gómez, ex candidato perredista a alcalde de Tihuatlán, fue levantado por un comando de civiles. Tras difundirse los videos en que se registran la violencia con que fue tratado, la fiscalía morenista admitió que se trató de una aprehensión. Le imputan vínculos con el crimen organizado.

Azucena Rodríguez, la combativa legisladora del PRD, concluyó su período como diputada federal y horas después fue intervenida, remitida a un penal y acusada del crimen de su ex esposo.

A Florisel Ríos Delfín tácitamente Morena la llevó a la muerte. Gobernaba Jamapa cuando el Congreso de Veracruz, la Fiscalía estatal y el aparato político se le fueron encima. El secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, que responde al apelativo de Bola 8, generó las condiciones para el crimen. Le desarmó a la policía, la amenazó, la conminó a dejar el cargo. El Congreso actuó contra su esposo y dos funcionarios, imputándoles desvío de recursos. Un día fue levantada en su hogar. Horas después apareció muerta, incluso con el tiro de gracia.

Y el PRD sin fuerza para contener la ofensiva.

Mermada, olvidado por sus aliados, el yunismo azul, el PRD paga el precio del agandalle y la soberbia con que chantajeó al PAN y al PRI en la negociación de candidaturas al constituirse la coalición Veracruz Va. No tenía nada, ni militancia, ni estructuras, ni operación electoral. El cascarón pestilente obtuvo más de lo que debió tener.

La elección del 6 de junio lo retrata como es: cero diputaciones de mayoría y una votación ínfima. De no ser por la alianza con el PRI y el PAN, iría camino al sepulcro.

La irrelevancia del PRD se retrata con su extinción en el Congreso de Veracruz. Si Morena salió de compras, abrió la cartera y reclutó a las diputadas perredistas, fue porque el PRD postuló producto chatarra.

Dentro y fuera del PRD se sabía que Lidia Irma Mezhua Campos coqueteaba con Morena. Desde 2020 trascendió que había renunciado a su militancia. Otras versiones advertían una ruptura con el sol azteca. Existía, pues, un altísimo riesgo de que brincara al petate de enfrente y se dejara seducir por Gómez Cazarín. Y aún así se le dio un lugar de honor de la lista plurinominal.

Por las venas de Perla Romero corre sangre caciquil. Hija del ex alcalde de Papantla, Marcos Romero Sánchez, el “alcalde querendón”, forma parte de una familia en la que todos pugnan por ser diputados, presidentes municipales, incluso de ayuntamientos vecinos. No piden que les den; que los pongan donde hay. Y Morena le dio.

La descomposición del PRD es total. Sergio Cadena, su líder, habla, parlotea, acusa, denuncia, se tira rollos que tendrían mercado si los hubiera pronunciado en el siglo anterior. Su verbo huele a rancio. Su olfato no funciona. Su intuición es nula. Y su capacidad de decisión es un desastre.

Sabiendo quienes son Lidia Mezhua y Perla Romero, era previsible que tomaran el puñal y lo clavaran en el PRD. Les llevó tres días perpetrar el atraco. El viernes 5 rindieron protesta como diputadas perredistas; el lunes 8 se treparon en Morena.

Pagó el sol azteca su error. Y se extinguió en el Congreso de Veracruz.

Morena sólo abrió la cartera y fichó a las diputadas del PRD.

Archivo muerto

La manada de Rocío Nahle ya se mareó. Aún no llegan, aún no son nada y el poder ya los mareó. Son las huestes de Norma Rocío Nahle García, la zacatecana que vuelve a visitar tierra jarocha, acicateada por el activismo del diputado, él sí veracruzano, con lo cual cumple el requisito para ser gobernador, Sergio Gutiérrez Luna.

Es la manada de Nahle, regidores y futuros funcionarios del ayuntamiento de Coatzacoalcos que un día pregonan que van a gobernar para el morenismo y nada más, y otro que éste es el escalón para algún otro cargo en la pirámide del poder. Las ínfulas les vienen de la soberbia. Uno de ellos, futuro regidor, es sectario y represor, altivo, altanero, soez. Será como Víctor Carranza, que terminó tocado, imaginándose que se merece un tambache de reconocimientos que él mismo se confecciona. O será como Eusebia Cortés, que en cuatro años le entró a todo, dispuso de todo y hasta se dio el lujo de robarle las despensas para damnificados de Tabasco a su mentora Rocío Nahle. Eso es lealtad. Esta manada ya está loca antes de empezar… 

Marko, el sepulturero, pule la losa que resguardará los restos del PAN. “Aquí yace el otrora partido que pugnó por el bien común y le terminó metiendo la mano al cajón”, ha de rezar el epitafio una vez que cumpla la predicción del líder nacional, Marko Cortés, para la elección de 2022: de seis gubernaturas, si acaso Aguascalientes la podrá ganar el PAN. Y a como va, ni eso. Pillado en un audio, Marko Cortés evidencia que la presidencia nacional del PAN le sigue quedando grande.

Luego diría que la cinta fue editada, que es “fuego amigo”, que le recortaron fragmentos en  advierte que Acción Nacional podrá remontar si va en alianza con el PRI y PRD, si postula buenos candidatos, si opera para ganar. Cruda realidad: el PAN, que se llevaba todo lo que estaba en juego, hoy está a expensas del PRI. El episodio revela que el PAN está pegado con alfileres, que hay luchas intestinas, que por lo menos un gobernador —Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas—, un ex gobernador —Francisco Domínguez, de Querétaro— y un senador —Gustavo Madero —que se desligó de la fracción panista en el Senado y se fue a integrar el Grupo Plural— quisieran acelerar la caída de Marko Cortés de la dirigencia nacional panista. Por lo pronto, el PAN huele a muerto… 

“Es usted una mentirosa”, se oyó decir a Octavio Romero Oropeza, director de Pemex. “Es usted una mentirosa”, le soltó a la diputada federal del PRI, Cristina Amezcua, refutando que tenga familiares en la empresa petrolera. Los que llevan el apellido Oropeza, dijo el titular de Petróleos Mexicanos, ya eran empleados de Pemex cuando él llegó. Y el único con el que hay parentesco, Enrique Priego Oropeza, es priista, ex gobernador interino de Tabasco y no hay afinidad ni relación política con Romero Oropeza. Y puede tener razón, pero nada justifica el exabrupto hacia la legisladora. Así el nivel, la tirantez, la arrogancia del cuate de Andrés Manuel López Obrador.

Díganle lo que le digan, con verdad o sin ella, la actitud de Romero Oropeza, como la de cualquier funcionario de gobierno, debió ceñirse al respeto al legislador, aclarar, puntualizar, desmentir, pero no insultar. Mientras Pemex va a la quiebra, ahogado por su deuda, sin alcanzar las metas de producción de petróleo, con el cuento guajiro de la refinería de Dos Bocas, cuyo presupuesto de 8 mil millones de dólares ya se excedió, Romero Oropeza acude al insulto y a la descalificación. Y eso es lo menos grave. Hay peores cosas en San Lázaro: amenazas, amagos, espionaje a diputadas y diputados de oposición… Veracruz, líder en secuestro en los tiempos de la Cuarta Transformación. Gloriosos tiempos de Morena, afianzando a Veracruz en la cúspide del delito, en la estadística roja nacional. Alto al Secuestro revela dos noticias: una, el índice delictivo va a la baja, en lo mínimo pero a la baja; la otra, Veracruz se lleva los honores en top ten de la criminalidad.

De diciembre de 2018 a octubre de 2021, en Veracruz se interpusieron 729 denuncias por secuestro; en el Estado de México, 682; Ciudad de México, 319; Puebla, 173, y Morelos, 166. Entre las cinco entidades sumaron el 52.5 de los casos de secuestro denunciados a nivel nacional. En total, en los tiempos de la Transformación Cuarteada el número oficial de secuestros fue de 4 mil 69. Ahí la lleva el régimen de la 4T. Dan fruto los abrazos, no balazos… Sigue la vendimia y el striptease en Agua Dulce. Sergio Guzmán Ricárdez, con la cartera abierta, va de compras, muestra el oro, ofrece y engancha. Mueve a sus regidoras favoritas, Alma Esther Santaella Bandera, del PAN, y Guadalupe Martínez, del PRI, a brincar a Morena. Y ellas, presurosas, se trepan en el partido de López Obrador.

Es un “fuera de máscaras” anunciado; el que compra y las que se dejan comprar. Nada para asombrar. En cuatro años, Alma y Lupita le dieron al sátrapa su voto incondicional, el voto con el que el entonces alcalde de Agua Dulce salvaba las sesiones de cabildo y consumaba sus trapacerías. Alma Esther, recomendada del ex presidente municipal panista, Alejandro Torruco, y Lupita Martínez, que terminó siendo alcaldesa sustituta, fueron, por casi cuatro años, más morenistas que una buena parte de la militancia del partido oficial, cómplices del desgobierno, de las obras de ínfima calidad, del amiguismo y el nepotismo, de la evasión fiscal que llevó a Sergio Guzmán a buscar cómo sofocar el embate del SAT. Nada nuevo que Alma Santaella y Lupita Martínez, regidoras de pacotilla, se hayan trepado en Morena. Fue un striptease político, mostrándose como son. En los hechos, ya eran parte de la pandilla voraz…

Mano cálida, tersa, de Rocío Nahle sobre la piel de Eusebia Cortés, la favorita del reino. Una de pie, la secretaria de Energía, y la otra, sentada. Es el cariño y el poder. Y la complicidad a la diputada local por Coatzacoalcos que arrastra un pesado bagage de acusaciones, denuncias, escándalo, arbitrariedad y traición.

Hermoso cariño que le vela la razón a la matriarca Nahle, cuya pupila desaira la ley, las normas, los lineamientos, el mínimo rasgo de mesura en sus andanzas como figura pública.

Eusebia hace y deshace. Profiere balandronadas y bravatas, el jugo de sus entrañas, las arengas, la descalificación, el insulto, el agravio, el abuso. Y Nahle se regodea.

Ya es diputada local. Allá, en gayola, menuda como es, su curul en la última fila del salón de plenos, apenas se ve. Allá donde se hacen las leyes, o se perfeccionan, o se echan a perder, o se crean mamotretos que son objeto de impugnación y rebotan en la Suprema Corte de la Nación, Eusebia seguramente dará cátedra de su sólida preparación.

Ya es diputada y se siente a sus anchas. Desde el palomar del Congreso dictará un concierto de técnica legislativa, de argumentación, tejiendo palabras, frases épicas, el pensamiento filosófico de la estrambótica activista, la profunda visión del Veracruz social. De la garnacha al parlamento.

La diputada “Cheva” va a transformar el entorno. Va por leyes justas… para Morena. Va por presupuestos justos… en los enclaves de Morena. Va por endurecerle el marco legal… a los enemigos de Morena. De la garnacha al parlamento.

Rocío Nahle vive, pues, un éxtasis. El mayor de sus cariños ya despacha en el Congreso aunque sea en gayola. Eusebia le fue útil. Eusebia le fue servicial. Eusebia se le metió en el ánimo y en el corazón. Y la secretaria le puso toda la energía, el ascendiente, la influencia, los alardes de hablarse de tú con Andrés Manuel, hasta treparla al poder. De la garnacha al parlamento.

La mano tersa de Nahle se posa en la piel de Eusebia y lo difunde en Facebook. Aquella foto es para disipar dudas. El cariño dice más que mil palabras.

Una sonríe; la otra también. Sonríen ellas y sonríen los otros miembros del clan: Amado Cruz Malpica, alcalde electo de Coatzacoalcos; Esmeralda Mora, comadre de Nahle y futura edil de Nanchital, que presidió el Instituto Municipal de la Mujer de Coatzacoalcos violando la ley, y con tal investidura agraviando a Eva Cadena Sandoval, la ex morenista de los viudeos que acusó a Rocío Nahle de ser la recaudadora de López Obrador, y Sergio Guzmán Ricárdez, diputado electo por el distrito XXX, el del primo de conducta delincuencial, decapitado por el crimen organizado.

Sonríen Víctor Manuel Carranza Rosaldo, alcalde saliente de Coatzacoalcos, una nulidad política, un abusivo político, un engreído con traumas egocéntricos que se regodea en el autoelogio y no mide el tamaño del estancamiento en que sumió al municipio; Tania Cruz Santos, diputada federal por Coatzacoalcos, reelecta, la del hermano que enfrentó una denuncia por pederastia, y Esteban Bautista Hernández, diputado federal por el distrito Cosoleacaque.

Sonríe, faltaba más, Juan Javier Gómez Cazarín, el troglodita que lidera a Morena en el Congreso de Veracruz, que repite en el cargo en la Presidencia de la Junta de Coordinación Política, manchado —como es su norma de conducta— por un caudal de atropellos a la ley y el uso desenfrenado del poder que le da ser la mano cómplice del gobernador Cuitláhuac García.

El mensaje de Nahle no está en las sonrisas, ni en la idea de grupo, todos compactos en torno a su jefa, apoyando la fallida reforma eléctrica del presidente López Obrador. El mensaje es la mano tersa de Rocío Nahle sobre la diputada Eusebia Cortés, el cariño que le nubla la razón.

Es la última gráfica antes de alcanzar la gloria. Se difunde en Día de Muertos. Horas después, el Congreso se viste de luces. El 5 de noviembre Eusebia I es coronada.

Pero Nahle va más allá sin ver lo que hay en Eusebia. El afecto se traduce en complicidad. Y en silencio, empoderando a quien es proclive a violar la ley, a barrer a quien sea, mordiendo la mano del amo, traicionando y usando recursos federales con fines electorales.

La lealtad de Eusebia Cortés tiene sus “asegunes”. Un reporte circulado entre la militancia morenista dio cuenta de traición a Rocío Nahle. Se trata del robo de mil 800 despensas destinadas a los damnificados de Tabasco por las inundaciones provocadas por el desfogue de la presa Peñitas, enviadas por la Secretaría de Energía del gobierno federal, pero camuflada con leyendas de solidaridad de la empresa ICA Fluor y logos de Sener, Pemex y PTI. De las unidades de transporte, una fue desviada a Coatzacoalcos y su contenido, saqueado.

Se le movió a una bodega ubicada sobre la avenida Lerdo, en la colonia María de la Piedad. La ayuda, según un documento, fotografías, un texto redactado a mano y un video, se la quedó la hoy diputada Eusebia Cortés. Y la usó en una campaña adelantada.

Hay dos hechos graves: el peculado perpetrado por Rocío Nahle al usar fondos de la Secretaría de Energía para la adquisición de despensas y enmascararlas como aportación de ICA Fluor, la empresa que construye la refinería de Dos Bocas, y el uso electoral que su pupila, Eusebia Cortés, le dio a esos y otros recursos.

El texto es demoledor:

“La señora Eusebia Cortés está haciendo campaña con recursos federales ya que interceptó 1,800 despensas que eran destinadas a nuestros hermanos de Tabasco y las tiene en una bodega junto con toneladas de pintura.

“Esta bodega se encuentra ubicada en Lerdo de Tejada 1,314, entre Mariano Matamoros y Melchor Ocampo.

“Yo como personal que laboro con ella y mis compañeros nos tiene amenazados que si decimos algo nos dan de baja y perdemos todo y que si seguimos su línea nos irá bien ahora y en la administración que viene”.

Y detallan pormenores sobre el robo de las despensas de Rocío Nahle:

“Eusebia Cortés, regidora 2 de Coatzacoalcos, nos hizo descargar un camión con 1,800 despensas, las cuales tenían pegado un papel que decía: ‘Nos solidarizamos con la población de Tabasco que resultó afectada por las lluvias’ ”.

Y acotaba:

“No se vale que esta señora se aproveche de la desgracia de otros para hacer campaña.

“Aparte nos hace repartir las despensas a un grupo selecto de personas mediante una lista”.

El texto está acompañado con fotografías del interior de la bodega. En ella se observan las despensas, algunas en bolsas de plástico transparente y otras en bolsas color naranja.

Se observan decenas de cajas de cartón con víveres. En otra fotografía aparecen centenares de cubetas blancas de pintura. Otra imagen es la del texto con la leyenda de solidaridad a los damnificados, presuntamente suscrito por ICA Fluor Refinería Dos Bocas; en la parte superior aparece los logos de Sener, Pemex y PTI.

Una fotografía contiene la imagen de la fachada de la bodega. Una más registra las hojas media carta con el mensaje de texto.

El reporte es claro. Eusebia Cortés realizó campaña con tretas, con recursos federales robados a Sener. Otras “ayudas” ya se hallaban en el interior de la bodega. Y el testimonio sostiene que sus empleados entregaban los apoyos bajo amenaza de perder su trabajo.

Muy cálida la mano de Rocío Nahle sobre la piel de la diputada Eusebia Cortés, sin advertir que le había robado las despensas para los damnificados de Tabasco. ¿O lo supo y la encubrió?

Nahle y Eusebia son almas gemelas. Se les da el mito y el mitote, el cuento y la estridencia, la doble cara y el engaño, la traición y el perdón.

Hay cariño, pues. Hay complicidad.

Archivo muerto 

Lozoya no va a la cárcel por ser inmensamente corrupto sino por dejar en ridículo a López Obrador. Va a la cárcel por desnudar la trama Odebrecht-Andrés Manuel. Va la cárcel por estropear el burlesque anticorrupción. Va a la cárcel por servirse de su condición de testigo colaborador, acogido al criterio de oportunidad, y exhibirse como un corrupto al servicio de Andrés Manuel que gozó de impunidad en restaurantes de lujo hasta que se le descubrió.

Lozoya va a la cárcel por prestarse a acusar y no aportar las pruebas que acreditarían que los sobornos de Odebrecht alcanzaron, como todo indica, a Enrique Peña Nieto y su clan. Va a la cárcel por trabar un pacto de impunidad y no cuidar sus pasos, ser pillado en el Hunan, mostrar que López Obrador lo usó para armar el único caso sólido contra el PRIAN y por un desliz, por degustar un Pato Pekin, ridiculizó al presidente y a la Fiscalía General de la República.

Emilio Lozoya fue útil mientras admitía haber sido el receptor del soborno de 10 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht y luego el dispersor entre el círculo de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y legisladores del PRIAN para la aprobación de la reforma energética. Lozoya es uno de los pivotes de la corrupción del PRIAN y se dedicó a soltar nombres, historias. Entonces era cuate, un corrupto útil. A cambio, se le extraditó de España, llegó a México, fingió una enfermedad que lo mantuvo en un hospital y luego se trasladó a su hogar. Nunca pisó la cárcel.

Lozoya era feliz acusando sin exhibirle pruebas al juez y López Obrador más feliz con una cruzada anticorrupción de saliva y de papel. Pero cuando el ridículo fue total, tras la difusión de las fotografías en el exclusivo restaurant Hunan, el presidente lo empinó.

La FGR desechó el criterio de oportunidad y pidió la prisión preventiva oficiosa en una audiencia que no tendría ese fin sino el de otorgar la enésima prórroga a la aportación de pruebas. Pemex y la Unidad de Inteligencia Financiera se sumaron a la petición de prisión y el juez concedió. Lozoya pasó de ser un peón del show anticorrupción de AMLO al reo a modo. López Obrador va a la asamblea de Naciones Unidas a hablar de lucha contra la corrupción cargando los escándalos de sus hermanos Pío y Martín, los negocios de su prima Felipa en Pemex, las casas y empresas del director de Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, las transas de medio gobierno.

Y el caso Odebrecht se le cayó. Por una cena, por la arrogancia de Lozoya, por exhibir el pacto de impunidad, la suerte del ex director de Pemex cambió. Y con eso, Andrés Manuel podrá alardear que a Lozoya lo tiene, ahora sí, en prisión. Puro show… Se merecen un cero con mención honorífica. No se merecen un 10 como dice la disparatada diputada saliente, Adriana Paola Linares Capitanachi, quien presidiera la LXV legislatura de Veracruz. Se merecen un cero por crear y aprobar leyes ilegales.

Se merecen un cero, ella y la mayoría morenista, por los reveses que les asestó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, rebotando leyes que violan la Constitución, que agravian los derechos del pueblo. Se merecen cero por usar el Congreso para las vendettas personales de su líder, Juan Javier Gómez Cazarín, por la persecución a alcaldes, que la SCJN les echó por tierra. Paola Linares se merece doble cero por desacatar una y otra vez las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ignorar los llamados a ceñirse a la ley, por lo que podrá ser arrestada. Y todavía pretende que se les ponga 10. Cuando la bajeza y la arrogancia se unen, surge una Paola Linares… Ahí la lleva el Veracruz violento: rafaguean la casa de Victoria Morales Aguirre, hermana de Isabel, La Potra, ex sindica, ex regidora, ex candidata a diputada federal. Tres mujeres son atacadas a balazos en Cosoleacaque; dos fallecen y una más queda herida. Días antes, un taxista fue ejecutado en ese mismo municipio. Un hombre, cercenado y embolsado, aparece en el ejido Aquiles Serdán, en Las Choapas. Lanzan bombas molotov contra la Refaccionaria De Jesús, en Coatzacoalcos, a la que semanas atrás le llenaron de plomo la fachada.

Un individuo que circulaba en bicicleta fue perseguido y asesinado al ser alcanzado por los disparos que se le efectuaron desde un vehículo, en la colonia Progreso y Paz, en Coatzacoalcos, y Veracruz mantiene su tercer lugar nacional en delitos contra las mujeres: feminicidio y violencia familiar. Y a ello se agrega todo lo que no se denuncia porque lo que cunde entre la sociedad es la falta de credibilidad en el sistema de justicia… Hierve el ambiente en la Escuela Niños Héroes de Chapultepec turno matutino, en Coatzacoalcos, por el regreso a clases presenciales. Hay zozobra entre los padres de familia. Y trinan contra la dirección del plantel, la supervisión escolar, el presidente de la Sociedad de Padres de Familia. Acusan que el regreso es obligatorio pero no les  garantizan medidas de higiene, prevención, seguridad para la salud de los alumnos. “No garantizan la seguridad de los menores. Hay Covid 19 y ni gel tienen.

Ya pidieron a los padres que den toallitas húmedas, gel, desinfectantes. ¿Y la escuela qué pondrá?”. Señalan al director del plantel, Rodrigo Fernando Ríos Florentino; supervisora, María Magdalena Méndez Martínez, y al presidente de la Sociedad de Padres de Familia, Juan Manuel Rodríguez Morales, a quienes les imputan “contubernio”. Así el regreso a las escuelas en Coatzacoalcos, con planteles donde el padre de familia debe invertir y trabajar para garantizar la salud de sus hijos. Un año después, el gobierno aún no sabe cómo reactivar de forma segura el sistema educativo ante la pandemia… 

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